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III.1.3.1. La Liturgia de las Horas

El nombre de «Liturgia de las Horas» alude a la plegaria eclesial distribuida según las horas del día369. Por medio de la oración de las horas, que su extensión abarca todas las horas del día y de la noche, no se interrumpe en ningún momento la comunicación entre Dios y su Pueblo370.

369 CORTÉS, E., TUÑÍ, J., RAURELL, F. (redactores). La Biblia día a día: comentario exegético a las lecturas de la Liturgia de las Horas. Madrid: Cristiandad, 1981, pp. 55-60.

La Liturgia de las Horas se compone de salmos, cánticos bíblicos, lecturas bíblicas, patrísticas, de otros autores eclesiásticos, responsorios, himnos, preces y oraciones, también se contemplan espacios de silencio meditativo371. Los primeros cristianos oraban y cantaban salmos con frecuencia a determinadas horas a lo largo del día, en reuniones públicas y privadas. Estas prácticas estaban codificadas en los «Oficios», una serie de ocho ceremonias breves que se han celebrado diariamente a determinadas horas desde el Medievo. Los Oficios fueron particularmente importantes en monasterios y conventos, donde a las prácticas de Misas y Oficios se dedicaban varias horas todos los días y todas las noches, todos los miembros de la comunidad cantaban en esas ceremonias, asumiendo el papel asignado al coro o a la congregación en otras iglesias.

Los monasterios y conventos de la Iglesia Romana seguían la liturgia de los Oficios codificada en la «Regla de San Benito» (ca. 530)372. Las prácticas de los Oficios incluían varios salmos, cada uno con una «antífona», un canto efectuado antes y después del salmo; las lecciones (lecturas de la Biblia) con respuestas musicales llamadas «responsorios»; los «himnos»; los «cánticos», pasajes poéticos a partir de fragmentos bíblicos distintos de los contenidos en el Libro de los Salmos; y las «oraciones». Los Oficios más importantes, desde un punto de vista litúrgico y musical, eran los «Maitines», las «Laudes» y las «Vísperas».

Entre los siglos VI-IX el Oficio Divino era la oración de la Iglesia local, clero y pueblo. Es un momento clave el periodo entre los años 529-550 que es cuando se redacta la Regla Monasteriorum373

donde se establecen y quedan fijadas, según la Regla de San Benito, las distintas horas canónicas, llamadas así desde el siglo VI, por las órdenes y normas o cánones de la Iglesia medieval. Durante esa época se organizó el sistema de horas centralizando su uso principalmente en los monasterios benedictinos y luego se extendió al resto de órdenes. Las horas eran las siguientes; «Maitines» (a media noche), «Laudes» (sobre las 3 de la madrugada), «Prima» (cuando salía el sol, sobre las 371 SARTORE, Domenico, TRIACCA, Achille M. (dirs.). Nuevo diccionario…, Op. cit., p. 1178.

372 COLOMBÁS, García M., ARANGUREN, Iñaki. La Regla de San Benito. Madrid: Biblioteca de

Autores Cristianos, 1979, pp. 320-371.

373 FERNÁNDEZ, Pedro. Historia de la liturgia de las horas. Barcelona: Centre de Pastoral Litúrgica,

6), «Tercia» (tercera hora tras salir el sol, a las 9 de la mañana), «Sexta» (mediodía, a las 12), «Nona» (a las 15h), «Vísperas» (tras la puesta de sol, normalmente a las 18h), y «Completas» (antes del descanso nocturno, sobre las 21h).

Esta estructura del Oficio, de la liturgia de cada hora, etc…es las que se mantiene durante toda la Liturgia Tridentina, hasta la reforma del Concilio Vaticano II, sin embargo, al igual que ocurre con otros tipos de liturgia pretridentina, con las horas litúrgicas ocurre lo mismo, es muy complicado su sistematización antes de Trento, ya que el primitivo Oficio basilical romano, influenciado ya por el monástico, es la fuente principal del ordenamiento litúrgico de las horas en la Regla Benedictina, pero el ordenamiento de esa Liturgia Romana prebenedictina es sumamente difícil por la escasez de fuentes.

Como se vio en el anterior apartado, en el siglo XV como consecuencia de la «devotio moderna» se acentuó en la espiritualidad sacerdotal la orientación intimista y subjetiva, tendente a hacer de la misma Misa y del Oficio el cumplimiento de una obligación personal. Ni siquiera las órdenes y congregaciones religiosas que se fundaron a partir del siglo XVI tenían ya el Oficio Divino como oración común374. Por tanto en el siglo XVI, que es el que ocupa esta tesis, se hacía más que necesario una reforma del Oficio, era una de las urgencias de la Iglesia Católica, se anhelaba su revisión, ya que las lecturas bíblicas eran pocas y breves, las hagiográficas a veces legendarias, el santoral prevalecía exageradamente al ferial, así en 1521 sólo siete días al año eran feriales375. Se exigía brevedad, y simplificación de alguno de los elementos que integraban el Oficio, teniendo en cuenta los criterios lingüísticos e históricos.

