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TWENTIETH CENTURIES

82 CHAPTER THREE

…la Casa de la cascada de Frank Lloyd Wright entreteje el bosque circundante, los volúmenes, las superficies, texturas y colores de la casa, e incluso los olores del bosque y los sonidos del río, en una experiencia excepcionalmente completa.

Juhani Pallasmaa 266

Las qualia sensibles son las propiedades de cada objeto, y de acuerdo con Soriau, estas son para cada arte las siguientes: las de la pintura: el color, de la escultura: el relieve, y de la música: el sonido. Estas qualia sensibles permiten dividir a las artes, pero es notorio que esta propiedad “no es el único plano existencial verdadero de la obra de arte”, sino que son solamente las cualidades predominantes en cada tipo de arte.267 Es difícil entonces especificar la qualia sensible de la arquitectura, sin embargo, es fácil entender por qué la vista ha sido el sentido al que se le ha dado mayor importancia en el diseño arquitectónico:

Comparados con la vista, los otros sentidos nos ofrecen una menor cantidad de cualidades a experimentar.268

Ya en 1949, Richard Neutra, en pleno auge del movimiento moderno, pensaba que en arquitectura se debería prestar más atención a los otros sentidos y no solo al de la vista.269 Desde entonces han sido muchos los arquitectos que han rechazado el aceptar la belleza arquitectónica como un hecho relacionado solamente con el sistema visual. Una obra enfocada en la descripción de las cualidades de la arquitectura es la de Juhani Pallasmaa: The Eyes of

the Skin: Architecture and the Senses, donde critica la supremacía del sentido de la vista sobre

la arquitectura, e incita a los arquitectos a diseñar entornos capaces de promover experiencias que incluyan el resto de los sentidos.270

Todos los edificios se pueden ver y tocar, por lo que al agregar alguna cualidad más allá de lo visual o lo táctil, estamos creando un edificio sensorialmente más variado, pudiéndose lograr "la polifonía de los sentidos" como diría Bachelard. Pallasmaa ejemplifica con la casa de la cascada de Wright lo que es para él un entorno sensorialmente rico y variado. De modo

263 SOLSO, Robert L. (1994), “Cognition and the Visual Arts”, MIT Press / Bradford Books, Cambridge, Massachusetts, p. 52-53. 264 Lilly, John C., op. cit., en: PROSHANSKY, Harold M. et al. (1978), op. cit. p. 298.

265 Lilly, John C., op. cit., en: PROSHANSKY, Harold M. et al. (1978), op. cit. p. 298. 266 PALLASMAA, Juhani (2006), op. cit. p. 46.

267 BÉRTOLA, Elena de (1973), “EL ARTE CINÉTICO”, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, p. 69-70. 268 HILL, Richard (1999), “Designs and their Consequences”, Yale University Press, New Heaven, p. 85.

269 BARBARA, Anna y PERLISS, Anthony (2006) “Invisible Architecture, Experiencing places through the sense of smell”, Skira, Milán, p. 13. 270 MALNAR, Joy Monice y VODVARKA, Frank. (2004), “Sensory Design”, University of Minnesota Press, Minneapolis, p. 274.

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similar, Tom Porter narra las diferentes sensaciones con las que nos encontramos en otro entorno multisensorial:

…entrar en una catedral medieval es experimentar una percepción contrastante en la cual las vistas, los sonidos u los olores del barullo del exterior, son reemplazados por un nuevo rango de sensaciones monitoreadas por nuestro cuerpo. La piel registra una reducción en temperatura, los ojos se ajustan tanto a los bajos niveles de luz como a las intensas luces coloreadas de los vitrales, la nariz detecta mohosos y a veces misteriosos olores, y los oídos recogen los ecos de sonidos aislados contra la quietud concentrada del vasto y cavernoso espacio.271

Este tipo de experiencias agradables nos recuerdan que para que una persona se encuentre en ejercicio de sus facultades críticas sobre la situación, es necesario que se esté bajo una estimulación entre rica y escasa.272 Fuera de las situaciones indeseables provocadas por estímulos demasiado intensos, por la sobrecarga sensorial o por la deprivación, se encuentra el punto medio, normal o deseable de la variedad multisensorial.

