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Cycle-by-Cycle Execution

In document S12CPUV2 Reference Manual (Page 98-103)

Section 9. Fuzzy Logic Support

6.6 Cycle-by-Cycle Execution

A/ ¿ES LA FICCIÓN UNA CREACIÓN?

El Leviatán parece concebido como una ficción de la creación en el sentido religioso de la palabra: recrea de manera ficticia al cuerpo político, a la manera de una creación divina. Así, Jean Terrel, en su libro Politique et matérialisme chez Hobbes, plantea la idea de “Qu´il s´agit d´une création à partir de rien, une création divine”157.

El Estado civil es completamente creado de manera ficticia. El Estado “Est comme une création tirée du néant par l’esprit humain”158. Este paralelo entre el acto ficticio y la creación puede extenderse a todo el Leviatán: como lo indicaba ya la introducción, comparando el Estado a un Dios, o también a través de este texto: “Lastly the pacts and convenants by which the parts of this body politic were at first made, set together and united, resemble that fiat, or the let us make man, prononced by God in the creation”159. La fundación del Estado es semejante a la creación divina, a ese FIAT que

156 Hobbes se esmera por apartar la posibilidad de hacer un convenio con Dios; “For there is no Covenant with God, but by

mediation of some body that representeth Gods Person”. Chap.XVIII. P. 139

Ibíd. P. 43. Traducción de Manuel Sánchez castro; “No existe pacto con Dios, sino por mediación de alguien que represente a la persona divina”. Editorial Fondo de Cultura Económica.

157Traducción; “Se trata de una creación a partir de la nada, una creación divina”. 158Traducción; “Es como una creación sacada de la nada por el espíritu humano”.

Fictions anciennes et modernes du politique, François Dugré, Tangence, No. 63, 2000, p. 28-54

159Hobbes, Leviathan, chap.P. 9, Continum International Publishing Group, a critical edition by G.A.J Rogers and Karl

Hobbes evoca. Si nos alejamos del Estado civil, el Estado de naturaleza llama también a un acercamiento con el estado de los hombres en el paraíso, salvo que se trata aquí de una especie de inversión del Estado adámico.

De este acercamiento podemos sacar dos hipótesis:

- la creación del Leviatán se efectúa en sentido contrario al de la creación divina: Dios es mortal, el Estado de naturaleza es un Estado de guerra anti-adámico, la creación del Estado es una aniquilación.

- El estatus del Leviatán debe ser pensado como un espejo del de Dios, como si fuera un sustituto de Dios. Es una ficción que se vuelve divina.

Esta segunda hipótesis no deja de tener consecuencias sobre la naturaleza misma del proyecto político de Hobbes:

- El Leviatán no sería únicamente un tratado político, sino también un tratado metafísico. Por esta razón, la noción de ficción nos sitúa al interior de una problemática sobre los fundamentos.

- La modernidad de Hobbes se debería entonces a su relación con la ficción: una fundación sin Dios, ficticia.

Por último, es conveniente analizar esta relación con Dios al interior del Leviatán: ¿de qué manera el Dios ficticio cohabita con el Dios de los creyentes? La ficción del Leviatán instaura un poder temporal y no ya divino.

Ibíd. P. 3. Traducción de Manuel Sánchez Castro: “Por último los convenios mediante los cuales las partes de este cuerpo político se crean, combinan y unen entre sí, aseméjanse a aquel fiat, o hagamos al hombre, pronunciado por Dios en la Creación". Editorial Fondo de Cultura Económica.

B/ LA CREACIÓN INVERTIDA

La hipótesis de una creación invertida no se refiere únicamente al Leviatán (el Estado), sino de manera general a toda la obra. La introducción que anuncia la creación de un Dios mortal (inversión con relación al paradigma del Dios inmortal) es emblemática de toda la obra. Si retomamos las etapas anunciadas por Hobbes en la introducción, reencontramos en efecto cada vez la noción de creación ficticia, en sentido contrario al de la creación divina.

UNA FICCIÓN EN SENTIDO CONTRARIO

Como vimos anteriormente, Hobbes comienza su obra magistral diciendo que “La naturaleza de Dios es imitada por el hombre”. Nos encontramos aquí ante una relación modelo-copia. Pero el arte supera a la naturaleza, crea un ser que supera en poder y en tamaño al hombre. El Estado “Which is nothimg but an Artficiall Man; though of greater stature and strenght than the Naturall, for whose protection and defence it was intended”160. La creación no respeta el orden habitual: la criatura es más perfecta que el creador. El hombre concibe un “Dios mortal” más fuerte y más poderoso que el hombre natural. La criatura adquiere el status de creador; lo cual resulta evidente en el mismo término empleado “a mortall God” -un Dios mortal-. El hombre “artífice” como dice Hobbes, es un demiurgo (ese el primer sentido de la palabra “artífice”), es decir un creador del mundo. Pero este artífice, que es supuestamente perfecto, produce una criatura más perfecta que él: no estamos frente a un acto de creación clásico.

