Chapter 4 METHODOLOGY
4.3 Case Study Design
Con el Concilio Vaticano II se hace una renovación de la Iglesia en todos los niveles, uno de ellos es el de las comunidades religiosas; con la Exhortación Apostólica Vita Consecrata, el papa Juan Pablo II hace un llamado a que las comunidades religiosas vuelvan a sus fuentes, que revisen y actualicen el carisma originario y rescaten el valor de sus fundadores. Esta tarea se ha ido desarrollando en los últimos Capítulos Generales del Instituto impulsando los estudios
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sobre la historia del fundador y obteniendo nuevos materiales que han ayudado a comprender mejor los elementos propios de la espiritualidad Corazonista.
Si bien el Instituto se encuentra extendido en más de 35 países a nivel mundial, la labor que se desarrolla no deja de enriquecerse de la manera en que cada lugar responde a unas
necesidades y en las que se busca promover a los jóvenes; así pues, hablar de un apostolado o de un trabajo determinado sería caer en el riesgo de minusvalorar las funciones que algunos
Hermanos y colaboradores ejercen en sus distintos entornos. Siendo el la espiritualidad algo más que un simple modo de trabajar, involucrando la vida misma, la oración y la comprensión de una misión en vistas al Reino de Dios, se puede dar más valor a las vivencias de cada Hermano y cada comunidad.
Como se había expresado anteriormente, el Capítulo General ha venido trabajando en la revisión del carisma fundacional; no es para menos, ya que siendo este un grupo de Hermanos venidos de cada una de las entidades (Provincias y Delegaciones) pueden ellos, a la luz de los documentos revisados y recuperados, dar pistas de cómo se viene viviendo y así aportar para la comunión en el carisma de todo el Instituto. Cada vez que se realiza un Capítulo, se presenta un documento concluyente, así pues, los dos últimos han dejado como Guía “Una Peregrinación de esperanza y Una llamada a una misión profética.” Con ellos se da a conocer a todos los
miembros del Instituto el horizonte que se quiere seguir en los siguientes 6 años y por el cual se quiere revitalizar la vida y obra de cada comunidad.
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En el año 2006, terminando su mandato el Hermano Bernard Couvillon, se venía
trabajando en las necesidades de los niños y jóvenes pobres y sin esperanza; una de las anécdotas más relevantes de lo que se vivió al cierre del mandato 2000-2006 fue que precisamente los no se trataba de niños y jóvenes SIN esperanza, ya que los Hermanos presentes en su entorno así como sus colaboradores habrían de ser la esperanza que les anime. Durante este mismo cierre se quiso mostrar cómo se ha ido respondiendo a las necesidades materiales promoviendo que haya situaciones cada vez más favorables para los que hacen parte y se benefician de las obras. De aquí que algunas de las circulares que él presentó se referían al Pan en la encrucijada como una significación de la eucaristía aun en medio de la carencia de pan o “Un patrimonio de
esperanza” con la que se mantenían fijos los ojos en María como modelo o en los discípulos que reman mar adentro confiados en que la red tendrá los peces sólo por creer en Su palabra (de Jesús).
Dentro de la Ordenanza fijada por este capítulo se busca dar a conocer los resultados de los estudios en lo pertinente al Carisma fundacional y enriquecer la tarea de las comunidades, de aquí que se promuevan los estudios sobre el carisma y la formación de los docentes y
colaboradores en el mismo, presentando la figura del Padre Coindre, con sus escritos y
documentos, junto con la del Hermano Policarpo, quien representa una figura misionera que da apertura al Instituto al servicio de los necesitados en otras partes; para ello se destaca el papel que cumple el CIAC51 y su importancia en la acogida a los grupos de formación que han ido año tras año. De modo interno, se busca que se establezca una guía de formación y se promueva una
51 Centro Internacional André Coindre, ubicado en Lyon, en la misma casa de la familia Coindre, donde Hermanos de distintos idiomas se han reunido para recuperar documentos y dar a conocer mejor los orígenes del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón. Para mayores referencias se puede visitar http://www.corazonistas.com/civac/
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cultura de la promoción vocacional entre los jóvenes de las mismas obras y entornos donde se desarrollan las obras del Instituto.
En el conjunto de decisiones tomadas, se destaca también que haya una mayor interrelación entre los Hermanos de distintas Provincias, favoreciendo no solo en
enriquecimiento cultural sino también fortaleciendo la integridad del Carisma; aquí se van estudiando ya las opciones de establecer comunidades en las que distintas Provincias, aportando uno o dos Hermanos de distintos idiomas puedan conformar una comunidad local en la que se viva el espíritu de Coindre rompiendo las barreras del idioma y hablando el idioma del amor.
