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4.6 Discussion
ETNs es hacer eso. Por tanto, creo que sí, hay esa ruptura y sea por esa discri- minación y todo eso. Ahora soluciones o en cuál de estos elementos se pierde la esencia de clase, ese principio de soli- daridad de clase... y es muy duro, porque incluso los encargados de esas empresas descentralizadas o terciarias son los mismos compañeros afiliados al sindicato, que por emprendedores o por las nuevas políticas de esta eficiencia empresarial, erigen un grupo, otro sub grupo, entonces nuestro compañero que ha ido a la clase de explotados se vuelve explotador y desclasado de nuestra clase y cuando le conviene es nuestro afiliado, por cuidar sus recursos , esos
fenómenos súper complejos por la terciarización” (entrevista a Gustavo Moreira, del sindicato Central Obrera Departamental de Cochabamba).
“Solo cuando hay luchas colectivas se recupera el espíritu solidario. Mientras tanto todo el mundo está en su onda, en su subsistencia diaria. Se produce un enfrentamiento entre los trabajadores que están adentro y los de afuera, con los trabajadores fijos y los que no lo son. Los fijos ven que por culpa de ellos, los van a volver a ellos informales: “Esto les va a suceder a vosotros también”. Esto es el imaginario que está colocado en los trabajadores de allá. Entonces, lejos de existir una solidaridad, lo que hay es una guerra civil entre los dos sectores. Véase que incluso esto es tan grave, que los trabajadores de la fábrica son paga- dos por las empresas para que vayan a decir a los juzgados que los otros son unos guerrilleros, etc.. han logrado hasta interiorizar una guerra civil entre los contratados laborales y los civiles. Una manipulación brutal, por la que desaparece toda solidaridad de clase y debilita toda lucha” (entrevista a Daniel Librero, profesor de la Universidad Nacional de Colombia).
Parece innegable pues que la subcontra- tación afecta a todos por igual, y así lo constata el movimiento sindical. Si bien existe una urgente falta de protección de los trabajadores y trabajadoras subcontratados en primer lugar, ésta también existe por parte de los demás trabajadores y trabaja- doras, en tanto potenciales damnificados debido a sus efectos secundarios: la posibi- lidad de ser subcontratados, la disminución
“(…) en una empresa
descentralizada la solidaridad
de su poder individual –al competir con aquéllos en términos del costo y oportuni- dades que representan para la empresa principal-, y la minoración de su poder colectivo –derivado de la reducción de la plantilla antigua y las dificultades de sindica- ción de la nueva-.
“Existe una clara estrategia de dividirnos a los trabajadores y trabajadoras. Tratan de enfrentar a quienes tienen contrato fijo con quienes están con contrato temporal o sin contrato, a los trabajadores directos con los subcon- tratados, a los inmigrantes con los nativos, al personal al servicio del sector público con el resto del mundo, y así sucesivamente. El sindicalismo tiene que combatir frontalmente estos intentos de división y ser capaz de generar una dinámica reivindicativa compartida. Es una labor difícil, pero imprescindible para el éxito de nuestro trabajo” (entrevista a Mikel Noval, del sindicato ELA).
“Sí. En este punto es bastante
interesante, o sea, los sindicatos, espe- cialmente el sindicato de la PIL: está bastante preocupado por esta terce- rización, o sea, que no tiene ningún beneficio el trabajador que está como tercerizado y va viendo como incluir, para que esté estable en una empresa con toda la seguridad posible. O sea, los caminos a seguir son a paso lento, porque a la gente había que concientizar que este sistema de tercerización no conviene a ninguna de las personas, pero sí al empresario. Entonces el sindi- cato tiene un problema bastante fuerte, que poco a poco va viendo cómo hacer despertar la conciencia de estas perso- nas, para que también ellos tomen un rol, para que estén bien puestos en una empresa” (entrevista anónima, trabaja- dor de PIL).
“Esto lo hemos discutido con los Sindi- catos de EEUU y de Europa. Es una gran preocupación de ellos en la medida que pierden empleos por el traslado a estos países de la producción y los servicios y para nosotros en la medida que los gobiernos flexibilizan más y más para ganar la confianza inversionista” (entre- vista a Carlos Bustos, de ICEM, Federa- ción Internacional de Sindicatos de la Energía, Química, Minas e Industrias Diversas).
