6.3 Chip Results and Measurements
6.3.1 Area
En la vida cotidiana actual, el respeto es una palabra que se menciona con mucha frecuencia, sin pensar mucho en sus alcances ni consecuencias: en la conversación informal, en la prensa hablada y escrita, en la TV, en la educación, en el trabajo, y en los debates económicos sociales y políticos. Por ejemplo, se habla del respeto cuando nos referimos a problemas de convivencia relacionados con la raza, el género, la cultura, las preferencias sexuales, la privacidad, el ruido, etc. También es marcadamente recurrente hablar del respeto cuando se trata de los derechos humanos, incluyendo el derecho a la vida, al trabajo, a la salud y a la educación, a la expresión libre, al aborto, etc. Otros asuntos íntimamente ligados al respeto y que se mencionan a diario son el cumplimiento de las reglas de juego para vivir en sociedad: la tolerancia, las normas y leyes, la aplicación de justicia, el castigo, la equidad, etc.
Esto significa que la necesidad del respeto en la sociedad actual ha crecido exponencialmente indicando claramente que su práctica se ha perdido o, peor aún, ha perdido su valor. Su significado y su práctica distan de ser adecuados por la variedad de interpretaciones y atribuciones que se le dan, y por las precarias formas de fomentarlo. Por ejemplo, en el pensamiento filosófico, sociológico, y psicológico el respeto se trata de múltiples maneras: como una virtud moral, un principio, un valor, un deber, un privilegio, un comportamiento, una actitud, un sentimiento, o un tributo. Esta complejidad del concepto se acentúa al hablar de diversos tipos de respeto y de grados de respeto. De otra parte, las prácticas de respeto en la sociedad han ido relegándose a un plano secundario y muchas veces se sustituyen por conductas individualistas, que al ignorar la presencia del “otro” conducen en último término a faltas de respeto.
En la vida cotidiana, el respeto es un valor que condiciona la calidad de la interacción con los demás.
Como valor, el respeto supone el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano. La dignidad humana es un concepto filosófico extraordinariamente complejo basado en el hecho de que todos nacemos iguales en autonomía y derechos y son precisamente estas dos condiciones las que reivindican que se debe respetar por igual a todo ser humano. De acuerdo con Kant, en el dominio de los fines, todo tiene un precio; en cambio, la dignidad se halla por encima de todo precio y, por tanto no admite nada equivalente14. Se puede decir entonces que la única expresión del valor de la dignidad es el respeto que suscita.
Como comportamiento, el respeto es el trato digno que se debe dar al otro y a los demás. Respetar es actuar sinceramente de manera cordial y amigable con quien interactuamos hasta suscitar su confianza. Esta manera de actuar evita en lo posible que indigne, incomode, ofenda, altere, irrite, disguste, desagrade, disturbe, o contraríe a la persona o a los demás.
14
Kant I. Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres. 1785. www.philosophia.cl
El respeto a los demás es una condición necesaria para que las personas puedan satisfacer las necesidades emocionales derivadas de la condición humana. William Ury dice que “Los seres humanos tienen un conjunto de necesidades emocionales -de amor y reconocimiento, de pertenencia e identidad- con el propósito de darle significado a la vida. Si todas estas necesidades se pudieran resumir en una palabra, esa sería RESPETO”15.
El respeto puede ser un comportamiento o un sentimiento. Podemos sentir respecto por alguien y sentirnos respetados por alguien. Ese sentimiento puede ser unilateral cuando respetamos a una persona sin que esta se entere, pero es más frecuente que las personas sepan que se respetan mutuamente o no se respetan. Es difícil que una persona respete a otra y esta no la respete, pues la indignación o la humillación que
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produce el irrespeto conducen al irrespeto mutuo. En esta situación, cuando hay asimetría de poder, si el irrespetado es el de más poder, tratará de usar su ventaja para resarcir el irrespeto, mientras que el débil tendría que usar la agresión para compensar la desventaja. El respeto es en principio un acto voluntario, que puede convertirse en hábito y llegar a ser espontáneo. El sentimiento de respeto es más fácil de expresar que el acto voluntario, pues siempre que sentimos respeto, el comportamiento respetuoso fluirá naturalmente. Por eso es más valioso cuando respetamos aún sin tener el sentimiento de respeto por el otro o por los demás. En el plano consciente, el desdén, que significa la indiferencia despreciativa por el otro; la humillación, en el sentido de degradar la dignidad del otro; y la insolencia como expresión de arrogancia, descaro y grosería, son las manifestaciones más concretas de la falta de respeto entre las personas y la fuente más frecuente de conflictos entre ellas y en la sociedad en general. Entender estas condiciones es clave para saber que cuando ellas existen, se necesita
un esfuerzo consciente a largo plazo para cambiar en la gente la conducta irrespetuosa.
