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7.3 AVISPA Case Study

7.3.4 AVISPA Case Study Results

Bolívar redactó una Constitución para Bolivia, por encargo del Congreso de esa naciente República. Cuando fue disuelto el Congreso peruano de 1826, ya hablase decidido la promulgación de la misma Carta política en el Perú.

La maravillosa superioridad del genio de Bolívar reside en su carácter multilateral. El guerrero, el hombre de salón, el orador, el escritor era, al mismo tiempo, el político, el estadista, el legislador.

¿Cómo gobernar en América? Bolívar habíase colocado desde tiempo atrás en una posición distinta a la de quienes pretendían copiar el jacobinismo de Europa. Sus juicios sobre los jacobinos habían sido despectivos. Llamábales "buenos visionarios que procuran la perfección política imaginando repúblicas aéreas". Cuando ellos gobernaron hubo "filósofos por jefes filantropía por legislación, dialéctica por táctica, sofistas por soldados"."Los gritos del género humano en los campos de batalla o en los cuerpos tumultuarios claman al cielo contra los inconsiderados y ciegos legisladores que han pensado que se puede impunemente hacer ensayos de quiméricas instituciones". Si, como él también decía, las instituciones ideales por el hecho de serlo, no hacen felices a los pueblos, ¿había que adoptar la monarquía? Pese a unas cuantas veleidades que pudo

tener eventual o clandestinamente, Bolívar acumuló muchos y definitivos reparos a e a otra panacea europea que era la ilusión monárquica. Creíala, en primer lugar, difícil por el rencor que había entonces contra la monarquía española y las monarquías en general. Temía que la presencia de príncipes europeos fuera una amenaza para la independencia de América y un peligro para la paz internacional. "Véase la naturaleza salvaje de este continente –decía además en su mensaje, precediendo al proyecto de constitución boliviana– que expele por sí sola el orden monárquico; los desiertos convidan a la independencia. Aquí no hay grandes nobles, grandes eclesiásticos; nuestras riquezas eran casi nulas y en el día lo son más. Aunque la iglesia goza de influencia, está lejos de aspirar al dominio, satisfecha con su conservación. Sin estos apoyos, los tiranos no son permanentes; y si algunos ambiciosos se empeñan en levantar imperios, Dessalyines, Cristóbal, Iturbide les dicen lo que deben esperar. No hay poder más difícil de mantener que el de un príncipe nuevo. Bonaparte, vencedor de todos los ejércitos, no logró triunfar de esta regla más fuerte que los imperios. Y si el gran Napoleón no logró mantenerse con la liga de los republicanos y de los aristócratas, ¿quién alcanzará en América a fundar monarquías en un suelo encendido por las brillantes llamas de la libertad y que devora las tablas que se le ponen para elevar esos cadalsos regios?". Ni la República jacobina, pues, ni la monarquía. La fórmula expresada por Bolívar en la Constitución de 1826 fue la República federativa con un Presidente vitalicio. En Angostura, en 1819, el pensamiento político de Bolívar había estado influido por ideas inglesas; y en 1826, en el Perú, estaba influido por ideas napoleónicas de la época consular.

Otro ejemplo que tuvo en mente fue el de Haití, en donde Petion había sido nombrado Presidente vitalicio con facultad para elegir su sucesor.

La Constitución boliviana reconocía cuatro poderes: el Electoral, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. El Poder Electoral (idea tomada de la Constitución consular francesa del año 8) se componía de electores nombrados por los ciudadanos en ejercicio uno por cada cien, con carácter provincial. Para ser ciudadano se requería: la nacionalidad, saber leer y escribir, ser casado o mayor de veinticinco años, tener un empleo o profesar alguna ciencia o arte, sin sujección a otro en condición de sirviente doméstico. Los electores duraban cuatro años y entre sus atribuciones estaban las de nombrar por primera vez a quienes debían componer las Cámaras; elegir o proponer en terna a los que debían renovarlas y a los miembros de las Cortes judiciales, jueces y empleados públicos, incluyendo prefectos, gobernadores y corregidores; pedir a las Cámaras cuanto creyeran conveniente; y quejarse de los agravios e injusticias de las autoridades. Los antiguos Cabildos o Municipalidades quedaron suprimidos.

El Poder Legislativo residía en tres Cámaras, de tribunos, senadores y censores, con veinticuatro miembros cada una, durante los veinte primeros años.

