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Los únicos evangelistas que nos dan noticia sobre las circunstancias extraordinarias de la concepción y nacimiento de Jesús son Mt 1,18ss y Lc 1, 26-38; 2, 1-20.

El relato de Mateo nos hace asistir a las punzantes dudas de José al haber encontrado encinta a su prometida

(Mt 1, 18-25).

Es difícil pensar que una cosa así haya sido notada sólo por el esposo, pasando inadvertida al resto de los que convivían en aquel villorrio.

No sería extraño que de aquellos tiempos se derivaran las habladurías que se expandieron posteriormente. Para quien no comparte la fe cristiana en la concepción virginal de Jesús, no quedaba otra explicación fuera de la que atormentaba crudamente la mente del mismo "justo José" (Mt 1, 19).

213 A. Deissmann, Light from Ancient East, Doran (1927) 73 - 74.

214 Ya se aclaró (n. 211), cómo no faltaron ensayos que acumularon sospechas injuriosas sobre Jesús y su madre. Pero se

los ha de fechar en épocas muy posteriores, surgidos al calor de la polémica, ya más perfilada con los cristianos. La más famosa de estas leyendas es la conocida con el nombre de Toledoth Jeshú (=genealogía de Jesús). Oíganse al respecto los juicios de autores cristianos y también judíos. En el sentir de F. Prat: "No hablaremos de un villano alegato

intitulado Toledoth Jeshú y puesto en circulación después de la época de Carlomagno. Este panfleto - todo el mundo lo

dice ahora - es "un simple libelo cuyos principales pasajes causan repugnancia" (Jesucristo. . . , 5). Prosigue el mismo

autor aportando juicios de antores hebreos: "Los israelitas mismos tienen la lealtad de no atribuir valor histórico alguno

a semejantes lucubraciones. "Muchas de estas leyendas,escribe uno de ellos, son creaciones de la teología. La polémica

hacía que los judíos consideraran como un deber insistir sobre el nacimiento ilegítimo de Jesús, para combatir la

descendencia davídica sostenida por los cristianos"" (ibid. , y n. 8, citando a S. Kraus en la Jewish Encyclopaedia - 1904

- VII, 170. En el mismo sentido Laible, R. Travers Herford, A. Mayer, J. Klausner).

215 Cuya autenticidad, por otra parte, deja mucho que desear. Aquí se quiere dejar constancia de que un parentesco de

También, en los restantes evangelistas se suele acudir a otros dos pasajes, en cuyo trasfondo se encontraría la sospecha, que posteriormente iría tomando cuerpo en leyendas más elaboradas. Nos referimos a Mc 6,3 y Jn 8,41.

A - Comenzamos por Marcos216.

Según el contexto, nos encontramos en Nazaret, el ambiente que rodeó por casi 30 años la vida de Jesús. En el curso de su actividad pública, al volver entre su gente y predicar en la sinagoga local, sus paisanos no salen de su asombro, preguntándose: "¿No es éste el carpintero, el hijo de María y el hermano de Santiago, Joses, Judas y Simón?".

Se trata del único lugar del Nuevo Testamento en el que Jesús es identificado por su relación con su madre y se ha de explicar esta peculiaridad.

¿Podría esconderse allí una velada alusión a las conjeturas que habrían corrido en Nazaret sobre su ilegitimidad?217.

R. Brown ve un despropósito en tales conjeturas. Con todo, el motivo de su negativa no convence, pues razona así:"Sin embargo, la mención de los hermanos y hermanas milita contra esta connotación (de hijo bastardo). Apenas puede uno considerar que todos ellos hayan sido ilegítimos; y Jesús es colocado junto con ellos con el fin de enfatizar su ordinariez. Así, Mc 6, 3 no ofrece apoyo firme a la acusación judía de ilegitimidad durante el ministerio en el período contemporáneo de los evangelistas"218.

La explicación de Brown está suponiendo que el resto de los "hermanos" de Jesús, elencados por Marcos, no son adulterinos, pero que también son igualmente hijos de María. El autor ni se molesta en referir serios estudios, que demuestran cómo la palabra "adelfoi"(=hermanos) no puede, ni aquí ni en otros contextos bíblicos, ser tomada en el grado de parentesco que indica proveniencia de una misma madre219.