Entornos sonoros

Todo sonido que escuchamos proviene de las vibraciones de un objeto que provoca cambios de presión en el aire o el agua.273 Estos patrones de cambios se llaman ondas sonoras y recorren nuestro sistema auditivo desde el pabellón de la oreja, hasta la cóclea en el oído interno donde se encuentran las células ciliares; los receptores que el sonido flexiona y que envían señales al cerebro.274 Del mismo modo que las diferentes longitudes de onda de la luz están relacionadas con un color específico, las frecuencias de las ondas sonoras provocan en nuestros oídos diferentes tonos,275 Éstos pueden ir desde los graves (frecuencias bajas) a los agudos (frecuencias altas).276 Debido a que el sonido se produce a causa de cambios de presión, es posible sentir estas vibraciones en nuestro cuerpo, y no solo en los oídos, como por ejemplo con los sonidos de notas bajas con volúmenes muy altos.277

-Al igual que el color, el sonido tiene muchas dimensiones diferentes, entre ellas la intensidad o volumen, que varía con la amplitud de la onda (izquierda) y el tono que depende de la frecuencia de la onda (derecha).278

-Diferentes campanas de viento y sonidos de tonos variados en Cosanti: la residencia y estudio de Paolo Soleri. Paradise Valley, Arizona.279

271 PORTER, Tom (1979), “HOW ARCHITECTS VISUALIZE”, Studio Vista, Londres, p. 15-16.

272 Fitch, James Marston, “Bases empíricas de la decisión estética”, en: “PROSHANSKY, Harold M. et al. (1978), op. cit.p. 115. 273 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), “SENSACIÓN Y PERCEPCIÓN”, Thomson, Madrid, p. 336.

274 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit. p. 350. 275 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit. p. 336. 276 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit. p. 344. 277 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit.p. 336.

278 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit. p. 336, Imágenes: http://www.uam.es/personal_pdi/medicina/algvilla/audicion/audicion.html 279 Imagen: http://www.flickr.com/photos/31596300@N07/3495110382

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Un tono denominado “puro” es aquel que tiene estrictamente una sola frecuencia. Sin embargo, los sonidos que escuchamos (el habla, las máquinas, la música) contienen muchas frecuencias, pues son de un tipo de sonidos llamados complejos.280 Es por eso que, además de la intensidad y del tono, es importante mencionar otra cualidad del sonido: el timbre: aquello que nos permite distinguir los sonidos, por ejemplo de los diferentes instrumentos musicales o las voces de las personas, a pesar de que tengan la misma intensidad y tono. Estas cualidades del sonido nos hacen percatarnos de la gran variedad de estímulos que podemos recibir por el sentido del oído.

Un caso especial de sonido es el llamado ruido blanco, como el de las cascadas, la lluvia, y otros sonidos de la naturaleza. Dichos ruidos blancos contienen todas las frecuencias en igual intensidad (al igual que la luz blanca contiene todas las longitudes de onda de luz). La razón por la cual estos sonidos son de importancia es por que, al contener todos los tonos al mismo tiempo, sirven para enmascarar ruidos no deseados, y ayudan en la relajación del ser humano, siendo útil la presencia de elementos productores de estos ruidos, como las cascadas y las fuentes, en los entornos que habitamos.

Haciendo una comparación, el ruido blanco es al oído, lo que los entornos llenos de micro-contrastes son a la vista. Y las texturas son al tacto. Todos ellos son las formas de mayor variedad y estimulación para cada sentido.

-La variadísima forma de la onda del ruido blanco.281

-Al construir un cobertizo como este, se está creando un ambiente con sonido integrado: el constante crujir de las hojas de palma, el cual puede llegar a ser relajante como el sonido de las cascadas. Palapa de Cuatrociénegas, México.

Del mismo modo que se puede utilizar la luz de espectro completo del sol para descomponerla en diferentes colores a través de un prisma (y no requerir de pigmentos para las paredes), o utilizar superficies facetadas reflectantes para que al iluminarlas, aparezca un sinfín de contrastes, se puede lograr que los objetos produzcan sonidos sin necesidad de requerir de energía artificial, sino la de la naturaleza, tal como en el ejemplo de arriba, donde es el viento el que hace sonar a las hojas de palma. La dificultad que puede representar el crear entornos que lancen al ser humano estímulos variados, hace a los arquitectos considerar estos fenómenos ópticos y acústicos como medios de lograr una gran diversidad sensorial haciendo interactuar a los edificios con la luz natural o con el viento, sin necesidad de utilizar pintura para obtener colores o aparatos reproductores de sonido.