En el Capítulo del año 2012, fue reelegido el Hermano José Ignacio Carmona como Superior General. Habiendo hecho un balance del sexenio precedente, se habla de cómo la disminución y envejecimiento de las comunidades hace necesario tener en cuenta aún más a los colaboradores e incluso se presenta fuertemente la propuesta de conformar un grupo de Laicos Corazonistas a modo de una comunidad cercana y especialmente comprometida con las obras, según la experiencia piloto que se ha ido realizado en España desde años atrás52. Dentro de este mismo Capítulo se encomendó la tarea de motivar esta peregrinación de esperanza en medio de un desaliento que se vivía en las comunidades, marcadas por choques frecuentes entre Hermanos que desvirtuaban el espíritu profético-evangélico de la misión como religiosos; es así como se propuso que se fortalecieran los lazos internos de cada comunidad, integrando en ella a los colaboradores y siendo signo de esperanza para el mundo.53
52 Ver http://www.coindre.org/cgdoc/r22-05-2012es.pdf consultado Marzo de 2014
53 Cf. CARMONA OLLO, José Ignacio. Una llamada a una misión profética, Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón, Roma. 2012
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Visto desde el englobe de los Capítulos generales pareciera no hablarse de una
pedagogía como tal; pero la importancia misma que se rescata en la actualidad radica más en los estudios encomendados al CIAC y a la publicación de los escritos recogidos por los Hermanos que se dedicaron a dichas investigaciones. Es de destacar que ha sido tal la cantidad de
información recuperada, totalmente en Francés, que las aproximaciones que se comparten son unas cuantas que han sido traducidas al Español y algunas referencias de apuntes personales en conferencias con traducción simultánea ante algunos de los investigadores encargados de estas tareas.
De entre todos los títulos que se pueden enunciar, el que más ha marcado es el de la Pedagogía de la Confianza. Si bien el Padre André Coindre no puso título a sus escritos, y los primeros testimonios tampoco hicieron referencia a ello, lo que se vivencia desde sus consejos a los primeros Hermanos y en las primeras obras, así como a los grupos de misioneros con los que trabaja es ese deseo de entregarse con Ánimo y Confianza54.
La presentación de tres personajes clave en la historia de los inicios de la obra, servirán de modelo-guía para lo que quiere ser el accionar apostólico del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón en todas sus obras actuales. Dichos relatos son tomados de los apuntes de clase, realizados en el marco de la Sesión Internacional de Roma 2013, para la formación de Hermanos jóvenes.
Uno de ellos es L´Espinase, un joven del que no se tiene un registro con sus
antecedentes pero por el cual el Padre Coindre tiene aprecio por conocer a sus padres; lo que se
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conoce es que sabía manejar los telares lo que hace pensar en una estadía desde hacía tiempo en el Pieux Secours; se nota que hay confianza en él pero se le pide al Hermano Borgia, director, que esté vigilante y que no deje las llaves a su cargo. Es precisamente en la Carta X donde se hace referencia a los rasgos característicos de la pedagogía de la confianza, pues se le invita al hermano a confiar en el propio valor como educador-adulto sabiendo buscar consejo antes que actuar de manera precipitada; también a mantener una relación cercana y respetuosa, siendo directo con él sin humillaciones ni escándalos; por otra parte, le anima a ayudarle a asumir las consecuencias de sus actos (de L’Espinase) vigilándole con ternura; y finalmente, le pide
encarecidamente que oriente su porvenir arriesgándose a confiar nuevamente en él a pesar de haberle hurtado en repetidas ocasiones.
Otro con el cual rescatamos elementos de la espiritualidad, encarnados en una pedagogía, es Stephany Simon. Su historia se da tristemente desde la pérdida de sus padres, quedando huérfana desde temprana edad y siendo la menor de 4 hermanos, dos de ellas
religiosas; su custodia queda en manos de su hermano mayor Alexis, pero debido a las múltiples ocupaciones éste la deja a cargo de un tío (François Guindon) quien la ubica en un lugar de
labores… por distintas cartas enviadas al Padre Coindre, se puede notar el aprecio que le tiene
por el cuidado y la atención para con ella en los momento de enfermedad y necesidad, y la confianza que le tiene al solicitarle consejo sobre un nuevo emplazamiento en otro taller de la ciudad, donde ella firma un contrato. Hasta el momento lo presentado era lo común de la época, jóvenes que ingresaban a talleres para aprender un oficio y obtener algún beneficio económico; pero la situación que nos interesa es la que se presenta cuando, debido a diferencias en la familia de Stephany, donde su tío percibía parte del dinero que ella ganaba y las hermanas querían que
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ella se hiciera religiosa, llevan a que nuestro fundador esté envuelto en una trama de
señalamientos. Con el aprecio que le tiene, el Padre Coindre la saca del taller y la presenta a la señorita Caludine para que la cuide y le eduque, esto disgustó al tío quien le acusa de
secuestrador de niños, también molestó a las hermanas pues creyeron que quería obligarle a ser religiosa en otra comunidad, cosa que ella misma no deseaba y ante la señorita Claudine se expresó claramente. Las autoridades civiles llevaron a cabo las investigaciones correspondientes y las referencias que obtuvieron de las personas que conocían a André Coindre no dieron más que elogios a la gran labor que realizaba en favor de los niños y niñas de Lyon; aunque, lastimosamente, Stephany fue entregada a sus hermanos y de ella no se conservaron más registros.
