7.3 Mapping Parallelism to Scale
7.3.1 Data-Parallel Loops with No Control Flow
A partir de la revolución industrial, pero especialmente desde la 2ª mitad del siglo XX, un número cada vez mayor de científicos sociales han dado gran importancia a las relaciones entre las instituciones y los ciudadanos. La gobernanza y la gobernabilidad son dos conceptos relativamente nuevos que se relacionan con la capacidad constitucional, legal y técnica del Gobierno (gobernanza) y con la capacidad de comunicación y apoyo entre gobernante y gobernados (gobernabilidad). Estos conceptos son extrapolables a la organización privada, en la cual la gobernanza es la capacidad estatutaria, técnica y financiera de la empresa y la gobernabilidad es el grado de relación armoniosa entre patronos y empleados y de la empresa con sus clientes y consumidores. Gran parte de la gobernabilidad de la empresa depende de sus prácticas de responsabilidad social corporativa. La fuente de
gobernabilidad tanto en las instituciones públicas como privadas está en el uso respetuoso del poder entre las instituciones y los ciudadanos, como gobernados o como clientes/consumidores.
El gobierno elegido democráticamente recibe el mandato para gobernar que el ciudadano le asigna con el voto. Este mandato otorga al gobernante poder político y autoridad para conducir a los ciudadanos según sus planes. La relación de gobernante/ gobernado crea una asimetría de poder que sólo es compensada por el respeto que practica el gobernante con sus gobernados al ejercer el poder de manera ecuánime y cumplir lo que prometió como candidato. El gobernante que no cumple lo que promete, no respeta a quien le prometió cumplir y que además lo eligió. Talvez, el acto de irrespeto más grave de un gobernante con sus gobernados es la corrupción, seguido del abuso de la fuerza pública. Ambas faltas de respeto generan una profunda desconfianza en los gobernados y se convierten en pretexto para que algunos ciudadanos justifiquen un comportamiento igualmente corrupto y
violador de las reglas de convivencia. Las transacciones sociales se deterioran volviéndose difíciles y altamente costosas por tener que recurrir a cuerpos de seguridad privada, salvaguardias, seguros, salvoconductos y documentos legales para reducir la desconfianza entre las personas que hacen negocios de diversa índole.
Varios científicos sociales han demostrado la importancia del nivel de confianza en la sociedad sobre el desarrollo y el bienestar de un país. Fukuyama, en su perspicaz estudio del orden económico emergente a finales del siglo XX, dice que el bienestar de una nación, así como su capacidad para competir, están condicionados por una sola característica cultural ampliamente diseminada: el nivel de confianza inherente en la sociedad37. El nivel de confianza es una expresión del agregado de la confianza individual, la cual es consecuencia del respeto entre las personas y el respeto a los demás, pues sin respeto no es posible la
37
Fukuyama F. TRUST: The social virtues and the creation of
reciprocidad, el sentido de pertenencia a la comunidad y la integridad moral de cada ciudadano. Esta última es la suma de la rectitud, la probidad, la honradez y la lealtad, virtudes que sólo existen cuando se practica el respeto mutuo y a los demás. No es posible ser integro moralmente si no respeto al otro ni a los demás.
Es claro entonces que el nivel de confianza (confianza
social) que existe en una sociedad es una consecuencia del respeto entre el gobierno y sus gobernados. La falta
de respeto del gobernante corrupto y violador de las reglas de juego frente a sus ciudadanos no sólo crea indignación y desconfianza en ellos, sino que crea un camino expedito y una excusa (inaceptable) para que algunos ciudadanos violen la ley y se olviden de las normas de civilidad que deben guardar al vivir en comunidad. Probablemente, la conducta impropia de un gobernante reelegido tramposamente ha contribuido al aumento reciente de la corrupción en Colombia. Si lo hace el gobierno, ¿porqué yo no? La desconfianza generada por la falta de respeto del gobernante con sus gobernados es altamente nociva para el desarrollo y el
bienestar de la sociedad. Los ciudadanos desconfiados limitan su participación en la sociedad, argumentando que los vecinos no son confiables, que las organizaciones comunitarias no merecen credibilidad, que los negocios deben hacerse bajo complicadas salvaguardias para evitar trampas o estafas, y hasta la relación con los amigos es precaria.
