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Study Proposal and Ethics Approval

Chapter 4 METHODOLOGY

4.2 Study Proposal and Ethics Approval

Siguiendo un poco con el devenir histórico, se llega a la persona del Hermano

Policarpo, quien luego de un proceso propio de descubrimiento de su vocación, en el que Dios lo va reservando48 para el Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón, inyecta en el mismo un

47 RIBAUT, Jean-Pierre, André Coindre, Escritos y Documentos, 5 , Obras oratorias, 1821-1826, Les Frères du Sacré-Cœur, Maison générale, Rome, 2000

48 En principio su motivación era el sacerdocio pero las condiciones socio-económicas de su familia no se lo permiten, sería luego que un amigo le hablaría del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón

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impulso apostólico mayor sacándolo de la incertidumbre y proyectándolo a todo el mundo. Se organiza bajo su mandato, un apostolado mejor encaminado y con una meta aún mayor pues el contexto y las necesidades de los mismos muchachos van cambiando y se hacía necesario responder a ellas. Es por ello que, al igual que con el Padre Coindre, se quiere presentar la persona de Jean-Hypolite Gondre hasta el momento en que decide ser el Hermano Policarpe y su importancia para el modelo pedagógico y la espiritualidad Corazonistas.

49Corre el año 1801, cuando el 21 de Agosto nace en La Motte, (Haute-Alpes, Francia) Jean-Hypolite. Hijo de Juan José Gondre y Victoria Gonsalin, agricultores sencillos en su poseer, pero fervorosos en sus creencias religiosas, sabiduría que le supieron transmitir a su hijo desde temprana edad. Hijo de campesinos como era, desde muy pequeño se dedicó al pastoreo y en los periodos de escuela asistía a ella con gran dedicación y gusto por el conocimiento. Desde muy chico se reflejaba en él unos aires de santidad por su marcada entrega y sencillez a las labores cotidianas en las que no desperdiciaba la oportunidad para orar a Dios y dar testimonio de las grandezas de la creación. Mientras cuidaba los rebaños, jugaba a construir altares en los que rezaba al Padre; en el pueblo, siempre cordial en el trato con las demás personas y dispuesto a servirles en lo que se les ofreciera.

Cuando ya hubo terminado sus estudios siguió colaborando en su pueblo y viendo la necesidad de tener un maestro propio emprende la carrera por obtener su diploma de enseñanza

49 Las referencias para hablar del Venerable Hermano Policarpo se toman de la Positio para su Canonización, así como de algunas notas propias del estudio sobre su vida.. HERMANOS DEL SAGRADO CORAZÓN, Anicien. Beatificationis et canonizationis servi Dei Fratris Polycarpi (Gondre), Superioris Generalis Congregationis Fratrum Instructionis Christianae a S. Corde Iesu (t 1859). Positio Super Introductione Causae et Super Virtutibus ex officio exarata. Ed. Typis Polyglottis Vaticanis, 1968.

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primaria, quería ser educador; a la vez se sentía llamado al sacerdocio, camino que le llamaba la atención toda vez que en el servicio a Dios veía completo su servicio a los demás, pero que no pudo seguir debido a los escasos recursos con que contaba su familia en ese entonces. Dada la oportunidad de conocer un naciente Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón, en 1827 a la edad de 26 años se dirige a Lyon por la recomendación del Hermano Bernardino quien había contado que el Superior General estaba recibiendo novicios.

Era entonces superior General era el Padre Francisco Coindre, hermano de sangre del fundador y quien con las mejores intenciones quería seguir con el legado del Padre André por la acogida de los jóvenes y la preparación de los Hermanos para servirles mejor a la Iglesia y al Reino de Dios. Habiendo recibido a Jean-Hypolite al noviciado y siendo que éste ya demostraba gran conocimiento en lo religioso y en el apostolado con los niños sólo tuvo un año de noviciado y al terminarlo había sido destinado al Piadoso Socorro50 pero viéndose su testimonio de vida inmediatamente fue nombrado maestro de novicios. Era 1828, llevaba un año haciendo parte del Instituto y le ponen en una de las tareas más importantes, lo cual demuestra la gran confianza que se tenía en él y en sus dotes; para mayor asombro, con tan solo dos años de prueba solicita ser admitido en la profesión perpetua, llevándose a cabo el 21 de septiembre de 1829, sellándose con

las palabras “¡Ya está hecho, Dios mío! Quiero ser tuyo siempre, solo tuyo, en tiempo y eternidad”; fue aquí cuando tomó el nombre de Hermano Policarpo.

