RESEARCH METHODOLOGY 5.1 Introduction
5.4 Population and sampling techniques
La inacabada y difusa incursión del gru- po parapúblico ruso Lukoil sobre Repsol para comprar el 20% de la compañía pe- trolera española (o hispano-argentina) es un hecho más, en línea con la apresura- da solución dada al caso Endesa, de la ex- trema indefinición que viven los acciona- riados de las empresas energéticas espa- ñolas; una indefinición en la que, si se descuentan las ensoñaciones de inde- pendencia del mercado respecto a los po- deres públicos concretamente en el sector de la energía, tiene mucho que ver la ac- ción o inacción del Gobierno. Obsérvese, como precedente de consideración, la so- lución en el conflicto mencionado de En- desa. Para bloquear la entrada de E.ON en el accionariado de Endesa, soliviantado por el equipo directivo nombrado por el PP, el Gobierno instó la llegada del grupo ita- liano Enel de la mano –eso sí, como man- da la tradición– de su socio español, en este caso la constructora Acciona. Pues bien,
las diferencias de criterio entre Enel y Acciona han provocado una inestabili- dad casi permanente en la gestión de la compañía. Una vez que Enel acceda a la gestión en solitario, para que el Gobier- no disponga de resortes políticos y cor- porativos con los que garantizar el sumi- nistro energético –tener “el patio energé- tico ordenado”– debería pactar con Enel (una empresa pública italiana) las rela- ciones corporativas y políticas de Endesa con el Gobierno, sea éste o los futuros.
Veamos ahora el caso de Repsol y Lukoil, que responde a la misma enfermedad, pero enconada por la crisis inmobiliaria. La cons- tructora Sacyr adquirió el 20% del capital de Repsol, con intenciones puramente finan- cieras y con la función de estabilizar el ac- cionariado del grupo petrolero. Las difi- cultades financieras de Sacyr empujaron a la búsqueda de un comprador de ese 20%; y el comprador más firme en el mes de noviembre era la empresa rusa –bien que participada en el 25% del capital por los nor- teamericanos de Conoco Phillips– Lukoil, una prolongación más, como Gazprom, de los intereses del Gobierno ruso. Las con- diciones de la operación resultaban sor- prendentes porque Lukoil parecía dispues- to a pagar un precio muy superior al de mer- cado, circunstancia que alertaba sobre posibles contrapartidas ocultas. De nuevo aparecía la inestabilidad accionarial y la ex- pectativa de que las empresas energéticas españolas pudieran ser adquiridas fácil- mente por compradores con intereses energéticos –en el caso de Lukoil, proba- blemente también políticos– muy dis- tintos de los que pueden servir a los ciu- dadanos españoles.
La apertura del mercado energético español, entendiendo en este caso por tal sus empresas más importantes, es una anomalía en la Europa continental. Francia, Italia o Alemania mantienen to- talmente cerradas sus empresas, bien por el método expeditivo de mantener mayorías públicas –caso de EDF o Enel– bien a través de controles y privilegios estatales poco disimulados, como el caso de la alemana E.ON. Parece extrema- damente arriesgado prolongar situacio- nes de indefinición accionarial cuando el resto de Europa maneja con soltura un nacionalismo energético nada encu- bierto que impide la reciprocidad en las operaciones empresariales y defiende con firmeza los abastecimientos nacio- nales. En el caso de las empresas espa- ñolas existe un agravante: los gobiernos corporativos dejan bastante que dese- ar. Los intereses de los accionistas pue- den ser divergentes de los intereses de los directivos que gestionan las empre- sas. Es un fenómeno de aplicación a casi todas las empresas españolas, pero que se advierte con especial insistencia en las convulsiones corporativas que con cierta frecuencia sacuden los consejos de las grandes. Por ejemplo, es notoria la tensión permanente en Iberdrola en- tre ACS, su principal accionista, y el equipo directivo de la compañía. El úl- timo episodio que ilustra las dificulta- des de las empresas energéticas espa- ñolas para articular un núcleo acciona- rial autóctono ha sido la disolución de la precaria asociación que mantenían la constructora Acciona y el grupo público italiano Enel –con el 30% de capital del
Estado italiano– en el accionariado de Endesa. Acciona, acuciada por su eleva- do endeudamiento, ha vendido el 25% de Endesa a Enel y entrega así la gestión y prácticamente la totalidad de Endesa en manos italianas. El nacionalismo energético es ciertamente repudiable, pero algunos países como Alemania, Francia o Italia lo practican sin dema- siado rubor y tienen claras ventajas en el escenario energético europeo.
La evolución política y económica en 2008 no parece orientada a resolver las dificultades de los mercados de la ener- gía. En resumen, las características de ese mercado y el comportamiento de agentes económicos y sociales se pueden resumir en los siguientes puntos:
1
España mantiene una tasa muy ele-vada de dependencia energética que sólo puede corregirse mediante la aplicación de planes de ahorro y efi- ciencia. Durante 2008 el Ministerio de Industria actualizó los programas existentes. El nuevo plan no explica de forma satisfactoria cómo se van a con- seguir los objetivos deseados. No exis-te una política de precios coordinada con el ahorro de energía.
