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“El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan”.

Karl Marx

Elogiado por unos y vituperado por otros, Karl Marx seguirá siendo un gran pensador occidental. Su frase tiene una connotación moral profunda en estos tiempos en que hemos ido perdiendo algo que no se puede comprar ni vender: el respeto.

Los tratados de libre comercio (TLC) están en boga desde hace algún tiempo. Estos tratados no son más que contratos entre dos o más países, en los cuales se especifican las reglas de juego para importar/exportar bienes y servicios. Algunos países firman estos contratos de manera rápida y otros demoran algún tiempo para hacerlo. ¿Qué hace que unos demoren más que otros? La explicación está en el respaldo que

tengan los contratos por parte de los gobiernos y la sociedad. ¿Cómo se genera ese respaldo? La respuesta está en el respeto y confianza social que protegen el contrato como instrumento para avanzar en las relaciones económicas.

Durkheim, fue de los primeros científicos sociales que percibió la importancia del contrato en el desarrollo económico. Palumbo y Scott afirman que para Durkheim, la protección y garantía que tiene el contrato como instrumento central de las relaciones económicas son la confianza y el respeto mutuo que existe en la sociedad civil48. Luego, a partir de la segunda mitad del siglo XX, un número creciente de científicos sociales como Robert Putnam49, Richard Sennet50, Douglas

48

Palumbo A. Scott A. Classical Social Theory I: Marx and

Durkheim. In Modern Social Theory. Harrington A. (Ed). Oxford:

Oxford University Press; 2005. pp. 40-62

49 Putnam R. Making Democracy Work. Civic Traditions in

Modern Italy. New Jersey: Princeton University Press; 1993

50

Sennett, R. El Respeto. Sobre la dignidad del hombre en un

North51, Samuel Huntington52, Amartya Sen53, Hans Kung54 , entre otros, han llegado por distintos caminos a concluir que las virtudes cívicas -respeto, confianza, solidaridad, honradez, sentido de pertenencia- NO son la consecuencia del desarrollo; al contrario, son condición necesaria para lograrlo. Por otra parte, en el capítulo III habíamos visto cómo la confianza es una consecuencia del respeto que existe entre las personas y del respeto entre las instituciones y los ciudadanos; se mencionó además la importancia que Francis Fukuyama le da a la confianza en las relaciones económicas y cómo los analistas sociales, especialmente los economistas, hablan de un buen o mal clima de confianza como determinante de la marcha y dinámica del desarrollo económico. La expresión de esas virtudes cívicas que son condición

51 North, DC. Instituciones, Cambio Institucional y Desempeño

Económico. México: Fondo de Cultura Económica; 1993

52

Harrison& Huntington (Eds.). Culture Matters: How Human

Values Shape Human Progress. New York: Basic Books; 2000

53 Sen A. Development as Freedom. New York: Alfred Knopf publishers; 1999

54

Kung, H. Una Ética Mundial para la Economía y la Política. México: Fondo de Cultura Económica; 2000

necesaria para el desarrollo se denominó capital social, el cual sirve como substrato esencial para que las otras formas de capital -físico, financiero, ambiental y humano- operen de manera eficiente. Es decir, sin el capital social es muy difícil lograr desarrollo económico. La moneda de transacción que usa el capital social es la confianza, pero el troquel para acuñar esa moneda es el respeto.

También, al estudiar las relaciones de la economía y la felicidad de las personas, los economistas han llegado a conclusiones nunca antes mencionadas. Por ejemplo, en el “Informe sobre la Felicidad en el Mundo” (2012), los autores concluyen entre otras cosas, que “En una sociedad que funciona bien, hay un alto grado de

respeto mutuo entre sus miembros”, y luego agregan

que siendo la igualdad un factor determinante de menor tensión social y menor injusticia, es poco probable que

una mayor igualdad llegue sin un ethos preexistente de

respeto mutuo y solidaridad55.