Su papel fue decisivo desde la misma tarea como maestro de novicios, ya que en 1830 se desatan nuevamente hechos violentos de revolución en los que se persigue a la Iglesia y las

50 El Pieux Secours era la primera obra de acogida de jóvenes que el Padre André Coindre había desarrollado después de salir de los Cartujos a un nuevo terreno

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comunidades religiosas se ven obligadas a cerrar sus casas de formación y despedir a los

novicios a sus casas por el peligro que representaba, pues eran vistas como asociaciones secretas que podrían tramar algo contra los intereses de los revolucionarios. Este hecho entristeció en cierta medida al Hermano Policarpo pues conociendo la calidad de personas que se habían

vinculado les vio marchar… En medio de este acontecimiento fue enviado a las escuelas de Vals,

donde con gran esmero y dedicación pudo desempeñarse como maestro de estos niños y jóvenes.

Si bien el Hermano Policarpo no conoció al Padre André Coindre, cuando ingresa al Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón, ve en éste el lugar adecuado para servirle a Dios. Sus cohermanos reconocen en él grandes dotes y además de ser nombrado maestro de novicios fue elegido como Consejero General, con lo cual su voz comenzó a tener fuerza para las

orientaciones que se iban dando en el Instituto. Entre los muchos aportes que da y por los cuales se hace merecedor del título de Segundo Fundador están el haber rescatado al Instituto de la banca rota en la que se venía hundiendo por las malas inversiones del Padre Francisco Coindre, la reapertura de las casas de formación con una organización mejor para tener Hermanos mejor preparados, la obtención del reconocimiento del Instituto a nivel local para desempeñar sus funciones en las escuelas, el aumento considerable en la cantidad de Hermanos y las casas de formación, así como por su impulso misionero que permitió llegar a otras diócesis e incluso a Estados Unidos de América.

Hablando un poco de cada una de ellas e intentando rescatar lo que para este trabajo es de vital importancia, es de aclarar que cuando el Padre Francisco Coindre toma las riendas del Instituto, el modelo de apadrinamientos servía bien para el sostenimiento de las obras y que en

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ellas se quería realizar trabajos que permitieran obtener ingresos que serían repartidos a los muchachos al finalizar su formación y salir a la sociedad con preparación y un dinero suficiente para organizarse. Así pues una de las inversiones que hizo en su momento fue montar un taller de vidriería, que debido a los altos costos de instalación y a la falta de un maestro experto en dicho arte resultaron siendo la peor de las inversiones. Queriendo ampliar las instalaciones para así poder acoger a más Hermanos jóvenes, se endeudó con el dinero que los mismos Hermanos le habían confiado de sus haberes y poniendo a trabajar en la obra a los novicios que iban llegando, situación que no solo llevo a que se desanimaran algunos sino que también hizo que otros

aspectos de la formación como religiosos quedaran insuficientemente preparados. Estos dos momentos repercutieron en las obras nacientes puesto que los benefactores veían cómo había un movimiento de dinero en compras de terrenos y edificaciones, haciendo que retiraran algunos su apoyo; se estaba perdiendo la confianza en esta obra y sólo gracias a la buena fama y la entrega del Hermano Xavier y luego del Hermano Policarpo se pudo recuperar esa confianza de los benefactores.

Aun estando en tiempos de revolución, el Hermano Policarpo nota que no se pueden desperdiciar las vocaciones que van llegando, así que decide tener en la escuela de Vals al grupo de jóvenes que estaban con dicho interés de ser Hermanos, posteriormente será en el terreno de Paradis donde se establecerá el seminario y donde florecerá en Instituto para cumplir con la misión que Dios le iba mostrando a medida que iba creciendo. Él toma bajo su cargo esa formación y desde el primer momento en que ingresan, les procura los estudios básicos de lesctoescritura y matemáticas, así como los de catequesis para poder servir mejor en las escuelas, a la par que realizan los estudios de magisterio para la obtención del título de maestros de

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educación primaria. Sin saber mucho del fundador, pero con gran interés por su pensamiento y su carisma, desde ya también procura que los jóvenes aprendan los elementos propios de la piedad de las reglas de san Benito y de las pocas recomendaciones de las que se tenía conocimiento del Padre André Coindre.

