• No results found

II K lg$!

34 CHAPTER ONE

29

II.- SENSACIONES:

EL PRIMER CONTACTO CON EL ENTORNO

Es imposible concebir al ser sin los medios físicos de adquirir la información; somos primero que nada seres sensoriales.

Malnar y Vodvarka.1

Las sensaciones consisten en aquellas impresiones producidas por estímulos como los de la luz, el sonido, el tacto, el olor, etc. que el hombre obtiene a través de sus sentidos. Estas sensaciones representan el comienzo de un proceso de obtención de información proveniente del entorno y cuyo destino se encuentra en nuestro cerebro.

Recordemos que el cerebro humano está completamente aislado del mundo que le rodea y que normalmente sólo puede relacionarse indirectamente con la realidad mediante los sentidos y sensaciones. 2

Se iniciará este capítulo con el sentido que más ha valorado la cultura occidental a través de la historia: la vista. Posteriormente se tratarán el resto de los sistemas sensoriales, remarcando su importancia en nuestra manera de aprehender la arquitectura.

Luz y visión

Los atomistas griegos pensaban que los objetos envían en todas direcciones réplicas materiales de sí mismos, bajo la forma de delgadas películas compuestas de átomos. Estas películas, llamadas eidola o simulacra, entran en el ojo y provocan la visión mediante su impacto.3

A esta teoría de la Grecia Clásica en la que los objetos lanzan partículas hacia nuestros ojos se le llama intromisión. Por otro lado, Platón propone en el Timeo, la teoría de la extromisión: En la que es del ojo del que surge luz, que junto con la luz del sol nos permite ver los objetos con los que entra en contacto.4 Esta teoría fue aceptada por personajes como Euclides, Ptolomeo y Leonardo da Vinci, hasta que Kepler descubrió en 1604, la manera en que el ojo forma la imagen retiniana, de forma semejante a una cámara fotográfica.5

Dentro del ojo, existe una parte que es de primordial importancia para la captación del mundo exterior; la retina, donde se encuentran precisamente los receptores de la luz. Varios elementos del ojo se dedican a enfocar y dirigir los rayos de luz provenientes del mundo exterior hacia la retina para que llegue a los receptores. Como ya dijimos, la luz rebota en los objetos, por lo que la llegada de la luz al ojo humano puede considerarse uno más de los avatares o transformaciones de esta radiación.

1 MALNAR, Joy Monice y VODVARKA, Frank. (2004), “Sensory Design”, University of Minnesota Press, Minneapolis, p. 24. 2 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 171.

3 HOFFMAN, Donald D. (1998), “INTELIGENCIA VISUAL, Cómo creamos lo que vemos”, Trad. Daniel Menezo, Paidós, Barcelona. p. 103. 4 HOFFMAN, Donald D. (1998),op. cit. p. 104.

30

La formación de una imagen en la retina gracias a la luz que ha sido reflejada por un árbol, y que se ha dirigida en línea recta hacia nuestro ojo.6

Los receptores son células que inician el procesamiento de la información de la luz y el color de los objetos, datos que luego serán enviados hacia el cerebro. En el caso del sentido de la vista, los receptores son los 180 millones de conos y bastones distribuidos en la retina humana.7 En cuanto a los conos, estas células receptoras son sensibles a los colores, pero no a todos, sino que existen diferentes tipos de ellas, cada una especializándose en un rango de color específico, bastando solamente tres tipos diferentes de receptores del color: uno sensible al rojo, otro al verde y uno más al azul. Cada uno de los colores que podemos ver activa a uno, dos o tres de los conos en diferentes combinaciones y en diferentes intensidades.

-Los tres tipos de conos humanos en la retina, presentes en ella en diferentes cantidades.8

-Cada uno de los tres receptores (azul, verde y rojo) es sensible sólo a un rango de tonos dentro de todos los colores existentes. Sin embargo, los conos tienen una longitud de onda específica a la cual son más sensibles, siendo la del azul: 447 nm, la del verde: 540 nm y la del rojo: 577 nm.9

Como podemos ver en el diagrama, las curvas de sensibilidad de los conos se solapan, eso significa que un color amarillo estimula tanto a los conos verdes como a los rojos,10 de este modo el color amarillo nos hace mandar dos señales al cerebro. Aunque la retina es la que recibe en sus receptores los diferentes rayos luminosos, es nuestro cerebro el que procesa esta información de los colores:

En tanto los estímulos no se combinen en nuestro cerebro, sino que mantengan su individualidad, no es posible percibir los distintos componentes de una mezcla de rayos de luz. 11

6 Imagen: GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), “SENSACIÓN Y PERCEPCIÓN”, Thomson, Madrid, p. 43.

7 Foerster, Heinz Von, FROM STIMULUS TO SYMBOL: THE ECONOMY OF BIOLOGICAL COMPUTATION, en: KEPES, Gyorgy, et al. (1966),op. cit.p. 48. 8 Imagen: GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit. ensayo a color 1.

9 TORNQUIST, Jorrit (2008), “COLOR Y LUZ, TEORÍA Y PRÁCTICA”, Gustavo Gili, Barcelona, p. 79, Imagen: p. 80. 10 Imagen: TORNQUIST, Jorrit (2008), op. cit., p. 80.