160 Hobbes, Leviatán, p. 9. Continum International Publishing Group, a critical edition by G.A.J Rogers and Karl

Schuhmann, volume two.

Ibíd. P. 3. Traducción de Manuel Sánchez Castro: “Que no es sino un hombre artificial aúnque de mayor estatura y robustez que el natural para cuya protección y defensa fue instituido”. Editorial Fondo de Cultura Económica.

- La creación de un ser divino (en lugar de la creación de un ser humano) presenta otros problemas: la inversión se complica. El ser creado es una criatura ficticia, pero bíblica, un Leviatán. Es mitad hombre, mitad Dios, es un monstruo. La creación parece abortada, se diferencia de una creación prolífica de carácter bíblico en la que las cosas serian abundantes, en profusión.

Toda la creación parece en efecto ir en sentido contrario al de la creación tradicional. La ficción de la creación se realiza a través de la comparación con la creación divina, pero invertida. Así, después de haber engendrado un monstruo, Hobbes propone describir al Estado de naturaleza como un estado anti- adámico, un Estado de guerra: “That Nature should thus dissociate, and render men apte to invade, and destroy one another”161. Estamos bien alejados del estado de concordia.

Sin embargo, esta guerra de todos contra todos puede también ser interpretada como una descripción del estado adámico después de la caída: Mairet evoca esta posibilidad en su introducción al Leviatán: “L’état de nature est chez lui la description du mal originaire: ayant désobéi au dieu immortel, la finitude dans laquelle il sombre voue Adam et sa descendance à l’obéissance au Dieu mortel”162. Mairet establece un estricto paralelo entre las dos creaciones. Sin embargo, ningún paraíso terrenal preexiste a ese paraíso perdido. El Estado de naturaleza se presenta de nuevo como un monstruo: la asociación entre una copia de la creación divina y una ficción de una creación invertida. - Como lo indica la introducción, el fiat, el momento del pacto, es el momento de la creación, ¿es la creación ficticia similar a la creación divina? ¿Puede establecerse un paralelo entre las dos? El De Cive lo sugiere: el modelo del pacto político podría ser la alianza con Dios. Luc Borot señala entonces

161 Ibíd. Chap. XIII. P. 102

Ibíd. P. 103. Traducción de Manuel Sánchez Castro; “La naturaleza venga a disociar y haga a los hombres aptos para invadir y destruirse mutuamente”.

162 Introducción de Mairet a la edición francesa del Leviatán citada anteriormente.

Traducción; “El Estado de naturaleza es para él la descripción del mal original: habiendo desobedecido al Dios inmortal, la finitud en la que cae condena a Adán y a su descendencia a la obediencia al Dios mortal”.

que “La similitude lexicale semble mettre en évidence le désir de Hobbes de comparer le pouvoir qu’il confère au souverain au seul pouvoir de Dieu”163. Observemos este acto creador.

EL ACTO CREADOR, ¿UNA ANIQUILACIÓN?

Si analizamos más detalladamente el método de Hobbes, paralelamente a la noción de creación ficticia, podremos dar un mayor contenido a la ficción de aniquilación propuesta en el De cive.

Vimos que se trataba de hacer como si la máquina estuviera descompuesta. Para la creación del Estado se necesita pensar en un Estado de naturaleza del que hay que salir: es necesario pensar en una descomposición del Estado. Este método ficticio propone igualmente una creación invertida: la creación del Estado requiere la destrucción ficticia del Estado. Es a través de la deconstrucción que se realiza la creación. La metafísica de Hobbes comienza con estas palabras: “Un buen comienzo para la Filosofía natural lo adoptaremos a partir de la privación, esto es, a partir de la ficción de la aniquilación del universo”164. La hipótesis aniquiladora es una ficción hiperbólica, llevada al exceso que “A pour fonction de nous faire accéder aux premiers príncipes de la philosophie, comme l’argument du malin génie devait permettre par l’universalisation du doute et l’unification d’atteindre la première métaphysique”165.

