Modelos constructivistas
Modelos constructivistas
Modelos constructivistas
La terapia de
rol fijo
, extraída de la “teoría de los constructos personales” de George Kelly, es una de las variantes técnicas de este enfoque (Epting y Nazario, 1989), cuyo objetivo central es otorgar al individuo la oportunidad de adoptar una “personalidad ideal” delineada por sus propias expectativas. Consideran el proceso terapéutico como un proceso de co- construcción del significado entre cliente y terapeuta por medio de actividades narrativas. La secuencia narrativa analizada incluye emociones, motivaciones, pensamientos, intenciones y acciones del cliente, presentadas en un contexto argumental con cinco elementos: 1) el escenario (lugar ytiempo), 2) el agente (la persona que de alguna manera media el problema), 3) la acción (aquello que sucede), 4) el instrumento, y 5) la meta. De la narrativa se obtienen conclusiones para articular el tratamiento en base a un acuerdo recíproco entre el cliente y el analista que, a partir de la consciencia del malestar, decida “opciones de crecimiento” con direccionalidad progresiva (Botella y Feixas, 1998).
La terapia cognitiva-interpersonal
. Se dirige al descubrimiento de aspectos inconscientes de la experiencia, tratando de evaluar como "observador participante” los procesos cognitivos centrales asociados al “esquema interpersonal” disfuncional del cliente, explorando sus muestras en los componentes emotivos de acontecimientos vitales, o en las circunstancias nacidas de la propia relación terapéutica. Safran y Segal (1990/1994) indican que este tratamiento se centra en tres focos según las dificultades se presenten: fuera de la sesión, dentro de la sesión, y las disposiciones inconscientes a la acción. En todos los focos se fomenta la “toma de conciencia” de los pensamientos automáticos. Parte importante del procedimiento es detectar "marcadores interpersonales" que indicarían problemas o rupturas en la alianza terapéutica, como en las siguientes situaciones: 1) escepticismos expresados (in)directamente o en sentimientos, opiniones negativas o sarcasmos hacia las posibilidades del consultor o de la terapia; 2) alusiones a pasados tratamientos insatisfactorios; 3) discrepancias sobre las metas terapéuticas; 4) anuencia excesiva hacia el planteo del terapeuta; 6) negativismo y resistencias para responder a las indicaciones y tareas. Para desactivar estos marcadores o utilizarlos como anclas para la mejora, se replantea la comunicación y el intercambio de sentimientos entre el terapeuta y el cliente.La terapia de esquemas.
Se centra en el conocimiento de los orígenes, la infancia de los pacientes y la influencia de todo eso en los problemas emocionales vinculados a un supuesto esquema disfuncional temprano. Los esquemas disfuncionales tempranos trasuntan creencias incondicionales sobre uno mismo en relación al entorno, debidas a la interacción entre las necesidades afectivas centrales no satisfechas en la experiencia temprana (relaciones poco recompensantes con la familia) y las características temperamentales. Estos esquemas se perpetúan a través de: a) distorsiones cognitivas; b) patrones (“trampas”) vitales autoderrotistas; y c) estilos de afrontamientos de esquemas. La meta final del tratamiento es incorporar esquemas específicos y estilos de afrontamiento que no fueron integrados consistentemente en la personalidad, utilizando técnicas cognitivas, conductuales, del niño interior, psicoanalíticas, interpersonales yexperienciales, y manejando la relación paciente-terapeuta de modo que se fijen cinco áreas de cambio: 1) en las relaciones sociales, 2) en la autonomía, 3) en la autoestima, 4) en la autoafirmación y autoexpresión, y 5) en la preocupación por los demás (Young y Klosko, 1993/2001).
La terapia cognitivo-estructural.
