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Una de las características bíblicas es que cada vez que el Señor Jesús quería orar al Padre Dios lo hacía desde un monte, en la majestuosidad de la naturaleza, en el silencio de la montaña, al contacto del día que duerme o despierta. En los siguientes textos encontrarás el nombre de un monte de la Biblia y su correspondiente relato bíblico.
— Después de leer cada texto, únelo con el monte correspondiente.
Monte
Texto bíblico
Del sermón de Jesús
Jos. 19,22; Jue. 4,6; Sal. 89,12
De la transfiguración
Mt. 21; Mt. 24,3; Mt. 26,30
De la tentación
1 R. 18,19-20; 1 R. 20,42; 2 R. 2.25; Jer. 46,18
De los Olivos
Mt. 17,1-13
Carmelo
Mt. 4,1-11
Sinaí
Ex. 3,1 Dt. 1,6; Dt .4,15
Tabor
Mt. 5,1-12
Horeb
Ex. 3,1; Ex 19, 10-23
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Los conceptos de esta Unidad sobre el mal, el pecado y la salvación tienen que tener un punto de partida en la vivencia de los alumnos y alumnas sobre estas realidades humanas. Esto no sólo porque lo relaciona con experien- cias vividas personalmente, sino porque ellos tienen una representación previa de tales realidades que no siempre es coherente con lo que la Iglesia enseña. Partir de los co- nocimientos y las vivencias previas hace que haya una ma- yor conexión entre lo que sabe y lo que va a saber en la clase, con los contenidos nuevos.
Si la causa del pecado es el mal uso de la libertad con la que Dios nos creó, Jesús nos enseña a usar adecuadamente esa libertad para buscar el bien y la justicia. Aquí habrá que responder de la forma más lúcida y teológicamente correc- ta las preguntas de los alumnos sobre el mal en el mundo. Un mal concepto de Dios acarrea una inexacta compren- sión de mal en la humanidad y una exigencia estéril a un Dios reducido a “sheriff” del mundo.
Para orientar el desarrollo de esta Unidad:
1. La vida, para todos, es “un combate espiritual”. El Reino de Dios ya está presente entre nosotros y en nosotros, pero aún de modo pequeño, como una semilla. Todo crece cuando se da un feliz encuen- tro entre la acción de Dios (su gracia) y la disponi- bilidad confiada y humilde del hombre (libertad). Como dijo el Papa Benedicto XVI, los cristianos te- nemos el corazón puesto en el cielo, pero los pies bien puestos en la tierra.
2. Todos los preadolescentes sienten, a veces de una manera dolorosa, que en la vida hay enemigos. Algunos están dentro de uno, otros fuera. De hecho, conocemos las luchas, las dificultades, las tentaciones, las debilidades, las caídas. También Jesús probó todo esto. Es parte de nuestra naturaleza herida, cuya historia y explicación la encontramos en el primer libro de la Biblia, el Génesis.
3. Además de las malas inclinaciones que no queremos, pero que sentimos, existen fuerzas exteriores y malignas que nos impulsan a hacer lo que no queremos y a no hacer lo que queremos. Especialmente los preadolescentes son víctimas de estas fuerzas que tienen nombres: opiniones, costumbres, organizaciones, malos ejemplos, personas y lugares que dañan, activi- dades pecaminosas que influyen y amenazan la fidelidad a Dios y a su Iglesia, y ahogan la acción del Espíritu Santo. 4. Debajo de estas fuerzas del mal, interiores y exteriores, hay un poder misterioso al que Jesús llamó “príncipe de este mun-
do”; es el Demonio. La tradición cristiana llama “carne, mundo y demonio” a todas estas fuerzas del mal que se oponen a Dios y a su enviado Jesús, y que hacen difícil al cristiano y la cristiana vivir la vida nueva que han recibido del Espíritu San- to.
5. El hombre y la mujer deben vivir vigilantes y atentos, conscientes de que en su corazón y en el ambiente conviven el trigo (el bien) y la cizaña (el mal). Con prudencia y paciencia, el cristiano/a opta por el bien y no se cansa de vencer el mal, pero unido al Señor Jesús, quien ya ha vencido al mal en todas sus formas al morir y resucitar.
