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3.2 Optimization: Comparison of 2 3−1 Designs

3.2.2 Choice of Prior

Después de haber hablado de la relación que existe entre traducción y referencias culturales y de las dinámicas que están detrás de la traducción de estos elementos, en este apartado intentaremos presentar una clasificación de las técnicas más empleadas para la transferencia de los elementos culturales dentro del contexto particular de la traducción audiovisual.

Entre las diferentes clasificaciones que se han producido para la traducción de los elementos culturales, las de Díaz Cintas y Remael (2007: 200-207) y de Pedersen (2005: 3-9) nos interesan de manera particular porque están insertadas dentro del contexto específico de la traducción audiovisual, lo cual representa un aspecto fundamental ya que las conclusiones a las que se llega para otros tipos de traducción no se pueden aplicar al sector audiovisual. Partiendo de estos estudios es posible identificar una amplia gama de

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técnicas para la traducción de los elementos culturales específica de la traducción de productos audiovisuales, a las que los traductores tienen que recurrir para proponer soluciones que permitan la comprensión por parte del espectador. A continuación, trataremos de presentar una lista de las diferentes técnicas que hemos considerado oportuno seleccionar y que hemos utilizado como base para la realización de nuestro trabajo de traducción.

(1) El préstamo ocurre cuando la palabra o la expresión del texto de partida se incorpora dentro del texto de llegada sin traducir porque la traducción no es posible. Esta técnica se utiliza principalmente cuando un término no existe en la cultura de llegada y puede ser de dos tipos: total, cuando se toman las palabras sin introducir cambios de cualquier tipo; parcial, cuando la palabra se modifica desde el nivel morfológico o fonético. Los préstamos representan una manera para enriquecer una lengua ya que permiten añadir nuevas ideas dentro de la cultura de llegada y, a veces, implican un alto factor de exoticidad que se percibe en el público de llegada.

(2) La traducción literal consiste en seleccionar una solución muy cercana al original, que puede ser reconocida como procedente de la cultura de partida, pero a la vez comprendida por el espectador de la lengua de llegada. Dicho de otra manera, la traducción literal ocurre cuando una palabra de la lengua de partida se traduce adaptándose a las reglas de la lengua de llegada, es decir, que es una transferencia de un elemento del texto original hacia las estructuras de la lengua de llegada. (3) El calco se puede definir como una traducción literal que tiene un nivel de

transparencia peculiar ya que se adapta al mismo tiempo a la cultura de partida y a la de llegada, intentando producir una solución adecuada para el texto de llegada que sea lo más cercana posible a la del texto original.

(4) La equivalencia es la técnica que describe la misma situación utilizando una palabra diferente, y ocurre cuando en la lengua de llegada se encuentra un término que tiene la misma función y significado de la referencia cultural de la lengua de partida.

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(5) La adaptación se utiliza cuando el mensaje del texto de partida no está conocido en la lengua de llegada, y los traductores deben crear una nueva situación cultural refiriéndose al elemento cultural del texto original mediante otro término en el texto traducido. Esta técnica se utiliza sobre todo en la traducción de publicidad, historias para niños, medidas, con el objetivo de adaptar la traducción para que tenga un efecto similar sobre el público de la lengua de llegada. En la adaptación, entonces, la traducción se adapta a la lengua y cultura de partida tratando de suscitar las mismas connotaciones que el original, llevando el elemento cultural hacia la cultura de llegada.

(6) La explicitación quiere facilitar un texto más accesible para el público de llegada y se realiza por medio de la generalización, que implica el uso de un término más genérico con respeto al texto de partida, como puede ser un hiperónimo; de la particularización, que, por el contrario, emplea un hipónimo o en general un término más preciso con respeto el texto original; y de la explicación, que utiliza una descripción para explicar el término cultural. De acuerdo con Pedersen (2005: 4-5), en este caso, también se puede dejar intacto el término original y añadir una explicación mediante informaciones que no se encuentran en la lengua de partida, haciendo que el texto traducido sea más específico con respeto al original; concretamente, se quiere expresar en la lengua de llegada lo que está implícito en el texto original, añadiendo más informaciones o introduciendo detalles que no están expresados en la lengua de partida. En otras palabras, la explicitación puede implicar una explicación manteniendo el elemento cultural o removiéndolo totalmente y utilizando una descripción que resulte adecuada para el contexto, es decir, que el sentido del elemento cultural y su connotación se puede mantener en la explicación o remover completamente sustituyéndolo con otra adecuada a la situación.

