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Hay, pues, razones para considerar que formaba parte normalmente de la composición de cualquier estación primitiva esquimal. El kashim es una casa de invierno más grande. La relación entre ambas construcciones es tan estrecha que las diversas formas que reviste el kashim según las regiones, es paralela a las que reviste la casa. Las diferencias fundamentales son dos: en primer lugar, el kashim tiene un hogar central, cosa que la casa no tiene (excepto en el extremo sur de Alaska donde se deja sentir la influencia de la casa india). Este hogar existe no sólo donde tiene una razón práctica de ser, ya que se emplea la madera como combustible69, sino también en los kashims provisionales de hielo en la tierra de B affin70. El kashim, además, carece casi siempre de compartimientos y, en general, de bancos; con frecuencia tiene asientos71. Cuando está construido en hielo, y como esta materia prima no permite construir una gian bóveda unida, las bóvedas están entonces unidas, haciendo más anchas las pare­ des lo cual da al kashim el aspecto de un gran salón sostenido por pilares.

Estas diferencias en la disposición interior corresponden a diferencias funcionales. El que no haya divisiones ni compartimientos pero sí un fuego central se debe a que es la casa común a toda la estación72. En los sitios sobre los cuales estamos bien informados, nos dicen que allí tienen lugar ceremonias que reúnen a toda la comunidad73. En Alaska, es principal­ mente la casa de los hom bres74; es allí donde los adultos, casados o no casados, duermen, separados de las mujeres y de los niños. En las tribus del sur de Alaska, sirve de «casa de sudor»7S, aunque esta designación creemos que es de fecha reciente y seguramente de origen indio o quizá ruso.

El kashim es exclusivamente una construcción de invierno dato que pone en evidencia el rasgo distintivo de la vida invernal. Lo que la carac­ teriza es la extremada concentración del grupo. En estos períodos, las familias no sólo se aproximan y cohabitan viviendo en una sola casa, sino que todas las familias de la misma estación, o al menos toda la población masculina siente la necesidad de reunirse en un mismo local y de vivir una vida en común. El kashim nace como respuesta a esta necesidad76.

60 V . Elliot, Our. Arct. Prov., p á g s . 3 85, 3 8 6 ; c f r. Jacobsen, Reise p á g . 321.

70 B o a s , C. E., pág. 6 0 1 , 6 0 2 ; E. B. L. ( N u g u m iu t) , p á g . 1 4 1 ; H a l l , Life with the Esquí., II, p á g . 320.

71 C fr. Jacobsen, Reise, p á g . 323.

71 C f r . a c o n tin u a c ió n , c a p itu lo s o b r e l o s e fe c to s , p á g . 4 04.

7a Boas, E. B. L„ p á g . 141 ( N u g u m iu t) ; Murdoch, p á g . 83.

74 S c h a n z , e n Porter, p á g . 102 ( p a r e c e c o p ia d o d e G la s u m o v ) ; Nelson, p á g i­ n a 2 8 5 y ss.

75 Nelson, p á g . 2 8 7 ; Jacobsen, Reise, p á g . 2 1 2 , e t c . ; Elliot, loe. cit.

76 A d e m á s d e l k a s h im , d e l a t ie n d a y d e l a c a s a , h a y o tr a s c o n s tru c c io n e s e s p e ­ c ia le s y t e m p o r a le s q u e n o tie n e n g r a n in te r é s p a r a n u e s tr o t e m a y q u e p o r e s o n o s l im ita m o s a m e n c io n a r la s b r e v e m e n te . S o n u n a e s p e c ie d e c a s a s in te r m e d ia s e n tr e l a tie n d a y e l ig lú , s ó lo se u s a n c o r r ie n te m e n te e n l a r e g ió n c e n tr a l. E n l a t i e r r a d e B a f f in , e n l a p r im a v e r a , c u a n d o e m p ie z a a d e s h e la rs e e l te c h o d e l a c a s a d e h ie lo , c o m o to d a v ía n o se p u e d e v iv ir e n l a tie n d a , se c o n s tr u y e n u n o s ig lú s c u y a s p a r e d e s s o n d e h ie lo y c u y a b ó v e d a e s d e p ie le s (c fr.. e n t r e o tr o s , Parry, p á g . 3 8 5 , c o n tie n e u n a b u e n a d e s c rip c ió n ). P o r el c o n t r a r i o , a l e m p e z a r e l in v ie r n o l a t i e n d a se c u b r e a v e c e s c o n m u s g o , c o n z a r z a s y c o n c é s p e d , c u b r ie n d o lu e g o c o n p ie le s e s ta p r i m e r a

