4.4 Usability study results
4.4.1 Completion rate
El componente familiar de la represión contra los saharauis ha sido parte del modus ope- randi de las violaciones de derechos humanos desde el inicio de la ocupación y la guerra. Las detenciones de varios miembros de la familia, las acusaciones de colaborar o ser parte del Frente POLISARIO, y las acciones de control e intimidación han tenido diferente amplitud en las épocas analizadas, pero siempre se han dirigido a personas y su entorno familiar. Cuando una parte de los detenidos desaparecidos fueron liberados en 1991 el control policial sobre las familias siguió dándose como parte de la consideración como
enemigo de diferentes maneras, ya fuera localmente o confinando a víctimas liberadas en
otros lugares fuera del territorio saharaui.
No teníamos alojamiento, no había nadie de nosotros que cobrara algo de dinero. Otras personas de vez en cuando nos daban dinero, había algunos de mis tíos que también nos han ayudado. Al principio, hemos sido liberados en El Aaiún, pero después hemos sido traslados a la ciudad de Tan Tan, en residencia vigilada y obligatoria, nadie de la familia podía salir de Tan Tan. Delante la puerta, había un guardia y un Cheij que se encargaban de registrar a la gente que nos visitaba y vigilar que no saliéramos de Tan Tan. Las autoridades nos han dado una casa donde vivir, pero para ser vigilados. Mohamed Fadel Leili.
Estas formas de hostigamiento sobre la familia nuclear y extensa han estado dirigidas no solo a paralizar a los saharauis considerados como enemigo sino también a limitar las formas de solidaridad tan importantes en su cultura.
Nos hemos convertido a un peso inaguantable para nuestras familias, hasta lo fami- liares cercanos que nos querían ayudar económicamente, no podían, por el miedo de ser perseguidos por haberse contactado con nosotros. Elghali Ahmed Lehsen. Este hostigamiento hizo que aumentase el aislamiento social de las víctimas, limitando las expresiones de solidaridad, aislando a las víctimas de su contexto y de sus posibles relaciones de apoyo.
Fue un periodo muy delicado porque en ese momento la gente que fue víctima de desaparición forzada, no era visitada por sus amigos o por la gente porque temían sufrir intimidación o persecución por la policía; así que mi madre estaba delica- da, estaba enferma de asma, estaba temerosa por mi familia. Si alguien venía y tocaba la puerta fuerte, nos asustábamos. Dahha Dahmouni.
En otros muchos casos el hostigamiento se ha dado por la participación de distintos fami- liares en manifestaciones públicas.
Hemos sufrido mucho, sobre todo mi madre porque mi hermana ha perdido un ojo, está obligada a vivir mucho tiempo fuera y yo la acompaño. Nuestra vida está vi- gilada todo el tiempo, tuvimos que pasar tres años separadas de nuestra familia, puesto que tuvimos que venir aquí en España, dejando todo atrás para que se cure mi hermana. La estabilidad que tenía la familia antes se ha perdido totalmente, la vigilancia, el miedo... Oume Moumnin.
Los hostigamientos y agresiones se han dado frecuentemente por parte de los mismos funcionarios policiales o de la gendarmería que son conocidos por las víctimas. En mu- chos de los testimonios recogidos, las víctimas saharauis señalaron personalmente a sus captores o torturadores, siendo para todas las personas conocidas la intervención de di- chos funcionarios en violaciones graves de derechos humanos.
Se sigue chequeando más denuncias que al parecer no solamente el joven ha sido víctima de agresión sino también el padre y aquí está su denuncia y esta vez con la marca y la matrícula del coche policial responsable de la agresión y también su her- mano mayor que su foto y su caso salió en los medios de comunicación españoles. En las dos denuncias, tanto el 31/12/2003 como el 17/09/2006 un día uno y otro, y otro, mis dos hijos fueron agredidos por los mismos agentes que iban en el mismo coche policial en el 2006 y el del chico en el 2011. El hermano mayor, como le han hecho la vida imposible aquí, se fue a Las Islas Canarias. Fatimatu Abu Neni. En algunos casos muy conocidos en que las víctimas se han convertido en defensores de dere- chos humanos y participan activamente de manifestaciones o acciones públicas de denuncia, el control y hostigamiento familiar ha seguido dándose prácticamente hasta la actualidad.