Es común observar cómo el aumento del crimen conduce a una pérdida de la confianza, no en los amigos inmediatos, sino en las instituciones, particularmente la justicia, la policía, y el gobierno en general. Lo que es claro, es que el crimen en cualquiera de sus manifestaciones, es una falta de respeto por la vida, la honra y los bienes de los demás.
El nacimiento de la mafia en Sicilia en el siglo XIX fue consecuencia de la desconfianza de la población en gobiernos corruptos que no protegían los derechos de propiedad y se apropiaban de los impuestos. En Colombia, la calculada debilidad crónica del Estado para proteger la honra y bienes de sus habitantes ha
contribuido a que el crimen organizado haya permeado las instituciones públicas, desde el Congreso hasta alcaldías de pueblos remotos. La fortaleza del Estado no se consigue sólo con una Constitución que garantice los derechos de los ciudadanos, la equidad y la justicia, y un cuerpo legislativo con reglas claras donde los premios y castigos estén claramente establecidos. Mucho depende de las virtudes cívicas de los gobernantes que deben hacer valer la Constitución y la ley, y de las mismas virtudes cívicas en los ciudadanos que apoyan la equidad y la justicia. Cuando el gobernante no tiene liderazgo, o muestra connivencia con el desorden social, genera creciente desconfianza en los ciudadanos haciendo más improbable y difícil el progreso y la equidad.
Las instituciones creadas por la sociedad y el Estado para mitigar la pobreza y la desigualdad, como las organizaciones de beneficencia o caridad y los programas estatales de ayuda a los pobres, pueden contribuir a generar desconfianza en los beneficiarios, por estar en una situación de dependencia y de falta de
autonomía. La asimetría de poder y de estatus entre quienes trabajan en esas organizaciones y los pobres que reciben ayuda, tiende a generar un tratamiento arrogante o de conmiseración hacia los beneficiarios que termina en degradación y humillación a la dignidad del recipiente. Richard Sennet analiza esta compleja relación en su erudito libro sobre el respeto en un mundo desigual y concluye, entre otros aspectos, que el respeto mutuo no resulta de una orden o directiva sino de la negociación entre el carácter personal y la estructura social38. Él afirma que “cuando una sociedad trata a la agente común de ésta manera, discriminando sólo algunos para reconocerlos, crea una escasez de respeto, como si no hubiera suficiente de esta substancia preciosa en el medio”. En su análisis sobre el “respeto burocrático” de las instituciones a los recipientes de servicios o subsidios del Estado - Sennet cita a Cloward y Fox quienes encontraron que los beneficiarios de programas americanos de bienestar “se quejaban de ser tratados con irrespeto”. Se sentían
38
Sennet R.: Respect in a World of inequality. New York: W.W. Norton & Co.; 2003. p.260
desnudos o “aprehendidos en el acto” al ser sometidos a interrogatorios para demostrar que eran merecedores de los beneficios de los programas39.
En Colombia, los programas de “vivienda social” del Estado reproducen el hacinamiento en que viven las familias pobres -usualmente numerosas- al empacarlas en 35m2. No sólo reproducen el hábitat tugurial de la pobreza sino que atropellan la dignidad de esas familias pobres. Además, algunos servidores públicos se sienten dueños de las oficinas públicas y oponen toda suerte de obstáculos al acceso de los ciudadanos que son los verdaderos dueños. De servidores públicos sólo tienen el título y a los ciudadanos sólo les queda su dignidad ofendida.
La empresa privada no está exenta de estas formas de irrespeto con sus empleados. La asimetría de poder económico es una fuente potencial de falta de respeto en las relaciones laborales, donde el jefe puede abusar
39
Cloward R, Fox P. Regulating the poor: Functions of public
de su poder para maltratar al dependiente, particularmente cuando éste no tiene autonomía en su cargo. Las faltas de respeto en esta relación van desde el trato arrogante e insolente hasta el chantaje sexual del jefe con su empleado. Esta situación es más frecuente cuando el empleado es más dependiente y menos preparado.
