Chapter 6: Discussion, Recommendations, Contributions to Knowledge and
6.7 Contribution to Knowledge
Llegados a este punto, no es difícil darnos cuenta que en este ensayo de Vattimo al cual estamos haciendo referencia constante hay una tonalidad dialéctica. Podríamos suponer que hay una tesis: el pensamiento de la dialéctica; una antítesis: el pensamiento de la diferencia, que radicalizaría al anterior; y una síntesis: el pensamiento débil, que asumiría ambos pensamientos anteriores. La
310
Cfr. Vattimo, G., “Dialéctica, diferencia y pensamiento débil”, en: PD, p. 29. 311
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sombra de Hegel se asoma constantemente en la filosofía de Vattimo, para mencionar una idea de Giovanni Giorgio 312.
Esto resulta más evidente cuando Vattimo apunta que esta nueva ontología no solo asume estos caracteres del sentido del ser del pensamiento de la diferencia sino que a su vez rememora al pensamiento de la dialéctica313. Ello se mostraría de manera paradigmática en el término alemán Verwindung314 que es recogido de
Heidegger pero que, al mismo tiempo, es herencia de la dialéctica315. En efecto. Así como habíamos explicado en el capítulo anterior, Verwindung designa el pensar que, utilizando una metáfora de Vattimo, supera a la manera en que uno supera una enfermedad, o la forma en la que uno asume el estado de convalecencia; luego de una enfermedad siempre quedan secuelas. También, usando otra metáfora, Verwindung es distorsión como quien tuerce algún objeto, transformándolo (distorsionándolo) en uno nuevo pero sin dejar de ser en
“esencia” lo que era. De esta forma, el pensamiento de la diferencia declina y se
distorsiona en pensamiento débil por vía de la Verwindung, herencia de la dialéctica. No se trata, pues, de dejar de lado el espíritu (Geist) sino de radicalizarlo.316
312
De nuevo recurrimos a Giorgio en su tesis de que el pensamiento de Vattimo va de la dialéctica a la hermenéutica, y que aquella no termina nunca de ser totalmente abandonada de parte del turinés. Cfr. Giorgio, G., Il pensiero de Gianni Vattimo, Op. Cit., pp. 11-12.
313
Así también lo propone Giovanni Giorgio: Ibíd, pp. 150-181.
314
Volvemos a recurrir a este término, como hicimos supra 1.2.2.2 al contextualizarlo en las características del pensar posmoderno. Aquí, supondremos aquella explicación anterior, por lo que no detallaremos el término por parecernos redundante.
315
Para una visión general de la Verwindung, el pensamiento dialéctico y su íntima relación ver el trabajo de Giovanni Giorgio: Il pensiero de Gianni Vattimo, Op. Cit., pp. 182-212.
316
Usamos esta expresión retórica para mostrar que el pensamiento débil no niega sus herencias que lo han constituido como tal, sino que las asume y radicaliza, siendo la única forma de superarlos. A eso se refiere el término Verwindung.
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Deducimos de esto que, el pensamiento de la diferencia se remite, esto es, se repone y se pone de nuevo317, a la dialéctica y, por lo mismo, se disuelve en pensamiento débil. Incluso esta argumentación es una argumentación dialéctica, pero debilitada.
Así las cosas, Verwindung deviene de la dialéctica y, por ello, de la metafísica misma. Esto haría no solo del pensamiento de la diferencia sino también del pensamiento débil herederos de la metafísica. Es decir, que el pensamiento débil no deja a la metafísica de lado como si fuera un error, sino que la asume, la profundiza y, con ello, la disuelve, la debilita. Esa sería la forma de
“superar”, en el sentido de verwinden, la metafísica.
Como hemos visto más arriba318, Verwindung está acompañado del término Andenken, también proveniente del pensamiento de la diferencia.
Andenken, como ya hemos expuesto, atiende al ser pensándolo como algo ya sido
y no como presencia. Ese “ya sido” se conjuga con la comprensión del ser en
tanto Überlieferung y Geschick. La transmisión y el envío remiten al pasado y al futuro, más un futuro que se ancla en las posibilidades que le ofrece los mensajes que proviene de lo ya sido.
Todo esto nos llevaría, junto a y con Vattimo, a postular un pensamiento
“ultrametafísico”. ¿Por qué usar el término “ultrametafísico” y no “postmetafísico”? No deseamos ahondar en una diferencia sustancial entre ambos
términos, sino en abogar por una opción lingüística-filológica de nuestro autor.
317
Ambos sentidos del término italiano rimettersi que usa Vattimo en “Dialéctica, diferencia y pensamiento débil”, en: PD, p. 31.
