Se dieron tantas luchas internas por el poder, fueron tan candorosos los ideales de nuestros próceres, y mostraron tanta inexperiencia en el arte de gobernar, que al período comprendido entre 1810 -luego del grito de independencia- y el inicio de la llamada reconquista -comenzada en 1815-, se le conoce en los anales de nuestra historia con el nombre de patria boba.
No contaron con lo único seguro que hay en la vida, lo imprevisto; llenos de confianza en el presente no aseguraron el porvenir y no vieron la verdad sino después de haber agotado el error. Por el momento todo era felicidad y júbilo. La nación había nacido sin sangre. Sólo se había apresado al virrey Amar y Borbón197 el 15 de agosto de 1810 en lo que se denominó “el año republicano”198. Las ruinas de la vieja sociedad se transformaron en nuevos elementos de la época democrática.
Dos gigantes, el pasado y el porvenir lidiaron brazo a brazo aquel día, el primero quedó vencido. Los patriotas entraron en época de transición, que exigió grandes y largos esfuerzos para construir la República. Tuvieron que improvisar generales y políticos, armas
194
HENAO HIDRÓN, Op. cit., pp. 8-9.
195
OCAMPO LÓPEZ, Javier. La agitación revolucionaria en el Nuevo Reino de Granada y el ejemplo de la independencia de Estados Unidos. En: Revista de Historia de América. México: IPGH, julio – diciembre 1976, núm. 82, pp. 29-52.
196
HENAO Y ARRUBLA, Op. cit., pp. 385-386.
197
(Zaragoza, 1742 - 1826). Antonio Amar y Borbón, militar español. En 1802 fue nombrado virrey de Nueva Granada y presidente de la Real Audiencia. Fue depuesto por los independentistas en 1810.
198
ARTEAGA HERNÁNDEZ y CARVAJAL, M. Historia Política de Colombia. Bogotá: Editorial Planeta, 1982., p. 41.
y ejércitos, y despertar a la vida de pueblo libre a más de dos millones de sencillos colonos acostumbrados en un sueño de tres siglos, a la indolencia y al desamparo. Los mismos quisieron fundar un gobierno paternal y filosófico, basado en teorías abstractas y en el ideal de pueblos desaparecidos hacía muchos siglos.
Un gobierno patriarcal, lleno de filantropía y aspiraciones de libertad que pretendía apoyarse para todo en la razón humana. Afloraron las consecuencias de los escasos conocimientos administrativos y adoptaron providencias que, si bien se dieron como benéficas en teoría, en la práctica, echaron por tierra las rentas públicas. Suprimieron los estancos de tabaco y aguardiente, los tributos de los naturales y otras contribuciones menos importantes, sin sustituir en su lugar ningún impuesto. Por consiguiente, en casi todas las provincias pronto comenzó a dejarse sentir el vacío que dejaban las rentas suprimidas pues ya no había con qué pagar los sueldos de los empleados públicos. Todo ello llevó al proyecto del “Congreso Constituyente” que reunió la voluntad de los habitantes del extinguido virreinato.
2.3 RECONQUISTA
En 1814 España, de nuevo bajo el reinado de Fernando VII, decidió exigir la sumisión absoluta e inmediata de los vasallos americanos, los cuales debían abandonar totalmente el camino emprendido en la revolución de 1810. Se inició entonces la llamada reconquista mediante la expedición pacificadora al mando de Pablo Morillo199, quien con el objeto de “pacificar y someter” a los pueblos de Venezuela y Nueva Granada y ayudar al Perú, viajó hacia América con un ejército formado por más de diez mil soldados que salió de Cádiz en febrero de 1815200.
En julio del mismo año, la expedición Pacificadora arribó a Santa Marta, la ciudad heroica del realismo absolutista en el Nuevo Reino201. En esta ciudad del Caribe proyectó el plan de reconquista de la Nueva Granada iniciándolo con el sitio de Cartagena, la ciudad patriota que desde 1811 había declarado su independencia absoluta de España. El 26 de mayo de 1816, el pacificador Pablo Morillo llegó a Santa Fe sin aceptar el gran recibimiento que la capital realista había preparado con arcos de triunfo y banquetes de celebridad.
199
(Fuentesecas, Zamora, 1775 - Baréges, Francia, 1837). Militar español. Conde de Cartagena y Márquez de La Puerta. Fernando VII le puso al frente del cuerpo expedicionario que envió a las colonias americanas para sofocar el movimiento independentista. Su actuación se caracterizó por una gran dureza y brutalidad. Se apoderó de Cartagena y Santafé y obtuvo varias victorias sobre Bolívar y Nariño. Derrotado por Bolívar en Boyacá en 1819 recibió instrucciones de iniciar negociaciones de paz, cuyo resultado fue el armisticio de Trujillo en 1820.
200
ARRAMBARI, Francisco Xavier. Hechos del general Pablo Morillo en América. Murcia: Ediciones de la Embajada venezolana en España, 1971.
201
Con el fin de realizar la reconquista de los pueblos americanos, se organizó en España la Expedición Pacificadora bajo el mando de don Pablo Morillo.
Desde allí inició una política de represión y terror por medio de sus tres tribunales: el Consejo permanente de guerra que dictaba las sentencias de muerte contra los patriotas; el Consejo de purificación que juzgaba a los insurgentes que, en su concepto, no fueran merecedores de la pena capital y, la Junta de Secuestros, destinada a embargar los bienes de los comprometidos en el delito de rebeldía. El 28 de abril de 1816 se expidió en Madrid la real orden por la cual la Capitanía General del Nuevo Reino de Granada volvió a erigirse en Virreinato, atendiendo a las nuevas circunstancias de orden público y creándose la Real Audiencia en Cartagena202.
El 27 de marzo de 1817, la real audiencia se instaló nuevamente en Santa Fe de Bogotá y el ambiente que se proyectó en el Nuevo Reino era esencialmente represivo como única forma de contener y dominar los ímpetus independentistas surgidos en 1810. Fue una política que no contó con la aprobación del Virrey don Francisco de Montalvo203, quien la criticó y condujo a la sustitución por Juan Sámano204 (último virrey), militar partidario del poder fuerte, quien gobernó entre los años 1818 y 1819 hasta la derrota del ejercito realista por las tropas libertadoras al mando de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander205 en el Puente de Boyacá206 el 7 de agosto de 1819207.