No siempre se pueden entender las motivaciones que tienen algunas familias frente a las emociones o deseos de los jóvenes. Se pone a consideración que existen modelos pedagógicos que están marcados por una pedagogía de control, donde los lineamientos están definidos por los adultos o formadores y no se tiene en cuenta los puntos de vista de los educandos. Stephany sólo fue comprendida desde el amor y la confianza que le brindó el Padre Coindre, así el proceso no se pudiera llevar a cabalidad se presenta este caso para mostrar cómo una pedagogía de la confianza puede darse aún cuando no sea un proceso continuado y cómo el modelo y el testimonio de la persona que lo representa es de vital importancia para que éste se realice.
Un tercer personaje y último personaje de los que se quiere tener en cuenta es Vincent Briançon. Este joven, procedente de una familia protestante, huye de su padre al convertirse al catolicismo pues no es bien vista su decisión; en su huida se embarca a Lyon y su padre pone un
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denuncio por secuestro de su hijo, allá los policías lo encuentran y lo embarcan de regreso a su pueblo, una vez en casa es golpeado por su padre por su comportamiento. Ante esa situación, su prima le invita a escapar nuevamente y lo protege de su padre escondiéndole mientras fortalecía sus convicciones religiosas con el estudio del catecismo; esta nueva vez, llega al Pieux Secours con el Padre Coindre y debido a esto es acusado nuevamente de un secuestro de un joven… las
autoridades quieren encarcelarle por lo que hizo con el joven Vincent pero los Vicarios
interceden a regañadientes para que no se lo lleven. Este caso confirma que la Confianza puede
no siempre ser la motivación más “buena” ante el parecer de la sociedad, pero definitivamente al
joven es la que más le conviene o la que más necesita; y si su proceder fue visto de mala manera, André Coindre no duda en ayudar a un joven desorientado y en crisis, como sucedería a los discípulos de Emaús, acompañándole en una parte de su caminar. Una frase del papa Francisco
bien resume lo que sucedió: “prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la
calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias
seguridades”55 y es que la confianza es un arriesgarse a que las cosas no siempre se den pero también es el gesto profético de que se debe luchar para que estos jóvenes lleguen a un conocimiento del amor de Dios.
Esta breve pero sustanciosa presentación de los orígenes del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón y de los elementos que han marcado su espiritualidad y su pedagogía parecen ser insuficientes, pero quieren ser simplemente un abrebocas para lo que en realidad es la
motivación de este trabajo. Haciendo elogios a las personas del Reverendo Padre André Coindre y del Venerable Hermano Policarpo, así como a los primeros Hermanos no se exalta su persona como tal sino ese carisma que reciben del Espíritu para dar a la Iglesia una obra que responde a
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las necesidades de una época y que se mantienen y evolucionan a nuestros días como un carisma que se enriquece en los nuevos contextos. Los años pasan, pero las etapas de los niños y jóvenes, los cuestionamientos, las dudas y las rebeldías, las inseguridades y búsquedas de identidad siguen siendo el objetivo de formación de las obras Corazonistas en el mundo, de aquí que se requiera y se proyecte una educación que desarrolle la moral de los jóvenes de hoy.
Cerrando este apartado, cito una de las conclusiones de Alméciga, Carmona, Díaz & Llinás (2004) del proyecto Escuela Católica Corazonista en que se revisaron también las convicciones actuales a la luz de la espiritualidad y realidad propias:
los colegios corazonistas de Colombia, respetamos y valoramos la ética cívica pero optamos por una moral cristiana, cuyo referente fundamental es Jesucristo. Tomamos esta opción desde la fe en el Dios de Jesús, quien nos propone no unos mínimos sino la utopía de lo máximo (aquello que por más que
alcancemos nunca logramos del todo): la del “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto (p. 87).