10. Summary of findings: all case studies
10.5 Commitment of resources
implicado afrontar varios retos en la educación media: primero, garantizarla con
políticas o estrategias de cobertura que permitan el acceso y la permanencia;
segundo, proyectarla a un mejoramiento en su calidad a través del ajuste en sus
currículos, tiempos de estudio, diversificación, didácticas, modelos y metodologías
y tercero, posibilitar espacios educativos de integración regional
21
. Hablar de retos
nos lleva inmediatamente a identificar las oportunidades para mejorar frente a las
dificultades del contexto.
De acuerdo con Lozano 2011, se identifican las siguientes problemáticas en
cuanto a la educación media en América Latina:
La cobertura: en la mayoría de casos esta no es obligatoria y se reduce a la
responsabilidad de las instituciones educativas que quieren asumir el reto. Es
decir que no hay una política clara que permita implementarla en todo el
territorio. De igual manera el contexto socio – económico de cada uno de los
países genera sus propias necesidades frente a la cobertura. “En los países de
21
“egú la UNE“CO, el ueha e edu ativo de e esta guiado po t es p i ipios e to es: la pe ti e ia, la alidad la
i te a io aliza ió Loza o,
, p. 28)
42
menos ingresos la preocupación se centra en ampliar el acceso sobre todo en
las zonas rurales para los primeros años de bachillerato, mientras los países
con mayores ingresos la meta es atender a aquellas poblaciones que aun no
tiene acceso a la educación secundaria y ampliar el acceso a la educación
superior” (p. 31). Por lo tanto, cada país deberá diseñar sus estrategias frente a
sus necesidades de cobertura como, por ejemplo, la educación a distancia.
Repitencia y deserción: A lo largo de los diferentes ciclos educativos se reflejan
unos picos de alta deserción en ciertos puntos de los mismos. Por ejemplo la
deserción es muy alta en el punto de articulación entre la primaria y el inicio
de la básica secundaria, al igual que en el inicio de la educación media.
Son múltiples los factores que llevan a la deserción: las bajas condiciones
económicas que presionan a muchos estudiantes a trabajar, dificultades en los
procesos de aprendizaje, la extra-edad escolar, la maternidad o paternidad a
temprana edad, la desmotivación escolar frente a los procesos de aprendizaje,
la falta de exploración en diversos campos del conocimiento, la falta de
capacitación de los docentes y las situaciones de vulnerabilidad (p. 33).
La pertinencia: La educación media en América Latina se ha enfocado
principalmente en dos modalidades, la académica y la técnica. La primera
encaminada a preparar a los estudiantes para acceder a la educación superior
y la segunda para formar competencias básicas en un campo determinado, que
les posibilite el ingreso al mundo laboral. Sin embargo, estas modalidades no
pueden atender los diferentes intereses de los estudiantes, la orientación de sus
proyectos de vida, al igual los limita en las opciones vocacionales ya que solo
pueden explorar las especialidades o programas ofrecidos por sus instituciones.
No obstante a ésta condición, se le suma la falta de innovación en el currículo y
en las prácticas pedagógicas. Se cae en una educación tradicionalista y
descontextualizada. La responsabilidad del Estado se ha reducido al
funcionamiento de las instituciones educativas, más no al replanteamiento claro
de la finalidad y el sentido de la educación a partir de las nuevas necesidades
sociales que se plantean a nivel mundial, nacional y local.
43
Costos: No todos los países de América Latina pueden asumir los costos de un
bachillerato vocacional y diversificado, es inviable especialmente por la falta de
recursos económicos (p.33). “En las condiciones actuales de escasez
pronunciada de recursos fiscales todo se reduce a lo esencial, esto es, cómo
garantizar el simple funcionamiento de los establecimientos educativos” (Tenti,
2003, p. 12).
Diferenciación entre técnica y tecnológica: no hay una diferencia clara entre
estos dos espacios de formación. “Comprender la diferencia entre educación
técnica, usualmente ligada a las “herramientas de producción”, y la educación
tecnológica mucho más ligada a los procesos de conocimiento, es fundamental
para transformar los modelos educativos de orientación laboral” (Lozano, 2011,
p. 35). No existe una política clara de educación técnica y tecnológica, sólo un
intento de articulación entre la educación y el sector productivo desde la media;
que posibilita experiencias básicas a los estudiantes, frente al desempeño de
un respectivo oficio como preparación para el acceso al mercado laboral.
Hasta este punto, es claro que el sistema educativo depende y responde al
sector socio –
económico. “Las importantes transformaciones socioeconómicas y
políticas ocurridas en las últimas décadas han modificado profundamente la
función social que cumple la educación media.” (Filmus y Morragues, 2003, p.
35)
22. En esa medida, se deben abordar algunas de las caracterizaciones de la
educación media en las diferentes etapas históricas de América Latina, ya que
hoy en día persiste la dependencia de la educación en esos factores socio –
económicos y en la voluntad política que está de espaldas a la equidad en la
educación.
Desde esta perspectiva, se identifican tres (3) etapas predominantes: La
primera corresponde a finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX,
donde la educación secundaria tenía como función ser canal de acceso a la
educación superior, ante un modelo económico de crecimiento hacia afuera;
22
Eichelbaum de Babini A.M., 1999, Este fenómeno se puede corroborar al verificar una amplia asociación entre
evolución del producto interno (PBI) y el incremento de la matricula en el nivel medio (citado por Filmus y Moragues,
2003, p. 37)
44
donde no se exigía mano de obra capacitada; La segunda etapa corresponde a la
década del treinta, donde predominó un modelo económico de crecimiento hacia
dentro y se le delega la responsabilidad a la educación de la modernización social.
Por ende la educación media brindaría la capacitación técnico – profesional, que
era lo mínimo que requería la fuerza laboral; la última etapa se desarrolla entre
las décadas del 40 – 60, se caracteriza por un crecimiento en el sector terciario y
una escasa capacidad de contratación de la mano de obra, dando prioridad a la
especialidad comercial principalmente (Filmus y Moragues, 2003, pp.
37-40).
Para finales de los 70 – 80, se refleja en la dinámica social, una nueva
relación entre la oferta de egresados de la media y la demanda laboral. Donde la
primera supera en gran porcentaje la segunda. “un sector que culmina la
escolaridad secundaria comenzó a estar sobre-calificado para las tareas que
desempeña, profundizando el proceso de devaluación de credenciales y
produciendo una sensible baja en las tasa de rendimiento económico” (Filmus y
Moragues, 2003, p. 41). Correspondiendo a las nuevas necesidades económicas
de las políticas neoliberales donde se limita el papel del Estado y se concentra en
la fuerza del mercado, flexibilizando con ello el mercado laboral, el cual refleja,
para los 90, un alto índice de desempleo, precarización laboral, subempleo,
informalidad laboral y subvaloración. “… caracterizado por la pérdida de
ocupaciones en el sector formal, la profundización de la tercerización, el
incremento de la subocupación y la precarización laboral” (Filmus y Moragues,
2003, p. 41). En cada cambio de contexto socio - económico predominante,
varían inmediatamente las necesidades del sector productivo y su
correspondiente mercado laboral y se deterioran las posibilidades de inserción
laboral para los egresados de la educación media, que tienen que lidiar con una
formación que no va acorde
con estos cambios o reacciona tarde a ellos. Lo que
permite concluir que el hecho de cursar la secundaria no es sinónimo de inclusión
social.
45
2.1.2 Un nuevo papel del estado como principal garante de una educación
In document
Evaluation of the YJB Pilot Resettlement Support Panel Scheme
(Page 116-121)