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Chapter 4 Beyond Ranking: Supporting Ranking and Clustering as Generalized

4.4 Realization: Data Structure and Algorithms

4.4.2 Algorithms

Según cuenta Felber (IULA 2001: 16) en el prefacio a los Textos de terminólogos de la Escuela Rusa, el descontento con la pésima situación de la terminología en su país impulsó a Lotte y Drezen, ambos ingenieros y coetáneos de Wüster, a fundar la llamada Escuela rusa. La preocupación de Lotte se centraba en la falta o el uso indebido de términos, en todos los campos de la actividad humana, porque él creía que eran la causa fundamental del lento desarrollo en ciencia, tecnología, economía, cultura y sociedad. Por aquello, promovían que “la creación de conceptos claramente definidos y su expresión mediante términos formados correctamente, junto con la unificación y la estandarización, podían ayudar a ordenar la situación terminológica”.

34 En el apartado 4.2.2 que trata la TCT de Cabré, se retomarán estos puntos wüsterianos,

contraponiéndolos a los de la TCT y su entorno, puesto que considero a esta última especialmente importante y relevante para mi tesis.

4.LA TERMINOLOGÍA

El lenguaje científico ha sido una preocupación constante de los científicos rusos, a partir del primer tercio del siglo XVIII, igual que con el padre de la ciencia rusa, Lomonosov, y en los siglos XIX y XX. Para las nomenclaturas, etc. de los sistemas de términos de distintas ramas para el avance de la ciencia y la técnica se basaban en Descartes, Linneo, Lavoisier, etc. Asimismo, el sistema socialista imperante influyó decisivamente en la elaboración sistematizada del lenguaje científico-técnico, asentada sobre bases científicas reales (op.cit. 2001: 67).

Años más tarde se incorpora un gran número de lingüistas en esta escuela. Muchos de ellos se acercan a la terminología, desde el punto de vista lingüístico (partiendo del signo) y no desde el concepto, como lo hacía Wüster (cfr. (c)). Entre los discípulos de Lotte, Kandelaki trata de integrar los dos puntos de vista, es decir, partiendo del concepto y del signo.

Lotte empieza a sentar las bases de una teoría y una metodología terminológicas, centrando su investigación en la formación del sistema de términos científico-técnicos (cfr. (b) y (g)). Al igual que sucede en el caso de Wüster, es tras su muerte cuando se publica gran número de sus trabajos bajo el título de “Fundamentals of the Structure of Scientific and Technical Terminology” (1961).

Los esfuerzos de Lotte llevan a la creación de un Comité para la Terminología Científica y Técnica (CTCT) dentro de la Academia de Ciencias de la URSS35. Lotte investiga, analiza y sintetiza materiales recopilados por el CTCT para el ordenamiento de las terminologías en física, química, mecánica, electrotécnica, construcción de maquinarias, técnica automotriz, etc. A raíz de los resultados obtenidos, se formulan y se confirman los principios de la terminología, por lo que el CTCT y otras organizaciones soviéticas (en distintas esferas, como p.ej. en la industria: la Comisión para las Denominaciones y términos Científico-Técnicos, adscrito al Comité Soviético de Normalización, (idem: 68), desarrollan trabajos terminológicos en las más diversas ramas de la ciencia y la técnica (cfr. (c)) y f)) (idem: 68-69).

La definición de la terminología de Lotte, presente en todas sus investigaciones, es la siguiente: “La terminología es el conjunto de términos que corresponde al sistema de conceptos de una rama determinada de la ciencia o la técnica” (cfr. (c) y (d)). Para Lotte, el sistema de términos representa al sistema de conceptos de una rama dada del conocimiento; Lotte se refiere a una terminología correctamente construida y ordenada, que para él, igual que para Wüster, es la terminología científica propiamente dicha (idem: 69).

Asimismo, para la Escuela rusa lo importante es, como en el caso de Wüster (cfr. (g)), la univocidad del término en el marco de una rama determinada y la univocidad relativa en ramas afines de la ciencia y la técnica, porque sólo así se puede asegurar una comprensión precisa entre los especialistas de una rama de la ciencia o de la técnica. La diferencia para él, entre ‘palabra’ y término’, radica en que “la polisemia de la palabra de la lengua general es un fenómeno normal [cuyo empleo] en algunos de sus significados se puntualiza en cada ocasión mediante el contexto” (cfr. (e))

35 Este es otro paralelismo con Wüster; su Internationale Sprachnormung in der Technik,

besonders in der Elektrotechnik fue la base de la creación del Comité Técnico 37 dentro de

(idem: 70). Mientras que el término es una palabra independiente del contexto, pues “al valorar la precisión y la adecuación del término, no debe tenerse en cuenta la búsqueda etimológica de los significados ya perdidos [...], sino los significados vinculados a este término en su curso actual dentro de la lengua general de los cuales el término forma parte del léxico especializado” (cfr. (e)) (IULA 2001: 71). Por ello, Lotte y otros investigadores de la CTCT defienden “la condicionalidad sistemática del término” (por ser imposible o difícil reconocer el significado literal del término) y constatan: “El papel del término no se puede limitar únicamente a su función de denominación” (idem), por lo que la ‘clasificación de los conceptos’ para seleccionar y construir los términos y elaborar los sistemas de términos es esencial (cfr. (e) y (g)).