Los tribunos debían durar cuatro años; los senadores ocho, los censores eran vitalicios. Correspondían al tribunado las atribuciones tradicionales de las Cámaras populares en materias hacendarias y políticas; al senado la legislación civil y eclesiástica y la nominación de los más altos funcionarios; y a los censores, la instrucción y la fiscalización política y moral.

El Poder Ejecutivo estaba representado por un Presidente vitalicio, irresponsable e inviolable, un Vice-Presidente y tres ministros de Estado. El Presidente debía ser

nombrado la primera vez por el Congreso pleno, llamando al "cuerpo legislativo". Según las palabras de Bolívar, se le había cortado la cabeza y atado las manos. Tan sólo designaba los empleados, diplomáticos, militares y de hacienda. La administración pública quedaba en manos de los ministros y estaba sujeta a la fiscalización de los censores y a la vigilancia de los demás funcionarios, incluyendo el Poder Electoral. No era la monarquía porque no existía el derecho sucesorio en la jefatura del Estado, vinculada a una familia, ni tampoco habían privilegios hereditarios en el orden económico o social. El Vice-Presidente, elegido por el Presidente con aprobación del cuerpo legislativo, compartía la responsabilidad ministerial y sucedía forzosamente a su elector.

El Poder Judicial se ejercía independientemente por la Corte Suprema y demás tribunales del Ramo.

El título final sobre garantías contenía sobrios preceptos. La libertad y la seguridad civil, la propiedad y la igualdad ante la ley, eran garantizadas. La libertad de prensa estaba reconocida dentro de la responsabilidad legal correspondiente. Había libertad de tránsito. El domicilio debía ser inviolable. Les contribuciones se repartían en forma proporcional. Quedaban abolidos los empleos y privilegios hereditarios y las vinculaciones eclesiásticas y laicales. (A este último respecto, la Constitución de 1826 resultó mucho más avanzada que la inmediatamente posterior, de 1828, donde fueron abolidas solamente las vinculaciones laicales). La propiedad de los inventores y la libertad de trabajo figuraban también. La Constitución no pedía ser suspendida. La Constitución vitalicia era, pues, un intento de adaptación del principio de autoridad (representado por la perpetuidad del Presidente y de los censores) y el principio de la democracia (a través del sufragio, como fuente de los nombramientos). Pretendía, por eso, un ensamble entre la igualdad civil y la soberanía popular con el gobierno centralizado; y como el mismo Bolívar dijo, una transacción entre América y Europa, el ejército y el pueblo, la democracia y la aristocracia. En carta a Páez afirmó: "Los principios federales se han adoptado hasta cierto punto y los del gobierno monárquico también. Esta constitución es un término medio entre el federalismo y la monarquía" (Lima, 26 de mayo de 1826). Y a Santander se dirigió en parecidos términos: "Mi proyecto concilia los extremos: los federalistas encontrarán allí sus deseos realizados en gran parte y los aristócratas hallarán un gobierno permanente, sólido y fuerte; los demócratas verán conservada la libertad sobre toda cosa" (Lima, 3 de mayo) "Ven conservada la libertad, la igualdad acompañada de la estabilidad y el orden", dijo a La Fuente (Magdalena, 3 de junio).

Al cónsul británico Ricketts le confesó que palpitaba su corazón en favor de la libertad; pero que su cerebro se inclinaba a la aristocracia; agregó que si los principios de la libertad eran introducidos demasiado rápidamente vendría la anarquía y la destrucción de la gente blanca (cita de John Lynch). Agregó que era necesario recortar o evitar las elecciones, plaga de la República.

Sobre este proyecto ha escrito Víctor Andrés Belaúnde que reunía la estabilidad de la monarquía; el poder electoral de la democracia; la centralización hacendaria absoluta del régimen unitario: la intervención popular en los nombramientos políticos como en el federalismo; los censores vitalicios como en oligarquía; el derecho de petición y de refrendación de las reformas constitucionales como en el sistema plebiscitario.

En otro capítulo se volverá a tratar de la Constitución vitalicia en relación con la que la precedió y las siguientes hasta 1839.

LA FEDERACIÓN DE LOS ANDES.