El paralelo con el genio maligno no se basa solamente en la relación entre los dos métodos: el de una aniquilación del mundo propuesta por Hobbes y el de la creación de una criatura poderosa y mala, un genio maligno. En los dos casos, la creación pasa por una inversión: el Dios se vuelve un genio

163Traducción; “La similitud de léxico parece poner en evidencia el deseo de Hobbes de comparar el poder que el otorga

al soberano con el solo poder de Dios”. Luc Burot, Le vocabulaire du contrat, p. 205

164 Hobbes, De Corpore, Cap. VII. P. 93. Editorial Trotta 2000 165 Zarka, Hobbes et la pensée politique moderne.

Traducción ; “Tiene la función de permitirnos acceder a los primeros principios de la filosofía, como el argumento del genio maligno debía permitir, mediante la universalización de la duda y de la unificación, alcanzar la primera metafísica”.

maligno, una antítesis de Dios en Descartes, y una descomposición del Estado con el fin de recrearlo en el caso de Hobbes.

Pero, ¿para qué sirve este método? Con este método ficticio, estamos en el marco de la metafísica, y todo ocurre como si la ficción fuera el fundamento. Si la política se auto-funda, ¿de qué manera cohabita con el poder religioso? ¿No era acaso la ficción aquello que permite evacuar el problema de la revelación, otorgando el poder al Leviatán?166

C/ EL PODER TEMPORAL

CRÍTICA DE LA RELIGIÓN

Leo Strauss en una obra de juventud dedicada a Hobbes167, sostiene que la crítica a la religión es el reto de la filosofía política. Según Strauss, no es una casualidad que los textos dedicados a la religión ocupen un lugar más importante en la obra política que en otras. El número de capítulos dedicados a la cuestión religiosa es enorme en el Leviatán. Strauss ve allí la marca del lazo esencial que une la política a la religión. Sin una teología moderna, no habría Estado moderno.

En efecto, la política de Hobbes se construye contra la tradición teológica de la revelación. Mientras que la doctrina de la religión no sea refutada, Hobbes no puede asentar su propia filosofía: el Estado de naturaleza que hace de la muerte violenta el mal absoluto se encuentra en contradicción con

166Hobbes parece aquí muy cercano de las tesis de Spinoza. En el Tratado Teológico-político, el célebre prefacio de este

tratado provocaba un cambio asombroso: he aquí el principio: Habiéndome cabido en suerte vivir en una república en que cada uno dispone de perfecta libertad para adorar a Dios a su modo, y en que nada es más caro a todos ni más dulce que la libertad, he creído realizar una buena obra, acaso de cierta utilidad, demostrar que la libertad de pensar, no solamente puede conciliarse con la conservación de la paz y la salud del Estado y la piedad misma, sino que no podría destruírsele sin destruir al mismo tiempo la piedad y la paz del Estado”.

Baruch Spinoza, Colección Valores en el tiempo, Obras completas tomo II, Acervo Cultural Editores, Buenos Aires 1977. Spinoza al final de la obra sustituye el poder religioso por un poder racional.

el mal tal y como lo concibe la religión, a saber, las penas eternas del infierno. Como lo dice de manera abrupta Strauss: “La critique de la Révélation n’est pas seulement un complément postérieur, quoique nécessaire de la politique de Hobbes, mais bien plutôt sa condition, voire la condition de la philosophie de Hobbes en général”168. Para esto, Hobbes hace del Estado el único dueño del poder político y replantea la teología de conformidad con el Leviatán. Quiere ante todo evitar que las cuestiones religiosas estremezcan al Estado, mediante las guerras religiosas. Tomemos el ejemplo del capítulo XXXVI del Leviatán, Hobbes advierte: “It can betwitch them, by slander of the government into rebellion (...) and by this means destroying all laws, both divine and human, reduce all order, government and society to the first chaos of violence and civil war”169. El enfoque de Hobbes durante su exegesis de los textos bíblicos va a consistir en hacer una lectura política de los textos sagrados. Hobbes analiza el sentido de la palabra de Dios y examina los diferentes profetas. Propone explicar la diferencia entre las profecías mediante la distinción entre la autoridad civil de los diferentes profetas. ¿De qué manera se pueden identificar en último recurso, los profetas a los que debemos obedecer? Si alguno tiene la autoridad de profetizar, seria únicamente por intermedio del príncipe; “Si le souverain les approuve, il doit leur obéir comme à des hommes à qui Dieu a donné une part de l’esprit du souverain”170.

De la misma manera, Hobbes va a mostrar que las santas Escrituras reciben su autoridad de una autoridad exterior: de la autoridad política. En el capítulo XXXIII, Hobbes pregunta, “For whosoever

168Traducción; “La crítica de la Revelación no es solamente un complemento posterior, a pesar de ser necesario, de la

política de Hobbes, sino más bien su condición, o la condición de la filosofía de Hobbes en general”. Strauss, La critique de la religion chez Hobbes, Fondements de la politique, PUF, Paris, 2005.

169Hobbes, Leviatán, p. 343. Continum International Publishing Group, a critical edition by G.A.J Rogers and Karl

Schuhmann, volume two.