Intenta reconstruir la organización cognitiva personal del cliente, e identificar los supuestos tácitos que estructuran su experiencia, procediendo a variar sus desequilibrios mediante cambios “superficiales” (técnicas cognitivo-conductuales) y “profundos” (técnicas cada vez más cognitivas o incluso psicodinámicas) (Guidano, 1992/1994). Elabora la dinámica como un proceso de co-construcción del significado entre cliente y terapeuta por medio de actividades narrativas que incluyen emociones, motivaciones, pensamientos, intenciones y acciones del cliente, formuladas en un contexto argumental con cinco elementos: el escenario (lugar y tiempo), el agente (la persona que de alguna manera media el problema), la acción (aquello que sucede), el instrumento y la meta. De dicho proceso se sacan conclusiones para armar el tratamiento partiendo de un acuerdo recíproco entre las partes, que, a partir de la consciencia del malestar, seleccione “opciones de crecimiento” direccionalmente progresivas.TRATAMIENTO CON ENFOQUE INTERCONDUCTUAL TRATAMIENTO CON ENFOQUE INTERCONDUCTUAL TRATAMIENTO CON ENFOQUE INTERCONDUCTUAL TRATAMIENTO CON ENFOQUE INTERCONDUCTUAL
El enfoque interconductual kantoriano se puede considerar como una aproximación
sui generis
, aun cuando su planteamiento básico no se aleja del conductismo radical y del contextualismo, al decir de Hayes (1993). Sin embargo, el interconductismo mexicano ha construido su propia versión del asunto y, entre otras cosas, también ha desarrollado una variante tecnológica que pretende oponerse a las perspectivas “morfológicas” de la terapia conductual tradicional. En este sentido, elanálisis contingencial
de Ribes, Díaz-González, Rodríguez y Landa, (1986) y Díaz Gonzáles (1999), procura: a) “desprofesionalizar” los métodos de trabajo de modo que el usuario mismo sea quien defina las particularidades de la intervención, y b) adiestrarlo para que reconozca patrones valorativos en la situación problema, desenmascarando redes morales envolventes. Tras una evaluación en los ejes macro y microcontingencial de la situación, se propugnan cuatro tipos de procedimientos: 1) alterar disposiciones del cliente, 2) alterar la conducta de otra persona que cumple funciones auspiciadoras, mediadoras y reguladoras en el problema, 3) alterar la conducta del cliente para hacerla más efectiva, y 4) alterar las prácticas macrocontingenciales valorativas pertinentes, propiasdel usuario y de otros. Las técnicas para cumplimentar cada punto son elegidas bajo criterios funcionales, siempre dentro del marco conductual (Díaz-González, Landa, Rodríguez, Ribes y Sánchez (1989).
CONCLUSIONES CONCLUSIONES CONCLUSIONES CONCLUSIONES
Se prosigue exponiendo más tratamientos conductuales. El
condicionamiento encubierto
se vale de coverantes imaginales y verbales que modifican predictiblemente los parámetros de la conducta. Elaprendizaje
social
integra los paradigmas, métodos y técnicas ya vistos con el aprendizaje vicario, la autorregulación, la terapia verbal y el entrenamiento en comunicación y habilidades sociales. Lasvertientes cognitivo-conductuales
rescatan el plano de los pensamientos (frecuentemente abordados como discurso verbal interno), y, sin desconectarse de los procedimientos precedentes, utilizan procedimientos de contra-argumentación para modificar las cogniciones, la enseñanza de recursos autoinstruccionales y la solución de problemas.Las
terapias de tercera generación
son variantes inicialmente surgidas del conductismo radical que rescatan la importancia del contexto verbal en la (re)construcción de las contingencias, comprometiéndose con procedimientos indirectos de control mediante estrategias “paradójicas”.Los
modelos
terapéuticos
“integrativos”
, intentan conjugareclécticamente procedimientos (e incluso conceptos) conductuales, cognitivos, psicoanaliticos, humanistas, y hasta “alternativos”. Asimismo, parte del enfoque cognitivo del comportamiento ha dado lugar a las
psicoterapias
constructivistas,
que permitirían pasar de una representación disfuncional de la realidad objetiva a una reconstrucción personal más proactiva, valorando el rol adaptativo de los procesos inconscientes y de la emoción.Por último, el enfoque interconductual es una aproximación cercana al conductismo radical y el contextualismo, que ha desarrollado el
análisis
contingencial,
otorgándole al usuario la definición de las particularidades de la intervención, y revisando los patrones valorativos que forman redes morales envolventes dentro de la situación problema.PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN
1) ¿En qué se basan las técnicas de condicionamiento encubierto? 2) ¿Qué distingue a la tecnología de aprendizaje social?
3) ¿En qué consisten los tratamientos de control cognitivo? 4) ¿Por qué el nombre de terapias de tercera generación?
5) ¿Cuáles son las características de los tratamientos integrativos y de los tratamientos constructivistas?