216 Hay dificultades para establecer críticamente el texto, pero no podemos entrar aquí en esta discusión. Baste decir que

la que se recogerá en el curso de la discusión es la lectura mejor atestiguada y críticamente más aceptable (Ver: R. Brown, The Birth of the Messiah, 537 - 539).

217 ¿Habrá sido un sentimiento inconfortable sobre semejante implicación el que induce a Mateo (posterior a Marcos) a

modificar, cuando narra la misma escena: "¿Su madre no es llamada María?" (Mt 13, 55).

218 R. Brown, ibid., 541.

219Ver, por ejemplo: J. Blinzler, I fratelli e le sorelle di Gesù, Brescia (1974);G. Danieli, "Maria e i fratelli di Gesù nel

Vangelo di Marco" en: Marianum, XL (1978). Del mismo G. Danieli: "A proposito de un`opera di Jean Gilles su "I

fratelli e le sorelle di Gesù"" en: Marianum, XLVIII (1986).

Un reciente artículo de C. Vidal Mazanares: "Hermanos de Jesús" en su: Diccionario de Jesús y los Evangelios (Estella - 1995 - 158) opone (sin atisbo de respuesta) a la interpretación católica (sobre el sentido más genérico de "hermano"), que es raro que, sin advertir lo más mínimo, "Pablo, el autor de Hechos, Marcos y Juan, escribiendo en griego y para un público en buena medida helénico, utilizaran la palabra "adelfós" para referirse a Santiago y los demás hermanos de Jesús, proporcionándole un significado distinto del más usual en esa lengua, y más cuando contaban con términos específicos para "primos" (Anepsios en Col 4, 1O) o "parientes" (syngenés o syngenys en Mc 6, 4;Lc 1, 58, etc. )". Ya había previsto esta dificultad el arriba mencionado G. Danieli, quien observa que la palabra anepsios (primo) es también rarísima en la LXX (traducción griega de la Biblia hebrea).

Los primeros traductores de las tradiciones evangélicas del arameo al griego se uniformaron con el uso de la lengua originaria, conservando el vocablo "hermano de Jesús". ¿Por qué? Cierto que el griego poseía anepsios;pero un escritor palestinense lo sentía como superfluo. Así pasó también con la LXX, que era la gran escuela de lenguaje para los primeros cristianos de habla griega.

Además, a los comienzos de la Iglesia, después de la muerte y resurrección de Jesús, la expresión "hermanos de Jesús" había llegado a ser consagrada: un título honorífico. Caracterizaba a un grupo bien distinguido de personas respetables (ver: Hech 1, 14), entre las cuales sobresalía Santiago, llamado "el hermano de Jesús", aún fuera del nuevo Testamento (por Flavio Josefo, por ejemplo: Antiquitates judaicae,XX, 197. 199. 2O3). El valor honorífico y consagrado de la expresión tendía, naturalmente, a volverla inmutable (ver: G. Danieli, "Maria e i fratelli di Gesù nel Vangelo di Marco",

Blinzler concede como cosa desacostumbrada en la Biblia que un hombre sea señalado según el nombre de su madre220.

Pero él mismo da motivos que pueden explicar el hecho, apuntando que, una vez muerto el padre, la referencia familiar para identificar a alguien era la madre que había quedado viuda. Algunos pasajes bíblicos siguen la misma dirección, por ejemplo Lc 7, 12: "Hijo único de su madre, y ésta era viuda".I Rey 17, 17: "El hijo de la mujer a quien pertenecía la casa (la viuda de Sarepta)".

También en Flavio Josefo se menciona a un jefe de los insurrectos de nombre José, señalándolo como "hijo de la médica" (Vita, XXXVII, 185). En: De bello judaico IV, 3, 5, un zelota, llamado Juan, lleva el apelativo: "hijo de Dorkas" (=gacela)221.

