3.3 Inventory control policies
3.3.2 Optimal policy
3.3.2.2 Application to the dual-sourcing inventory problem
En general, las políticas culturales iberoamericanas promueven y propenden hacia un cambio, una transformación social que está en concordancia con los lineamientos establecidos tanto en la ley, como en los Planes de Desarrollo o Planes de Gobierno de los Estados, que en su mayoría tienen como finalidad lograr el desarrollo económico, social, humano y cultural de la nación.
Uno de los cambios más importantes que persiguen las políticas culturales tiene que ver con la mejora de las condiciones de vida de las personas. No sólo desde el punto de vista económico, con la generación de empleo y la mejora de las condiciones laborales -lo que a su vez puede traer como resultado la aplicación de las medidas de apoyo a la creación, la promoción de las industrias culturales o las nuevas posturas sobre la gestión del patrimonio cultural-, sino también en lo que se refiere a la mejora de aspectos espirituales como la consolidación del sentido de pertenencia y la identidad cultural. Dicha transformación social implica generar políticas culturales que tengan por objeto la integración y la cohesión social, la participación en la vida cultural de aquellos segmentos de población afectados por la violencia rural y urbana o de grupos particularmente segregados, como jóvenes y niños provenientes de zonas de conflicto y comunidades discriminadas por su inclinación sexual y su religión. El acceso y la participación activa en los procesos de construcción de políticas y en las manifestaciones culturales generan un compromiso, un sentido de responsabilidad y de pertenencia que abonan el camino para la mejora de la convivencia ciudadana y la generación de oportunidades para las generaciones futuras. Con una mejora notable de las condiciones de inequidad y desigualdad de la población, en ejercicio de sus derechos y libertades, encuentra camino el objetivo del desarrollo humano. La transformación social es una vía para lograrlo.
En el Informe sobre el Desarrollo Humano de 2010 se considera este proceso como “la expansión de las libertades de las personas para llevar una vida prolongada, saludable y creativa; conseguir las metas que consi- deran valiosas y participar activamente en darle forma al desarrollo de manera equitativa y sostenible en un planeta compartido. Las personas son a la vez beneficiarias y agentes motivadores del desarrollo humano, como individuos y colectivamente”168. De acuerdo a lo planteado, el concepto de desarrollo humano estaría compuesto por tres factores: el bienestar que se genera a partir de la ampliación de las libertades reales de la gente, para
que puedan prosperar; el empoderamiento y agencia que permite la acción de personas y grupos, para llegar a resultados valorables y la justicia, a través de la aplicación de la equidad, el respeto de los dere chos humanos y la consecución de resultados duraderos.
Tanto en los objetivos y fines de las políticas públicas estatales, como en los objetivos de las instituciones culturales nacionales superiores, la mayoría de los países iberoamericanos han introducido el concepto de desarrollo humano.
A pesar de no contar con un documento de políticas culturales, la creación y desarrollo de políticas socioculturales y un gran número de los programas coordinados por el Ministerio de Cultura de Argentina representan, sin duda, la manifestación más clara de su apuesta por la transformación social. Dentro de los programas más emblemáticos que, desde diferentes ámbitos y segmentos de población, intentan mejorar el acceso a los bienes y servicios culturales, así como la participación activa como herramientas para el cambio, destacan Argentina de Punta a Punta, Café Cultural, Chocolate Cultural, Cultura e Infancia, Mate y Debate y Puntos de Cultura. El Ministerio de Cultura argentino se apoya en la Dirección Nacional de Acción Federal para la ejecución de algunos programas a nivel federal. Uno de los organismos institucionales que colabora más en esta tarea es la Unidad de Proyectos y Programas Especiales (UPPE)169, que explicaremos más adelante.
En la Ley 19891 de 2003 de creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, el desarrollo cultural se contempla como un principio (y no un fin) que debe observarse en el ejercicio de las funciones y atribuciones del Consejo. Quizás una de las iniciativas más interesantes e integradoras que se ejecuta actualmente en el seno del Consejo es el Programa SERVICIO PAÍS Cultura170 que, en colaboración con la Fundación Superación Pobreza y 49 municipios, busca favorecer el desarrollo humano a través de la generación de espacios de expresión artística y de la ampliación del acceso a los bienes y servicios de la sociedad chilena.
En Colombia, dentro de los objetivos institucionales del Ministerio de Cultura se contempla expresamente el desarrollo integral de la infancia (niños de 0 a 6 años) a través de la promoción de los derechos culturales.
169. http://www.cultura.gov.ar/direcciones/?info=detalle&id=68&idd=7 170. http://www.cultura.gob.cl/programa/servicio-pais-cultura/
Costa Rica ha sido un país pionero en el uso del concepto de la sostenibilidad. Inicialmente utilizado para el ámbito del medio ambiente y el incentivo al sector turístico, ha avanzado en la incorporación del mismo al ámbito cultural. El Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014 – “María Teresa Obregón Zamora”171 considera el ejercicio y el respeto de los derechos culturales un componente esencial para lograr el desarrollo sostenible, la convivencia pacífica y el aprovechamiento del potencial creativo y productivo de las comunidades. Un programa que sin duda representa el interés de generar planes integrales y sostenibles de desarrollo local que permitan la superación de la pobreza, la desigualdad y el desempleo en Comunidades Solidarias, Seguras y Saludables172. Dicho programa se desarrolla como un trabajo conjunto entre todos los Ministerios y entidades públicas que conforman el Consejo Presidencial de Bienestar Social y Familia y el Consejo Presidencial de Seguridad Ciudadana y Paz Social. Adicionalmente el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica ha expedido la Política Nacional de los Derechos Culturales 2014-2023, definida como “un conjunto de orientaciones estratégicas identificadas como fundamentales para estimular la participación efectiva de la diversidad de poblaciones en la vida cultural, así como la articulación efectiva de las expresiones culturales en los procesos de desarrollo sociocultural y económico en el nivel local, regional y nacional. Además, incluye temas a ser retomados cuando se elabore el Plan de Acción de la PNDC”. En Ecuador, la importancia otorgada al componente cultural dentro del desarrollo, como una Política de Estado, viene dada desde la misma Constitución Política donde expresamente el Art. 275, señala: “El régimen de desarrollo es el conjunto organizado, sostenible y dinámico de los sistemas económicos, políticos, socio-culturales y ambientales, que garantizan la realización del buen vivir, del sumak kawsay”. El “Buen Vivir”, como estado ideal de los seres humanos, inspira las políticas culturales que priorizan la protección y promoción de la diversidad cultural, la generación de espacios de intercambio y la recuperación y conservación de la memoria social y el patrimonio cultural.
