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In document Towards Mastery and Control (Page 85-88)

Giddens también desea escapar del dualismo asociado con objetivismo y subjetivismo (Giddens, 1998 [1984]: 28) al formular suTeoría de la estructuración.

Elcambio social para Giddens es una constante dada en la permanente producción y reproducción de la vida social a través de la acción social. Todareproducción de la vida social por sus actores constituyentes es necesariamente producción de la sociedad, y por lo tanto, la posibilidad del cambio se encuentra presente en cada acto que contribuye a la reproducción de la vida social.

La teoría del orden implícita en la teoría de la estructuración, se refiere a un orden

virtual , la estructura, que surge de la interacción misma entre los sujetos y de su permanente intervención en la reproducción y producción de la sociedad. Las prácticas sociales reproducidas no presentan estructuras en el sentido de sostén y orden de esta producción, sino que las estructuras existentes espacio-temporalmente, denotan propiedades estructurales que conforman el virtual orden social. Al referirse a la estructura como un orden virtual , Giddens entiende que sistemas sociales, en tanto prácticas sociales reproducidas, no tienen estructuras sino que más bien presentan

propiedades estructurales, y que una estructura existe, como presencia espacio-

temporal, sólo en sus actualizaciones en esas prácticas y como huellas mnémicas que orientan la conducta de agentes humanos entendidos (Giddens, 1998 [1984]: 54). Las propiedades estructurales son sus aspectos institucionalizados, que ofrecen solidez a la estructura por un espacio y tiempo. Las propiedades estructurales de sistemas sociales no existen fuera de una acción, sino que están involucradas en su producción y reproducción.

El orden, como la estructura, tiene una connotación de dinamismo que queda resumida mediante el concepto de estructuración en el cual, en cierto modo, confluyen los conceptos de acción y de estructura . El orden no es igual a sí mismo, ya que se crea y se recrea en la permanente interacción entre los individuos. De este modo, Giddens define la estructuración como la articulación de relaciones sociales por un tiempo y un espacio, en virtud de la dualidad de la estructura (Giddens, 1998 [1984]: 396). La

dualidad de la estructura justamente refiere a la estructura en tanto elemento y resultado de la conducta que ella organiza recursivamente. De este modo, podemos afirmar que la

constitución de agentes y la de estructuras no son dos conjuntos de fenómenos dados independientemente, no forman un dualismo sino que representan una dualidad (Giddens, 1998 [1984]: 61).

Por lo tanto, podemos decir que la reproducción no es simplemente repetición, sino que en la medida en que permite que cierto grado de orden social permanezca a través del tiempo, también es producción de un orden social y al mismo tiempo puede ser cambio, es decir producción en un sentido más profundo, que puede ser innovación en cada actualización de una convención de una norma o de algo que viene dado por el orden social.

Para Giddens las normas surgen de la interacción26 entre los individuos y se

negocian durante la misma, dando lugar a la posibilidad de un cambio en el orden social a la par que se reproduce la estructura. Por lo tanto, se pueden llegar a provocar cambios en la medida en que la norma no es necesariamente respetada de igual manera siempre y el actor puede innovar en el curso del proceso de acción. En este sentido, podemos pensar que lo más destacable de la Teoría de la estructuración de Giddens es justamente el hecho de que la flexibilización y complejización del concepto de estructura le permite (...) escapar de las nociones clásicas de reproducción social que impiden explicar el surgimiento de la novedad y el cambio social e institucional (Tenti Fanfani, 2001: 26). Para Giddens la idea de cambio o ruptura está dada en la misma producción o continuidad de la estructura, ...la simiente del cambio existe en cada acto que contribuye a la reproducción de cualquier forma ordenada de vida social (Giddens, 1997 [1976]: 104).

Ya desde su noción de socialización, Giddens le otorga al sujeto un papel activo (escapándose del rol pasivo que se le asigna por lo general al sujeto socializado, que termina siendo hecho por el agente socializador): La socialización no es nunca algo parecido a una impresión pasiva de la sociedad sobre cada individuo . Desde sus

26Debemos entender a la interacción no solamente como un proceso de comunicación sino como un orden moral, donde se ponen en juego derechos y obligaciones y por lo tanto están en juego normas, valores y relaciones de poder. Es de esta manera como podemos hablar de un sistema

primeras experiencias, el niño es un participante activo en la doble contingencia de la interacción y en una implicación progresiva con la sociedad (citado de Giddens27 en

Tenti Fanfani, 2001: 29).

