Appendix I CSIRO Resource Allocation
Equation 10 Calculation of IT Resource Costs
En la elaboración de un proyecto de vida, el acompañamiento pastoral debe reconocer los dones, las capacidades, los talentos, las cualidades y las limitantes que se tienen; de tal manera, que se parte de una realidad-real y no de una realidad- imaginada o creada. Es un proyecto de vida que brota de la manera en que Dios está creando, constantemente, y asumiendo la propuesta de mundo que tiene para la humanidad.
Este acompañamiento posibilita que el adolescente se conozca a sí mismo, generando una actitud de desprendimiento, de humildad, de pobreza, y un reconocimiento de su apertura ante Dios. No obstante, conduce a reconocer que se es resultado de la creación divina y, por tanto, se permite experimentar la sencillez de Dios.
Desde esta orilla, hay unos jóvenes en disposición a las relaciones afectivas, pero no colmados por completo y por tanto, receptivos a cobijar la presencia de otros. Asimismo, se sienten útiles a la sociedad, capaces de contribuir haciendo uso de su profesión como una herramienta para responder a la manera en que Dios está construyendo el mundo y sugiere que se conviertan en sus transformadores.
413 Ibíd., 3.
107 5.1.1.2. Felizmente sensible
Hacia esa dirección debe apuntar el acompañamiento pastoral, para potenciar en los jóvenes (o despertar en algunos) la sensibilidad ante las realidades de los demás. Es una sensibilidad ante el mundo, la familia, el contexto inmediato y el contexto lejano. Se trata, de alguna manera, de sentir lo que otros sienten, pero también de experimentar a Dios porque está presente en la historia y en cada ser humano.
Esa actitud debe asumirse en las relaciones con la familia, los amigos, compañeros, en medio de situaciones diversas; de tal forma, que se trata de contribuir a que los jóvenes reconozcan el impacto que estas situaciones (positivas o negativas) tienen en sí mismos, para expresar lo que perciben y la manera en que los afecta.
Un acompañamiento en ese proyecto de vida, desde esta bienaventuranza, lleva a que el joven asuma su vida desde el sentir de su existencia (situaciones de dolor y de gozo, prósperas y adversas) y desde el sentir de los demás, de tal manera que podrá responder con decisiones frente a estas realidades. Esta vivencia plenifica al joven con Dios, logrando sustraerse de ese sentimentalismo piadoso, viviendo una transformación real de la sociedad y una transformación personal, desde la perspectiva de Dios. Es decir, a partir de su llamado a transformar las situaciones de angustia y de dolor presentes en el mundo, se potencian y se mantienen las realidades de progreso y de alegría.
5.1.1.3. Felizmente no-violento/a
La mansedumbre conduce a actitudes de no-violencia, establece vínculos y relaciones que crean un ambiente de paz, de fraternidad, de igualdad y de reconocimiento del otro. Quien desee acompañar su proyecto de vida, fundamentado en esta bienaventuranza, cree en la posibilidad de que el joven expresa sus sentimientos y sus necesidades, pudiendo formular una petición concreta y abierta que tiene en cuenta la realidad de los demás. Estos elementos, propios de la comunicación no-violenta,415 permiten las relaciones de dulzura y
afabilidad en las que no se pretende imponerse ante los demás, ni desacreditar lo propio, simplemente expresar lo vivido cotidianamente de manera asertiva, efectiva y afectiva.
Aquí se experimenta la posibilidad de vivenciar relaciones afectivas donde no se exige de más, al crear vínculos reales con los que se expresa con tranquilidad lo vivido y, también, se acoge lo manifestado por los demás. Se posibilita la apertura
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de diálogos con aquellas personas que buscan imponer su parecer, sin necesidad de abandonar el ambiente de paz.
Favorecer, en los jóvenes, una comunicación asertiva, podrá conducirlos a no enredarse con las situaciones cotidianas que les envuelven, logrando aflorar sus sentimientos y sus necesidades. No se responderá desde el primer impulso sino desde el sentir mismo de Dios, desde esa posibilidad de comunicarse, logrando ese trato tranquilo y dulce.
5.1.1.4. Felizmente justo/a
Quien desee acompañar la identificación de un proyecto de vida, a través de las bienaventuranzas, debe pretender que el joven entre en contacto con Dios, con el verdaderamente justo, pues allí es donde puede conectarse y proyectarse hacia los demás. Es así como dilucidamos que el hambre y la sed de justicia se sacian cuando se reconoce y se pone en práctica la voluntad divina.
Para lograr el cometido, hay dos maneras y están íntimamente conectadas: la primera, gira en torno al discernimiento como clave para identificar como Dios le impulsa hacia los demás y también hacia sí mismo (en la manera de trabajar sus realidades personales). “[El discernimiento] permite encontrar la voluntad de Dios en mí, en mi historia, y no como una simple confrontación con una serie de normas, ritos, prácticas y requerimientos”.416 Es una manera de identificar como se relaciona
Dios con la persona y como lo conduce a ese encuentro con los demás, con el mundo, con la sociedad, con el entorno, con el ambiente y hasta consigo mismo. La segunda clave o herramienta, es el método de revisión de vida,417 con el que
puede confrontarse el joven con la realidad para reconocer lo que allí sucede; identificando la presencia de Dios y proponiendo un actuar concreto. Se trata entonces, de los tres momentos: el ver, el juzgar y el actuar; donde se pone “la atención o la mirada en lo real, de ver la vida como Dios la ve”418 (VER). Se busca
“la forma de situarse ante los hechos, acciones, acontecimientos y la situación descubierta [preguntándose]: ¿en qué medida me impiden o me permiten vivir como Jesús? ¿Qué luz o llamada recibo desde la Palabra de Dios?”419 (JUZGAR), para
finalmente “volver a la vida para transformarla [con dos preguntas de fondo]: ¿qué debo hacer? ¿Qué voy a cambiar?”420 (ACTUAR).
416 Meza y Arango. Discernimiento y proyecto de vida. 62. 417 Al respecto ver Rubio, Para vivir la revisión de vida, 180 p. 418 Rubio, Para vivir la revisión de vida, 29.
419 Ibíd., 39. 420 Ibíd., 45.
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Desde esta particularidad, encontramos que los adolescentes podrán identificar la voluntad de Dios y ponerla en práctica, tanto en las relaciones con los demás como en la transformación de la sociedad.