Fui el desierto fue la primera semana de marzo del 2006, con mi familia un poco para aislarla de aquel ambiente. Cuando volví a El Aaiún estuve en casa de un primo y a las 3h de la madrugada vino a buscarme la policía. Por seguridad de mi familia abandoné El Aaiún y volví a Bojador saltando los controles. Al día siguiente el gobernador de la ciudad habló con mi familia para ofrecernos la ma- nera de abandonar la ciudad. En junio me fui a Marrakech a realizar un máster. Sultana Sidibrahim Mohamed Jaya.
En muchas ocasiones la liberación de detenidos se ha dado con participación de algunos jefes de tribu a los que las autoridades policiales entregan a los detenidos en su libera- ción. Pero en otros casos, cuando las mujeres han sido las detenidas o torturadas, las autoridades han intentado controlar la resistencia de la mujer amenazando a su marido o utilizando para ello los estereotipos de género.
Al tercer día convocaron a mi marido para que firmara un documento en el que se
que no se responsabilizaba de ello porque lo que estaba haciendo era por convicción propia. Cuando mis hijos iban a la escuela los cogían, solo por el hecho de que mis hijos. Los llevaban en el furgón y les pegaban, los maltrataban y los soltaban fuera de la ciudad. Era como un aviso, un mensaje dirigido hacia mí. Ghlana Barhah. Numerosas víctimas de violaciones de derechos humanos han sufrido el miedo que tejía la reacción de su propia familia extensa. Las posibles consecuencias de recibir visitas de personas que han sido encarceladas, limitan el círculo social de estas y muestra cómo el hostigamiento hacia las muestras de solidaridad o simplemente las relaciones familiares forma parte de la vida cotidiana.
En la familia todos tienen miedo de ti cuando vas a visitar a algún tío, sientes que no les agrada esa visita porque a lo mejor los llaman para ser interrogados. En los interrogatorios les insultan e incluso les pegan. Baschir Azman Hussein. Dicho hostigamiento ha tenido muchas consecuencias tanto en las familias como la persona directamente afectada. La respuesta de muchas familias ha sido tratar de protegerse, mante- ner la comunicación o reorganizar su vida cotidiana en función del riesgo de capturas, pero por otra parte también ha aumentado la tensión interna o la necesidad de estar permanente- mente en contacto para manejar el miedo o reaccionar rápido en caso de problemas.
Desde mi detención mi vida ya no es la de antes, mis sueños de vida, mis planes, mis amigos, mi familia. Yo no puedo ser como los demás, yo tuve una situación y hasta parientes muy cercanos no pueden acompañarme. Yo lo entiendo pero eso es lo que me duele, no puedo manifestarlo porque lo entiendo. Mrabbih Battah. Los operativos contra activistas de derechos humanos en diferentes momentos se han extendido hacia sus familias, mediante amenazas.
El día 17 de junio de 2007, hubo una agresión contra Aminatou Haidar y otros acti- vistas. Fue detenida Aminatou, vinieron a casa preguntando por mí, amenazaron a mi madre. Cuando llegué a casa me dijo mi madre: “vete de aquí”. Yo tenía la rotura en el brazo, la única opción que tenía fue esconderme, mi familia se fue a pasar el verano en la playa, les vinieron los gendarmes y les expulsaron de la playa. Yo me fui al desierto, pero el problema es que tengo un hermano gemelo con un parecido auténtico, cuando le veían, lo paraban y le pegaban confundiéndolo conmigo. Le pegaron aquí en la calle, pero después de pegarle varias veces, tomaron precaución y le preguntaban: “¿Eres el que trabaja en la empresa de fosfatos o el que estamos buscando?”. Bazeid Salek. En los últimos años, cuando las violaciones de derechos humanos han sido más conocidas, las víctimas relataron numerosas prácticas para tratar de disminuir la difusión pública o minimizar las denuncias generando presión sobre las familias. En este caso, después de una denuncia de detención arbitraria y violencia sexual, las autoridades se dirigieron a la familia de la joven que denunció para tratar de cambiar la versión de su historia. El padre de la víc- tima fue presionado con amenazas para que desmintiera los hechos denunciados por su hija.