374 ANDERSEN, Elizabeth, LÄHNEMANN, Henrike, SIMON, Anne (eds.). A Companion to Mysticism and Devotion in Northern Germany in the Late Middle Ages. Leiden-Boston: Brill, 2014, pp. 233-239. 375 IRISARRI, Cornelio. Cuaresma y Pascua en las oraciones feriales. Barcelona: Centre de Pastoral

Litúrgica, 2000, pp. 349-350. Se entiende como «feriado», día de la semana, en el calendario de la Iglesia, en que no concurre ninguna fiesta, aunque paradójicamente el significado original de la palabra latina es «día festivo». Hay ferias de distintos rangos: así, todas las de la Semana Santa son «feria mayor».

III.1.3.2. El Oficio de Difuntos

El Oficio de Difuntos como tal, hay que fecharlo en una época remota, Monseñor Callewaert376 indica que la sobriedad de este Oficio, despojado de una serie de elementos secundarios demuestra el carácter de su antigüedad377. Callewaert cree poder fijar su origen en una época anterior a San Gregorio, en cualquier caso es posterior a los siglos VIII-IX378, se debe advertir que este Oficio es de origen romano, no monástico. Parece que el carácter insólito de la estructura del Oficio por su antigüedad y carácter romano, debido a la preocupación que existió de copiar la liturgia del Triduo Sacro, donde se narra la pasión y muerte de Cristo, y de equiparar la muerte del cristiano a la de Cristo.

Este Oficio, tal y como aparece en la actual Liturgia Romana, se compone de las Vísperas, Maitines, Laudes y la Misa de Difuntos 379.

Las Vísperas comprenden 5 salmos con sus antífonas; el salmo 114 (su tercer versículo es Circumdederunt me…), salmo 119, salmo 120, salmo 129 (primer versículo es De profundis clamavi ad te Domine380, coincide con uno de los 7 salmos penitenciales), salmo 137, antífona, Magnificat y las preces.

Los Maitines, compuestos como el Oficio de los días festivos, empiezan con un invitatorio seguido de tres nocturnos, cada uno consta de tres salmos (con sus antífonas) y tres lecciones (con sus responsorios).

Las Laudes, tienen tres salmos (Salmo 62 y 66 unidos y se cuentan como uno) y un cántico (el de Ezequiel), el Laudate y el Benedictus381.

376 CALLEWAERT, Camillus. Sacris Erudiri: Fragmenta liturgica collecta a monachis Sancii Petri de Aldenburgo in Steenbrugge ne pereant. Steebrugge: Sacris Erudi, 1940, pp. 169-177.

377 Como los himnos, a lo que también hay que añadir que a veces tienen un invitatorio, como en el caso

de la tradición española, frente a la romana, el versículo Requiem, etc…introducidos tan sólo en el siglo XII.

378 MAERTENS, Thierry, HEUSCHEN, Louis. Doctrina y pastoral…, Op. cit., p. 79. 379

FERNÁNDEZ, Pedro. istoria de la liturgia…, Op. cit., pp. 118-132.

380 LALLEMANT, P. Los salmos de David y cánticos sagrados. Madrid: Oficina de Benito Cano, 1786, p.

425.

381

DE ARROYAL, Don León. Versión Castellana del Oficio de los Difuntos, con otras preces, y

La Misa de Requiem, («exequial», «de funerales» o «de Difuntos», en esta tesis se entenderán como términos sinónimos), forma parte de los ritos funerarios y se oficia después de los Oficios de Vísperas, Maitines y Laudes. De ordinario, la Misa diaria corresponde al Santo o Misterio que se celebra en el día, y cuando no, la Misa toma el nombre de «votiva», como es el caso de la que nos ocupa, la Misa de Difuntos, al ser una Misa votiva, siempre tiene la misma estructura, no depende del tiempo litúrgico. La característica de todas estas Misas es que se suprime el Gloria y el Credo, como ocurre en la Misa de Difuntos. La Misa rezada de Difuntos se llama de Requiem a causa de las palabras con que empieza su Introito, forma parte del Oficio de Difuntos, y tiene una serie de particularidades, al igual que este Oficio, que la diferencia de las Misas de ordinario o de otro tipo de festividad

Los responsorios del Oficio de Difuntos merecen especial atención por la información que proporcionan acerca de este Oficio, se estudiarán en profundidad en el siguiente capítulo. Por ejemplo, el responsorio Libera me Domine382, es uno de los pocos textos en la Liturgia Romana alusivos al descenso de Cristo a los infiernos, por ello este responsorio que es una composición muy arcaica, indica la antigüedad del Oficio de Difuntos.

El Oficio de Difuntos difiere en puntos importantes de los otros Oficios de la Liturgia Romana. No tiene las Horas menores (Tercia, Sexta y Nona), ni las segundas Vísperas o Completas. En este sentido, se asemeja a las antiguas Vigilias, que comenzaban al atardecer (con las primeras Vísperas), continuaban durante la noche (Maitines), y terminaban en la madrugada (Laudes)383.

pp. 1-131. En el libro se desarrolla la estructura del Oficio de Difuntos, con sus diferentes lecturas en Vísperas, Maitines con sus correspondientes nocturnos y Laudes.

382 GALTO, J. “La descente du Christ aux enfers”. En: Novelle. Revue Thèologique, vol. 83 (1961), nº5,

pp. 469-491.

383

PISTOIA, Alessandro. “Elementi dottrinali del nuovo «ordo exsequiarum»”. En: Ephemerides