280 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit. p. 336. 281 Imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Ruido_blanco

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El aprovechamiento de la fuerza del viento para producir sonido:

-Los tubos de acero galvanizado son convertidos en instrumentos de viento en Singing Ringing Tree, de Tonkin Liu (2007), en Burnley, Lancashire.282

-Miles de cuadrados blancos de plástico sostenidos por una estructura de aluminio se mueven y suenan gracias al viento. Articulated Cloud en el Pittsburgh Children’s Museum, Pittsburgh, Pennsylvania. Ned Kahn (2004) en colaboración con los arquitectos Koning / Eizenberg.283

Independientemente de si el edificio mismo produce sonidos o no, éste se encuentra integrado en su entorno, el cual siempre tiene cualidades sonoras. Southworth indica que existe una estrecha relación entre la experiencia visual de las ciudades y la de sus sonidos, y que por lo tanto no debemos diseñar la forma visual como si fuera a estar aislada, puesto que hay que tomar en cuenta la forma “sónica”, además del ambiente olfatorio y el microclima.284

Entornos aromáticos

Además de reflejar la luz y de producir vibraciones al chocar unos con otros, los objetos pueden desprender partículas químicas aromáticas, las cuales constituyen las fuentes de información que llegan por al aire a nuestra cavidad nasal, y gracias a las cuales podemos experimentar los olores. Existe una teoría alternativa que explica que los diferentes olores se deben, al igual que en el caso de los colores y de los sonidos, a diferentes longitudes de onda. Por lo tanto, las ondas de las vibraciones de las moléculas de las diferentes sustancias, al ser captadas por nuestras células olfatorias provocarían los diferentes olores.285

Somos capaces de distinguir más de 10,000 olores diferentes, a través de nuestros receptores del olfato.286 Ya en el siglo XV se consideraba a los materiales como organismos dinámicos e interactivos, pues “…son capaces de absorber, transpirar y emitir, y por lo tanto modificar el microclima de un lugar o la calidad del aire…”287

282 Imagen: http://www.bdonline.co.uk/story.asp?storyCode=3089994 283 Imagen: http://nedkahn.com/wind.html

284 MALNAR, Joy Monice y VODVARKA, Frank. (2004), “Sensory Design”, University of Minnesota Press, Minneapolis, p. 138.

285 BARBARA, Anna y PERLISS, Anthony (2006), “Invisible Architecture, Experiencing places through the sense of smell”, Skira, Milán, p. 114. 286 PALLASMAA, Juhani (2006), “los ojos de la piel, la arquitectura y los sentidos”, Gustavo Gili, Barcelona, p. 55.

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-Un espacio aromático debido a las paredes recubiertas con cera de abeja. Instalación de Linda Beaumont en la Capilla Blessed Sacrament, que forma parte de la Capilla de San Ignacio de Steven Holl (1997) en Seattle.288

-El prisma del olfato de Henning (1916) es un modelo que intenta representar dentro de sus límites, todos los olores posibles en base a seis aromas básicos: fragante (las flores), pútrido, etéreo (las frutas), quemado, resinoso y especiado (picante).289

-Un entorno fragante producido por 700 kg de flores de lavanda: Ondes oniriques de Yukio Nakagawa, en la Maison Hermes, Tokyo (julio - octubre 2003).290

La madera es uno de los materiales utilizados en la construcción de edificios y mobiliario que pueden ir acompañados de una intensa fragancia característica, tal es el caso del cedro de Líbano, o el del Atlas, el ciprés, la tuya o el laurel.291 Un ejemplo sobresaliente es la madera de sándalo, que preserva sus cualidades aromáticas a través del tiempo, es por eso que las puertas del templo hindú de Somnath, de hace dos mil años, aun conservan su olor.292 Además de la madera, las pieles animales de los teepees, la lana de las yurtas o el excremento de los kraales,293 son ejemplos de cómo los materiales naturales tienen un fuerte aroma característico…

La llamada arquitectura vernácula tiene un fuerte enlace con la dimensión olfativa… está fuertemente inmersa en la naturaleza y su entorno, cuya materia usualmente transforma en materiales de construcción.294

288 Imagen: http://www.sacred-destinations.com/usa/seattle-chapel-of-st-ignatius-photos/slides/IMG_7212p

289 BARBARA, Anna y PERLISS, Anthony (2006), op. cit. p. 115, Imagen: HESSELGREN, Sven (1980) “EL HOMBRE Y SU PERCEPCIÓN DEL AMBIENTE

URBANO”, Trad. Geraldina Ramos Herrera. LIMUSA, México D.F., p. 83.