11. Aplicaciones
´
n el capítulo sobre ingeniería del comportamiento, al disertar sobre el perfil general del aplicador conductual, se dijo que, gracias al nexo establecido por una filosofía pragmática, se puede relacionar aceptablemente la teoría con la práctica más allá de la diversidad de especialidades y áreas de aplicación. Las aptitudes que se requieren son, desde este punto de vista, generales; saberes evaluativos, diagnosticativos e interventores. Sin embargo, no puede dejarse de lado que los ámbitos aplicativos son complejos y que la experiencia en cada uno de ellos define ciertos tipos de competencias especiales, en función a los pormenores del espacio en el cual el profesional presta sus servicios. Aquí se mencionarán varios de ellos, informando al principio de cada sección sobre las caracterizaciones globales de dichos ámbitos en base a la revisión sintética realizada por Olivares, Maciá, Olivares y Rosa (2012), que, a su vez, se basan en artículos y documentos especializados sobre el punto. Luego se pasará a exponer los aportes que hace la ingeniería conductual en cada área, con énfasis en clínica y de la salud, educacional, social y organizacional. A otras áreas emergentes también se les dedicará un apartado.
APLICACIONES AL CAMPO CLÍNICO Y DE LA SALUD APLICACIONES AL CAMPO CLÍNICO Y DE LA SALUD APLICACIONES AL CAMPO CLÍNICO Y DE LA SALUD APLICACIONES AL CAMPO CLÍNICO Y DE LA SALUD
El campo de la psicología clínica y de la salud es el área que evalúa, explica, trata, modifica y previene las alteraciones, los problemas o los trastornos psicológicos relevantes para los procesos de salud y enfermedad, en los contextos donde se producen. El componente clínico enfoca aquello que interfiere o causa padecimiento en el contexto de la actividad cotidiana; mientras que el de salud centra su interés en la parte relativa a la salud física y al desarrollo de un comportamiento preventivo respecto al bienestar y calidad de vida.
En este contexto, ya se ha expresado en este libro que la mayoría de procedimientos clínicos con soporte empírico aceptados por la
Asociación de
Psicología Americana
―tanto para adultos como para niños yadolescentes―, son de tipo conductual o conductual-cognitivo (Chambless & Ollendick, 2001; Pérez-Alvarez y Fernández, 2003). Los problemas y trastornos a los cuales se aplican son, gruesamente, como lo señala Kort (2006):
1) Ansiedades y fobias diversas, estrés post-traumático, depresión. 2) Dependencias y abusos químicos (drogas, alcohol, otros).
3) Psicopatologías (disociativas, somatoformes, de control de impulsos, de estados de ánimo, esquizofrenia, demencia, de alimentación y de personalidad).
4) Discordia marital y problemas familiares y de pareja en general. 5) Disfunciones sexuales (todo tipo), y parafilias.
6) Problemas de salud (oncológicos, disnea, dolor, estreñimiento, miopía, migraña, etc.), y estilo de vida.
Para tratar problemas ansiógenos y distímicos hay un abundante arsenal de técnicas. Igualmente, para la psicopatología y las adicciones, Caballo, Buela-Casal y Carrobles (1995) revisan las opciones de tratamiento para los diversos trastornos, mostrando que hoy las aplicaciones son múltiples. La tabla 11.1 las resume.
En problemas de pareja, la investigación conductual ha determinado que hay cuatro sectores claves para el bienestar de la relación: a) el decremento del valor gratificante y el incremento de la coerción; b) la falta o distorsión de la comunicación; c) la incapacidad para tomar acuerdos percibidos como equitativos; y d) incapacidad para resolver conflictos. La terapia conductual de pareja procura ocuparse de mejorar esos componentes, teniendo especial cuidado en mantener el afecto y demás emociones como factores centrales (Cápafons y Sosa, 2009).
