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DATA LEAKAGE PREVENTION (DLP)

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4.2 DATA LEAKAGE PREVENTION (DLP)

“A pequeña escola rural” es objeto de estudio por parte de multitud de investigadores en Portugal (Amiguinho, 2008; Canario, 2000 y Sarmento, 2003), aunque aún se encuentra en fase de consolidación en la agenda investigadora (Sarmento, Sousa y Ferreira, 1998).

3.5.1. Algunos apuntes históricos

En los años treinta, el 80 % de la población portuguesa vivía en el campo, la sociedad era eminentemente rural. El índice de analfabetismo era muy alto, el 70 % no sabía leer. Las escuelas rurales no tenían suficientes dotaciones físicas y materiales para atender a las necesidades educativas de la población rural. En este contexto predominaban los contenidos pasados de una generación a otra y la escuela rural quedaba relegada a una educación sin prestigio en aquellos lugares que había escuelas en este medio (Fagundes, 2013). En esta época el gobierno portugués autorizó la creación de escuelas incompletas en las poblaciones rurales, aunque estas mismas fueron sustituidas

Capítulo 3: La Escuela Rural en el marco internacional: Una realidad universal

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poco después por los postos de ensino, transformándose en unos años en postos

escolares.

En los años cuarenta, el número de escuelas rurales oficiales supone el 33%, aumentando considerablemente hasta los años cincuenta. Medidas institucionales, aunque insuficientes, que se implementan con el fin de solventar la baja escolaridad en el contexto rural. Eran puestos escolares que se organizaban en edificios precarios, multinivelares y en aulas y centros rurales unitarios. En algunos casos la casa donde vivía el maestro era el único local para la enseñanza, “la relación casa del profesor y escuela fue muy estrecha influenciando en la estructura de la organización escolar…” (Martíns, 2007). Esas casas eran espacios pequeños, locales improvisados y adaptados, con un único docentes en salas multinivelares (Fagundes, 2013). Además de la precariedad de los edificios, la escasez de recursos era otro factor influyente en la enseñanza rural, lo cual acarreaba falta de profesores que quisieran desarrollarse laboralmente en el medio rural. Incluso, se llegó a aceptar que para maestro rural no hacía falta una formación específica, teniendo salarios inferiores respecto a los profesores de primaria e la ciudad. Eran condiciones poco garantistas de desarrollo profesional. La mecanización y naciente industrialización de la agricultura en los años cincuenta no supuso cambios aparentes.

En los años sesenta uno de los hitos más importantes fue la obligatoriedad de la enseñanza por normativa, en cuatro años, tanto para hombres como mujeres. Los problemas acentuados en lo rural por desigualdades socioculturales y económicas se tienden a esperanzas a través de la escuela. A pesar de todos ello, parece que el interés político decrece. Durante la época salazarista la escuela rural estaba relacionada con el modo de explotación agroganadera, e impedía una enseñanza de calidad para una población con estudios elementales, la mayoría analfabetos. A lo largo de los años, las diversas dificultades se han compensado por la presencia de la escuela en la comunidad rural.

En la década de los ochenta y noventa, la dimensión social de la misma ha contribuido a valorarla. Su mantenimiento ha sido motivo de reivindicaciones continúas de la población rural portuguesa. La escuela formaba parte de la comunidad con acciones que implicaban a todo el pueblo o aldea, demostrando sus potencialidades para aunar todos los esfuerzos en el desarrollo local de una realidad situada.

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3.5.2. Escuela rural y comunidad en la actualidad: de lo educativo a lo social En el contexto escolar rural, la red escolar de primer ciclo de Ensino Básico está formada por escuelas pequeñas (Canário, 2003).

Las características de la escuela rural son una oportunidad para llevar a cabo prácticas pedagógicas de innovación (Amiguinho, Oliveira y Raposo, 1999), “haciendo de la escuela rural una especie de laboratorio de otra escuela…y presentándose como una realidad portadora de futuro, ¿qué futuro para el mundo rural y su escuela?” (Canário, 2008). “La escuela en el medio rural continúa dando muestras de la riqueza y del potencial de las experiencias educativas y de intervención comunitaria que puede integrar y hasta impulsar, aun cuando su dimensión es cada vez más reducida” (Amiguinho, 2011).

En los últimos años, las políticas públicas9 han puesto de manifiesto y han atribuido dificultades para el mantenimiento de la pequeña escuela, llevando al límite una situación de desamparo en el medio rural, “más recientemente, en la vorágine reconcentracionista de la red escolar a que nos referimos y en un renovado y aún mayor, y quizá anacrónico, menosprecio u omisión de los problemas específicos de las colectividades rurales, la intervención no fue solamente a contracorriente, sino también ampliando el registro de la resistencia en escuela y en las comunidades. Tal vez hayan sido estos los factores mayores de motivación de los protagonistas” (Amiguinho, 2011). Las escuelas rurales han servido de espacios comunitarios que han movilizado a todos los protagonistas del medio rural. Ha sido una voluntad común revitalizar la educación rural en los pueblos ante el miedo a su cierre, reconstruyendo un sentimiento de pertenencia e identitario de sus gentes, incluso en ocasiones, basada en la cultura popular que ofrecen las personas mayores. Esto no quiere decir que se olvide la función educativa, sino que converge con la función sociocomunitaria. Un fuerte vínculo que ha transformado algunas escuelas y que afecta todo el territorio en la prestación de los servicios educativos “lo que ocurre en la escuelas afecta y es afectado por toda la comunidad” (Sarmento, 2003). Algunos ejemplos y experiencias la presentan los autores

9Públicamente la Ministra de la Educación declaró, como reacción a los que consideraban que

cerrar una escuela equivaldría a hacer desaparecer la aldea en la que estaba, que la mayor parte de las aldeas estarían muertas y que ¡nada habría que hacer! Por eso, no se podría nunca sacrificar la escolarización de los niños por algo que no sólo no tenía sentido (salvar la aldea), cuando no había objeto social que lo justificara (porque las aldeas estarían condenadas a que desaparezcan o mueran)” (Amiguinho, 2011).