Dos de los colaboradores de Lotte, Kulebakin y Klimovitskii (idem: 61-62), coincidiendo nuevamente con Wüster (cfr. (a), (d), (e) y (g)), indican: “La función comunicativa del léxico de las terminologías (que constituye una amplia porción de la composición léxica de la lengua general) está llamada a asegurar la comprensión mutua entre los especialistas en el marco de las ramas de conocimientos correspondientes y sus disciplinas afines”. Sin embargo, es sabido que esta situación ideal no resulta tan apropiada para las terminologías que se forman naturalmente (sin que haya mediado un proceso de sistematización y normalización). Éstas, en la práctica, tienen muchas insuficiencias, entre las cuales la

polisemia, la sinonimia y la imprecisión, en particular, dificultan que se

materialice la función comunicativa a la que antes se hacía referencia,

entorpeciéndose la comunicación entre especialistas. Ello crea problemas para el progreso científico-técnico.” [negrita mía] Es decir,

que Kulebakin y Klimovitskii se dan cuenta del problema pero no se abren a una sistematización de los problemas que se plantean.

Otro rasgo que preocupa de forma parecida a Wüster (cfr. (f)) y Lotte son las diferentes lenguas nacionales; en el primer caso, el alemán de Alemania, Austria y Suiza, en el segundo las de las repúblicas federativas, y la respectiva formación de las terminologías.

Un distinguido miembro de la Escuela rusa, Reformatskii (... que no hace precisamente honor a su nombre ‘reformador’), distingue claramente entre nomenclatura (igual número de conceptos que denominaciones) y terminología, partiendo del logos y no del lexis del término, es decir, parte del concepto y está convencido de la relación existente entre término y concepto (idem: 156-158). Matiza que “en la terminología técnica, donde tienen prioridad las cosas, la tendencia nominativa de los términos ocupa el primer lugar”, pero distingue, a la vez, técnica y ciencia; en el caso de la última admite “la correlación de término y concepto sí es esencial” (cfr. (c)) (idem: 152). Y aunque admite que “[...] un mismo término puede utilizarse en diferentes campos terminológicos (es decir, cuando este término forma parte de diferentes terminologías) con diferentes significados”, sigue la tónica de Wüster, afirmando que “el término no está relacionado con el contexto, sino con el campo terminológico, el cual sustituye al contexto [...]”, y concluye, “si se conoce la “llave terminológica” [...], el contexto [...] ya no tiene importancia. Los términos pueden vivir fuera del contexto si se conoce a qué terminología pertenecen [...]; la univocidad la obtienen los términos no a través de las condiciones del contexto, sino por su pertenencia

4.LA TERMINOLOGÍA

a una terminología determinada. Por ello, a diferencia de las palabras-no términos, las palabras-términos no dependen del contexto” (cfr. (c)) (IULA 2001: 158-159).

Lógicamente, defiende también la monosemia del término en su campo, y justifica que sólo existen homónimos terminológicos entre campos. Asimismo, reflexiona sobre “términos y modalidad, expresión y cualidades estéticas”, y aduce las siguientes afirmaciones: “el término es exacto y preciso, y su esfera de expresión está enmarcada dentro de la terminología de que se trate”. Por ello no tiene posibilidades expresivas y tampoco modalidad, “si se entiende la modalidad como un tipo especial de relación del hablante respecto a lo que dice, entonces la modalidad no tiene

nada que hacer en el terreno de la terminología [...]”, puesto que “las

relaciones del término se reducen a su dirección lógica y objetual, a su intención sobre el objeto y el concepto. Estas relaciones son objetivas y se expresan de forma puramente lingüística, es decir, con los recursos del léxico, la gramática y la fonética, tomadas en su forma modal fuera de la variación” (IULA 2001: 160). Tampoco reconoce Reformatskii la estética “que exige que se realicen comparaciones, selecciones y se establezcan preferencias”, por lo que “[la estilística] es impensable sin sinónimos,

variantes y dobletes. Y todo esto deber ser eliminado de la terminología” (cfr. (e)) (idem: 161). Para él, los términos sólo pueden tener

estos tres rasgos cuando se encuentran en un campo no terminológico y pierden su neutralidad (término es neutro en su campo) y, de nuevo, se convierten en palabras normales. Por lo que está en total desacuerdo con su homólogo Piotrovski, que tiene una idea más lingüística de la terminología porque ahonda en estos aspectos. Dice este último que “es poco probable que se pueda hablar de una neutralidad estilística completa del término, tanto científico como profesional. La terminología especializada se

inserta completamente en el léxico de la lengua general”36 [negrita mía]

(idem: 160). A lo que Reformatskii responde tajantemente, que en contra de la “violación de los paradigmas, con la presencia del subjetivismo y de otras manifestaciones de la inconsecuencia gramatical” en la formación y los cambios de las palabras, el “término [...] tanto léxica como morfológicamente es estrictamente sistémico” (cfr. (e), (f) y (g)) (idem: 162).

4.4. Nuevas voces y corrientes de la terminología actual