El Plan Estratégico Institucional 2010-2014 de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de El Salvador considera, como una de sus principales acciones estratégicas, posesionar la cultura como un instrumento para “propiciar el desarrollo humano integral”. La visión de país de la Secretaría de Cultura se inspira en la Visión de futuro del
171. http://www.mcj.go.cr/ministerio/PND%20final.pdf
172. http://www.casapres.go.cr/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=280:programa-comunidades-
Plan de Gobierno 2009-2014, denominado “Cambio en El Salvador para vivir mejor”. Se busca un cambio en
los modelos culturales tradicionales que generen una transformación social desde la perspectiva económica y política, con el fin de conseguir una sociedad “más humana, pacífica, democrática y equitativa”. Asimismo, se establece como mandato institucional de la Secretaría de Cultura, mediante el Artículo 53-F, que ésta debe “contribuir, desde sus competencias, a propiciar un cambio cultural que genere procesos sociales hacia la cultura de la creatividad y del conocimiento, sustento de una sociedad con oportunidades, equidad y sin violencia”. El documento de Política Pública de Cultura 2014-2024173 de El Salvador ha sido generado con una visión intersectorial, basada en los principios de soberanía, seguridad y sostenibilidad como los tres pilares fundamentales sobre los que se construye la nueva visión de responsabilidad cultural del Estado salvadoreño, para los próximos diez años, con la concurrencia de todas las instituciones y la población del país.
Al igual que otros países de la región, Guatemala se ha lanzado a diseñar y desarrollar un proceso de modernización y fortalecimiento de sus instituciones. Como resultado de dicho propósito, a partir del año 2000, la administración cultural nacional aprueba y ejecuta políticas culturales y deportivas que buscan promover el desarrollo cultural. Una de estas acciones de fortalecimiento institucional fue la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo Cultural a Largo Plazo (PNDC). El Manual de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura y Deportes contiene las características y funciones administrativas propias de la entidad, su misión, visión y principios, políticas y estrategias culturales y deportivas, así como los ámbitos contenidos en el Plan Nacional de Desarrollo Cultural a Largo Plazo. La Dirección de Gestión y la Dirección de Promoción de Desarrollo Humano Sostenible y Cultura de Paz del Ministerio de Cultura y Deportes son las encargadas de coordinar, planificar e implementar las políticas que al respecto contiene el PNDC. El Programa Nacional de Cultura 2007 – 2012 de México ha sido elaborado en el seno del Consejo Nacional de Cultura, teniendo en cuenta “La Visión México 2030”174 y el Plan Nacional de Desarrollo175 y está vinculado al Programa Nacional de Educación, Cultura y Deporte. Estos documentos están inspirados en el concepto de desarrollo humano sustentable, noción que establece como propósito último “la creación de una atmósfera en que todas las personas puedan aumentar sus capacidades y en que las oportunidades puedan garantizarse para
173. http://www.sicelsalvador.gob.sv:4847/
174. http://archivo.cepal.org/pdfs/GuiaProspectiva/VisionMexico2030.pdf 175. http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/desarrollo-humano.html
las generaciones presentes y futuras. El desarrollo humano sustentable significa la oportunidad de avanzar con una perspectiva integral de beneficio para las personas, las familias y las comunidades”.
Dentro de algunos países el concepto de desarrollo, con sus diferentes acepciones, se ha establecido como un objetivo institucional. Por ejemplo, Chile ha contemplado como misión del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, la implementación de políticas públicas para lograr “el desarrollo cultural armónico, pluralista y equitativo”; Guatemala, por su parte, resalta la importancia de la dimensión cultural en el concepto de desarrollo humano. Para ello, el Ministerio de Cultura y Deportes ha desarrollado una Política Rectora de Cultura de Paz y Desarrollo Humano Sostenible y se compromete a generar acciones y programas que, de manera transdisciplinaria, colaboren en el proceso de consolidación de una cultura de paz, fundamentada en el reconocimiento de la pluriculturalidad. El Instituto Nacional de Cultura de Panamá ha contemplado, dentro de sus funciones, proporcionar mecanismos de integración cultural, con diseños de planes en pro del desarrollo socio cultural, contribuyendo así a forjar sólidas bases para una sociedad dinámica y próspera en un mundo moderno y globalizado.
En el caso de Venezuela, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura tiene a su cargo la generación de políticas culturales que coadyuven al “desarrollo humano de manera integral”, para lo cual contempla como principal herramienta la generación de espacios sociales que permitan el diálogo y el intercambio de manifestaciones culturales nacionales.