Ibíd. P. 361. Traducción de Manuel Sánchez castro; “Que puede fascinarlos hacia la rebelión (…) y que destruyendo por este medio todas las leyes, divinas y humanas, reduce todo el orden, gobierno y sociedad al caos primitivo de la violencia y la guerra civil”. Editorial fondo de Cultura económica.

170“Si el soberano los aprueba, debe obedecerlos como si fueran hombres a los que Dios ha dado una parte de la mente

hath a lawfull power over any Writing, to make it Law?”171 De nuevo, la cuestión de la autoridad de la escritura se ve desplazada hacia el campo político ¿De qué manera interpretar entonces la noción de reino de Dios? En lugar de asimilar el reino de Dios a un reino puramente espíritual, Hobbes prolonga su lectura política: el reino de Dios esta considerado como un reino temporal. En el capítulo XXXV, Hobbes define al reino de Dios como una monarquía: así, en el capítulo llamado “Of the signification in Scripture of Kingdom of God », Hobbes afirma que “To the contrary, i find the Kingdom of God to signifiy, in most places of scripture, a kingdom so properly named, constituted by the votes of the people of Israel”172. El reino de Cristo será analizado en los mismos términos: como un pacto que Cristo hizo, un pacto con efecto diferido. Si el poder espíritual es reducido a un poder temporal, ¿no se vuelve entonces el poder espíritual una gran ficción, una quimera?

EL IMPERIO DEL PODER TEMPORAL

Las consecuencias del análisis político del poder espíritual son numerosas: Moreau, en Hobbes, philosophie, science et religión, las agrupa en forma de preguntas:

“- ¿Un cristiano depende en un momento dado de varios reinos”? La respuesta de Hobbes es negativa. Se pueden hacer dos promesas al mismo tiempo. Nada va a romper el compromiso del cristiano con el Estado civil.

“- ¿Quién establece la autoridad de la santa escritura?” De nuevo, el poder le compete al Estado. La autoridad depende del Estado.

171 Hobbes, Leviatán, p. 327. Continum International Publishing Group, a critical edition by G.A.J Rogers and Karl

Schuhmann, volume two.

Ibíd. P. 322. Traducción de Manuel Sánchez castro; “En efecto, ¿quien tiene un poder legitimo sobre una escritura para convertirla en ley?”. Editorial Fondo de Cultura Económica.

172Ibíd. P. 320

Ibíd. P. 377. Traducción de Manuel Sánchez Castro; ”Por el contrario, encuentro que la frase REINO DE DIOS se emplea en varios pasajes de la Escritura para significar un reino propiamente así llamado, constituido de manera peculiar por los votos del pueblo de Israel”. Editorial Fondo de Cultura Económica.

- “Si estamos sometidos a un rey que no es Cristiano, ¿de qué manera hay que actúar?” Esta pregunta remite de nuevo al sometimiento al orden público. En todos los casos, solo la autoridad política, detiene la autoridad173.

¿Qué pasa actúalmente con las leyes naturales, leyes que la tradición había identificado como leyes grabadas en el corazón en oposición a las leyes civiles? Dios únicamente obliga en cuanto al fuero interno, in foro interno. Las leyes divinas solo se refieren a la intención, no tienen ningúna realidad174. El poder del soberano está basado en las dos primeras leyes de la naturaleza que son también leyes divinas ¿Quién ordena obedecer? Es la ley de Dios la que nos manda a obedecer sin importar lo que nos ordenen, a nuestros soberanos civiles y por tanto a las leyes civiles. Las leyes civiles permiten obedecer a las leyes divinas; si la definición de las leyes compete al soberano, la filosofía política es autónoma, no necesita de Dios. En último recurso, es el soberano quien hace aplicar la ley, pasa a ser una especie de enlace divino.

EN EL FUNDAMENTO ESTABA LA FICCIÓN.

Es el artificio de la creación de un Dios mortal que suprime la ley divina e instaura la ley humana. Esta hipótesis es evocada de manera parcial por Mairet en su introducción al Leviatán: “C’est ici qu’est bouclé le cercle de la finitude. Par l’artífice du dieu mortel le règne tangible de la loi humaine commence. (…) les humains sont dans la sitúation d’Adam, ils ont échappé à la loi divine. (…) les

173 CF. Moreau, Science, politique et religión, p. 95

174 Hobbes dice a veces que las leyes de la naturaleza son mandamientos de Dios, como lo veremos, en última instancia, la

modernes n’ont donc pas nié Dieu pour fonder la république, ils s’en dispensent”175. Parece que el medio que los modernos encontraron para dispensarse de Dios es el recurso a la ficción.

Contrariamente a los escolásticos que habían tratado de purgar al derecho de las numerosas fictio legis, la reintroducción de la ficción en la filosofía de Hobbes le permite suprimir a Dios del

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