Varios conceptos de su teoría nos ayudan a pensar en este agente activo y reflexivo que nos describe Giddens. Uno de ellos es el concepto de conciencia práctica. Para

Giddens, lo que los agentes saben sobre lo que hacen y sobre las razones de su hacer - su entendimiento como agentes- es vehiculizado en buena parte por una conciencia práctica , que consiste en todas las cosas que los actores saben tácitamente sobre el modo de ser con en contextos de vida social sin ser capaces de darles una expresión discursiva directa (Giddens, 1998 [1984]: 24). De este modo, la estructura no existe con independencia del saber que los agentes poseen sobre lo que hacen en su vida cotidiana.

Giddens, al igual que Bourdieu, le otorga en su teoría un lugar protagónico al estudio de las prácticas sociales. El modelo estratificado del agente resume su postura

acerca de las prácticas sociales de los actores. Dicho modelo incluye el registro reflexivo, la racionalización y la motivación de la acción.

Los actores sociales no generan prácticas sociales sino que las recrean en forma continuada a través de los mismos medios por los cuales se expresan a si mismos como actores. La continuidad de las prácticas presupone reflexividad, que no se debe

entender como auto- conciencia sino como el carácter registrado del fluir corriente de una vida social (Giddens, 1998 [1984]: 41). Los agentes son competentes en tanto registran reflexivamente sus acciones. El registro reflexivo de una acción supone una

racionalización, entendida aquí más como un proceso que como un estado, y como parte intrínseca de la competencia de unos agentes (Giddens, 1998 [1984]: 41). La racionalización de una acción es la base principal sobre la cual los otros evalúan la

competencia generalizada de los actores. De este modo, al racionalizar su accionar,

los actores tienen una comprensión teórica continua sobre los fundamentos de su

actividad. El criterio de competencia se aplica a las conductas cotidianas, y hace referencia a que los actores deben ser capaces de explicar, si se les pide, casi todo lo que hacen. Las razones que dan para rendir cuenta de sus prácticas se basan en los conocimientos que los propios agentes poseen para producirlas y reproducirlas (el conocimiento mutuo ), que no es directamente asequible a la conciencia de los actores. Los actores aparecen de este modo dotados de la capacidad de monitorear reflexivamente (de modo racional y discursivo) sus acciones o prácticas.

Por su parte, los motivos de la acción, ligados a los deseos que la mueven,

permanecen en el inconciente del agente. Las motivaciones no están tan ligadas al devenir cotidiano de la vida como la reflexividad y la racionalización de la acción. La motivación denota más bien un potencial de acción, no tanto el modo en que el agente lleva adelante su acción. De este modo, un actor podría dar cuenta de las intenciones y razones de su acción, pero podría no hacerlo sobre sus motivos, que permanecen inconcientes.

Por lo tanto el agente, que se supone que sabe lo que hace , no cuenta con un saber acabado sobre las circunstancias en las que actúa, y no está en condiciones de controlar todos los resultados de sus acciones, dando lugar así a las consecuencias no intencionales de la acción social (Tenti Fanfani, 2001).

En relación con este esquema teórico, Bourdieu realiza un planteo similar al describir las estrategias que guían las acciones de los agentes, que -sin ser un producto conciente de la acción- emergen como respuestas posibles a partir de los habitus

incorporados (no de manera conciente) en los agentes, como sentidos prácticos de lo que hay que hacer en una determinada situación.

En nuestro análisis de los discursos de los expertos entrevistados, utilizamos estas herramientas que nos proveen los esquemas conceptuales de Bourdieu y Giddens. De este último, particularmente, nos guiamos por la potencialidad analítica que nos proveen

los conceptos comprendidos en el modelo estratificado del agente, para dar cuenta de las razones y motivaciones de las prácticas de nuestros sujetos entrevistados.

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