-¿Qué le hicieron a tu padre ante la televisión, cómo se quedó tu padre, ha conta- do la verdad, o no habla de ello?
- Me dijo que le obligaron a hacerlo, que era mejor hacerlo a que le fuera a pasar algo. -¿Esto se puede decir, que a tu papa lo obligaron? ¿Él estaría de acuerdo? - Sí. No tiene problemas. Hayat Erguibi.
La existencia de dichas formas de hostigamiento es reconocida como algo general por la práctica totalidad de los saharauis entrevistados en el Sáhara Occidental, de forma que entra a formar parte de su experiencia individual, su proceso de socialización y su expe- riencia colectiva. Si bien esta dimensión colectiva ha ayudado en muchas ocasiones a no interiorizar el dolor y entender las causas sociales que lo producen, especialmente para los familiares de los desaparecidos las nuevas experiencias de violencia sufridas por las reivindicaciones saharauis constituyen una reactualización del sufrimiento.
Ella vivía con miedo. Fue objeto de interrogatorios muy fuertes y se encontró en una situación desesperada para la que no estaba preparada. Pienso que el único “respiro” que ha podido tener o que han podido tener las mujeres en su condición, ha sido el convencimiento de que el drama ha afectado a todos los saharauis. Elhartani Mohamed Salem Hamdi.
Por último, el hostigamiento al medio familiar de numerosas víctimas o defensores de de- rechos humanos tiene también enormes consecuencias en su desarrollo. La participación en actividades públicas de reivindicación de sus derechos genera respuestas de control que limitan los derechos económicos y sociales de grandes grupos de población.
Por culpa mía mis dos hermanos que también son licenciados no consiguen tra- bajo, uno desde hace seis años y otros desde hace tres. Mis dos otros hermanos pasaron seis años sin poder conseguir trabajo por mi causa. Toda mi familia está afectada por todo lo que hago. Tratan de aislar a la familia diciendo que es una familia subversiva, tenebrosa. Larbi Mohamed.
En síntesis, como ha podido verse a lo largo de este capítulo, los impactos de la se- paración familiar crónica se suman a las consecuencias de las violaciones de derechos humanos que han marcado la experiencia de la mayoría de las familias saharauis, es- pecialmente en los casos de desapariciones forzadas. Dichos impactos llegan hasta la actualidad. También el control y hostigamiento en los casos de violaciones de derechos humanos que siguen produciéndose en el Sáhara Occidental tienen un enorme impacto colectivo, tanto por la extensión de la violencia como por las consecuencias de la misma en un pueblo dividido. Las consecuencias familiares suponen también nuevos impactos en la segunda y tercera generación que serán analizados más adelante, pero que afectan no solo a la población de niños y niñas y jóvenes, sino también a la posibilidad de búsqueda
Las mujeres víctimas: objetivos de la violencia 98
Mujeres como madres y padres 99
Consecuencias en la salud de las mujeres 102
Impactos en la maternidad y la salud sexual y reproductiva 104
Sabemos, como defensoras de derechos humanos, y lo digo porque había conmigo otras mujeres que conocemos en la cárcel, que hay un lado del drama, sobre todo un drama femenino, que lo vivimos en silencio, y que esto no es bueno. Las mu- jeres no lo comentamos, ni siquiera cuando nos preguntan. Lo más importante es que lo podamos hablar y compartir, sea el drama grande o pequeño. El contar es la única forma que nos va a ayudar. Salka Bujari.
El miedo no preguntes por él. No estudié y no me casé, no me interesa. Lueina Sidi.
El impacto es mayor sobre las mujeres saharauis, porque la mujer está más presente en la lucha que el hombre. Aminetu Omar.
Las mujeres saharauis han sido quienes mayores consecuencias de la violencia han tenido que enfrentar, tanto por el impacto directo en sus propias vidas, como por el hecho de que las consecuencias de la pérdida o el desplazamiento han recaído fundamentalmente en ellas, así como las consecuencias económicas y sociales por el rol que las mujeres tuvieron que asumir en sus familias.