Las desigualdades en la especie humana son un asunto enormemente complejo. Las diferencias en capacidades de los ciudadanos en el sentido de Sen40, o en talento en el sentido de Sennet41, o en reciprocidad social en el sentido de Putnam42 hacen difícil el trato respetuoso en la sociedad actual. Para la mayoría de la gente, sus aspiraciones confluyen en una calidad de vida razonable y en sentirse respetada por los demás. Si esas aspiraciones van acompañadas de un sentido de control sobre su propio destino, la autoestima colectiva crece
40 Sen A. Development as freedom. New York: Alfred A. Knopf, Publisher; 1999. p. 75
41 Sennet R. ibid. p. 65-100 42
Putnam R.. Bowling alone. New York: Simon & Schuster paperbacks; 2000. p.93-95
así como la conciencia de actuar responsablemente en sociedad. Por eso Rawls argumenta que las instituciones sociales y políticas deben diseñarse para apoyar y no para socavar la autoestima (respeto por sí mismo) que es vital para el bienestar individual y colectivo43.
Valdis Birkavs y Clem McCartney al analizar los actuales desafíos de Europa proponen una visión para crear sociedades compartidas basadas en el respeto
mutuo, en las que grupos diferentes pueden vivir en
armonía y sus líderes pueden mostrar con acciones y políticas su voluntad de respetar la diversidad e interactuar productivamente con aquellos con diferente procedencia44. Además de los dividendos económicos y otros beneficios, las sociedades basadas en el respeto
43
Rawls J. Justice as Fairness: A restatement. Cambridge (Mass): The Belknap Press of Harvard University Press; 2001. p 59-60
44
Birkavs V, McCartney C. Policies for Shared Societies: their
contribution to well-being and economic performance. In “Growth, well-being and social policy in Europe: trade-off or synergy?” European Policy Centre. Challenge Europe. Issue 21,
mutuo le agregarán más valor a las relaciones con la familia, los amigos y a la reciprocidad social de que habla Putnam. Vale decir, el respeto entre las personas y el respeto a los demás son claves en la dinámica de la sociedad para generar bienestar.
El respeto del Estado por sus ciudadanos es un asunto de tal importancia que ha sido aceptado como una obligación por los gobiernos firmantes de la Declaración de los Derechos Humanos. El artículo 46 de la Aplicación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales dice taxativamente: “El derecho a la educación, como todos los derechos humanos, impone tres tipos o niveles de obligaciones a los Estados Partes: las obligaciones de respetar, de
proteger y de cumplir”45.
45
ONU. Consejo Económico y Social. Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales: Aplicación del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Si el Estado colombiano quiere lograr una paz negociada de su crónico conflicto armado, es fundamental crear confianza a partir del respeto mutuo. Benoît Girardin dice que “en muchas negociaciones, especialmente aquellas que esperan resolver conflictos de vieja data, construir confianza es clave. Esta resulta de valores como el respeto, la imparcialidad y la ecuanimidad…” 46
. El espeto es clave en la solución, pues es el que genera la confianza necesaria para negociar la paz!
Una manera de explicar las recientes protestas en los países árabes que culminaron en dramáticos hechos y caída de dictadores es que la demanda por libertad fue más una demanda de los ciudadanos a sus gobernantes por respeto, dignidad, justicia y equidad47. Igualmente, los ciudadanos que protestaron recientemente en Europa y Estados Unidos exteriorizaron un enérgico
46 Girardin B. Ethics in Politics: Why it matters more than ever
and how it can make a difference. Geneva: Globoethics.net; Focus
Nº 5. 2012. p.126 47 Girardin B. ibid. p.131
sentimiento de indignidad, falta de respeto, de equidad y de justicia por parte de sus gobiernos y de las codiciosas instituciones financieras. A causa de estas protestas, Stéphane Hessel, un diplomático nonagenario con una larga historia en la Europa post-Hitler, escribió hace poco un documento “Indignaos”, invitando a los ciudadanos a que exijan respeto de sus gobernantes y reivindiquen sus derechos ciudadanos. No por otra cosa, el movimiento de protesta que se propagó por Europa se llamó “los indignados”, pues la gente se sentía irrespetada en su dignidad con los atropellos financieros que ocurrieron.
CAPÍTULO V
EL RESPETO Y EL CAPITAL SOCIAL EN EL