RESEARCH METHODOLOGY 5.1 Introduction
5.6 Data collection instruments
En primer lugar, veamos cómo está Espa- ña a nivel comparado utilizando el indica- dor de corrupción más popular en la li- teratura: el CPI o Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Interna- cional. El CPI se publica anualmente y re- fleja las percepciones subjetivas de exper- tos, fundamentalmente empresarios, sobre el nivel general de corrupción en un país. Si comparamos la evolución de Es- paña junto con la de otros países rele- vantes de nuestro entorno, podemos ver cómo, partiendo de una posición muy ne- gativa, España se acerca a niveles euro- peos en los años noventa, aunque en el nuevo milenio ese proceso de convergen- cia parase estancarse.
Además, el CPI de Transparencia In- ternacional, al basarse en la consulta a usuarios de la Administración, da un peso relativamente elevado a un determinado tipo de corrupción: el soborno. Como podemos ver en la Tabla 1, el número de españoles o franceses (Italia no está inclui- da aquí) que reconocen haber pagado un soborno es muy bajo, equiparable al de países que puntúan mucho más elevado en la clasificación de Transparencia Inter- nacional, como, por ejemplo, Suecia, Di- namarca o los Países Bajos. Sin embargo, que la experiencia directa de los españo- les con la manifestación más explícita de la corrupción sea muy baja no debe en- tenderse como que la corrupción en gene- ral sea baja (IDE-2008: 185). Es posible que la corrupción en nuestro país esté for- mada fundamentalmente por manifesta-
ciones menos evidentes para los usuarios cotidianos de la Administración, como los tratos de favor a determinados empresa- rios o el desvío de dinero público.
Recientemente, el CPI de Transparen- cia Internacional ha empezado a ser com- plementado en estudios comparados con el International Country Risk Guide (ICRG), publicado por PRS Group. Este indicador recoge percepciones subjetivas de corrupción (que tienden a sobrerrepre- sentar la figura del soborno), pero a la vez captura también variables de “calidad de gobierno” íntimamente relacionadas con el abuso de poder público para beneficio privado. Por ejemplo, la existencia de una burocracia eficiente y de un Estado de de- recho imparcial que no discrimine entre individuos y/o empresas. La evolución del indicador de ICRG ofrece un mapa me-
nos alentador de la situación en nuestro en- torno. Mientras muchos países europeos como los países nórdicos o el Reino Uni- do siguen presentando unos niveles de ca- lidad de gobierno bastante elevados, otros países, como Francia o Italia, parecen haber experimentado durante los últimos años un debilitamiento generalizado de los mecanismos de imparcialidad y con- trol de la corrupción. Por su parte, Espa- ña muestra un ligero incremento en ca- lidad de gobierno con respecto a 1990. Pero, teniendo en cuenta que la posición inicial era extremadamente baja en rela- ción con la media europea, la evolución de la calidad de gobierno en España dista mu- cho de ser óptima.
Esta situación se agrava todavía más si examinamos más de cerca la corrupción en España. Existen numerosos datos que nos hacen sospechar que los niveles reales de corrupción son mucho más elevados que lo señalado por los indicadores in- ternacionales. Como se ha mencionado an- teriormente, estos indicadores dan un peso muy notable a la existencia de sobornos, y los sobornos parecen representar un por- centaje relativamente limitado de la corrup- ción en España. La paradoja española, como subraya Villoria (2007b: 10), es que, mientras muy pocos españoles declaran te- ner una experiencia directa con la corrup- ción, un alto porcentaje considera que la corrupción está creciendo (48%) y una abrumadora mayoría opina que la corrup- ción afecta “muy significativamente” a la vida política (66%). Como apunta el IDE- 2008 (pág. 227), las encuestas ofrecen una imagen de la corrupción en España mu- cho más preocupante que la sugerida por
los indicadores comparados. A ello hemos de añadirle la evidencia derivada de las nu- merosas recopilaciones de casos de corrup- ción acaecidos durante los últimos años (ejemplos, Greenpeace 2006, Iglesias 2007, Villoria 2007b, Villoria 2008, IDE- 2008), que contabilizan centenares de epi- sodios de corrupción. En particular, es- tos estudios enfatizan la existencia de un gran problema de corrupción en el ám- bito de la administración local, fundamen- talmente asociada al desarrollo urbanís- tico (Iglesias 2007; Martín Mateo 2007). Según las encuestas, el 53% de los españo- les cree que en el ayuntamiento de la ciu- dad en la que viven hay corrupción (IDE- 2008: 228). Al mismo tiempo, las cantida- des económicas detectadas en estos casos de corrupción son muy significativas. Por ejemplo, a lo largo del periodo 1991- 2006, Juan Antonio Roca, asesor de urba- nismo del ayuntamiento de Marbella, po- dría haber acumulado más de 2.400 mi- llones de euros a través de la concesión ilegal de licencias y convenios urbanísticos.
Estos llamativos casos de corrupción lo- cal contrastan con la situación en muchos países de nuestro entorno. Por ejemplo, en los municipios del país que lidera la clasi- ficación de Transparencia Internacional en 2008 (Suecia) tan sólo se han documen- tado dos casos de políticos locales involu- crados en escándalos de corrupción en los últimos años, en ambas ocasiones por el supuesto cobro de sobornos. No sólo no se pudieron probar los hechos delictivos en ambos casos, sino que, además, los pre- suntos sobornos consistieron en el pago de unas vacaciones y la entrega de algunos re- galos de cuantía relativamente modesta.
En resumen, este mapa general de la corrupción en España nos muestra, en pri- mer lugar, un país relativamente corrup- to comparado con los países de su entor- no usando los indicadores estándar, y don- de, además, existen razones fundadas para sospechar que la corrupción es incluso más elevada de lo que apuntan dichos indicado- res. Por otra parte, no parece que la corrup- ción en España vaya en retroceso, en es- pecial en las administraciones locales. Es cierto que se trata de una corrupción poco extensiva, es decir, en la que pocos indivi- duos parecen estar directamente implica- dos, pero que, sin embargo, parece alta- mente intensiva, envolviendo grandes su- mas de dinero. La primera pregunta que podemos plantearnos a partir de este diag- nóstico preliminar es ¿por qué?, ¿qué cau- sas explican la corrupción en España?