Chapter 3 RESEARCH FRAMEWORK
3.7 Terminology:
Si partimos del hecho de que tanto la moral como la ética, son disciplinas que comparten de una u otra manera su significación e incluso coincidencias, podemos decir que
“ambas palabras significan costumbres” (Villegas de Posada, 2002, p. 1), pero nos es necesario ir a la raíz de cada una, para indagar por qué, para algunos autores, las diferencias entre ambas palabras es notoria, y para otros es lo mismo, aunque con matices distintos, al fin de cuentas. Como dice Fernando Savater en su Ética para amador (citado por Gonzales, 1998) para “unos,
moral designa el código de conducta que, de hecho, posee una determinada colectividad, mientras que la ética es una reflexión crítica sobre los diversos códigos de conducta” y Adela Cortina en su escrito sobre Ética, sin moral (citada por Gonzales, 1998) dice que para “otros, la
ética tiene una fundamentación filosófica, y la moral una fundamentación teológica” y que hay quienes “emplean ambos sustantivos como sinónimos” (Gonzales, p. 15).
Etimológicamente la ética deriva de la palabra griega êthos que cuenta con dos significados, que revelan dos modos de entender y explicar el comportamiento moral de las personas. El primero hace referencia a la antigüedad, como son los poemas de Homero, la Ilíada, la Odisea, donde se concibe el êthos como carácter o modo de ser, hace que su comprensión en el comportamiento moral dependiera de los factores que son determinados por la herencia, bien puede ser genética o social, permitiendo esto no poder cambiarlas, ya que las normas y valores morales serían inmutables.
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La otra comprensión griega, muy posterior a la primera, estaba más dirigida hacia la costumbre, el hábito, el uso, esta concepción es la que hallamos en autores como Platón, Aristóteles, haciendo que el comportamiento moral dependiera de los hábitos o de las
costumbres, de ésta manera las normas y los valores morales provendrían de un acuerdo social, esto permitiría ser modificados mediante nuevos acuerdos y más aún, se requiere de la educación moral para adquirir dichos hábitos o costumbres de calidad.
En cuanto a la moral, su etimología deriva del latín mos- moris. Su significado era costumbre, norma o precepto, de esa fusión de significados surge la concepción latina de moral, entendiéndose como el obrar con buenas costumbres mediante modelos sociales de
comportamiento haciendo referencia a las formas de vida.
Villegas de Posada (2002) al hacer referencia a la moral dice que:
Hay diversas aproximaciones a lo que es moral o moralmente correcto. Mientras que para algunos lo moral es lo que se ajusta al deber (Kant) o a la norma (Piaget), para otros es lo que produce mayor felicidad o mayor bien para la mayor cantidad de gente (utilitarismo). Para autores como Rawls y Kohlberg lo moral es lo justo. Finalmente se podría mencionar a Habermas (1992) quien considera tanto el aspecto de la autorrealización y de ajuste a la norma, como de lo justo. Debido a que la noción de moralidad supone personas libres, capaces de tomar decisiones y de hacer uso de la razón para decidir qué es lo bueno o lo correcto, el aspecto del juicio moral ha sido el punto central de
reflexión y análisis” (pp. 1-2).
Aunque la confusión entre ética y moral se mantiene, el sacerdote jesuita Rafael Gutiérrez Cuervo y el profesor Carlos Alberto Briceño, docentes de la Pontificia Universidad Javeriana en el área de moral, de la facultad de teología, en un documento de trabajo titulado De
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la moral y la ética en general36 presentan, cuatro maneras de entender la ética y la moral, que consideran comunes entre los distintas concepciones, tanto de relación y diferencia entre los términos en mención. En el fondo estas versiones o concepciones distintas sobre ética y moral con las que vive el ser humano, son las que generan confusión, conflicto y desconcierto, en cuanto que cada una promueve un estilo de vida distinto, haciendo ambiguo en muchos casos actuales ciertos comportamientos, hasta el punto de individualizarlos de una manera personalista y sectaria la convivencia del ser humano.
Para estos docentes, las cuatro formas existentes en la actualidad para la comprensión de la relación o diferencia entre ética y moral, nos permiten vislumbrar la complejidad del asunto, es por ello que seguidamente se presentará de manera sintética lo que cada una brinda como situación de comprensión y la que se tendrá en cuenta para el desarrollo de este trabajo.