La falta voluntaria de respeto es en esencia injusta, pues tiene la intención de profanar la dignidad del otro, y por eso puede causar malestar, dolor, rabia o agresión en quien la sufre. Este acto voluntario de irrespeto es la causa mayor de los problemas que conducen a una convivencia conflictiva, agresiva y violenta.
Por contraste, la falta involuntaria de respeto puede tener como respuesta la tolerancia. Pero no debe
interpretarse ésta como aceptación del irrespeto sino
como una conducta que nos exige aguantar con desazón el acto irrespetuoso, manifestando respetuosamente desacuerdo cuando sea necesario. De lo contrario, la tolerancia cae en el encubrimiento o la alcahuetería. La tolerancia bien usada puede ser un instrumento eficaz para corregir el irrespeto.
En la vida cotidiana, el respeto tiene importantes aplicaciones prácticas: La primera y más importante es
la de generar confianza, pues es imposible confiar en alguien que no respeta. Es el vehículo esencial para crear nuevas relaciones perdurables, mantener las ya existentes y reconstruir algunas que se deterioraron. El respeto es la condición primordial para iniciar diálogos sobre conflictos cotidianos y hasta conflictos de Estado.
o Se debe respetar más a unos que a otros?
De acuerdo con muchos filósofos, las personas tienen el derecho a ser respetadas por igual. Algunos dicen que al respetar por igual a todas las personas se irrespeta los méritos y linajes que hacen “diferentes” a algunas personas y, por tanto, estas merecen mayor respeto debido a una supuesta dignidad superior. Además, hay otras personas que por conductas incorrectas pierden supuestamente su dignidad o parte de ella y merecen menos respeto.
La dignidad del ser humano no se aumenta con determinados logros, por ejemplo, con llegar a ser
presidente o ser un gran virtuoso musical, ni tampoco disminuye con actos punibles, como el homicidio. Una cosa es admirar a un gran violinista y otra es respetarlo. Así mismo, una cosa es repudiar o sentir repulsión por un homicida y otra irrespetarlo, es decir no tratarlo con la dignidad que merece por ser humano. El respeto no se opone a hacer justicia; por el contrario, es propio de la justicia. Puesto que todos los seres humanos por el solo hecho de nacer adquirimos dignidad, ser respetado es un derecho natural adquirido al nacer y por tanto, todas las personas tenemos derecho a ser respetadas por igual, simplemente por que somos seres humanos.
Como la dignidad nos hace iguales, las sociedades democráticas establecen la igualdad de derechos para todas las personas debido a la igualdad en dignidad de todos los ciudadanos. Esta es la base de los derechos humanos en sus múltiples declaraciones.
¿Hay faltas de respeto más graves que otras? Toda falta de respeto produce indignación y daño (emocional y/o
físico)16; las faltas voluntarias son más graves que las involuntarias, pues no hay atenuantes para faltar de manera voluntaria a la dignidad de las personas, independientemente de las consecuencias físicas o emocionales del daño que producen.
La dignidad del ser humano genera obligaciones morales en todas las personas: a) tratar con respeto a los demás y no tratar a nadie como inferior, significa no quitarle dignidad a las personas; b) tratar a las personas como fines y no como simples medios para lograr fines; c) no ultrajar ni burlarse de ninguna persona; d) evitar el trato discriminatorio con las personas; y e) tolerar las tradiciones y las culturas diferentes a las nuestras. El respeto a las personas y a los demás forman el tejido social en el que nadie se considera superior a los demás, es decir son el substrato para que la democracia y la igualdad ocurran.
16“No hay nada más doloroso que el insulto a la dignidad humana,
y nada más humillante que el servilismo. La dignidad humana y la libertad son derechos de nacimiento. Defendámoslas o muramos con dignidad” (Cicerón 106-43 A.C.)
o La invisibilización del otro
La sociedad occidental actual considera la libertad individual como la base de la cultura emprendedora capitalista. Esta libertad individual da enorme primacía al derecho de las personas de concebir diferentes alternativas de vida, definir lo que quieren y discernir cuales reglas están dispuestas a aceptar. En esa libertad se basa el individualismo como filosofía moral y política. Ayn Rand, una escritora fecunda en la defensa del individualismo, dice que cada persona persigue su propia felicidad, que no es más que el interés propio, y por tanto no será esclavo ni amo de nadie. Y así como nadie debe sacrificarse por los demás, tampoco debe esperar que alguien se sacrifique por otros(as)17. Este individualismo bordea los límites del egoísmo - algo
que para Rand es una virtud- al elevar el interés por sí mismo por encima de los demás18.
