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Multi-echelon inventory models with multiple sourcing options

2.2 Literature review

2.2.3 Multi-echelon inventory models with multiple sourcing options

Definir el concepto de política cultural no es tarea fácil. Al igual que el concepto de cultura, evoluciona y sufre cambios continuos. Ante la cantidad de definiciones que se han elaborado, es difícil encontrar una que, de manera suficiente, comprenda todos los elementos que la caracterizan. Sin embargo, teniendo en cuenta lo visto en el Capítulo I, se puede afirmar que las políticas culturales son el contenido que da cuerpo a la institucionalidad cultural pública de los Estados. Actualmente, en la totalidad de los Estados iberoamericanos se considera la cultura como un derecho y la política cultural como una herramienta de integración e inclusión social que permite la construcción y consolidación de los conceptos de ciudadanía, convivencia y sentido de pertenencia, así como la defensa de la identidad en el contexto de la promoción de la diversidad.

A través de los mecanismos, tanto institucionales como jurídicos, establecidos para promover y garantizar los derechos culturales de la ciudadanía –especialmente los de los grupos sociales vulnerables-, la mayoría de políticas culturales apunta actualmente a preservar y promover la diversidad, la integración social, la inclusión y el diálogo cultural en todas sus formas. El éxito que obtenga la realización de las políticas culturales tiene una directa y estrecha relación con las estructuras institucionales y las herramientas y mecanismos que ésta ofrece para la ejecución de los objetivos, estrategias y programas planteados. De ahí que cobre tanta importancia el debate actual sobre la estructura de la institucionalidad y lo analizado anteriormente sobre las ventajas de un modelo u otro.

En cuanto al contenido, han irrumpido nuevos conceptos y replanteamientos sobre algunos ya existentes, en contraste con los sectores tradicionales. Algunos de éstos son las industrias culturales (cinematográfica, televisiva, radiofónica, fonográfica, editorial, de diseño, de artesanías, etc.), las nuevas concepciones para la diversidad cultural, el patrimonio cultural inmaterial y la importancia dada a la relación –cada vez más natural y necesaria– de la cultura con ámbitos como el turismo, el medio ambiente, las nuevas tecnologías o la comunicación.

La primera definición de política cultural considerada es la esbozada por la UNESCO, dada su legitimación y su alto grado de compromiso en el desarrollo de las políticas en los últimos años, no sólo a nivel iberoamericano, sino mundial. La UNESCO considera las políticas culturales como “el conjunto de principios, prácticas y presupuestos que sirven de base para la intervención de los poderes públicos en la actividad cultural, radicada en su jurisdicción territorial, con el objeto de satisfacer las necesidades sociales de la población, en cualquiera de los sectores culturales”. A través de la División de Políticas Culturales y Diálogo Intercultural intensifica el trabajo encaminado a promover el desarrollo del sector cultural, intentando que la cultura ocupe el puesto que le corresponde en todas las políticas de desarrollo, concretamente en las relativas a la educación, la ciencia, la comunicación, la salud, el medio ambiente y el turismo. Se ejecutan acciones encaminadas a formar administradores culturales y a gestionar los recursos culturales a través de la organización de talleres subregionales y el apoyo a las actividades de redes e instituciones internacionales especializadas en los ámbitos de la formación, la educación y la información, como la Red de Centros y Unidades de Formación en Gestión Cultural, que se extiende por América Latina, la región del Caribe, España y Portugal.

La segunda definición que queremos resaltar es la contemplada en el libro Regionalización Cultural del Uruguay, en el que las políticas culturales se consideran como el “conjunto de planes, programas y acciones promovidas por grupos comunitarios, organizaciones sociales, instituciones civiles y el Estado ‘parte de procesos simbólicos y materiales de carácter transnacional’ con el objetivo de incidir en la producción de sentidos, satisfacer necesidades culturales u obtener consenso para un tipo de orden o para una transformación social. La visión trasciende a los sectores habitualmente considerados de la cultura y es más que la suma de ellos”166.

En algunos países como Paraguay el concepto de política cultural ha sido definido por ley. En el Artículo 3 de la Ley General de Cultura (Ley 3051 de 2006) se definen así: “El término ‘políticas culturales’ designa el conjunto de criterios y proyectos sistemáticamente adoptados por el poder público para promover, regular y proteger

procesos, bienes y servicios culturales. Los procesos culturales están constituidos por la creación, circulación y utilización de bienes culturales”.

En Colombia se ha optado por una definición propia de las políticas culturales. Se trata de la contemplada en el Compendio de Políticas Culturales, vigente actualmente y que reza así: “Las políticas culturales son las grandes definiciones que asume el país para orientar los procesos y acciones en el campo cultural, mediante la concertación y la activa participación del Estado, las entidades privadas, las organizaciones de la sociedad civil y los grupos comunitarios, para de esta manera responder con creatividad a los requerimientos culturales de la sociedad”167. Teniendo en cuenta las anteriores definiciones del concepto de política cultural, a continuación se hace referencia a algunos elementos característicos y comunes que, a nuestro juicio, están contemplados y reflejan la tendencia actual, tanto en las políticas culturales, como en la institucionalidad cultural iberoamericana.