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Chapter 7 CASE STUDY 3 – CAP2

7.13 Output Dimension Service Usage

Después de aproximarnos a las bienaventuranzas, como una búsqueda de la felicidad en Dios y, después de conocer que la auténtica felicidad, nos compromete con la realidad de los demás, entramos a una segunda sección; allí introducimos aquellas actitudes que conducen al cristiano a hacer felices a los demás y a ser feliz con los demás. Estas bienaventuranzas no hablan sobre las situaciones en las que

247 Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 303. 248 Carter, Mateo y los márgenes, 213.

249 Ibíd., 213.

250Cfr. Acosta, Justicia y reino de los Cielos, 325. 251 Acosta, Justicia y reino de los Cielos, 325.

252Cfr. Grilli y Langner, Comentario al evangelio de Mateo, 121. 253 Rodríguez, Evangelio de Mateo, 64.

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Dios intervendrá e intentará trastocar, sino que expresan una realidad que se hace visible, el Reino de Dios.254

- Los misericordiosos

7 Bienaventurados los misericordiosos,

porque ellos alcanzarán misericordia.

La misericordia es la primera actitud con la que el hombre se visibiliza ante Dios y se hace bienaventurado. Cuando introducimos esta realidad, va más allá del mero sentimentalismo, va directo al obrar.255 “La misericordia es una compasión que se

traduce en la ayuda al prójimo, aun a costa de sacrificios; mostrarse misericordioso es perdonar de corazón, de manera indefinida y es ayudar a los que están necesitados”.256 Dos actitudes expresan de manera concreta la misericordia: el

perdón y la ayuda.257

De esta manera, la misericordia se funde con la realidad plasmada, donde emerge la posibilidad de compadecerse, de sentir lo que el otro siente. Efectivamente, la misericordia induce a compartir la necesidad del prójimo y conduce a ayudar en esa situación concreta.258 La misericordia es la actitud más parecida a Dios. Ser

misericordioso es parecerse a Dios, pues es uno de los atributos que lo definen y lo caracterizan.259

Ciertamente, la misericordia, al hacer sentir lo que el otro siente, conduce a una acción concreta, tiene un elemento afectivo y un elemento efectivo; tal como lo manifiesta Rodríguez:

El elemento afectivo es fundamental y exige situarse en la situación del necesitado y sentir su necesidad como algo propio, es decir, fraternalmente, desde dentro, y no desde arriba (paternalismo) ni desde fuera (demagogia, propio interés). El elemento efectivo pide hacer lo necesario y posible para que el necesitado supere la necesidad pues sin esto todo quedaría en sentimentalismo.260

Se concluye entonces, que se recibirá misericordia plena y pura. Cuando el hombre se deja tocar por Dios y se deja transformar, halla la misericordia; uno de sus

254Cfr. Carter, Mateo y los márgenes, 213.

255 Cfr. Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 304; Dupont, El mensaje de las

bienaventuranzas, 48.

256 Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 304. 257Cfr. Dupont, El mensaje de las bienaventuranzas, 48. 258Cfr. Rodríguez, Evangelio de Mateo, 64.

259 Carrillo, El evangelio según san Mateo, 98. 260 Rodríguez, Evangelio de Mateo, 64-65.

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atributos. Quien alcanza misericordia podrá vivir misericordioso, en otras palabras, quien se siente soportado por Dios será capaz de sobrellevar, acoger y perdonar a los demás, y viceversa. Aquel que no ha descubierto, de manera real y concreta a Dios, aquel que llega a negar su existencia pero con sus actitudes lo asume, acoge y perdona a quienes lo rodean, entonces podrá sentir y experimentar a Dios en la misma actitud.261

- Los limpios de corazón

8 Bienaventurados los limpios de corazón,

porque ellos verán a Dios.

Si en la bienaventuranza anterior se nos habla de misericordia, en esta hallamos su raíz y su origen.

Estamos ante una imagen totalmente semita que se expresa, netamente, sobre lo humano. Esta bienaventuranza nos propone la metáfora del corazón, con la que “designa la raíz profunda de la personalidad humana, la fuente de la que brotan los pensamientos y las decisiones”,262 “el núcleo o centro de la voluntad, del

conocimiento y de la acción de una persona”,263“el centro del querer, pensar y sentir

humano”,264“el centro de la vida, el lugar de donde fluyen el deseo, la memoria, los

sentimientos”.265

Atrapamos entonces una realidad que abarca la total complejidad e integridad del ser humano. Allí emerge la limpieza o pureza que va más allá de una realidad meramente moral. Cuando la bienaventuranza expresa son felices los limpios de corazón, se refiere a en quienes reposa una rectitud de intención, de deseo y de sentimiento, ellos son quienes poseen un corazón filial y fraterno. Quienes tienen un corazón limpio, quienes se comportan con fraternidad, son quienes realmente verán a Dios.