La fuerza del individualismo en el mundo capitalista ha cambiado en algunos ciudadanos su comportamiento frente a los demás en la vida cotidiana. La gente está cada vez más metida en hacer lo que le hace la vida más fácil, sin importarle el costo para los demás. Llegan al extremo de verse sólo a ellos mismos en un arrebato narcisista que apenas les permite verse su propio ombligo. Este comportamiento es peculiar y exageradamente frecuente en la actualidad, configurando, en mi opinión, el síndrome de
invisibilización del otro, que se manifiesta al actuar
ignorando que existe “el otro” -consciente o inconscientemente-; no tiene en cuenta las consecuencias de su actuación en los demás y casi siempre comete faltas de respeto que son fuente de serios conflictos. Además del individualismo, son parte de la etiología de este síndrome la desfachatez, el
18
Rand A: The virtue of selfishness. A new concept of egoism. New York: A Signet Book; 1964
egoísmo y el escaso o nulo altruismo. Quien actúa por su propia conveniencia ignorando la de los demás actúa egoístamente y cae frecuentemente en el irrespeto a los demás. No hay que olvidar que la raíz latina de la palabra RESPETO es “respicere”, que significa “volver a mirar”, “mirar otra vez”, es decir, para respetar hay que mirar dos veces antes de actuar, inclusive cuando no hay nadie presente!.
En el caso de Cali (y en otras partes de Colombia), este
síndrome de invisibilización del otro lo presenta un tipo
de ciudadano que tiende a actuar sin pensar en los
demás y de esta manera los invisibiliza: a los vecinos en
sus casas, a los ciudadanos en la calle, en el cine, en las reuniones, en el estadio, en el supermercado, en el centro comercial, etc. De paso comete actos de irrespeto, aún sin querer, pues no ve a los demás. El ruido excesivo del vecino (invisibiliza a los que viven cerca) es causa de graves problemas de convivencia, a tal punto que se ha convertido en la fuente de conflictos
más frecuente en los conjuntos residenciales en Cali19; en la calle, ese ciudadano estaciona su vehículo donde más le conviene, ignorando al peatón y el flujo vehicular, produciendo riesgos para él mismo y los demás y trastornos en el tráfico; en el cine, come, habla y usa el celular como si estuviera solo; en una conferencia conversa con el de al lado y responde el celular sin pensar que entorpece la comunicación entre el expositor y la audiencia; en el estadio vocifera y grita palabras soeces contra el equipo contrario, como si todos los asistentes fueran de su equipo; en el supermercado se “olvida” de hacer la fila; en el centro comercial se para a conversar con sus conocidos en el centro de la vía peatonal bloqueando la circulación de los demás; etc.. El problema de invisibilización del otro ha llegado a preocupar hasta los profesionales médicos; uno de ellos dice que se puede ser un clínico brillante, pero si no tomamos conciencia de las personas que
19 Rincón MT, Maldonado MC, Echeverry ML. “Seguridad y
Convivencia en Multifamiliares: Una mirada al encerramiento residencial”. Cali: Editorial Universidad del Valle; Octubre 2009.
están detrás de los pacientes, estamos destinados a equivocarnos20.
La costumbre de no pensar en los demás antes de actuar, o síndrome de invisibilización del
otro es un hecho creciente y preocupante, pues
contribuye fuertemente a deteriorar la convivencia y la calidad de vida, particularmente en el espacio público. Un jerarca eclesiástico católico de Colombia comentó en una entrevista que “nadie piensa en los demás, porque el individualismo y el egoísmo se entronizaron como valores… porqué? El narcotráfico como chivo expiatorio? Yo soy yo y lo demás no me importa”.
Este síndrome ya tiene visos de epidemia con una dinámica de comportamiento que pasó del “después de usted” a “yo también”, a “yo primero” y finalmente a “los demás me
20
Young M. Physician Professionalism: The crucial core
importan un c...”. Un contraste dramático lo ofreció la gente del Japón ante la devastadora tragedia del tsunami en abril de 2011. Ante el caos en la vida cotidiana, los japoneses iban a hacer sus compras a las tiendas y supermercados, y previendo la necesidad de otros, restringían sus compras a lo más necesario para que los productos pudieran alcanzar para los demás…. Siempre piensan en los demás antes de actuar!
Cuando Stuart Mills dijo que “uno no debe hacer de sí mismo una molestia para otra gente” (On liberty-1859) estaba pensando que el respeto a los demás es una obligación que además de ser consciente, debería volverse automática en el comportamiento cotidiano. Si así ocurriera, la invisibilización del otro sería poco probable. En Colombia, el irrespetuoso piensa diferente; su frase favorita es “¡yo soy así y al que le guste bien y al que no, de malas!”