Es claro que hasta ahora (la
subcontratación y la deslocalización) han servido como arma contra los intereses de los trabajadores. No conozco ningún caso donde se haya producido una deslocalización que favoreciera a corto, mediano o largo plazo a los trabaja-dores de la empresa que deslocaliza” (entrevista a Braulio Moro, de France Amérique Latine -Red birregional Enlazando Alternativas). “(la subcontratación) Es un arma que utilizan las empresas como amenaza. En
realidad las deslocalizaciones que
hemos vivido y que estamos viviendo en Hego Euskal Herria se han producido en
empresas que tenían importantes
beneficios. Ejemplo de ello lo tenemos en el caso de ABB en el País Vasco, que ha tenido unos beneficios acumulados de 100 millones de euros en los últimos 3 años y ha comunicado su intención de trasladar parte de su producción a otras plantas. Es inaceptable” (entrevista a Mikel Noval, del sindicato ELA).
“La teoría indica que (la
subcontratación) es una seria amenaza, pero los datos y la realidad matizan esa amenaza convirtiéndola más bien en una excusa para empeorar las condicio- nes de trabajo de las trabajadoras y trabajadores de la empresa matriz” (entrevista a Igor Urrutikoetxea, del sindicato LAB).
“1. Fundamentalmente (la subcontra- tación y la deslocalización) representan un elemento de presión pero, también, representan una amenaza real.(…). 2. Desde ESK estamos en contra de estas prácticas de deslocalización. Pero tam- bién nos oponemos a que, como ocurrió hace un año en la FIAT Mirafiori o en Nissan de Badalona, las plantillas acepten una reducción de las condi- ciones laborales para "garantizar" cuotas de producción” (entrevista a Josu Egireun, del sindicato ESK).
“Son amenazas (la subcontratación y la
deslocalización) generalizadas para la mano de obra transnacionalizada, si vale el término, donde este fenómeno de la desindustrialización, de los países altamente desarrollados está buscando fuerza de trabajo más barata, para obtener así mayor tasa de ganancia. Se ha generalizado por Europa del Este, la China, la India y también Latinoamérica y que consiste en amenazas reales para la clase obrera porque la enorme cantidad de trabajadores, que trabaja en pésimas condiciones, no está sindica- lizado” (entrevista a Vladimir Mendoza, de la Federación Departamental de Trabajadores en Educación Secundaria).
“Serían (la subcontratación y la
deslocalización) en este aspecto las dos cosas (amenaza real e instrumento de poder de negociación). Son amenazas creíbles y reales para todas aquellas personas que han ido trabajando durante años y están seguros en una empresa“ (entrevista anónima, trabaja- dor de PIL).
5.3. Destrucción del sindicalismo
y ETNs. La experiencia de los
movimientos sociales y sindicales
La realidad es que solo en contadas excepciones se ha logrado la articulaciónmaterial de este interés común en la lucha contra la subcontratación. El rápido desarro- llo del fenómeno ha encontrado un sindicalismo con raíces estructurales y políticas clásicas, incapaz de enfrentar las dificultades más importantes planteadas por ésta. Este desarrollo se ha caracterizado por el constante proceso de recomposición que ha sufrido el fenómeno empujado por las ETNs, cuyas prácticas evidencian que el objetivo no es otro sino la destrucción del sindicato. La creación del contrato sindical – mencionado en el primer capítulo- es un buen reflejo de ello.
“A nosotros nos han hecho protestas porque no hacemos contrato sindical, porque no estamos de acuerdo: el trabajador se afilia a nosotros y nosotros le damos trabajo al que está afiliado, pero no tiene derecho al convenio colectivo ni nada, sino a lo que está en ley, por lo que nosotros nos convertimos en el intermediario entre el trabajador y la empresa. Eso va gene- rando una utilidad que lleva a descomponer al sindicato – por ejemplo, por el poder de vinculación del sindicato, por el que se puede ir integrando a los familiares de un trabajador—El ejemplo de lo que genera el contrato sindical lo tenemos en Sintraelecol, un sindicato histórico, fuerte y combativo que se metieron con contratos sindicales y les reventó el sindicato” (entrevista a Edgar White Uribe, del sindicato Sintraems- des).