La Constitución vitalicia estuvo destinada a regir en Perú, Bolivia y Colombia. Descartada la confederación con los Estados que no se hallaban bajo su poder, Bolívar podía llevar adelante un plan unitivo tan sólo con aquellos por él gobernados. Siempre formarían Colombia (o sea Ecuador, Venezuela, Panamá y la actual Colombia), Perú y Bolivia un todo importante. Los Estados Unidos del Norte presentaban un modelo feliz. El peligro de la Santa Alianza no era utópico. El gran imperio del Brasil, leal al sistema monárquico, gobernado por una dinastía ligada a Europa y con fronteras que abarcaban casi todos los países de América del Sur, podía ser o bien el enemigo temible de una América española desintegrada o, tomando en cuenta su amplitud territorial y su centralización política, el contrapeso armonioso de un gran Estado en las costas del Pacífico y del Nor-Atlántico continental.

En 1815, en su famosa Carta de Jamaica, Bolívar había afirmado que un Estado demasiado extenso en sí o por sus dependencias, cae en decadencia o en tiranía; y, como creyó imposible consolidar una vasta República en América, llegó a trazar magistralmente el destino divergente de las antiguas colonias españolas. Once años después, intenta la Federación de los Andes, compuesta por la Gran Colombia, Perú y Bolivia. Es que en 1826 era el victorioso y endiosado libertador de América. Resultaba ahora explicable que quisiera conservar su dominio sobre los países que le obedecían después de la victoria de Ayacucho, escuchando así los consejos de civiles como Pando y de los jefes militares en una atmósfera que habíase convertido en (dice O'Leary) "un concierto de aplausos". Formar una federación cuya historia empezaría con la biografía de él, cuyo territorio no era sino el teatro de sus grandes victorias militares, resultaba lógico sueño de una imaginación poderosa. ¿Era un plan de difícil realización? Bolívar no lo ignoraba. Ganar la guerra de la independencia había sido, por cierto, muy difícil. ¿Cuántos Estados debió tenerla Confederación de los Andes? No hay suficientes datos para reconstruir el pensamiento de Bolívar sobre el modo cómo debió funcionar la Federación de los Andes. Debió ser una liga estrecha, con el vigor y la consistencia de una monarquía, aunque sin su nombre; dentro de ella cada Estado retenía, en parte, sus leyes y gobierno, quedando para el gobierno federal las relaciones exteriores y los ramos de guerra y hacienda. Parece que pensó integrarla con cinco Estados: Cundinamarca, Venezuela, Quito, Perú y Bolivia, aunque llegó a favorecer una bifurcación del Perú. (Diario político y militar de José Manuel Restrepo, 25 de noviembre de 1826). Este último plan estaba de acuerdo con sus ideas más acendradas. El marino inglés Hiram Pauldin que lo visitó en su campamento de Huaraz y comió con él, le oyó grandes elogios de Colombia. Paulding agrega: "Condenó a los peruanos en términos generales; dijo que eran unos cobardes y que, como pueblo, no tenían una sola virtud varonil. En suma, sus denuestos fueron ásperos y sin reserva... Luego me dijeron que siempre solía hablar así de los peruanos...". Así se explica lo que manifestó en su proclama a éstos después de la victoria de Ayacucho: "La lealtad, la constancia y el valor del ejército de Colombia lo ha hecho todo".

¿CÓMO IBA A FUNCIONAR LA CONFEDERACIÓN?

"El gobierno de los Estados particulares quedará al Presidente y Vice-Presidente con sus Cámaras, con todo lo relativo a la religión, justicia, administración civil, económica y, en fin, todo lo que no sea relaciones exteriores, guerra y hacienda nacional" (escribió Bolívar a Sucre en la Magdalena el 12 de mayo de 1826). "El gobierno general se compondrá de un Presidente, Vice-Presidente y tres cámaras para manejar la hacienda nacional, la guerra y las relaciones exteriores. Cada departamento de las tres Repúblicas mandará un diputado al gran Congreso federal y ellos se dividirán en las tres secciones correspondientes, teniendo cada sección un tercio de diputados por cada República. Estas tres Cámaras con el Vice-Presidente y los secretarios de Estado (que serán escogidos éstos en toda la República) gobernarán la federación. El Libertador como jefe supremo, marchará cada año a visitar los departamentos de cada Estado. La capital será un punto céntrico como Quito o Guayaquil. La federación llevará el nombre que se quiera pero sería probable que fuese Boliviana. Habrá una bandera, un ejército, una nación sola".

Pero antes de crear la Federación de los Andes era indispensable hacer aprobar la Constitución vitalicia en Bolivia y en el Perú primero y en Colombia después. Y esta tramitación resultó una empresa más difícil que derrotar a los españoles.

V. LOS COLABORADORES DE BOLÍVAR: EL PERSONAL DE LOS