Chapter 4 METHODOLOGY
4.5 Collecting Data
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Cada vez que el ser humano se detiene a pensar y a reflexionar sobre sí mismo y sobre su entorno, va descubriendo cómo los tiempos pasados eran mejores y vive en una constante añoranza de lo que fue y hoy día no es, esto para decir, que una de las razones fundamentales que da importancia a la formación del ser humano es la integralidad con la que ha de vivir y orientar el destino que se ha trazado recorrer, es por eso que la moral ha ido abriéndose campo nuevamente y aún con mayor fuerza, en comparación con otros tiempos, dando lugar o
generando programas que faciliten un tipo de educabilidad que sacie esa preocupación en la que el ser humano se ve sumergido. Se presentan algunos ejemplos, los más destacados e incluso utilizados en nuestros días, de programas para el desarrollo moral y académico de los jóvenes en las escuelas.
Aunque se han presentado varios programas que sirven como procesos en la
educabilidad del ser humano, en su mayoría han surgido o han sido retomados en la educación impartida por la escuela, conviene aclarar que muchos de los programas son afines unos a otros, y que su diferencia consiste en los medios empleados para llegar a la meta propuesta, que no es
otra diferente a la realización plena del ser humano, “la cual algunos defendían como es el caso
de los neoaristotélicos, como la búsqueda de la felicidad y otros, como los neokantianos, que
persiguen la justicia como bien y fin último”60 y por qué no hacer mención de los cristianos que buscan el encuentro con el Resucitado, el cual permite generar cambio en el ser humano
haciendo que sea constructor de comunidades fraternas y solidarias desde su consciente filiación- fraternidad con la divinidad.
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Para abordar los programas sobre desarrollo moral se optará en este trabajo por retomar lo expuesto por Villegas de Posada (2002) a través de su investigación, junto a su equipo de colaboradores en su libro citado, el cual brinda lo que ha sido el proceso y las diferentes perspectivas que se han generado para acompañar el desarrollo moral del ser humano. De una manera sintética se expondrá lo investigado y argumentado por la autora en mención.
Hay que empezar diciendo que las teorías sobre los programas de desarrollo moral son numerosas y que de acuerdo a sus concepciones u objetivos trazados difieren unas de otras, enfatizando por un lado en la parte cognoscitiva y por otro, lograr un cambio no solamente en la persona sino también en la atmósfera y ambiente escolar; a lo largo de la investigación la autora en mención presenta nueve (9) programas empleados para el desarrollo moral61 resaltando su efectividad, aunque algunos de ellos no han sido evaluados careciendo de consistencia en cuanto que no se puede saber a ciencia cierta qué tan viables sean a raíz de los resultados que han producido en quienes fueron aplicados; tenemos entonces los programas presentados por la autora como son:
Programas tradicionales de educación moral, que consiste en transmitir unos valores y normas morales, creando unos hábitos o virtudes morales; programas centrados en la discusión de dilemas, donde el maestro actúa como facilitador de la discusión, proponiendo argumentos que estén una etapa por encima de aquella en la que estaba razonando la mayoría de los
participantes; la comunidad justa, donde se propone cambiar la acción individual, cambiando la atmosfera moral de la escuela; programas de educación para la democracia, que busca de manera
61Los nueve programas con sus respectivos compendios son tomados de Cristina Villegas de Posada en su texto Educación para el desarrollo moral. Cfr., VILLEGAS de Posada, Op. cit., p. 25-51.
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intencional proporcionar las habilidades y el conocimiento necesario para funcionar efectivamente y contribuir de esta manera al proceso democrático.
La educación del carácter moral, implica tres aspectos importantes como son conocimiento, afecto y acción, debe desarrollarse como un todo integrado en las actividades diarias; educación religiosa, se concibe como una situación que ayudaría a formar en moral aunque varios autores especialmente Kohlberg asegura que la religión aportaría poco a la educación moral, lo que si es cierto es que hay quienes aseguran que cada religión hace al hombre concebir el mundo de una manera distinta y por ende promueve un adoctrinamiento es por ello necesario que se forme desde una concepción multi-religiosa ampliando la gama de posibilidades; educación en valores, se trata de hacer una lista de los valores y enfatizar en ellos mediante mecanismos que permitan recordar o transmitir constantemente al individuo dichos elementos; aclaración de valores, contrario al anterior pero que ha tenido poco uso en nuestras culturas ya que consiste en que cada individuo es libre de elegir sus propios valores y que no hay unos mejores que otros, por tanto, cualquier cosa que la persona valore es en sí un valor y es respetable.
El método de auto-confrontación en valores, consiste en mostrarle a las personas las discrepancias entre sus valores, o entre los valores y comportamientos, a fin de inducir un estado de insatisfacción que lleve al sujeto a introducir cambios para ser más congruente con sus auto- concepciones, y por último, la autora evalúa de modo general los programas analizados, lanzándose a proponer un nuevo método.
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Este último es el nuevo método propuesto por Cristina Villegas de Posada, de la “auto- confrontación, como una experiencia positiva62, donde no solamente se ponen en consideración los aspectos cognitivos del desarrollo moral sino que también tiene en cuenta los sentimientos, que se asocian al proceso ya que producirían cambios en el comportamiento de las personas y no solamente se limitaría al discurso; lo que busca este método es hacer que los sujetos sean
conscientes de sus emociones que las reconozcan como producto de una acción propia que se ajusta o no a las creencias, estándares e imágenes de sí mismo, de tal manera que esos
sentimientos se constituyan en un motor para futuras acciones, esta experiencia fue
implementada en un centro educativo del distrito dando unos resultados satisfactorios”63.
Ahora bien, el método propuesto por la autora anteriormente citada carece del carácter espiritual que se ha de imprimir en la formación del desarrollo moral, facilitando una formación más íntegra y con fundamentos sólidos al momento de ayudar a formar la conciencia moral, desde parámetros tanto universales como particulares; haciendo posible que esa auto-
confrontación lleve a generar discernimiento en los individuos y a optar por todo aquello que este en consonancia con su función de creatura y participante de la divinidad, en otras palabras, que lleve al sujeto a vivir a plenitud su humanidad como respuesta fiel a su misión en el mundo.
En este aparte, al presentar someramente las perspectivas de algunos autores, sin ahondar en la historia propia ni las justificaciones de cada programa para el desarrollo moral, se muestra cómo hay diversidad en este campo por diversidad de perspectivas y que, tanto a nivel histórico como social, lo que los padres buscan para sus hijos puede tener una motivación no
62 Op. Cit. P 57 63 Cfr., Ibid., p. 57-75.
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necesariamente de formación como persona; y se dejan las bases para introducir algunas perspectivas, como la de autoconfrontación