En la Provincia de Córdoba los primeros intentos de organización docente se dieron en la ciudad capital, gracias a las permanentes problemáticas docentes de atraso, irregularidades y descuentos salariales. Como a la permanente pelea por el establecimiento de normas que reglamentasen sus derechos dentro y fuera de las aulas.
A fines del siglo XIX, y al igual que en otras regiones del país, en la Provincia de Córdoba era notaria la carencia y pobreza de las escuelas. Este era un contexto de revueltas
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Para más detalles véase, Béjar, María D. (1992). “Altares y banderas en una educación popular. La propuesta del gobierno de Manuel Fresco en la provincia de Buenos Aires, 1936 – 1940”, en Revista Mitos
altares y fantasmas, N° 12, Fac. de Hum. y Cs. de la Educación, UNLP, La Plata, Argentina, págs., 92 y ss.
38 Pinkasz, Daniel y Pittelli, Cecilia (1997). “Las reformas educativas en la provincia de Buenos Aires (1934- 1972). ¿Cambiar o conservar?”, en Puiggrós, Adriana (Dir.). Historia de la Educación en la Argentina, T. VII, Ed. Galerna, Bs. As., Argentina, pág., 18.
39 Para más detalles véase, Noble, Roberto J. (1937). "La nación del porvenir será la imagen y semejanza de su escuela", en Reforma Educacional de Buenos Aires, Ministerio de Gobierno, Taller de impresiones oficiales, La Plata, Argentina, págs., 18 y ss. Y, Ascolani, Adrián (1998). "¿Apóstoles laicos, burocracia estatal o sindicalistas? Dilemas y prácticas del gremialismo docente en Argentina (1916/1943)…, pág., 92.
políticas, generalizada dispersión geográfica y carencia de hábitos escolares en una parte importante de su población. Todo ello, junto a una importante aversión de las familias a contribuir en el mantenimiento de la instrucción pública, cierto desprestigio escolar por la carencia de maestros competentes, falta de inspección y vigilancia de las escuelas públicas, carencia de una adecuada reglamentación para el ejercicio de la docencia, una considerable falta de escuelas, mobiliario y útiles escolares, como de leyes que regulen la actividad educativa en su amplio conjunto40.
En paralelo, se dieron una serie de disputas sociales sobre qué, como y para qué enseñar a niños y jóvenes, en una Provincia en la que era muy importante la influencia religiosa del catolicismo en todos los órdenes de la vida y, particularmente en la educación. Un espacio en el cual, la iglesia chocó fuertemente contra las ideas positivistas del normalismo y el liberalismo laicista estatal -nacional y provincial- en pro de la organización de la educación en los niveles primarios como secundarios. En otras palabras, siguiendo las ideas de Silvia Roitenburd, se dio allí, una “ofensiva del liberalismo local, simultanea a la que el embrionario Estado nacional plantea para llevar a la práctica su proyecto liberal, se dirige en buena parte, contra la iglesia, factor de poder que concentra los más importantes resortes político-ideológicos de la región -el interior- de la que Córdoba es centro hegemónico. Los intentos del Estado provincial de legislar removiendo instituciones caducas -redención de capellanías, manos muestras, cementerios, matrimonio, educación- lo enfrentan a la iglesia local, beneficiaria de todas ellas y que detenta desde el periodo colonial”41.
Precisamente, existió durante varios años una fuerte resistencia educativa y social anti-centralizadora, anti-laicista y defensora de los valores tradicionales de los grupos de poder político-económicos y religiosos de la Provincia. Los nuevos modelos de sociedad y educación que se iban imponiendo contrastaban fuertemente con el status quo dominante de
una sociedad tradicionalista y religiosa. Y, a diferencia de otras provincias, “en Córdoba no habrá ley comparable a la 1420. La ley provincial de 1896 -y las subsiguientes- conservan
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Endrek, Emiliano (1985). “Orígenes del normalismo en Córdoba”, en revista Historia, Año V, Nº 19, Bs. As., Argentina, pág., 124.
41 Roitenburd, Silvia (1993). “Educación y Control Social. El nacionalismo Católico Cordobés (1862-1944)”, en Puiggrós, Adriana (Dir.) y Ossana, Edgardo (Coord.). La Educación en las Provincias y Territorios Nacionales, (1885-1945), T. IV, Ed. Galerna, Bs. As., Argentina, pág., 61.
la vigencia de [la] instrucción religiosa, en los contenidos mínimos”42. Al punto que el docente no sólo será el abnegado apóstol de la obra civilizadora y educadora liberal, sino que bajo el influjo de las ideas de autoridad, disciplina y nacionalismo religioso: “la uniformidad y el sacrificio de las opiniones propias -que garantizarían dicha uniformidad- serían decisivos en un sujeto que parte de una cruzada por el orden, formador de educandos cuya conducta como ciudadanos debe ser acorde al modelo social prescripto”43.
