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6.3 Case Study 2 : Second Inter-monsoon (Sept Oct.)

7.1.2 Concluding remarks and future outlook

Este es otro principio fundamental de la psicología marxista y tam- bién del pensamiento psicológico de José Martí (González DJ, 1999), al cual contribuyó notablemente la obra de destacados psicólogos y neurofisiólogos soviéticos, aunque aquí también se encuentran discre- pancias entre los que enfatizaron el factor biológico y los que destacaron el social. José Martí (1983) expresó que el hombre es una "fiera educa- da" y que "en el espíritu del hombre están… todas las edades de la natu- raleza" (Martí J, 1975 C).

En la historia de la psicología este tema, al igual que otros, está lleno de polémicas e incógnitas, sin embargo, constituye una de las temáticas fundamentales de la investigación psicológica, donde polemizan 2 polos opuestos: de un lado, los que afirman de manera absoluta y reduccionista la naturaleza o la determinación biológica y hereditaria de la psiquis, a los cuales se les ha puesto el nombre de biologistas; del otro, los que enfatizan la génesis del psiquismo en virtud del aprendizaje y de la asimi- lación de la cultura y de la vida social y niegan o menosprecian la influen- cia de los determinantes biológicos e innatos, que podríamos llamar teorías sociologistas.

Grandes figuras de la psicología científica han destacado la impor- tancia de lo biológico. James, Freud, Mc Dougall, etólogos como Tinbergen y Lorenz, y otros, han conferido gran énfasis a la categoría de instinto. Algunos conductistas como Hull también han reconocido la importancia de los factores biológicos y han empleado el término pulsión en lugar de instinto. Existen también aquellos que estudian la conducta a partir del concepto de la homeostasis biológica. El funcionalismo y la teoría de Piaget sobre el desarrollo intelectual humano tienen un importante

enfoque biologista. La escuela humanista se apoya en el presupuesto de una genética específicamente humana, como punto de partida de la autorrealización. Algunos neurofisiólogos pretenden reducir el psiquismo a factores fisiológicos y anatómicos.

El estudio biológico de la psiquis constituye una importante dirección analítica de la psicología, pero debe concebirse dentro del principio de la unidad de lo biológico y lo social, el cual podríamos resumir diciendo que la psiquis del ser humano es ideal y subjetiva y un reflejo creador del medio social, pero se encuentra en unidad dialéctica (en una penetra- ción, identidad, interacción y transformación recíproca) con el organis- mo biológico y los determinantes innatos del ser humano.

Los biologistas cometen el error del mecanicismo de reducir lo supe- rior (lo ideal, lo sociohistórico) a lo biológico. Los sociologistas desta- can justamente la esencia adquirida e histórico-social del ser humano, pero incorrectamente desconocen su unidad dialéctica con el organismo biológico. José Martí señaló justamente que el hombre es una "fiera edu- cada", un producto de la naturaleza y de sus circunstancias (González DJ, 1999).

Es necesario distinguir 3 niveles en el ser humano, que son el resulta- do de todo el desarrollo de la realidad. Esos niveles son: el biológico, el psicológico inferior y el psicológico superior o histórico-social. Los 2 primeros son comunes al animal y al hombre, aunque asumen en este último formas específicas; el tercero es propio solamente del ser humano y en él se encuentran la personalidad y la conciencia.

Cada uno de estos niveles tiene sus leyes propias y una relativa inde- pendencia de los otros, por ello es imprescindible establecer su diferen- cia y destacar que el nivel superior o histórico-social es el rector en la regulación del comportamiento y en el autodesarrollo de la conciencia y la personalidad. Los niveles inferiores (biológico y psicológico inferior) se reflejan en el nivel superior y, si son aceptados por la conciencia, par- ticipan en la regulación del comportamiento y en el desarrollo de la per- sonalidad.

Ahora bien, en caso de que exista una contradicción insuperable en- tre el nivel superior y los inferiores, esto obliga, en última instancia, a que el nivel sociohistórico se modifique para lograr su armonía con los niveles inferiores que constituyen la base de su existencia y la condición de un funcionamiento óptimo.

En la naturaleza de los niveles y en su interacción se aprecian su penetración recíproca y su identidad. El psiquismo humano es una fun- ción del cerebro que refleja el funcionamiento orgánico y, a su vez, el organismo biológico del ser humano es penetrado e influido por el fun- cionamiento psíquico. En el cerebro los determinantes biológicos se con- vierten en psíquicos y viceversa.

Todo lo dicho nos lleva a oponernos al biologismo. El nivel histórico- social de la psiquis constituye un reflejo creador del medio social y no puede ser reducido a los instintos ni a la homeostasis biológica. Las ne- cesidades orgánicas, que en su génesis filogenética actuaron como instin- tos en los animales inferiores, en el hombre se concretan en los objetos aportados por la cultura y son determinadas por el aprendizaje. Además, surgen nuevas necesidades superiores que tienen un dinamismo propio y se independizan de las biológicas e innatas, aunque han surgido y se trans- forman bajo su influencia. La homeostasis biológica actúa a través de la psiquis y de la personalidad y no determina directamente la conducta. No obstante, las necesidades orgánicas y la homeostasis constituyen la base del psiquismo humano y no se pueden despreciar en cuanto son estímulos y factores de su determinación.