En cuanto a las relaciones del capital social y el desarrollo económico, el volumen de estudios ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. La noción de capital social es compleja debido a los matices diferentes que los científicos sociales le han dado. Esencialmente el capital social es un concepto que expresa la confianza en las relaciones interpersonales e institucionales, la participación cívica y política de los ciudadanos, la solidaridad y el control social. Hay capital social vinculante y capital social

puente. El primero se origina en la interacción entre

personas con preferencias similares (deportivas, sociales, religiosas, etc.), formando grupos que segregan a sus miembros del resto de sus comunidades, pero que fomentan la reciprocidad y la solidaridad entre ellos. Ejemplos: equipos informales de fútbol, grupos parroquiales religiosos, asociación de padres de familia,

55

Helliwell J. Layard R. and Sachs J. (Eds.). World Happiness

etc. El segundo se origina en la interacción entre personas de diferentes comunidades que forman grupos interesados en ideas y emprendimientos comunes, generando identidad y reciprocidad más allá del vecindario o comunidad. Ejemplos: Grupos de Internet, asociaciones nacionales (de trabajadores, ganaderos, médicos, etc.). El capital social vinculante funciona al interior del grupo, gracias a la confianza interpersonal, mientras que el capital social puente trasciende los intereses del grupo basado en la confianza institucional (o confianza social, basada en la convicción de que los otros actuarán de acuerdo con las normas sociales o con lo que dicen que van a hacer)56. La confianza es entonces la materia prima para generar estas formas de capital social. Pero a su vez, como ya se analizó, es imposible confiar en quien no respeta y por tanto, sólo cuando los ciudadanos son respetuosos hay suficiente confianza para generar el capital social necesario que

56 Putnam R. Bowling alone: The collapse and revival of American

community. New York: Simon & Schuster paperbacks; 2000. p

permita reducir los costos de transacción en el intercambio económico.

El enorme crecimiento de las investigaciones sobre la relación entre el capital social y el desarrollo económico demuestra la importancia actual y la complejidad del tema. Sin embargo, algunos economistas no aceptan el concepto de capital social, ya que las existencias de capital son acumulaciones de flujos anteriores de inversión, y esto no ocurre claramente en el caso de capital social. Además el concepto de capital evoca la idea de cosas tangibles, durables, acumulables. Sus defensores argumentan que así como el capital físico está incorporado a cosas tangibles (maquinaria, inventarios etc.) y el capital humano está incorporado a las habilidades, destrezas y conocimiento de un individuo, el capital social, aunque menos tangible, está incorporado a las relaciones entre las personas que facilitan la actividad productiva. Estas relaciones son más consistentes y eficientes en la producción económica en la medida que hay más credibilidad y confianza entre los miembros que las

establecen. Además de ser un insumo, es un factor de cambio –como la tecnología- en la función productiva.

Mientras los científicos sociales se ponen de acuerdo en el concepto de capital social, es útil mencionar algunos estudios que muestran su impacto en el desarrollo económico. Por ejemplo, usando datos de la Encuesta Mundial de Valores, La Porta y col.57 encontraron - controlando la variable PIB (Producto Interno Bruto) per capita-, que a mayor grado de confianza en la población, mayor participación cívica, mayor pago de impuestos, mayor eficiencia judicial, mayor desempeño educativo, mayor éxito de firmas grandes, mayor crecimiento del PIB, y menor corrupción en el gobierno. Igualmente, usando datos de la Encuesta Mundial de Valores Knack y Keefer58 encontraron que el crecimiento del PIB entre 1980-1992 fue mayor en

57

La Porta R. Lopez-de-Silanes A. Schkeifer A. Vishny RW. Trust in large Organizations. American Economic Review. 1977; 87: 333-38

58 Kanck S. Keefer P. Does Social capital have an economic payoff?: a cross County Investigation.. Quarterly Journal of

países en que había mayor confianza entre la gente. Muchos otros estudios enriquecen la asociación positiva entre capital social y desarrollo económico. Pero el caso de Japón ha sido paradigmático por su excepcional desarrollo económico capitalista no basado en maximización del lucro ni en el interés particular, sino en una ética de mercado basada en el uso de códigos de conducta y cooperación más eficientes para el razonamiento estratégico, un compromiso genuino y una atmósfera competitiva en la generación de políticas públicas. Poner estas motivaciones por encima del ánimo de lucro, llevó a que The Wall Street Journal afirmara hace un tiempo que Japón “era la única nación comunista que funciona”59

. Pero si algo distingue al japonés del resto del mundo es su extraordinaria conducta respetuosa de los demás, como lo demostró especialmente en el espacio público (supermercados, refugios y calles), en medio del caos y la tragedia que sufrió después del Tsunami más devastador de su historia.

CAPÍTULO VI