En este contexto, en 1892 la deuda de pago de salarios con los docentes “alcanzaba la extraordinaria cifra de 14 meses, en los cuales se incluían: los tres últimos meses de 1890, siete meses de 1891 y cuatro de 1892”44. Lo que trajo aparejado la queja de muchos maestros y profesores, y la consecuente renuncia ó abandono de sus puestos de trabajo. La situación fue tal que se cerraron algunas escuelas en distintos lugares de la Provincia, sin conocimiento de la inspección y bajo el desarrollo de algunas prácticas de designación a docentes nuevos poco claras. Al mismo tiempo, “como las desgracias no vienen solas, a fines de 1890 una terrible inundación asoló la ciudad [capital] y desde mediados de ese año y hasta 1894 -por supuesto con intermitencias- hubo una racha de diversas epidemias como difteria, viruela, sarampión, tos combulsa y hasta un brote de cólera, enfermedades que sobre todo afectan a la niñez y que obligó a las autoridades escolares a postergar la iniciación de clases o motivo el cierre temporario de muchas escuelas. Mientras tanto se seguían acumulando los sueldos impagos”45. Incluso, para 1895 los problemas con los sueldos del magisterio cordobés no habían sido resueltos y “el 9 de octubre de ese año las maestras de la Escuela Graduada Superior de Niñas (en total 13 docentes) oficiaban al Ministerio de Hacienda e Instrucción Pública de la Provincia quejándose por los cuatro meses de sueldos adeudos (de junio a setiembre), pues no podían venderlos ni siquiera por la tercera parte de su valor nominal; como ya no tenían como sostenerse, relimaban el pago inmediato”46.
42 Roitenburd, Silvia (1993). “Educación y Control Social. El nacionalismo Católico Cordobés (1862- 1944)…, pág., 63.
43 Roitenburd, Silvia (1993). “Educación y Control Social. El nacionalismo Católico Cordobés (1862- 1944)…, pág., 80.
44 Endrek, Emiliano (1993). “Consecuencias de la crisis del 90 en Córdoba: el derrumbe escolar”, en revista
Investigaciones y Ensayos, Nº 43, Enero-Diciembre, Bs. As., Argentina, pág., 313.
45 Endrek, Emiliano (1993). “Consecuencias de la crisis del 90 en Córdoba: el derrumbe escolar…, pág., 315. 46
Hechos que -sin lugar a dudas- no cambiaron con el paso de los años. Durante los primeros años del siglo XX, las problemáticas eran similares a las que acontecían en otras regiones del país. De hecho, evidenciaban la contradicción clara entre la retórica discursiva del Estado nacional y el provincial de que los docentes eran los adalides apostólicos y sociales del progreso civilizatorio y cultural, en un medio nacional bárbaro, atrasado y dogmático. Si bien, su situación social real era difícil por lo bajo de los sueldos, el constante atraso en la adquisición de los mismos y el persistente nepotismo y arbitrariedad de la que eran victimas a la hora del ingreso como del ejercicio de la enseñanza, a lo largo de sus años de trabajo o retiro.
En tal sentido, en la Provincia de Córdoba, a principios del siglo XX, los docentes, “sin una organización que los representara, canalizaban sus protestas a través de notas personales o cartas abiertas, que la prensa publicada. Los Caballeros del Abecedario, como
se los denominaba entonces, ya denunciaban que sus sueldos eran irrisorios”47. Recién en 1913, “un grupo de docentes capitalinos, reunidos en la Escuela Jerónimo Luis de Cabrera, constituye la Asociación del Magisterio. Solicitaban pases libres en los tranvías, ascensos reglamentados, estabilidad laboral, licencias con goce de sueldo, jubilaciones y asistencia médica gratuita”48. Puntos programáticos de una lucha que llevarían adelante por varios años, sobre todo hasta que en 1920 se funde la Asociación de Maestros de la Provincia de Córdoba. Una institución gremial que además de realizar distintas acciones reivindicativas sobre las condiciones del trabajo de los docentes provinciales, el 13 de enero de 1929 llevó adelante la organización e inauguración de la Primera Convención Nacional de Maestros Argentinos con la finalidad de constituir la Confederación Nacional del Magisterio. A la que asistieron delegados de la Capital Federal, nueve Provincias y los Territorios Nacionales. De hecho, luego de varios días se “llegaron a establecer conclusiones sobre la estabilidad del magisterio, salario mínimo para los maestros, vinculación entre los trabajadores manuales e intelectuales, bases para una ley orgánica de enseñanza”49.
A su vez, la Asociación durante la década de 1930 mantuvo una actuación constante en defensa de los derechos docentes y sus reivindicaciones hasta que en 1940, se constituyó
47 “Historia de UEPC: 50 años de trabajo y lucha sindical”, disponible en http://www.uepc.org.ar/historia.html 48 “Historia de UEPC: 50 años de trabajo y lucha sindical…, op. citado.
49 Martínez Trucco, Amelia (2004). Acción gremial del magisterio de Santa Fe. Su trayectoria y aporte a la
la Asociación de Maestros de la Provincia de Córdoba, y en 1946 el Club Social de Maestros de Villa María. Organizaciones gremiales que junto a otras “organizan una Convención de Educadores, de la que participaron casi todas las asociaciones existentes. Es allí cuando se crea la Federación del Magisterio de Córdoba”50. Una institución gremial de los docentes cordobeses hasta que en 1953 se creó el actual y mayoritario sindicato provincial: Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC). A partir de la idea de “aglutinar en una misma organización al conjunto de sindicatos que con experiencias diversas, funcionaban en departamentos de la provincia”51. Y, al mismo tiempo, dar solución a los históricos problemas pedagógicos, laborales, salariales y organizativos que la labor docente tenía en todos sus niveles y órdenes.