Aunque suene extraño, “ver a Dios” no significa contemplarlo como cuando se admira una porcelana en una vitrina: de manera pasiva y estática.266 Cuando se

habla, en el Antiguo Testamento de ver a Dios, se refiere a entrar en comunión con él, en el templo y mediante un trato familiar. Normalmente esta visión es vaga y

261Cfr. Carter, Mateo y los márgenes, 214.

262 Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 304. 263 Carter, Mateo y los márgenes, 215.

264 Luz, El evangelio según san Mateo, 296. 265 Rodríguez, Evangelio de Mateo, 65.

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poco clara.267Sin embargo, cuando en la cultura semítica se habla de “ver”, se hace

mención explícita a experimentar, por lo tanto, tenemos un trasfondo que nos lleva a concebir que quien ve a Dios lo experimenta.268

- Los que trabajan por la paz

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz,

porque ellos serán llamados hijos de Dios.

En la Biblia cuando se habla de paz, se habla de “debida armonía entre los seres”.269

Ese es el sentido de la palabra hebrea “Shalom”, que manifiesta la “integridad que presupone la buena salud, la prosperidad material y espiritual, el bienestar y la felicidad de las sociedades o de las personas”.270 En ese contexto, se habla de

quienes trabajan por la paz.

Dupont plantea que no se hace referencia ni a los pacíficos; que son “personas que se dedican a vivir en paz, en buena armonía con todo el mundo”,271 ni a los

pacificadores; que son “personas que disponen de un poder, gracias al cual imponen a los demás el vivir en paz reprimiendo, si es necesario, a los que se empeñan en perturbar esa paz”.272 Cuando se menciona a los que trabajan por la

paz, se habla de una categoría ‘intermedia’.

Trabajar por la paz implica, desde la visión de la parénesis sapiencial judía, dar pasos concretos y evidentes en las relaciones interhumanas.273 Esta

bienaventuranza conserva la resonancia de aquellos que no son violentos y va más allá; no se limita a no devolver mal por mal, sino que trasciende a un compromiso mayor de entrega a Dios y de amor al prójimo.274 De manera que el ser humano vive

y trabaja por la paz “cuando tiene la debida relación con todo lo que debe relacionarse: consigo mismo, con Dios, con los hombres y con las creaturas (…) Trabajar por la paz es esforzarse por conseguir un mundo más filial y más fraternal, más respetuoso con toda la creación, de acuerdo con el plan de Dios”275.

267 Rodríguez, Evangelio de Mateo, 65. 268 Sánchez, La enseñanza de la montaña, 44. 269 Rodríguez, Evangelio de Mateo, 66.

270 Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 304. 271 Dupont, El mensaje de las bienaventuranzas, 49. 272 Ibíd., 49.

273 Carter, Mateo y los márgenes, 215.

274 Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 305. 275 Rodríguez, Evangelio de Mateo, 66.

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La bienaventuranza declara dichosos a los trabajadores por la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios, encontrarán su identidad en ser hijos de Dios.

Cuando se trabaja por la paz se es semejante a Dios, pues se imita a Dios en la propia vida, de manera que ser como Dios significa ser uno de sus hijos privilegiados que goza de su intimidad.276 Por esta razón, en Mateo encontramos un vínculo

estrecho entre trabajar por la paz y ser hijo de Dios, pues “quien es misericordioso y benevolente –como Dios– y perdona, genera paz, no solo entre las personas, sino también entre las personas y Dios, precisamente por esto se muestra como hijo de Dios”.277

- Los perseguidos por causa de la justicia

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,

porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Esta bienaventuranza concluye esta sección. Se repite el término de justicia apreciado en el v. 6a, y aparece de nuevo la recompensa de la primera bienaventuranza “porque de ellos es el Reino de los Cielos” (v. 3).

En estas dos realidades es latente, en primer lugar, la fuerza y el sentido que tiene para Mateo la justicia. No es gratuito, ni fortuito, ni una mera coincidencia, que lo repita dos veces en una misma unidad. En segundo lugar, hay una clara inclusión, en la que el v. 3 y el v. 10 guardan una correspondencia perfecta. Las demás bienaventuranzas quedan en el centro, se reconoce en ellas una mutua correspondencia; la una conlleva a la otra.

Entonces, nos encontramos ante una causa: la justicia. La justicia en Mateo corresponde a hacer y vivir, desde la voluntad de Dios, la cual se desarrolla, de manera concreta, con las bienaventuranzas a seguir. Pues bien, quien se atreve a vivir desde los valores del reino que proponen las bienaventuranzas, asume ser perseguido. “Esta bienaventuranza se refiere a las personas que intentan ser fieles a Dios y que son perseguidas a causa de su fidelidad”.278

Ese testimonio entregado le posibilita ver a Dios y, por tanto, les es otorgado el Reino de los Cielos o lo que es lo mismo, gozar de Dios como su rey.

276 Carter, Mateo y los márgenes, 215.

277 Grilli y Langner, Comentario al evangelio de Mateo, 124. 278 Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, 305.

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3.2.2.3 Tercera sección: Los injuriados, los perseguidos y los calumniados