Una vez el Padre Francisco Coindre dimite de su cargo como superior, en el primer Capítulo General llevado a cabo, el Hermano Policarpo es elegido como Superior General por unanimidad de votos menos uno (el suyo propio), resultado que le sorprendió y ante el cual solicita que se reconsidere y se realice una nueva votación, hecho innecesario pues se obtuvieron los mismos resultados. Esta es la mayor muestra de confianza y admiración que le tenían sus cohermanos, siendo que antes que él había estado el Hermano Xavier y quien también tenía gran respeto por su capacidad de manejar los asuntos económicos en medio de las malas decisiones del Padre Francisco. Se presenta aquí, de una vez, que el mandato del Hermano Policarpo fue renovado en el siguiente capítulo general de manera definitiva y con carácter de vitalicio, fue el único superior general vitalicio del Instituto.

Siguiendo con la misma orientación que había dado el fundador, el Hermano Policarpo no rechaza la oportunidad de abrir nuevas casas y colegios, siempre teniendo en cuenta dos condiciones, la primera es que los Hermanos tuvieran una vivienda y condiciones dignas para el desempeño de sus funciones y su vida religiosa y la otra que su labor fuera en las escuelas y no que se llevaran a las parroquias; con ello se preservaba el carisma del Padre André y se quería proteger la identidad como Hermanos. Más aún, sin ser sacerdote, Jean-Hypolite se preocupa de

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un modo paternal no solo por los jóvenes a su cargo sino por los mismos Hermanos, de quienes no tiene más que una inconmensurable estima y afecto.

Hasta este momento sólo se ha presentado un desarrollo histórico y muy pocos

elementos de la orientación pedagógica escolar; bien pues, además de la obtención de los títulos como educadores en escuelas primaria y la aprobación de las escuelas en las cuales se

desempeñaba su apostolado, con el Hermano Policarpo se recogen los escritos que tenían cantidad de Hermanos entregados por el mismo padre André Coindre. Ya se hizo mención a un manuscrito en que se da a conocer sus consejos sobre la pedagogía de la corrección; pues gracias a este esfuerzo se pueden recoger orientaciones para todos los Hermanos en lo que respecta a la observancia religiosa, a la manera de vestir y de tratar a los demás sean laicos, religiosos o adultos o niños; sobre los cuidados que se deben tener en los internados para el manejo de los jóvenes que recién ingresan; sobre las relaciones con las autoridades civiles y eclesiásticas; sobre los modelos de oración y vivencia de la espiritualidad; algunas recomendaciones en el mismo trato al interior de la comunidad entre los hermanos; y, las más importantes para el presente, las recomendaciones en la formación y el desarrollo de las capacidades de los muchachos inscritos en las obras, en especial de los que son a veces más revoltosos… Todos estos aspectos quedaban

plasmados en las Reglas originales del Instituto.

Todos los esfuerzos que hizo el Hermano Policarpo para poder mantener el carisma, los enfocó a las escuelas, siendo que él era maestro de enseñanza, desde el corazón mismo de su tarea vivió y se entregó por los jóvenes en los internados y en los colegios rurales. Asimismo, para cuidar el carisma fundacional, hizo los esfuerzos suficientes por mantener viva la obra del

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Piadoso Socorro (hubo un periodo en que al parecer estuvo cerrado por desmanes de los

revolucionarios) y el modelo de enseñanza que ahí venía trabajando. En las escuelas donde iban los Hermanos, se hacía siempre un papel integrador de los padres de familia con el aporte básico de algunos francos para el sostenimiento y se permitía la colaboración adicional con el modelo de apadrinamientos de otros jóvenes que no pudieran costearse sus estudios.

A los 57 años de edad, después de casi 30 años como religioso, el 9 de enero de 1859 muere el Hermano Policarpo, dejando una congregación fortalecida y esperanzada, fortalecedora y esperanzadora, para aquellos jóvenes y sus familias, en los lugares en que se encontraba. Fue tal su importancia que existe un proceso de canonización en el que se han reconocido ya la heroicidad de sus virtudes y por la cual fue declarado Venerable en la Iglesia Católica. Para el Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón, su papel como modelo educador de las nuevas generaciones sirve de motivación para encontrar aquello que lleve a los jóvenes a un mejor conocimiento de la religión y de las ciencias con vistas a su salvación.