B - Siguiendo por Jn 8, 41, en el curso de un altercado de Jesús con sus oponentes, estos arguyen

que son "hijos de Abraham". Jesús les cuestiona ese reclamo, a lo cual ellos replican: "Nosotros no hemos nacido ilegítimamente. No tenemos más que un Padre: Dios".

Conociendo el carácter alusivo del discurso joaneo, muchos han visto aquí un "argumentum ad

hominem" contra Jesús. Él estuvo hablando sobre su Padre celestial y sobre el padre real de los

judíos (el Diablo: 8, 44), pero...¿no había rumores sobre el propio nacimiento de Jesús? Pareciera que los judíos hubieran sobreentendido: "Nosotros no nacimos ilegítimamente en cambio tú sí". Dado que el contexto trata de ilegitimidad y verdadera paternidad, la sospecha de que los judíos se refieran al nacimiento dudoso de Jesús es aquí más plausible que en Mc 6, 3.

Sin embargo, una alusión semejante está lejos de ser cierta.

La explicación más adherente al contexto es que los judíos sienten en la afirmación de Jesús sobre el Diablo como el verdadero padre de ellos, la imputación de que Abraham no es su padre genuino, resultando que son ilegítimos. En esta perspectiva el "nosotros" de la respuesta no está en oposición al "tú" (Jesús), sino que es, simplemente, una aclaración al "vosotros" en la intervención inmediatamente anterior de Jesús. El sentido principal de la respuesta no mira a incriminar a Jesús como hijo adulterino, cuanto a defender la pureza del propio estado religioso de sus interlocutores222.

106 - 107).

El propio Flavio Josefo, que escribe en griego y para lectores helenistas, usa el términoi "adelfós" con el trasfondo semita, sin preocuparse de aclararlo a cada rato. Así en: De bello judaico, VI, 6, 4, da noticia de que "los hijos y hermanos" del rey Izates se habrían rendido a Tito. Con el segundo término no pretende aludir (sólo) a los hermanos carnales de Izates;lo demuestra una frase sucesiva, donde se dice que Tito había encadenado más tarde a los "hijos y parientes" (syngenéis) del rey (Ver: J. Blinzler, I Fratelli e le Sorelle di Gesú, 53. Para otras razones, que iluminan este asunto, ver: M. A. Barriola, "La maternidad virginal de María", 7O - 73 y notas correspondientes).

Igual postura sostiene recientemente P. Grelot ("La conception virginale de Jésus et sa famille" en: Esprit et Vie CIV - 1994 - 630 - 631).

A los argumentos coincidentes con los de Danieli y Blinzler, se puede agretar esta nota de Grelot: "Pero se podrá decir:

¿y las "hermanas"? Precisamente, la doble traducción griega de Tobías (en los códices Alejandrino y Vaticano), que

puede llevarnos al siglo II o I antes de nuestra era, suministra todo lo necesario para mostrar su aplicación al parentesco

entre primos. En doce lugares la palabra "hermana" designa a la "hija del primo" que es dada en matrimonio al joven

Tobías (Tb 5, 20; 6, 17: 7, 8. 12 - dos veces -. 16;8, 4. 7. 21; 10, 6. 13). Más todavía, el joven Tobías se dirige a esta

prima, que acaba de serle concedida por esposa llamándola "Mi hermana" (8, 4). Es el lenguaje corriente en los medios

de lengua aramea, como lo era la Galilea en tiempos de Jesús. Este lenguaje, en las tradiciones evangélicas, está aplicado muy normalmente a los primos de Jesús;lo asombroso sería lo contrario".

Brevemente se atiene a esta misma posición:B.Sesboüé: Imágenes deformadas de Jesús modernas y contemporáneas, Bilbao (1999) 122, n. 18.

220 J. Blinzler, I Fratelli..., 85.

Parece sensato asumir la conclusión de R. Brown: "Yo juzgaría que nosotros no conocemos si el cargo judío de ilegitimidad, que aparece claramente en el siglo II, tuvo su fuente independiente de la tradición que narra la infancia de Cristo (en los evangelios)"223.

10 - Textos falsamente relacionados con Jesús.