31

Por otro lado, es relevante notar que aunque las diferencias entre las longitudes de onda de los colores son medidas en milmillonésimas de metro, una diminuta diferencia en estas unidades de longitud provoca un cambio en nuestra sensación del color, pues dentro de la gama de colores presentada, somos capaces de distinguir 150 colores diferentes.12

Progresivas pequeñas diferencias en la onda dominante en las radiaciones producen diferencias notables en las sensaciones.13

Fuera del espectro de color, se encuentran el magenta, el marrón, el gris, con los cuales la cantidad de colores claramente distinguibles ascendería a 200.14 Sin embargo tendemos a agrupar estos colores en tonos más genéricos cuando no es necesaria gran precisión.

El color es una fuente importante de variedad en el entorno, sin embargo el hecho de que el color brinde esta cualidad adherida a los objetos puede deberse a una causa muy bien sustentada: la supervivencia.

Nuestra vista, hábil en captar los colores, no se formó para el deleite estético, sino por la necesidad de sobrevivir en el hábitat natural. Las experiencias estéticas son la consecuencia, no la causa.15

Gracias a la variedad de posibilidades que nos ofrece el color, se le ha considerado algunas veces como una “dimensión” del mundo visual. Burnham llama al espacio, al tiempo y al color los tres atributos bajo los cuales todas las experiencias visuales se pueden agrupar. Dentro de la dimensión del color, se encuentran el matiz, el valor y la saturación.16 Estas son las tres variables más comúnmente utilizadas para describir el color, siendo la primera la cualidad relacionada con la longitud de onda, la segunda es la que nos permite distinguir la claridad en una escala de grises. Y por último, la saturación que se refiere a la pureza del color. Sin embargo, además de las tres características mencionadas para describir un color, hay una dimensión más a considerar: el brillo.

Podemos diferenciar brillos, por aumento o disminución de la intensidad lumínica. Para una misma longitud de onda, un color nos puede venir brillantemente en una luz intensa, o débilmente en una tenue luz.17

A pesar de ser una dimensión no material de los objetos, el color es la fuente de variedad visible más importante. En este ejemplo, los colores no se nos presentan como luces intensas, pero recordemos que cualquiera que sea la fuente física del color, estimula nuestros conos en

alguna combinación específica, independientemente de la intensidad con que lo

haga. Mercado de flores de Barcelona, de Willy Muller Architects (2002).18

12 BARDIER, Dardo (2001), “DE LA VISIÓN AL CONOCIMIENTO”, TRADINCO, Montevideo, p. 112. 13 BARDIER, Dardo (2001), op. cit., p. 113.

14 BARDIER, Dardo (2001), op. cit., p. 116. 15 TORNQUIST, Jorrit (2008), op. cit.p. 16.

16 ZAKIA, Richard D. (1997), “Perception and Imaging”, Focal Press, Massachusetts, p. 98. 17 BARDIER, Dardo (2001), op. cit.p. 116.

32

-Hesselgren propone que el color tiene cinco dimensiones, el tono, la saturación, el valor, el color de volumen (relacionado con la transparencia) y el color luminoso (relacionado con la intensidad del estímulo).19

-La Torre Agbar utiliza el color en una dimensión antes inusitada en la arquitectura: la del color luminoso. Sistema de Leds de Yann Kersalé, en colaboración con Jean Nouvel (2005), Barcelona.20

Otro hecho importante a destacar es que de todos los colores (excluyendo al blanco: la suma de todos ellos), siempre nos parecerá más luminoso el color del centro del espectro, es decir, amarillo verdoso, pues es donde el ojo tiene su mayor sensibilidad.21 Dicho de otro modo, durante la visión diurna o la visión bajo buenas condiciones de iluminación (aquella de la que se encargan los conos) el color al que somos más sensibles es el de una longitud de onda de 555 nm.22 Es por eso que los colores alejados del centro del espectro, como el índigo y el rojo, siempre son vistos como más oscuros que el amarillo a pesar de ser también colores puros y a pesar de que se nos presentaran con la misma intensidad lumínica objetiva.23

El color al que somos más sensibles es el que vemos más luminoso. Casa Gilardi, Luis Barragán (1975-77), México, D. F.24

Sin embargo, el rojo es el primer color que ven los recién nacidos con su visión limitada. Los niños ven mejor el rojo que el amarillo verdoso: “…por lo cual no es sorprendente que el rojo sea el color más impresionante para el resto de la vida.”25

19 Imagen: HESSELGREN, Sven (1980), “EL HOMBRE Y SU PERCEPCIÓN DEL AMBIENTE URBANO”, Trad. Geraldina Ramos Herrera. LIMUSA, México D.F.,

p. 66.

20 Imagen: http://economiaurbana.wordpress.com/tag/globalizacion/ 21 TORNQUIST, Jorrit (2008), op. cit.p. 74.

22 TORNQUIST, Jorrit (2008), op. cit. p. 31. 23 BARDIER, Dardo (2001), op. cit.p. 103.

24 Imagen: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Casa_Liraldi_Luis_Barragán.JPG 25 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 103.

33