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Es conocida la afirmación de Marx de que las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes de la sociedad. Hoy día la elaboración de esas ideas vuélvese cada vez más compleja, debido al desarrollo de la sociedad y a la progresiva complejidad de la vida social. Por eso la elaboración consciente de los intereses de las clases sociales se institucionaliza en torno a centros de cultura y a instituciones que forman la organización de la superestructura del sistema.

La formación de la opinión pública sería la operacionalización de las elaboraciones hechas por estos pensadores, su expresión de masa. Es por esto importante localizar los centros de elaboración de pensamiento, sobre todo social, para identificar un poderoso instrumento de dominio de la opinión pública y de la sociedad. En Brasil podemos localizar algunos de estos centros en la historia reciente.

El ISEB (Instituto Superior de Estudios Brasileiros) fue innegablemente uno de los más influyentes. El 1SEB tiene su origen en el IBESP (Instituto Brasileiro de Estudios Sociais e Políticos), que editaba los Cadernos de

Nosso Tempo. Su génesis es confusa. En su gran mayoría hallábanse comprometidos exintegralistas (movimiento

fascista en la década del 30). Las coordinaciones fundamentales de su pensamiento, muy influido por CEPAL, se pueden traducir en los siguientes puntos: 1. El Brasil era catalogado como un país subdesarrollado, basado en una economía colonial-exportadora, donde un proceso de industrialización que venía de los años 30 rompía la economía colonial. 2. Las clases sociales que se enfrentaban en esta lucha eran, por una parte, las burguesías agraria y mercantil, con apoyo de las clases medias tradicionales y el apoyo del imperialismo; por la otra, la burguesía industrial y el proletariado urbano, con el apoyo de la intelectualidad, los técnicos y la nueva clase media urbana, donde se incluía un apreciable sector de las fuerzas armadas. 3. La ideología de los sectores coloniales era el moralismo, y el pensamiento brasileño (y subdesarrollado en general) aparecía como un pensamiento enajenado al colonizador, es decir, un pensamiento que veía su propia realidad con los valores y modelos de la realidad de los países desarrollados. Rompiendo esta alienación y creando una teoría social brasileña (o de los países subdesarrollados), estaría el nacionalismo.

El interés teórico de este grupo se deriva del hecho de que llevó hasta las últimas consecuencias su posición inicial. Del análisis de la crisis brasileña en su conjuntol0 pasó al análisis económico.11 hasta llegar a la proposición de un plan de gobierno.12 Al mismo tiempo se desarrolló un análisis histórico,13 sociológico,14 político15 e incluso filosófico.16 Se trataba de desalienar todos los campos del pensamiento brasileño, en la lucha contra el complejo colonial exportador.

La importancia práctico-política de ese grupo se origina en el hecho de que obtuvo una alta penetración en todos los sectores de vanguardia del país. El ISEB promovía cursos de un año que se destinaban a graduados, estudiantes, líderes sindicales, funcionarios públicos y militares, becados por sus entidades. Además, el ISEB

10 Helio Jaguaribe: “A crise brasileira” Cadernos de Nosso Tempo, núm. I.

11 Gilberto Paim. Indusrrializacao e Economia Natural, ISEB, Río de Janeiro 1957; Ignacio Rangel, Dualidades Básica da Economia Brasileira, ISEB. Con algunas diferencias se puede incluir el trabajo de Celso Furtado, A Economia Brasileira, A. Noite, Río, 1953. Desenvolvimento e Subdesenvolvimento, Fondo de Cultura, Río.

12 Cadernos de Nosso Tempo, núm. 5, fue dedicado a una propuesta de plan de gobierno. En cierta manera, se puede incluir en este

contexto el Plano Trienal de Desenvolvimento Economico e Social, de Celso Furtado.1962.

13 Nelson Werneck Sodre, Introducáo a Revolucáo Brasileira, Ideología del Colonialismo, Historia da Burguesia Brasileira. Aquí se debe

incluir también la obra de Celso Furtado, Formacáo Económica do Brasil. Fondo de Cultura de Río.

promovió cursos en todo el país y en varios organismos universitarios, gremiales, etc. Entre los años 1958 y 1962, el ISEB era un centro de pensamiento e ideología con influencia en todos los sectores de la vida nacional.