CAPÍTULO III
ACLARACIONES
Es frecuente escuchar conversaciones, leer periódicos o libros donde se habla de respeto, convivencia, tolerancia, y confianza con un confuso significado conceptual. Esto puede conducir a interpretaciones erróneas en lo que se quiere decir o expresar, y más grave aún en lo que se quiere hacer para mejorar las relaciones entre los ciudadanos. Por tanto es conveniente hacer claridad sobre las semejanzas y diferencias entre estos conceptos.
o El respeto y la convivencia
Es frecuente que el respeto se confunda con la convivencia. El hecho de nacer nos impone la obligación de convivir con los demás. Por eso la convivencia no es más que vivir con el otro(s). Pero la
respeto que nos debemos mutuamente. Cuando la convivencia está fundada en el respeto, adquiere una
calidad particular: puede ser tranquila, amable, justa,
armónica, y/o solidaria. Cuando no está fundada en el respeto puede ser desorganizada, antisocial, conflictiva, y/o violenta. La convivencia ciudadana puede ser justa y armónica cuando los ciudadanos se respetan mutuamente, o puede ser desorganizada, antisocial, conflictiva y violenta cuando el respeto entre las personas es precario y cuando los ciudadanos no tienen respeto por los demás, ni por las reglas de juego establecidas en la sociedad. Consecuentemente, siempre que se hable de convivencia es necesario darle el apellido que le confiere la práctica de respeto o su ausencia: convivencia justa o convivencia conflictiva, convivencia armónica o convivencia violenta, etc.
Convivir es inherente a la existencia. Pero convivir
armónicamente o con justicia requiere necesariamente la práctica del respeto entre las
personas y el respeto a los demás. No hay otra forma de logar esa convivencia armónica y justa indispensable
para lograr el mayor bienestar de la gente en la vida cotidiana.
o El respeto y la tolerancia
También se confunde el respeto con la tolerancia, una conducta compleja de discernir. Una definición de diccionario dice que tolerancia es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias21. Muchos filósofos piensan de manera distinta sobre la tolerancia22,23,24,25,26 ,27. Bernard Williams dice que la
21 Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE). 2009
22
Locke J. A Letter Concerning Toleration. 1689. (Tully Ed.). Indianapolis: Hackett; 1983
23 Scanlon TM. The difficulty of Tolerance. Cambridge: Cambridge University Press;2003
24
Heyd, David (editor).Toleration: An Exclusive Virtue. Princeton: Princeton University Press; 1996
25 McKinnon C. Toleration. A critical Introduction. New York: Routledge; 2006
26
Forst R. “Toleration, Justice and Reason”- In McKinnon C and Castiglione D (eds.). The Culture of Toleration in Diverse
Societies, Manchester: Manchester University Press; 2003b. pages
71-85 27
Horton J. “Toleration as a Virtue”. Iin D. Heyd (ed.), Toleration. Princeton: Princeton University Press; 1996. Pages 28-43.
tolerancia es la “virtud imposible” porque requiere de cierta disonancia cognitiva: “La dificultad con la tolerancia es que parece ser a la vez necesaria e imposible” 28
, pues tolerar implica que “aceptemos” la gente y sus prácticas a pesar de que las desaprobemos firmemente. Aquí hay una ambigüedad a menos que
aceptar sea sinónimo de soportar, y no lo es. Un
aforismo de Nietzsche dice:”Usted tiene su manera. Yo tengo mi manera. La manera adecuada, la manera correcta y la única manera, no existen”. Por eso, tolerar puede ser una contradicción cuando veo intolerancia en mis contrarios pero no en mis propias posiciones. Cuando hay indiferencia hacia algo no puede existir tolerancia ni intolerancia hacia ese algo. La tolerancia es esencialmente un acto voluntario, pues si ocurre por presión u obligación, se convierte en mortificación o sometimiento. Esto no es tolerancia ni es tolerable. Además, el problema fundamental con la tolerancia es la paradoja que suscita al fijar sus límites frente a lo
28 Williams B. "Toleration: An Impossible Virtue?". In:
Toleration: An Exclusive Virtue. (David Heyd, Ed.). Princeton:
intolerable o al intolerante, pues puede terminar ahí donde comienza: ¿Cuándo se vuelve indiferencia? ¿Cuándo se vuelve alcahuetería? ¿Cuándo se vuelve intransigencia? Lo que sí es claro, es que todo acto de tolerancia requiere respetar a quien se tolera o a lo que se tolera, a pesar de inducir a la vez irritación y disgusto en quien tolera. La frase "Señor, dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar" no es un mensaje de tolerancia sino de resignación y se corre el riesgo de ser condescendiente con la injusticia. Sin embargo, la mayoría de los conflictos en la vida cotidiana no son trascendentales y es mejor elegir ser tolerante para tratar de vivir en paz.
La tolerancia viene de la raíz latina “tolus” que quiere decir carga, en el sentido de cargar, soportar, aguantar. Por eso, a mi modo de ver, la tolerancia en el plano individual se caracteriza no por aceptar, sino por
consentir con desagrado, es decir, soportar o aguantar