290 Imagen: http://www.designboom.com/contemporary/ondesoniriques.html

291 CRUNELLE, Marc, en: "Fragrances: du désir au plaisir", bajo la dirección de Joël Candau, Marie-Christine Grasse y André Holley, Musée International de la

parfumerie de Grasse, Ed. Jeanne Laffitte, Marsella, 2002, pp. 183-189.

292 BARBARA, Anna y PERLISS, Anthony (2006), op. cit. p. 65. 293 BARBARA, Anna y PERLISS, Anthony (2006), op. cit. p. 122. 294 BARBARA, Anna y PERLISS, Anthony (2006), op. cit. p. 120 y 122.

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Earth room III de Walter de Maria, es una habitación con un suelo cubierto de tierra, y cuya humedad ambiental se conserva alta para mantener un ambiente con olor a tierra mojada, como el del interior de los invernaderos. Dia Foundation Offices, Nueva York.295

Earth room III nos recuerda que los olores de los materiales dependen no solo de su

composición, sino además de la humedad, la porosidad y la temperatura del ambiente en el que se encuentran.296

Como podemos notar en el prisma de Henning, dentro de todos los olores posibles debemos considerar a los pútridos, pues un objeto podría ser bastante estimulante para el sentido del olfato, y no necesariamente parecernos agradable. La relación entre los aromas de objetos de buen olor con el hecho de que sean buenos para la supervivencia es determinante en nuestra manera de sentir los olores, pues el olfato comparte con el gusto ciertas funciones, como el identificar lo que necesitamos consumir para sobrevivir y lo que puede ser malo para nuestro organismo.297 Por lo tanto: “…lo que nos hace daño suele oler o saber mal, mientras que las cosas buenas nos saben bien.”298

Otra importante consideración acerca de los olores y sus características la hacen Rubin y Elder, quienes dividen a los olores en dos categorías según su dispersión: olores localizados en su fuente o punto de origen y olores ambientales presentes en toda una atmósfera.299 La mayoría de las veces notamos que los olores que experimentamos provienen de la ciudad en su totalidad (olor ambiental) y no de un edificio particular, pues cada ciudad tiene su propia fragancia. El problema con los olores ambientales es que nos adaptamos a lo que no cambia, tanto con el sentido de la vista como con el del olfato, y esta es la razón que expone Marc Crunelle para la falta de datos acerca de los aromas de las ciudades de todos los tiempos, pues sus pobladores perdieron la sensibilidad olfativa al aroma de su entorno.

Si no tomamos en cuenta este factor de la percepción no podemos explicar la rareza de citas que traten de los olores de la contaminación que existe en nuestras ciudades modernas, tal como es raro escribir acerca de la peste de las antiguas ciudades. 300

De ahí la importancia de que si queremos lograr un entorno olfativamente rico, debemos utilizar aromas más puntuales:

295 Imagen: http://c4gallery.com/artist/database/walter-de-maria/walter-de-maria.html 296 BARBARA, Anna y PERLISS, Anthony (2006), op. cit. p. 110.

297 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), “SENSACIÓN Y PERCEPCIÓN”, Thomson, Madrid, p. 454. 298 GOLDSTEIN, E. Bruce (2006), op. cit. p. 454.

299 MALNAR, Joy Monice y VODVARKA, Frank. (2004), op. cit. p. 132, a su vez de: Rubin, Arthur I. y Elder, Jacqueline (1980), Building for People: Behavioral

Research Approaches and Directions, Spetial Publication 474, National Bureau of Standards, Washington, D.C., p.198.