La fuerza del pensamiento isebiano se impuso sobre la izquierda brasileña, que poco a poco pasó a adoptar las mismas tesis. En el Partido Comunista se formó una corriente nacionalista en 1954, dirigida por Agildo Barata. Esta corriente fue expulsada del partido, pero en 1958, las tesis políticas del PCB se ajustaban al pensamiento del ISEB, con un lenguaje más específico. Para el PCB, la contradicción fundamental de la sociedad brasileña planteábase entre la nación y el imperialismo, lo que imponía la necesidad de un frente único que unificara todas las fuerzas antiimperialistas. Así, el sector más radical del pensamiento dominante llegó a orientar ideológicamente, incluso, a la izquierda.

Dentro de este marco general de pensamiento nacionalista se puede incluir al grupo de la revista

Desenvolvimiento y Conjuntura, de la Confederación Nacional de la Industria. Pero, en este caso, la diferencia

estriba en el lenguaje no claramente antiimperialista, en una actitud de aceptación mucho más amplia del capital extranjero y en una acentuación más grande del desarrollismo sobre el nacionalismo.

Como centros de pensamientos opuestos al nacionalismo isebiano dentro de las clases dominantes tenemos la Fundación Getulio Vargas, órgano encargado del análisis del ingreso nacional (Revista Brasileira de Economía), de la enseñanza de la administración pública y de la edición de la revista Conjuntura Económica, que hace un balance mensual de la economía. A pesar de ser un órgano gubernamental, la Fundación Getulio Vargas fue una de las principales defensoras de la política de estabilización monetaria y del apoyo al capital extranjero. Los defensores de esa política tenían su principal punto de apoyo universitario en la Facultad Nacional de Economía de Río de Janeiro.

Su posición teórica era monetarista, oponiéndose a los efectos de desequilibrio provocados por la inflación y el desarrollo no controlado. Valorizaron el comercio externo en la economía nacional y consecuentemente la política de fortalecer el complejo agrario-exportador. En esta línea se incluyeron gobiernos provinciales

15 Guerrero Ramos, A Crise Política Brasileira: Helio Jaguaribe, Desenvolvimento Económico e Desenvolvimento Político y trabajos de los Cadernos de Nosso-Tempo, y Paulo de Castro. A Terceira Forcá.

16 Roland Corbusier; Formacã e Problema de Cultura Brasileira, ISEB, y el extenso libro de Álvaro Vieira Pinto, Consciencia e Realidade Nacional, ISEB.

conservadores, pero nunca fue aceptada en forma estricta. Sus matices se destacaban sobre todo en los más nuevos teóricos del grupo, como Roberto Campos, cuya importancia en el gobierno de Kubitschek y en su política desarrollista con la ayuda del capital extranjero fue muy grande.

En el campo de la sociología, el pensamiento antiisebiano asumía otro carácter. Apoyándose en una sociología pura, influida por la sociología norteamericana de los años 40, se aislaba de los problemas económicos del país. Los ataques isebianos se dirigían en contra de la alienación de la sociología dedicada a los estudios de “comunidades”. Al mismo tiempo, el ISEB atacaba a la antropología dedicada a los estudios de los indígenas, sin importancia nacional al culturalismo de esa ciencia y a una ciencia política aislada de las realidades de la lucha por el poder en el país. La acusación que este grupo (que tenía en la Escuela de Sociología de Sáo Paulosu principal centro de apoyo) hacía al ISEB, era de ser ideologizante, no empírico, y de manifestar desprecio por la universalidad de la ciencia al proponer una ciencia social brasileña (o subdesarrollada, como se decía).

Otros centros de estudios ideológicos se desarrollaron, cada vez más combativos y militantes, contra el ISEB. Un centro meramente propagandístico lo constituía el IPES, ya tratado. Otro más, financiero, era el CONSULTEC, ligado a Roberto Campos, organización privada de estudios económicos y que llegó a ser posteriormente un poderoso grupo económico y de presión.

