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Data and Methods

In document Three Essays about Health and Welfare. (Page 104-115)

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4.3 Data and Methods

una quiebra de esa cierta unidad del

mercado de trabajo, polarizando los

condiciones laborales, o pueden sencilla- mente verlos como ajenos, y los subcon- tratados por su parte, carecer de interés en sindicalizarse; pero con frecuencia ocurre que esta aparente indiferencia se agrava de forma explícita y deviene en una rotunda división obrera y un peligroso conflicto de intereses, sobre todo cuando coinciden dos tipos de trabajadores y trabajadoras en el mismo centro de trabajo realizando las mismas labores, pero con salarios y condiciones muy diferentes: aquellos que pertenecen a la

plantilla perciben como intrusos e

inconformistas a las personas externas y se sienten amenazados por ellas, mientras que éstas tildan a aquéllos de insolidarios, acomodados y privilegiados.

“Sí, hay ruptura y hasta se genera odio de clase de los precarizados frente a los de estabilidad plena, los medios han incidido para hacer creer que la situa- ción de bajos salarios se debe a que unos ganan más, los trabajadores plenos, y otros en la miseria los precari- zados” (entrevista a Carlos Bustos, de ICEM -Federación Internacional de Sindi- catos de la Energía, Química, Minas e Industrias Diversas).

“El trabajador irregular es un compe- tidor a fumigar porque ayuda a desre- gular, aún más, el mercado de trabajo”. En vez de denunciar a las mafias empre- sariales se pone el acento en lo más fácil; en el más débil y desprotegido” (entrevista a Roger, del sindicato CGT).

“Así es, por supuesto que se realiza esa ruptura. En Bolivia tiene sus diferentes matices por ejemplo: la fábrica más grande de cemento, Fancesa tiene alrededor de 400 trabajadores perma- nentes, que son una aristocracia con buenos salarios, donde se respeta los derechos laborales y les brinda seguri-

dad industrial. Y alrededor, en el caso de sus ampliaciones, son 3.000 empleados subcontratados; eso implica que existe de por sí un total divorcio entre unos y otros, cuando prácticamente la labor que realiza la clase obrera desde un punto de vista global en la práctica, es lo mismo en cadena, pero el mismo” (entrevista a Vladimir Mendoza, de la Federación Departamental de Trabaja- dores en Educación Secundaria).

“Con respecto a la existencia del clásico conflicto entre trabajadores permanen- tes de una empresa y trabajadores subcontratados, claro que se ha dado, porque evidentemente así ha sido. Por ej., en Electro paz - no recuerdo si filial de Endesa o Iberdrola… creo que Iberdrola-, que es la empresa que terceriza la electricidad en la Paz y El Alto, se dio el conflicto porque se distinguían los derechos: Había un staff

que se dedicaba a tareas más

administrativas, y otro staff que eran los trabajadores de cobranzas… además éstos eran quienes tenían problemas con la gente, porque además de enfrentarse a los pozos/postes todos los días – que están en la calle-, se están todo el tiempo peleando con la gente por los cobros, los cortes, etc. Entonces, hay sectores especializados, y este sector está fuera de la plantilla de la empresa, lo que fue motivo de pelea en un momento dado, reivindicando su incorporación en la plantilla de la empresa y que la empresa les asegure, que les dé condiciones mínimas de seguridad laboral porque están expues- tos a un montón de riesgos reales -que te muerde un perro, te agarra una familia y te lesiona porque les has querido cortar la luz, etc-. Entonces, tuvieron un conflicto que terminó en los juzgados, porque fue tratado como un tema privado” (entre-vista a Marco

Gandarillas, del Centro de Documenta- ción e Investigación de Bolivia).

“En el caso de los trabajadores

subcontratados, esto es muy palpable para nosotros, como tenemos ahí (por decirle) como 200 personas tercia- rizadas. Entonces, crea a nivel de trabajadores un celo, no querer enseñar, ocultarle todo lo que el trabajador que está asegurado sabe para defender su lugar, no les dan opción a nada. Entonces, hay pugna, una lucha y por ahí empiezan a hablar, ¡Ah! Que este es egoísta, que no quiere enseñarme, (y el otro responde) pero si tú eres terce- rizado, ni siquiera tienes derecho a entrar aquí, así les tratan. Entonces, hay esa discordancia” (entrevista anónima, trabajador de PIL).

“Sí. Sabes, hay la ruptura. El descen-

tralizado no tiene seguro, no tiene los beneficios que tiene la empresa madre del que se ha tercerizado, no tienen sus beneficios sindicales... y eso hace, cuan- do van a un problema y dicen: “ah! tú no eres sindicalizado”. Entonces en una empresa descentralizada la solidaridad de clase se parte. La intención de las ETNs es hacer eso. Por tanto, creo que sí, hay esa ruptura y sea por esa discri- minación y todo eso. Ahora soluciones o en cuál de estos elementos se pierde la esencia de clase, ese principio de soli- daridad de clase... y es muy duro, porque incluso los encargados de esas empresas descentralizadas o terciarias son los mismos compañeros afiliados al sindicato, que por emprendedores o por las nuevas políticas de esta eficiencia empresarial, erigen un grupo, otro sub grupo, entonces nuestro compañero que ha ido a la clase de explotados se vuelve explotador y desclasado de nuestra clase y cuando le conviene es nuestro afiliado, por cuidar sus recursos , esos

fenómenos súper complejos por la terciarización” (entrevista a Gustavo Moreira, del sindicato Central Obrera Departamental de Cochabamba).

“Solo cuando hay luchas colectivas se recupera el espíritu solidario. Mientras tanto todo el mundo está en su onda, en su subsistencia diaria. Se produce un enfrentamiento entre los trabajadores que están adentro y los de afuera, con los trabajadores fijos y los que no lo son. Los fijos ven que por culpa de ellos, los van a volver a ellos informales: “Esto les va a suceder a vosotros también”. Esto es el imaginario que está colocado en los trabajadores de allá. Entonces, lejos de existir una solidaridad, lo que hay es una guerra civil entre los dos sectores. Véase que incluso esto es tan grave, que los trabajadores de la fábrica son paga- dos por las empresas para que vayan a decir a los juzgados que los otros son unos guerrilleros, etc.. han logrado hasta interiorizar una guerra civil entre los contratados laborales y los civiles. Una manipulación brutal, por la que desaparece toda solidaridad de clase y debilita toda lucha” (entrevista a Daniel Librero, profesor de la Universidad Nacional de Colombia).

Parece innegable pues que la subcontra- tación afecta a todos por igual, y así lo constata el movimiento sindical. Si bien existe una urgente falta de protección de los trabajadores y trabajadoras subcontratados en primer lugar, ésta también existe por parte de los demás trabajadores y trabaja- doras, en tanto potenciales damnificados debido a sus efectos secundarios: la posibi- lidad de ser subcontratados, la disminución

“(…) en una empresa

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