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Un ejemplo sobresaliente de investigación acerca de medios de lograr entornos aromáticos, en este caso aromas localizados: Scents of Space es un sistema que permite la ubicación de fragancias en el espacio gracias a dispensadores de aromas. Haque Design + Research (2002).301

Probablemente los avances tecnológicos serán los que ayuden a crear nuevas experiencias olfativas en el futuro. En el Instituto de Biomecánica de Valencia se investiga, dentro del proyecto 4senses, cómo lograr entornos habitables multisensoriales, entre sus propuestas está la de los microencapsulados que provocan aromas en los mosaicos para su uso doméstico, además de otras investigaciones relacionadas con los demás sentidos. Gracias a investigaciones como ésta ya no sólo se pueden crear ambientes con los olores particulares de los materiales utilizados, como la madera, sino que se podrían diseñar aromas específicos para las superficies envolventes de nuestros entornos.302

Todos estos ejemplos de entornos aromáticos refuerzan la opinión de Crunelle, quien indica que el espacio no debe considerarse como un vacío, sino como “…un ambiente para la vida contenido dentro de las paredes, un ambiente que es estimulante para los sentidos.”303 Lamentablemente, desde hace 200 años en las ciudades europeas se buscó la eliminación de los malos olores que inundaban las ciudades, lográndose también la eliminación de todo aroma.304 Y aun en nuestra vida cotidiana “…la discusión acerca de la eliminación de los malos olores sobrepasa la discusión acerca de ciertas fuentes de olores placenteros…“305

Además de esta eliminación de olores a favor de la higiene, debemos recordar otra situación que volvió prescindibles a los olores de los lugares para las personas: desde la ilustración, la revolución científica y la revolución industrial, el intelecto se convirtió en lo más importante para el ser humano occidental, depreciándose por lo tanto todo aquello relacionado con el cuerpo y los sentidos y haciéndose a un lado las cualidades no visuales de la arquitectura: aquellas que necesitan un contacto directo del ser humano con ella.306 Esto amplió aún más las diferencias en la manera en que las diferentes culturas exploramos los sentidos a través de nuestras obras construidas. Es por eso que para que un diseño se relacione con sus usuarios, es necesario que éste tome en cuenta la fórmula sensorial de una cultura específica, aquellas cualidades de la arquitectura con las que cierto grupo se encuentra normalmente.307

Si el sentido sobre el cual dependemos más en la cultura occidental es el visual, se debe al menos en parte porque hemos sido habituados por nuestro mundo diseñado a considerarlo como el más crucial (eso es, nuestras formas construidas han reforzado nuestra tendencia cultural).308

301 Imagen: http://www.haque.co.uk/scentsofspace.php

302 Conferencia de Tomás Zamora: “Proyecto 4Senses. Nuevas tecnologías para la generación de sentidos artificiales a disposición de los editores de entornos.”, en

el 4º Simposio Percepnet de Ciencias Sensoriales y de la Percepción, “Valor de la Innovación Sensorial”, Barcelona, 10 y 11 de julio de 2008.

303 CRUNELLE, Marc, en: "Fragrances: du désir au plaisir", op. cit. pp. 183-189. 304 CRUNELLE, Marc, en: "Fragrances: du désir au plaisir", op. cit. pp. 183-189. 305 CRUNELLE, Marc, en: "Fragrances: du désir au plaisir", op. cit. pp. 183-189.

306 MALNAR, Joy Monice y VODVARKA, Frank. (2004), op. cit. p. 132, a su vez de: Vroon, Piet et al (1994), “Smell: The secret Seducer”, traducción de Paul

Vincent, Farrar, Strauss and Giroux, Nueva York, p. 4.

307 MALNAR, Joy Monice y VODVARKA, Frank. (2004), op. cit. p. 55. 308 MALNAR, Joy Monice y VODVARKA, Frank. (2004), op. cit. p. 237.

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Cada lugar tiene su olor característico, sin embargo, es raro encontrar en nuestro mundo occidental espacios preparados para provocar una fuerte experiencia olfativa. Inciensos colgantes del Templo Man Mo, Hong Kong (1847).309

Podemos elegir crear experiencias arquitectónicas basadas en las cualidades que comúnmente tienen los lugares que habitamos (con los aspectos visuales como principales), pero también podemos evitar el ocularcentrismo de la cultura occidental a través de la arquitectura, y hacer que nuestros hábitos sensoriales cambien para favorecer a sentidos olvidados como el tacto, el oído, o el olfato. Sólo gracias a obras de arquitectos innovadores se podría cambiar poco a poco esta situación en la que se encuentra la arquitectura, y dirigirla hacia la multisensorialidad.

Las experiencias sensoriales como parte del diseño arquitectónico