III. DISTRIBUCION D E LAS HABITACIONES SOBRE EL SUELO SEG U N LAS ESTACIONES

Esto es lo que mejor va a demostrar Ja distribución de la casa según las estaciones, pues no sólo son diferentes de fonna y extensión, no sólo recogen grupos sociales de distinto tamaño, como acabamos de ver, sino que están diferentemente distribuidas en invierno y en verano. Vamos a ver cómo al pasar del invierno al verano, se aproximan las unas a las otras, o cómo, por el contrario, se diseminan sobre grandes superficies. Desde este punto de vista las dos estaciones ofrecen dos espectáculos ente­ ramente opuestos.

Distribución de las habitaciones de invierno.—Aunque la densidad in­

terior de cada casa, considerada independientemente, varía, como hemos visto, según las regiones, en cambio, en conjunto es lo más grande posible, en función, bien entendido, de ias facilidades de subsistencia7T, El volumen social, es decir, el espacio efectivamente ocupado y explotado por el grupo, es mínimo. La caza de la foca que obliga al cazador a alejarse un poco, es exclusivamente función de hombres, sin rebasar nunca ía playa o playas sino para una finalidad determinada o pasajera. Cualquiera que sea la importancia de los desplazamientos en trineo, practicado sobre todo por hom bres7S, no afectan realmente la densidad total de la estación que sólo

se modifica cuando hay un exceso de población19.

Hay un caso en que este estrechamiento es lo mayor posible, es el de Angmagssaük; allí, la estación entera se agrupa en una única casa que com­ prende, en consecuencia, todos los habitantes de la unidad social. Mientras en los demás sitios, la casa no contiene más de dos a ocho familias, en Angmagssalik llega a un máximo de 11 y hasta 58 habitantes. Actualmente, sobre una extensión de costas de más de 120 millas, hay 13 estaciones con 13 casas, que reparten los 392 habitantes de la región, es decir, a una capa, instalando a la entrada una cabaña de hielo. Esta instalación se hace, a ve^cs. definitiva. B o a s , C, E., págs. 551, 553. Por todas partes se recurre a veces a estas construcciones mixtas, sobre todo cuando a lo largo de un viaje, aunque sea en ve­ rano, el mal tiempo obliga a construir un refugio. Kane describe esas instalaciones mixtas en 1851, en Disco, Grínnetl Expedición, pág. 46. Nos limitaremos a indicar las pequeñas casas o tiendas muy generalmente usadas para aislar a la mujer tabú. V. MuRDOch, pág, 36. Woolfe, en P o r t e k , pág. 141 (cabo Barrow). Es una reacción de la fisiología social sobre la morfología. Existen otros casos. Dejamos aparte el caso de la casa de verano de Alaska, demasiado técnica para discutirla aquí.

" Las cifras dadas con anterioridad, respecto al establecimiento esquimal, se re­ fieren a la estación de invierno. La concentración de toda la “unidad social” en un solo punto conduce a un máximo de concentración. Discusión sobre el caso en Rime, Dansk Grünland. II. pág. 253, y excelentes descripciones en C h a n z , XI], I,

§5 4 y 5. B o a s , C. E., pág. 561, cfr. 482 y ss.; cfr. P o r t r r (VVoblfe), pág. 148 (Schanz), pág 102 y ss. ( P o r t e r ) . pág. 164.

Los desplazamientos de invierno sólo se han prodigado bastante en la tierra do Baffin. V. B o a s . 421. El mapa que Boas hace de estos desplazamientos (mapa 11)

no debe, sin embargo, dar demasiadas ilusiones sobre estos desplazamientos. n La única tribu que hace excepción a la regla es la del estrecho de Smith. V. Kkoeber, The Esk. af Sottnd, pág. 41 y ss. Peary, Northward, etc., I, pí!g, 502 y ss., aunque ya hemos explicado que esta tribu tiene unas condiciones muy espe­ ciales.