El grupo de trabajo constituido en cumplimiento de la resolución 91/C 178/01, estuvo presidido por el francés Christian Gerondeau y formado por los siguientes vocales:
Dieter Ellinghaus (Alemania) Enrico Ferri (Italia)
J.E. Hannigan (Reino Unido) Matthijs J. Koornstra (Holanda)
Como resultado de sus trabajos el grupo emitió un informe, conocido como el informe Gerondeau [1990]29, en el que se estudia la problemática actual de la seguridad vial en la Comunidad, se proponen una serie de medidas con el objetivo de mejorar la seguridad y analiza el papel que puede jugar la Comunidad en este campo.
El informe propone como objetivo concreto una reducción del 20 al 30 por ciento del número de víctimas en el conjunto de la Comunidad para el año 2000. Así mismo propone constituir un espacio europeo de seguridad vial, crear un organismo comunita- rio permanente competente en este campo y la adopción de ochenta y una medidas enunciadas en el informe.
De acuerdo con el informe, desde la firma del Tratado de Roma en 1957, los accidentes de carretera han causado cerca de dos millones de muertos y más de cuarenta millones de heridos en los doce países que forman hoy la Comunidad. Actualmente se producen alrededor de 50.000 muertos y más de millón y medio de heridos por año en las carreteras de la Comunidad.
El costo económico de los accidentes es igualmente elevado, pudiéndose cifrar en más de 70.000 millones de ECUS al año.
Por otra parte, la situación en los distintos países miembros no es homogénea. Los índices de mortalidad por kilómetro recorrido varían de unos países a otros en razón de uno a siete [CEMT, 1990]6. España, junto con Francia, Portugal, Bélgica y Luxemburgo son los países comunitarios con mayor índice de mortalidad, con más de 200 muertos por millón de habitantes. En principio, es en estos países en los que podría resultar más efectiva la política comunitaria en este campo.
A continuación, se incluyen los datos más relevantes, referidos a 1988, en cuanto a las estadísticas de accidentes en carretera en los países de la Comunidad, Estados Unidos, Canadá y Japón.
El riesgo medio en la carreteras de la Comunidad es del orden del doble del que existe en Estados Unidos, por lo que se estima que se pueden conseguir sustanciales mejoras en cuanto a los niveles de seguridad vial a través de una acción decidida y voluntarista de la Comunidad en este campo.
El informe propone tres objetivos generales para las acciones de la Comunidad en el campo de la seguridad en la circulación:
a) Fijar como objetivo comunitario la reducción de un 20 a un 30 % ,entre la fecha del informe y el año 2000, del número de muertos y heridos graves en accidentes de carretera.
b) Armonizar las situaciones de los distintos países para crear progresivamente un espacio europeo de circulación y seguridad en carretera.
c) Promover, tanto en ciudad como en carreteras interurbanas, un modelo de conducción sosegada.
Para conseguir estos objetivos, se propone la adopción de una serie de medidas técnicas, divididas en cuatro grandes grupos, que se refieren respectivamente al comportamiento de los usuarios, a las redes viarias, a los vehículos y a la organización del auxilio a los heridos.
1. Disposiciones técnicas a desarrollar.
- Aumentar y armonizar progresivamente los valores de la vida humana considerados en los análisis costo-eficacia.
- Suprimir los puntos negros de las redes viarias en el marco de un tratamiento global de los itinerarios afectados.
- Jerarquizar las redes viarias y homogeneizar las características de los tramos y de los itinerarios.
- Reducir el número de conflictos potenciales y mejorar la legibilidad de la señalización y de los equipamientos.
- Ofrecer a los conductores posibilidades de recuperación, despejando los márgenes, suprimiendo o haciendo menos peligrosos los obstáculos laterales.
- Uniformar la señalización.
- Tener más en cuenta en los tramos en obras, la seguridad de los usuarios de la carretera y del personal que las ejecuta.
- Desarrollar mezclas bituminosas de alta adherencia.
- Hacer desaparecer progresivamente las vías que pueden ser tomadas como autopistas sin tener las características de estas.
- Clarificar a nivel europeo los principios de jerarquización de las redes urbanas. - Homogeneizar de las características de los tramos que componen itinerarios completos.
2. Mecanismos de control de la seguridad en la carretera.
- Organizar un control sistemático, periódico y externo de la seguridad en las redes viarias.
- Establecer y difundir documentos de consulta que agrupen el conjunto de reglas para la construcción y el mantenimiento de redes viarias con el mayor nivel de seguridad.
En lo que se refiere al comportamiento de los usuarios son de destacar los siguientes aspectos de las medidas propuestas:
- limitaciones de velocidad homogéneas en toda la Comunidad, entre 100 y 130 km/h en autopistas interurbanas, entre 80 y 100 km/h en autopistas urbanas, 90 km/h en el resto de carreteras interurbanas, 50 km/h en zonas urbanas y 30 km/h en zonas determinadas de las ciudades,
- obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad siempre que se circule y en todas las plazas de los automóviles particulares y de los autobuses de servicios interurbanos, - obligación de circular de día con las luces de cruce encendidas,
- reducción de la tasa de alcoholemia máxima admitida a 0,5 mg/1, autorización de los controles aleatorios por la policía y reconocimiento del valor legal de la medida por análisis del aliento,
En cuanto a los automóviles, las principales propuestas del informe se refieren a su equipamiento (cinturones de seguridad en todas las plazas, tercera luz de frenos en posición elevada, protección de ocupantes contra los choques, etc) y a la generalización del control técnico periódico.
De las medidas propuestas en el informe, seis se refieren específicamente a los vehículos pesados. El problema principal es su relativa incompatibilidad con los otros usuarios de la ruta, consecuencia en parte de su propio volumen, pero también de las dificultades de conducción y frenado, del riesgo de vuelco y de la insuficiente visibilidad trasera del conductor.
Los vehículos pesados representan el 12,5 % del parque del conjunto de CE. Sin embargo el recorrido medio anual de estos vehículos es de tres a cinco veces superior al los vehículos privados. El índice de accidentes de los vehículos pesados por kilómetro recorrido es mucho menor que la de los ligeros, pero el índice de muertos es cerca del doble, y aún así los ocupantes de los vehículos pesados sólo suponen una pequeña parte de las víctimas de los accidentes en que se ven implicados. En total, los vehículos pesados están implicados en el 25-30 % de los accidentes mortales en la Comunidad, y cada año se producen alrededor de 13.000 muertos y 300.000 heridos, en accidentes con vehículos pesados.
Las medidas propuestas incluyen la mejora del equipamiento de los vehículos pesados (protecciones laterales, barras antivuelco, mejoras de la visibilidad de los conductores, señalización nocturna, etc., así como una reflexión sistemática sobre la seguridad activa y pasiva de estos vehículos y el desarrollo de contratos de prevención de accidentes entre las empresas de transporte, las compañías de seguros y las adminis- traciones públicas.
Finalmente, el informe incluye también una serie de propuestas en cuanto a la organización del auxilio a los heridos en accidentes de carretera.