La primera forma (Gutiérrez & Briceño, sf), es una visión academicista en la que la ética -también denominada filosofía moral- es considerada una disciplina teórica que pertenece a la filosofía cuya tarea es estudiar la moral; y la moral -también denominada moralidad- es el espacio de la experiencia social donde se ponen en juego normas, valores y acciones que se consideran obligatorias por tradición en una sociedad. Esta primera forma desliga de cierta manera, la teoría de la práctica, haciendo que los problemas éticos sean distintos a los abordados por la moral.
36Documento de trabajo ofrecido por el P. Rafael Gutiérrez Cuervo S.J y el profesor Carlos Alberto Briceño S, donde presentan, una introducción, donde muestra la importancia que tiene el hacer la respectivadistinción entre ética y moral ofreciendo cuatro versiones trabajadas en los temas expuestos. Cfr. GUTIÉRREZ Rafael y BRICEÑO Carlos. De la moral y la ética en general, documento de trabajo, p.1-3
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La segunda forma (Gutiérrez & Briceño, sf), se basa en una comprensión entre lo público y lo privado, entre lo colectivo y lo personalista de una sociedad, ya que la ética tendría que ver con las decisiones y acciones que afectan a la familia, la sociedad y al Estado,
adquiriendo con esto una fuerte influencia social y política; y la moral estaría más en el campo de la subjetividad: pensamientos, sentimientos, voluntad, deseos e intereses, esto hace que la ética promueva unos comportamientos ante una sociedad y la moral sea valorada en cuanto que se genere en esos comportamientos unas actitudes e intenciones genuinas de cooperación,
haciendo posible la unión entre las dos distinguiendo su funcionalidad al llevar a cabo una acción concreta, pero también su distanciamiento en cuanto que el ser humano puede considerarse ético aunque lleve una vida inmoral.
La tercera (Gutiérrez & Briceño, sf) forma siguiendo la anterior, puede promover un encuentro fluido entre ética y moral, pero ya no como dificultad entre lo público y lo privado, ni entre lo exterior y lo interior, sino más bien entre lo pasivo y lo dinámico. Pues la ética, es considerada como el arte de aprender a vivir bien, tradición legada por el pensamiento socrático; y la moral se encuentra en el campo de lo personal-social donde experimentamos con valores, normas, juicios, etc., contenidos y trasmitidos por la tradición. Esto hace que la moral se convierta en la reguladora de la vida del ser humano que tiende a ser ético mediante procesos armoniosos que se van generando en su vida, haciéndole aprender a vivir bien con otros, pues una cosa es vivir por vivir y otra muy distinta es anhelar vivir bien. La ética abarca y trasciende lo moral, ya que ésta lleva a la construcción, mediante el diálogo crítico y reflexivo de la
tradición y lo moral es más lo legado por la tradición que muchas veces ni son cuestionados tales comportamientos o costumbres transmitidos.
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La cuarta forma (Gutiérrez & Briceño, sf), y quizá una de las que más genera serias confusiones para abordar temas teológicos y que compete a este trabajo a llevar a cabo, es la de identificar la ética y la moral como dos situaciones que hacen referencia a lo mismo, sin hacer distinción alguna. Puesto que en el plano filosófico es de gran cuestionamiento por la
funcionalidad específica que otorga a cada una, llegar a hacer referencia de una moral religiosa ya que utilizaría cuestiones de fe y no llevaría a cabo una reflexión racional.
La cuestión de fondo no es, si una es válida y la otra no, ni mucho menos cual está por encima, dicho de esta manera ¿cuál es la más importante? y ¿cuál sirve a cuál?, sino lo que sí es cierto, es que juntas se desenvuelven en los mismos planos haciendo de esto un encuentro en realidades concretas con el énfasis llevado a cabo desde las distintas situaciones religiosas que vive la humanidad, que en el caso nuestro, la moral y la ética son afrontadas desde la
especificidad que brinda el Cristianismo. Lo importante es entonces comprender la importancia de la reelaboración tanto personal como colectivo; lo público como lo privado; lo exterior como lo interior y muchas más situaciones inherentes en la humanidad, de acuerdo a los cambios que se van fraguando bien sea por cambios de época y de conocimientos u otras razones habidas y por haber, permitiendo con esto dar mayor consistencia a la facultad educacional que el ser humano tiene y que le es necesario para un mejor vivir en un mundo que constantemente reclama situaciones que lleven a la unidad, sin perder su diversidad y nutrirse de ellas.