2
Los planes de ampliación y me-jora de las infraestructuras eléc- trica y gasística son imprescin- dibles para integrar la nueva oferta de energías renovables y absorber el gas procedente de los contratos del Magreb. Hasta ahora las inversiones previstas –unos 19.000 millones de euros en am- bas energías hasta 2016– se van cum- pliendo metódicamente ejecutadas por las empresas responsables del trans- porte eléctrico y gasístico.3
Los agentes económicos –empre-sas– y sociales –consumidores– aceptan muy a regañadientes la exi- gencia del mercado de que los precios tie- nen que recoger los costes incurridos. Unas y otros recurren automáticamente a las re- clamaciones ante las ventanillas de la Ad- ministración cuando se producen subidas bruscas y elevadas de los precios de los com- bustibles. Esta resistencia está en el ori- gen de la huelga de las compañías del trans- porte convocada en junio del año pasado.4
La Administración no ha encontra-do una solución adecuada al pro- blema generado por el sistema de cálculo de los precios de la electricidad. Tal método está generando un déficit de tarifa –diferencia entre los ingresos que obtie-nen las compañías por la tarifa autorizada por el Gobierno y los precios derivados del mercado mayorista– que se aproxima a toda velocidad a los 16.000 millones de euros. Los consumidores tienen la losa de una deuda diferida. El Ministerio de Industria inten- tará resolver el embrollo en 2009.
5
Al Gobierno le corresponde la ini-ciativa de promover un debate sobre la energía nuclear que vaya un poco más allá de la exposición de datos y bue- nos deseos exhibidos hasta ahora por los pronucleares y antinucleares. Tal iniciati- va se fundamenta, además, en que cual-quier nueva inversión en energía nuclear requeriría el aval del Estado para evitar nue- vas moratorias y minimizar costes regula- torios, presentes y futuros. El Gobierno ha variado la percepción que tiene de la ener- gía nuclear, abiertamente hostil en 2004 y ahora más proclive a una prolongación de la vida útil de las plantas nucleares. La ener- gía nuclear, no obstante, no ha resuelto to- davía el problema de los residuos.
6
Las energías renovables, con la eó-lica y solar a la cabeza, se conside- ran hoy como la mejor opción para sustituir, paulatina y racionalmente, las fuentes energéticas más contaminantes. Todavía necesitan de apoyo público en forma de ayudas que en el caso español se pagan a través de una prima en la tari-fa. Sólo la energía eólica está al borde de la rentabilidad sin apoyos públicos. El des- pliegue de las renovables en España ha sido espectacular gracias a esa política. Para am- pliar la comercialización de este tipo de energías resulta imprescindible avanzar en soluciones tecnológicas que las hagan ges- tionables, lo que exige nuevos sistemas para el almacenamiento de energía eléctrica. La masiva introducción del vehículo eléctri- co puede ser una contribución relevante.
7
Las soluciones para reducir la emi-sión de gases de efecto invernade- ro también dependen que se haganprogresos tecnológicos. Los métodos de re- ducción del CO2encarecen necesariamente el coste de la electricidad. A pesar de sus con- traindicaciones, el consumo de carbón será esencial durante mucho tiempo para la generación de electricidad.
8
El Gobierno está dispuesto a re-formar en profundidad la Comi- sión Nacional de la Energía, debi- do a la percepción social del fracaso del organismo como mediador o regulador del sistema energético. Lo que se conoce de esa reforma indica una reducción del núme- ro de consejeros. Sería deseable que ade- más se reforzase su independencia; tam- poco es muy prudente mantener el mo- delo de institución que replica el reparto de fuerzas políticas en el Parlamento.9
Los casos de Endesa, donde acaba dedisolverse el núcleo accionarial for- mado por Acciona y Enel en bene- ficio del grupo italiano, Repsol, con los ama- gos de Lukoil de comprar la participación de Sacyr y la posible salida del Banco Santander en Cepsa, demuestran que el dominio del capital en las principales empresas ener- géticas españolas es inestable y obstaculiza las decisiones de gestión a medio plazo. En este campo la intervención del Gobierno no ha sido afortunada; en 2008 no fue capaz de estimular mayorías de capital nacional con vocación de permanencia.Bibliografía
Aranzadi, C., Los dilemas de la energía nuclear en Es- paña. Revista economía industrial, Madrid, 2008. Ballesteros, M., Estado del desarrollo tecnológico de los biocarburantes. Energía, vol. 202, 24-8, 2007. British Petroleum, BP statistical review of world energy, junio, 2008.
CIEMAT. Análisis del ciclo de vida de combustibles al- ternativos para el transporte, 2005.
Club Español de la Energía, Balance energético de 2007 y perspectivas para 2008, Madrid, 2008a. Club Español de la Energía, Energía: las tecnologías del futuro, 2008b.
Comisión Nacional de la Energía. Información básica de los sectores de la energía 2008. Madrid
European photovoltaics industry association. Solar ge- neration V, septiembre de 2008
European wind energy association. www.ewea.org, 2008.
Fundación para estudios sobre la energía, El futuro del carbón en la política energética española, Madrid, 2008.
Global wind energy council. Global wind 2007 report, 2008.
International energy agency. World energy outlook, 2004, 2005, 2006, 2007,,2008.
International energy agency. Key world energy sta- tistics, 2008.
López, C., Retos actuales de la energía 2008 Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Plani- ficación de los sectores de electricidad y gas. Ma- drid, 2008
Pacala, S., y Sokolow, R. H., Stabilization Wedges: Sol- ving the climate probleme for the next 50 years with current technologies. Science, 305, pp. 968-72, agosto de 2004.
Sokolow, R. H. Can we bury global warming?, Scien-
tificAamerican, julio 2005, 39-45.
VV AA, Tratado de regulación del sector eléctrico. Thomson/Aranzadi, 2008
World energy council. Survey of energy resources, 2007.
Worldwatch Institute. Biofuels for transport, Earths- can, 2007.
Zah, R., et al., Ökobilanz von energieprodukten: ökologische bewertung von biotreibstoffen. Empa, St. Gallen, Switzerland, 2007.