El problema de la correlación entre lo biológico y el psiquismo hu- mano, social, incluye necesariamente la consideración de las relaciones entre lo hereditario y lo adquirido, sin embargo, no se puede confundir la categoría de lo hereditario con la de lo biológico. Lo hereditario o genético es aquello que el individuo trae en virtud de la herencia de sus progenito- res: características biológicas, psicológicas inferiores y psicológicas su- periores o sociales.

La herencia humana contiene los 3 niveles del hombre: el biológico, el psicológico inferior y el psicológico superior o social, por lo tanto no se reduce a la herencia biológica y no puede ser identificado lo biológico con lo hereditario, aunque el portador de la herencia sea el organismo vivo.

El niño pequeño puede llegar a ser un hombre no solo por la interacción física y verbal con su medio social, sino, además, porque es poseedor de una herencia humana que va a permitírselo y a influir en la determinación de algunas diferencias individuales. El niño recién nacido trae la posibilidad hereditaria de desarrollar un psiquismo superior, so- cial, la cual no existe en los animales, sin embargo, la conversión de la posibilidad hereditaria en realidad ocurre en dependencia de la asimilación de la experiencia sociohistórica en la interacción social.

En el ser humano, la posibilidad de desarrollar funciones y propieda- des psíquicas superiores es hereditaria, pero la realidad de dichas funcio- nes y propiedades psíquicas que llegan a desarrollarse en él es adquirida, como un producto de la interacción entre lo hereditario y el medio social. El psiquismo humano es un reflejo de su medio social, dado a través de las potencialidades innatas del sujeto que le aportan la posibili- dad de reflejar la cultura para crearla.

El estudio del genoma humano no puede explicar la conducta, pues esta explicación hay que hallarla en el aprendizaje sociohistórico, pero sí contribuirá a esclarecer algunas diferencias o similitudes individuales y

las bases hereditarias del desarrollo humano y de su condición superior. El psiquismo humano es el producto de 2 herencias: la histórico-social y la innata. Muchas incógnitas habrá de despejar la ciencia en este campo. Otra concepción biologista pretende reducir la conciencia a los me- canismos fisiológicos del cerebro e ignorar lo ideal, lo propiamente psí- quico. Otros, en cambio, separan al psiquismo del cerebro. En oposición a ambos criterios, la psicología marxista concibe que la conciencia es ideal y sociohistórica y al mismo tiempo una actividad cerebral. Cierta- mente, el psiquismo humano es actividad cerebral, pero una actividad cerebral especial, organizada por la vida sociohistórica del individuo, que se adjudica a los estímulos externos (sociales y biológicos) e internos. Y al decir internos nos referimos a la palabra reflejada y contenida en el cerebro. El cerebro se presenta como si fuese el mundo y de esa manera regula el comportamiento, he ahí la génesis cerebral de lo ideal.

La señal, la imagen (lo psíquico), regula la actividad del hombre por- que contiene o implica la actividad nerviosa superior; además, es la re- producción, efectuada por el cerebro, de un sistema de relaciones entre los objetos del mundo, las palabras, la actividad y las necesidades del sujeto. El psiquismo animal consiste en un sistema de señales que resul- tan de la organización de su cerebro, en dependencia de las condiciones naturales que encuentra en su actividad. El psiquismo humano (la perso- nalidad, la conciencia, la imagen) resulta de la organización social del cerebro, dirigida por la palabra y su contenido esencial, en dependencia de la interacción con los objetos materiales y de la comunicación verbal del individuo con la sociedad.

Es necesario añadir que la reproducción cerebral de las conexiones objetivas que fueron evocadas por el objeto externo o por el estímulo verbal interno en el caso específico del hombre, conexiones que no están presentes en ese momento, son adjudicadas a dicho objeto o estímulo y aparecen como propiedades de este, pues el animal y el hombre reaccio- nan y actúan ante el estímulo externo, en función de estas propiedades que le adjudican. Y esto es precisamente lo ideal: conexiones corticales que se presentan irrealmente como si fuesen el objeto externo (o el estí- mulo verbal interno en el caso del ser humano) y en el lugar de este, ante las cuales reacciona o actúa el sujeto en función de sus necesidades, o sea, lo ideal es producido en virtud de que el cerebro se presenta como si fuese el mundo.

Muchos notables aportes se han hecho para desentrañar la índole de la actividad fisiológica del cerebro como faceta biológica de la psiquis. La obra de Vigotski, Luria y sus seguidores tiene aquí una especial im- portancia.

El estudio de la naturaleza sociohistórica del psiquismo humano es otra dirección analítica que tiene una importancia fundamental para las

psicologías marxista y martiana. La obra de Vigotski y sus colaboradores ha hecho un aporte trascendental en esta dirección. Y debemos distin- guir este aporte de la escuela histórico-cultural de Vigotski del sociologismo abstracto, que es una posición unilateral y errónea, la cual pretende separar el desarrollo sociohistórico del individuo de su madu- ración orgánica, de sus determinantes hereditarios y negar completamente la influencia de los factores biológicos.

En conclusión, de acuerdo con los criterios de Rubinstein (1965) y Wallon (1931) opinamos que la psicología es una ciencia de la naturaleza y una ciencia del hombre.