318
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Vattimo, como es sabido, traduce el término nietzscheano de Übermensch por
oltreuomo319 (ultrahombre) y no por superhombre. El verbo italiano oltrepassare
no es simplemente, si lo tradujéramos literalmente al castellano, “sobrepasar”,
pues es casi lo mismo que superar (superare en italiano). Oltrepassare viene a
significar un “atravesar”, como quien atraviesa una cadena de montañas para poder conocer que hay más allá de su propio territorio. También se usa para designar un recorrido de un país, o recorrer el país. Quien recorre así un territorio no lo está superando simplemente como si no interesaran las partes que lo componen, sino que como cuando atraviesa un país, o un pueblo o localidad, aprende de las costumbres de sus habitantes, se percata de los vicios, aprende de los detalles culturales, etc. Superare es dejar de lado algo teniendo éxito de haber hecho tal acto. Oltrepassare es nutrirse de la experiencia misma del atravesar.
Dada esta explicación terminológica, que no tiene pretensiones de validez lingüística unívoca, sino interpretativa, podemos comprender mejor porqué la elección del término ultrametafísica en vez de postmetafísica o metafísica superada. Ultrametafísica designaría aquel pensamiento del ser que ha recorrido, ha atravesado, la metafísica misma, experimentando sus virtudes y falencias. Regresando al texto de Vattimo se explicaría que “el pensamiento ultrametafísico se ve obligado a manejar nociones de la metafísica, rebajándolas, distorsionándolas, refiriéndose a ellas volviendo a ponerlas en juego y a recibirlas
como patrimonio propio.”320
319
Véase la referencia que hace José Vidal Calatayud en su artículo para el Monográfico de Vattimo en la revista A Parte Rei: “Gianni Vattimo y la quiebra afirmativa”, en: A Parte Rei, 54,
Noviembre, 2007, URL en línea: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vidal54.pdf, consultada el 12/08/12, p. 9.
320Vattimo, G., “Dialéctica, diferencia y pensamientodébil”, en:
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El pensamiento débil que trae consigo una nueva ontología que es a su vez una ultrametafísica tendría a la base la concepción que si bien se piensa en términos metafísicos declinados, ya no es necesario buscar categorías más adecuadas y apropiadas para designar al ser tal como es, porque simplemente el ser ya no es. El ser ya no es, sino que acontece. Dice Vattimo:
El verdadero trascendental, lo que hace posible cualquier experiencia del mundo, es la caducidad; el ser no es, sino que su-cede.321
Ese suceder no es del todo claro en castellano, ni siquiera la palabra
“acaecer”. En italiano ac-cadere hace referencia más clara a la forma latina
original ad-cadere, que viene a significar “caer-junto-con”322. Así, que el ser acaezca quiere decir que el ser cae junto a nosotros, los que pensamos el ser, esto
es, el ser nos “acompaña”. De esto se puede deducir, siguiendo esta lógica, que el ser, la concepción del ser, ha “dejado de ser” una estructura estable, fija, fuerte, a “pasar a” ser un acompañar, una acaecer constante, no fijo, débil, un movimiento, en movimiento323. El mundo está constantemente cayendo con nosotros más que situándose al frente nuestro como objeto.
Este acaecer del ser se ilustra mejor con el término heideggeriano de
Ereignis. Sin deseos de entrar en la complejidad de significados que conserva este
321
Ibíd., p. 34.
322
Cfr. Ibíd. La cita hace referencia a una nota al pie de página que se presenta como nota del traductor.
323
Esto puede tener, indirectamente, una relación con el análisis sociológico de Pierre Bourdieu quien piensa que el mundo, sobre todo, el mundo social es cambiante, movible, tanto a sí mismo como a quienes lo conforman, no siendo posible distinguir lo social de quienes lo componen. Así, si las personas cambian el mundo social cambia y con ello las personas cambian. Cfr. Jiménez, I., “Presentación”, en: Bourdieu, P., Capital cultural, escuela y espacio social, Buenos Aires, Siglo
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término en la filosofía de Heidegger, solo señalamos aquí su carácter de apropiación. El vocablo Eignis indica propiedad o lo propio, mientras que el sufijo
Er designaría su carácter de acaecimiento324. Por lo que, Ereignis designaría un acaecimiento apropiador. El ser acaece y se apropia, se apropia de nosotros, se apropia del mundo. Pero a la vez nosotros nos apropiamos de él cuando lo pensamos. Que acaezca y apropie nos recuerda su caducidad, su eventualidad (Ereignis se traduce también, en su forma simple, como evento). Así, la ontología que trae el pensamiento débil revela un pensar del ser que porta consigo las
características de “la caducidad y la mortalidad”325
, el ser como tal queda desfundamentado, esto es, queda sin un sustento del cual sostenerse, puesto que su
“naturaleza” es la del acontecer, del acompañar.
Recapitulando. El ser acaece y no es, pues los entes son. Tomar al ser en estas coordenadas es comprenderlo desde la Verwindung y el Andenken. Ello le da su carácter tanto dialéctico como caduco, esto es, atendiendo a la diferencia ontológica. De esto se sigue que el ser se queda sin fundamento, porque ya no hay estructuras estables ni primeros principios después de la muerte de Dios. El pensamiento débil lleva a cabo una desfundamentación, Abgrund (abismo en alemán). Por lo que, su ontología se sitúa en un hundimiento, en un sfondamiento.
Sfondare, desfundamentar, es ahondarse en la experiencia de lo cotidiano y ya no
en una totalidad que trasciende.