(7) La reducción sintetiza o elimina la información del texto de partida y se utiliza principalmente cuando la información se considera superflua o los términos culturales no desempeñan una función relevante. Se trata de una técnica particularmente útil también para evitar repeticiones, falta de naturaleza, o informaciones que puedan confundir al espectador. En particular, la omisión implica la remoción de la referencia cultural que ocurre sobre todo cuando en la

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lengua de llegada no existe un término correspondiente o cuando el traductor se enfrenta con problemas de espacio. En este respecto, cabe recordar que resulta necesario tener en cuenta los límites de tiempo y de espacio típicos de los textos audiovisuales, que obligan al traductor a realizar un trabajo de abreviación del diálogo original. Según Zojer (2009: 400-401), desde este punto de vista, el traductor de textos audiovisuales se puede definir también un editor. De hecho, para respetar las restricciones temporales y espaciales típicas de este tipo de texto, el traductor audiovisual tiene que realizar un trabajo de edición muy complicado en el que las herramientas de reducción y omisión han de utilizarse con cautela. Para poner algunos ejemplos de este trabajo de edición mencionamos la omisión de los elementos de cohesión que, como no llevan contenido, son entre las unidades que más se omiten, aunque en realidad desempeñan un papel fundamental para la comprensión del texto; la simplificación de la sintaxis para reducir los enunciados sin causar grandes cambios y pérdidas en el significado; la simplificación del vocabulario utilizando palabras más cortas, familiares y simples mejor que largas, raras y complejas.

(8) La transposición implica la sustitución de un concepto cultural de una cultura por un concepto cultural de otra cultura, y se utiliza principalmente cuando el público de llegada puede no entender la referencia mediante un préstamo o un calco. De acuerdo con esta técnica se remueve el elemento cultural del texto original y se sustituye con otro que es propio de la cultura de llegada.

(9) La modulación consiste en utilizar una expresión que es diferente en la lengua de llegada y en la de partida, pero que transmite el mismo mensaje. En concreto, se verifica un cambio en el punto de vista, en la perspectiva, o en la categoría con respecto al texto original.

Esta lista es el resultado de un análisis de las clasificaciones propuestas por Díaz Cintas y Remael (2007: 200-207) y Pedersen (2005: 3-9) mediante el que hemos podido identificar nueve técnicas que consideramos ser las más adecuadas para la traducción de los elementos culturales dentro de los textos audiovisuales. Aunque, en nuestra opinión, esta lista incluye las principales técnicas a las que el traductor audiovisual puede recurrir a la hora de traducir referencias culturales, la nuestra no quiere ser una clasificación

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definitiva sino solo una propuesta razonable, para la que hemos decidido adoptar una perspectiva abierta a cambios y sugerencias. De hecho, somos conscientes de que no se puede llegar a una clasificación indiscutible y pretender una clasificación de este tipo no sería verosímil a causa de la existencia de múltiples taxonomías propuestas por los teóricos en las que se hace referencia a una misma técnica mediante denominaciones diferentes.

De la misma manera, resulta difícil presentar una clasificación rígida que se base en el uso de las técnicas empleadas para la traducción de los elementos culturales por lo menos por dos razones. Primero, durante el proceso de traducción, a menudo las técnicas se pueden combinar, lo cual hace que sea complicado identificar con precisión la técnica utilizada; es decir, que, a veces, resulta difícil identificar unívocamente una técnica porque no se puede trazar una línea entre una u otra. Segundo, para comprender el uso de las técnicas, es necesario considerar la existencia de diferentes factores que tienen una fuerte influencia sobre la selección de las técnicas por parte del traductor; de hecho, dependiendo de las características de estos factores, y más en general del contexto, se tomarán decisiones diferentes para el texto traducido.

De esto se desprende que resulta difícil identificar unas determinadas tendencias por lo que concierne al empleo de las técnicas y, en consecuencia, que no es posible presentar una clasificación absoluta que se base sobre una idea de coherencia en el uso de las técnicas utilizadas para la traducción de las referencias culturales. La selección de las técnicas está directamente relacionada con el preciso contexto y la función del texto, que juegan un papel más importante de lo que se cree, sobre todo en el caso de la traducción audiovisual a causa de las limitaciones típicas del texto audiovisual que implican vínculos visuales y acústicos (Ramière, 2006: 159-161). En este sentido, parece necesario adoptar un enfoque más pragmático y subrayar la importancia del contexto en la selección de las técnicas. De hecho, los traductores audiovisuales seleccionarán la mejor técnica en función de cada problema de traducción, porque no tienen técnicas generales preestablecidas. En otras palabras, por lo menos en el caso de la traducción de los elementos culturales, los traductores no tienen directrices prefijadas y, por consiguiente, cada solución será el resultado de un caso específico.

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Por supuesto, se trata de una conclusión que concierne específicamente a la traducción audiovisual a causa de las restricciones propias de este tipo de traducción y, como veremos en el siguiente apartado, de los múltiples factores que componen el contexto y que concurren en la selección de las técnicas que tienen que emplearse a la hora de traducir los elementos culturales.