Cabe también anotar que se desarrolló una crítica de izquierda al ISEB. Esta crítica procuraba señalar los límites de la política nacionalista y sus contradicciones internas. El crecimiento de esta posición crítica en los cuadros de la vida universitaria era una expresión de la radicalización social que se extendía a todos los niveles de la sociedad. Lo mismo ocurrió dentro de la Iglesia Católica, donde surgió un sector socialista muy avanzado; en las fuerzas armadas, en los medios artísticos y literarios y en todos los sectores del pensamiento y de la vida nacional.

La lucha ideológica no dejó de sufrir las consecuencias del proceso de integración al capital monopólico internacional, que hemos descrito. La universidad brasileña se hizo cada día más dependiente de la ayuda de los programas americanos y de las fundaciones en particular.

En la ciencia social, esta política fue más profunda. Se firmaron contratos de asistencia con fundaciones, por ejemplo, en la Universidad de Minas Gerais, donde se creó un Departamento de Ciencias Políticas que absorbió todos los departamentos de política de la universidad bajo el auspicio de la Fundación Ford, en un contrato por cinco años. Además, son aún incontables las investigaciones y convenios con fundaciones. Todas las Escuelas de Administración tienen programas conjuntos con el Punto IV. El mismo Punto IV tiene programas

de formación de profesores primarios.17 Nadie puede objetar la colaboración intelectual entre Universidades, el auxilio técnico, etc. Pero en el cuadro de una economía y sociedad dependientes, esta colaboración se transforma en un instrumento de esa dependencia.

Esta interligazón se hará más estrecha con el convenio entre el Ministerio de Educación, el Sindicato Nacional de Libreros y el USATD para la impresión de los libros didácticos en el país. En una entrevista, el director del convenio (Estado de Sao Paulo, 15 de enero de 1967) declara que es su objetivo colocar 51 millones de libros técnicos y didácticos a la disposición de los estudiantes, gratuitamente, en los próximos tres años. La Comisión designada por el Convenio tiene las atribuciones siguientes: compra y distribución de libros ya publicados, selección de los que todavía están en proceso de publicación y programación de nuevos títulos para todos los niveles de enseñanza (primaria, secundaria y universitaria). Incluyense en el programa la traducción de libros especializados. La otra parte del convenio establece la organización de una comisión paritaria (5 x 5) de norteamericanos y brasileños para reformular la enseñanza universitaria en el país. Este convenio sólo puede ser comprendido dentro del cuadro global de integración que estamos bosquejando. Sólo en una estructura de poder desnacionalizada, dominada por el gran capital de origen extranjero, se puede pensar en la entrega total del instrumento fundamental de la enseñanza a un gobierno extranjero. Es claro que ningún libro didáctico del país podrá estar en desacuerdo con el principal financiador de la industria del libro, es decir el USAID, o más claramente, el gobierno norteamericano. Si se suma a esto la intención de Mc Grall Hill de comprar la propiedad editorial de libros didácticos del país, se puede evaluar el grado de dependencia a que se llegará en este sector fundamental de formación ideológica que es la enseñanza. De hecho, hay hoy día siete empresas extranjeras de educación y cultura que tienen un capital igual a solamente cuatro empresas nacionales en el mismo sector.*

El proceso de la dependencia económica de los centros de enseñanza, particularmente los centros ligados a las ciencias sociales, al gobierno y a órganos privados norteamericanos es al mismo tiempo el proceso de su

17 Además, en una mezcla aparentemente extraña, este punto IV está encargado de la formación de las policías del país, organizando

sus ficheros y enseñando técnicas de represión callejera. *Datos de Visao, “Quem é Quem no Brasil” 1970, pág. 13.

dependencia ideológica y, consecuentemente, de una forma mucho más profunda de control de la opinión pública que es la internacionalización por la intelectualidad de las concepciones ideológicas de la sociedad norteamericana. Esto crea las condiciones subjetivas para la aceptación de la tendencia objetiva a la dependencia. Por otra parte, al crear esta adhesión del pensamiento oficial a un proceso cuyos efectos sobre la mayoría del país son excluyentes, se abre también una alternativa radical a esta adhesión. Esta alternativa se muestra cada vez más crítica en cuanto a las posibilidades de contrarrestar esas tendencias objetivas en el cuadro del sistema social existente. El subproducto del control ideológico, cada vez más rígido, ejercido por el gran capital es la radicalización de la lucha ideológica en el país.