La extensión de estos principios se aplica también a los problemas de familia en todas sus manifestaciones (Llavona y Méndez, 2013). Respecto al comportamiento sexual, un aspecto preferencial referente es la intervención terapéutica sobre sus disfunciones, caracterizadas “por una alteración en alguna de las fases de la respuesta sexual humana (deseo, excitación, orgasmo y resolución)”. En este sentido: “Frecuentemente, la dificultad o imposibilidad de alcanzar alguna de estas fases se acompaña de la ausencia de sensaciones subjetivas placenteras y de la imposiblidad de disfrutar de las actividades sexuales” (Sierra, 1996; p. 337). Asimismo, Hyde y DeLamater (2003/2006) resumen que las causas psicológicas de los trastornos sexuales
“se categorizan en causas inmediatas como ansiedad o interferencia cognitiva; aprendizaje previo; factores emocionales y factores conductuales o de estilo de vida. Los factores interpersonales incluyen conflicto en la relación con la propia pareja y problemas de intimidad” (p. 482). La ingeniería del comportamiento se distingue particularmente en la intervención efectiva sobre estos problemas. Así, en la lista de tratamientos psicológicos empíricamente validados que la APA difunde desde hace algunos años (Chambless y Ollendick, 2001; Labrador, 2004), figuran:
Tabla 11.1. Tratamientos conductuales para diversas psicopatologías. Trastornos por
ansiedad
Fobias diversas, Pánico, Obsesión compulsiva, Estrés postraumático
Exposición,
Condicionamiento encubierto, Reestructuración racional, Manejo de ansiedad
Trastornos disociativos
Personalidad múltiple Reforzamiento positivo de identidad Trastornos
somatoformes
Psicosomáticos, hipocondría
Terapia racional, Biorretroalimentación Control de
impulsos
Adicción al juego, manías, abusos
Reacción de competencia, Solución de problemas, Terapia aversiva, Sobrecorrección Estado anímico Depresión Terapia cognitiva,
Terapia dialéctica Esquizofrenia Delirante, psicótica,
catatónica
Farmacoterapia, Terapia cognitiva, HHSS, Afrontamiento Demencia Alzheimer, Senil Ambiente reforzante, Autocuidado Trastornos de personalidad Paranoide, Esquizoide, Antisocial, límite, Histriónica, Narcicista Solución de problemas, Terapia dialéctica, Trastornos de alimentación Bulimia, Anorexia Moldeamiento, Solución de problemas
1) Para la disfunción eréctil: terapia conductual y terapia cognitivo- conductual orientadas a reducir la ansiedad sexual y mejorar la comunicación.
2) Para el trastorno o disfunción orgásmica femenina: terapia marital conductual más terapia de Masters y Johnson, terapia sexual de Masters y Johnson, y entrenamiento en habilidades sexuales.
3) Para la eyaculación precoz: terapia conductual.
4) Para el vaginismo: terapia conductual basada en la exposición. 5) Para discordia marital: terapia marital conductual y terapia cognitiva.
6) Para casos de parafilias/abusadores sexuales: terapia conductual y terapia cognitivo-conductual.
Algo resaltante es que, como lo reconocen los mismos Hyde y DeLamater (2003/2006, p. 471), la terapia sexual de Masters y Johnson —que desde los años 70 es prácticamente la más aceptada y cubre casi todo el espectro de disfunciones— está enteramente compuesta de técnicas conductuales. Un “histórico” especialista anglosajón de los estudios sobre el comportamiento sexual, el Dr. John Bancroft (1974/1977; 2000), hace una revisión de los métodos de proveniencia respondiente u operante (o mixtos) utilizados por la ingeniería conductual para diversas "patologías" (homosexualidad no deseada, pedofilia, fetichismo, travestismo y transexualidad, exhibicionismo y sadomasoquismo): terapia aversiva, terapias de exposición en vivo e imaginal con modificación de fantasías (p. ej. la desensibilización sistemática); uso de principios de reforzamiento positivo (modelamiento, encadenamiento, aprendizaje de evitación, modelado, etc.); y reestructuración cognitiva para el cambio de actitudes. Además, discute los diversos tipos de evaluación conductual aptos para calibrar las modificaciones (también lo hace Sierra, 1996).
La psicología de la salud también se ha visto beneficiada por la concepción comportamental, a través no sólo de la aplicación de los principios de modificación de conducta a los estilos de vida cotidianos (conductas instrumentales de prevención, locus de control, investigación de patrones nocivos de personalidad y educación para la salud), sino mediante la conformación de interdisciplinas como la medicina conductual, la farmacología conductual y la psiconeuroinmunología. Estas integran los avances de la ciencia biomédica (neurología, endocrinología, anatomía, epidemiología y fisiología) y del análisis experimental del comportamiento (condicionamiento del sistema nervioso, biorretroalimentación, efecto placebo, farmacología), para aplicarlos al tratamiento de enfermedades o trastornos antes llamados “psicosomáticos”, infecciosos e incluso cancerígenos (Bayes, 1988; Ardila, 1997; Abarca, Alexander, Espinoza y Vera, 2005; Fernández, 2008).