El preadolescente será victorioso en esta lucha diaria en la medida en que se entregue a Dios, viva su Palabra y se deje ayudar por la comunidad cristiana. El que ha nacido de Dios es custodiado por Cristo, y el Maligno no llega a tocarlo. Al respecto, san Agustín escribió: “El Demonio es un perro que ladra, pero está atado para siempre”.
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Presentación de la unidad
Para presentar la unidad y motivarse a empezar: • Observar la fotografía y contestar a preguntas como:
— ¿Quiénes aparece en la imagen? — ¿Qué acción está realizando cada uno? — ¿A qué hecho se hace referencia con la imagen?
• Leer el título de la Unidad y decir si la imagen tiene alguna relación con el texto. • Indicar qué palabras del texto o aspectos de la imagen entienden y cuáles no.
• Leer el título de la Unidad y formular hipótesis sobre lo que imaginan que trata la Unidad.
Para trabajar la simbología:
• Invitar a los alumnos a responder la pregunta: ¿Qué significa el símbolo de la expulsión del Paraíso?
• La respuesta cristiana a la pregunta que suscita la imagen es que todo ser humano ha pecado, es decir, ha preferi- do hacer el mal usando su libertad; su vida ya no es la misma, como si hubiese sido expulsado para siempre de su hogar. Sin embargo, Jesús nos salva de las consecuencias negativas en las que hemos caído y a las que hemos sido arrastrados por el pecado de los demás.
Otras propuestas
Canción: Salmo de la Creación.
Esta hermosa canción nos ayuda a presentar esta Unidad, donde se destaca a Jesucristo triunfador del mal. La ima- gen que presenta la unidad nos habla de la humanidad y de la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. Sin embargo, el mal y el pecado también están presentes en la humanidad, de allí importancia de Cristo como único salvador del mundo.
SALMO DE LA CREACIÓN
Oh....
Por tu océano azul y las aguas del mar por todo continente y los ríos que van. Por el fuego que dice, como arbusto ardiente por el ala del viento, quiero gritar
Mi Dios Tú eres grande y hermoso, Dios viviente e inmenso,
Tú eres el Dios de amor.
Dios presente en toda creación Oh... Y por los animales de la tierra y el agua por el canto del ave y el cantar de la vida por el hombre que hiciste semejante a Ti y por todos tus hijos, quiero gritar
Por la mano tendida que te invita a la danza por el beso que brota, al surgir la esperanza
Preguntas para compartir:
• ¿Cómo es la creación de Dios?
• ¿Quién es la máxima obra de la creación de Dios? • ¿Qué imagen de la creación presenta esta hermosa
canción?
Pág. 100
Para evocar conocimientos previos:
Invitar a leer en silencio el relato del maremoto. Res- ponder en silencio las preguntas sugeridas para trabajo personal en “Reflexiona” y después de un tiempo pruden- te, invitar a compartir las respuestas y trabajar en parejas en “Dialoguemos”.
Las imágenes de la página 100 se conectan con el contenido de la unidad
— ¿Quiénes podrán ser las personas que están dan- do agua al joven negro en el piso?
— ¿Qué males pueden haber causado la postración del joven?
— ¿Quiénes y por qué lo ayudan?
— ¿Qué analogía se puede hacer entre esa imagen y la de las personas que levantan un muro para construir una casa?
El bien siempre se manifiesta para derrotar el mal; la bondad del ser humano no se deja amilanar por la des- trucción y por todas las desgracias que afectan a la huma- nidad. En la solidaridad, individual y comunitaria, con los necesitados o los que sufren, está la presencia de Jesús, modelo de entrega y servicio, vencedor del mal y de la muerte, nuestro modelo a imitar.
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Para saber qué contenidos se trabajarán: • Leer el recuadro en verde. • Interpretar el esquema:
— Leer primero las palabras destacadas. — Seguir las flechas y formar frases.
Nota: Es bueno, al concluir la Unidad, volver a leer el es-
quema entre todos.