F. J. García Prieto

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citados. También, algunos proyectos (Projecto das Escolas Rurais; Projecto ECO; Projecto das Escolas Isoladas) se centran en el papel local de la escuela en el sistema educativo.

El papel de las agrupaciones escolares rurales, siendo más un concepto de concentración, donde dos o tres escuelas de aldeas o pueblos cercanos inician un proyecto educativo común, se presenta como una posibilidad de mantenimiento de la educación en el contexto rural actual. Pero esto era en su origen, ya que se ha desvirtuado. Agrupamientos que aseguran el servicio educativo de un “concelho” creando una “osmosis entre la escuela y su contexto” tal y como apunta Canário (2000).

Pero como veremos en el epígrafe siguiente, la deriva ha sido otra. Véase como ejemplo el siguiente: “Foi no ano lectivo de 2001/2002, que nasceu o agrupamento da Flor do Campo passando a agregar, a partir dessa data, todos os estabelecimentos de ensino do concelho num projeto educativo comum. Desde esta data, assistiu-se a uma redução progressiva do número de escolas do 1o ciclo e de Jardins de Infância. A título de exemplo, em 2008, data da aprovação e homologação da Carta Educativa do Concelho, existiam 27 equipamentos de ensino no concelho (12 JI; 14 EB1; 1 EB 2, 3 com Secundário), sendo que, actualmente, o agrupamento é constituído pela escola sede, dois centros escolares, uma EB 1 e um Jardim de Infância. Neste conjunto de escolas estudam cerca de 1100 alunos e trabalham 100 professores e 40 assistentes (operacionais e técnicos). A história da constituição e estruturação deste agrupamento e do meio em que se insere, que em traços largos aqui damos conta, reflecte os movimentos (re)organizativos que os vários e sucessivos governos têm executado” (Ferreira, 2013).

3.5.2.1. La peligrosa deriva de la escuela en el medio rural: apuntes para reflexionar

La escuela rural en Portugal no solo atiende desde perspectiva de trabajo escolar, también de educación comunitaria en la diversidad de sus tipologías de escuela rural. La escuela rural, en una sociedad como la de hoy, multicultural y conectada globalmente tiene que cambiar en altas expectativas y no en concentraciones donde lo que se está realizando es perder la educación en el territorio para rentabilizar económicamente. Se está escolarizando cada vez más la educación escolar, lo que quiere decir que se está adentrando la educación entre los muros de los centros escolares, rompiendo con la comunidad e institucionalizando. La escuela se está institucionalizando en detrimento de la socialización a través de las macroconcentraciones que en los últimos años se está desarrollando. Agrupamientos de centros pero en detrimento del cierre de unidades en

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las aldeas y localidades, para concentrar en uno o dos centros a alumnado de una zona. La deslocalización o desterritorialización de la escuela para hacer una escuela que no es de ningún lugar, teniendo sentido académico pero no sentido social. Escuela de todos y escuela de ninguno.

Por detrás de las concentraciones se dice que hay un cambio, pero lo que se está haciendo es conservar la escuela incluso rehabilitando la lógica de alumnado del mismo nivel (homogeneización) para rentabilizar, pero lejos de su entorno y de su cultura.

Sin embargo, las escuelas rurales agrupadas tienen un objetivo contrario, formando un tejido social donde diferentes localidades aglutinan culturas complementarias y se desarrollan socialmente. Proponen la heterogeneidad contra la homogeneidad de las concentraciones.

Las políticas neoliberales están haciendo de su dogma la construcción del sentido común, es decir, no hay otra realidad, cosificando la realidad hasta el extremo de decir que son normales10. Es una realidad en el país vecino, trasladando esas acciones a algunas Comunidades Autónomas españolas.

10Los últimos años en Portugal fueron de una fuerte y sistemática tentativa de completa aniquilación de todo aquello

que se dio en llamar escuela rural o escuela en el medio rural1. Se inició con el primero gobierno del partido socialista, prosiguió con el segundo y ha tenido ahora su epílogo. Efectivamente, en Portugal, pasó a considerarse definitivamente que ya no había posibilidad de supervivencia en términos de red escolar y de servicios educativos verdaderamente descentralizados, además del presupuesto tener en cuenta el presupuesto. Es decir, justificaciones político-económicas dictaron un impulso final que llevó al cierre de centenares de pequeñas unidades escolares, principalmente en el medio rural. Pero, a semejanza de muchos otros ámbitos, en las estrategias políticas de los gobiernos, la argumentación tendió siempre a ocultar la verdadera cara de las medidas políticas y las actuaciones gubernativas. Subordinando la tradicional justificación de la anormal socialización de los niños en las pequeñas estructuras escolares, se inventaron datos sobre unos extensos problemas pedagógicos de los niños, “dramáticamente” alcanzadas por las elevadas tasas de fracaso escolar, como frecuentemente se divulgó. Los datos, a pesar de haber sido profusamente referidos, nunca fueran presentados mucho menos mirados, a no ser, supuestamente por los responsables del Ministerio de la Educación”. (Amiguinho, 2011).

CAPÍTULO 4