324Propiamente hablando, el verbo de donde proviene "Eignis” es
eigen que se traduce por propio.
Ver: Pons. Diccionario en línea, URL:
http://es.pons.eu/dict/search/results/?q=eignis&l=dees&in=&lf=de, consultado el 10/05/13.
325
Cfr. Vattimo, G., “Dialéctica, diferencia y pensamiento débil”, en: PD, p. 34. La frase es de
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Toda esta caracterización designa lo que Vattimo llama “ontología débil”. Esta ontología débil además “de ser” un pensamiento del ser trae también una
noción de verdad. Esta noción de verdad ya no atiende a una lógica que busca deducir desde los primeros principios del ser o del ser en cuanto ser. Es una verdad que parte de la experiencia del acaecer, de la intuición, esto es, de una experiencia estética con la realidad, y que está en constante referencia a la transmisión y envío del ser.
Si deseáramos junto a Vattimo proponer una caracterización de esta noción de verdad de la ontología débil, como experiencia estética con la realidad, se
podría decir que 1) “lo verdadero no posee una naturaleza metafísica o lógica, sino retórica”326
, puesto que no hay estructuras estables del ser, sino acaecimiento
del mismo; 2) “las verificaciones y acuerdos se llevan a cabo dentro de un determinado horizonte”327
, esto es, en las aperturas de los horizontes lingüísticos y no desde una pureza de la conciencia328; 3) “sólo en el proceso interpretativo – entendido principalmente en relación al sentido aristotélico de hermeneia, expresión, formulación- se constituye la verdad”329 y no porque la interpretación es un proceso por el que se aprehende lo verdadero; 4) atendiendo a la transmisión, Überlieferung, el ser se disuelve en la “retórica”, es decir, en los procedimientos de la transmisión como tal.
326 Ibíd., p. 38. 327 Ibíd., p. 39. 328
Esto es, en tanto carente de condicionamientos; tema tratado por Heidegger en Ontología.
Hermenéutica de la facticidad (Madrid: Alianza Editorial, 2008) como compresión siempre
situada desde la facticidad y que también propone Gadamer en Verdad y método (Salamanca: Editorial Sígueme, 2007) como horizontes de comprensión y lingüisticidad.
329Vattimo, G., “Dialéctica, diferencia y pensamiento débil”, en:
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Sentadas así las bases de la noción de verdad desde la ontología débil podemos deducir, conjuntamente con todo lo anteriormente expuesto, que el pensamiento débil es una ontología, en el sentido que es un pensar del ser y la verdad. En ese aspecto continúa con la tradición, pero declinándola, distorsionándola, hundiéndola, debilitándola. Sin embargo, aquí surge un
problema; un punto débil del pensamiento débil. Vattimo se pregunta: “¿hablar de
debilidad del pensamiento equivale también a establecer teóricamente una
disminución de la fuerza proyectiva del pensamiento mismo?”330
, en otros términos: ¿es el pensamiento débil la constatación de una incapacidad del pensamiento de comprender la totalidad de lo existente?
La respuesta a esas interrogantes sería que no. No, el pensamiento débil no es dejar de lado la fuerza proyectiva del pensamiento mismo. Si bien es cierto que una ontología débil comprende el ser como transmisión y acaecimiento y, por ende, lo comprende como un constante recibo de mensajes que vienen del pasado, y son develados en la experiencia con el mundo social en nuestro estado de arrojados, no imposibilita el pensar mismo ni de dejar de lado la novedad. Eso se muestra en el pensamiento débil mismo que es en sí una síntesis, en los términos en que lo hemos propuesto, y por lo mismo es una novedad. Puesto que, los mensajes transmitidos no son una unidad establecida y unívoca, sino más bien
“una densísima red de interferencias”331
, como la llama Vattimo. Así, existe la posibilidad de que lo nuevo se dé. Más aún, dicha red densísima guarda consigo las posibilidades protensivas de novedad.
330
Ibíd., p. 40.
331
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Para concluir. Pensamiento débil es una síntesis dialéctica-hermenéutica que trae una nueva concepción del ser, una nueva noción de verdad, y con ello porta una crítica a la metafísica. Más aún: Nace de la metafísica misma, en tanto es heredera de ella, y la atraviesa desde su propio hundimiento, un desfondamiento que va desde el adentro de la metafísica hacia su afuera y que se va ubicando en el adentro del afuera, esto es, que se vuelve en pensamiento ultrametafísico, que remite a la metafísica en el sentido de Verwindung y sale de ella pero sin negarla, porque su negación comportaría continuar en el entramado de la metafísica, como ya lo habíamos planteado cuando hacíamos referencia a la posmodernidad. La crítica a la metafísica que hay desde el pensamiento débil es el intento constante por no recaer en ella, a pesar de haberla heredado, y reconocer en ello un peligro: el peligro de un pensamiento fuerte que elimina las diferencias en la asunción de ellas en una única verdad; esa es la tesis que manejamos hasta ahora. En suma, pensamiento débil es, sobre todo, sfondamento, una ruptura332 que no termina de quebrarse del todo.