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4.3 Preparing Data for Mining

4.3.1 Data Pre-Processing

Detrás del proceso de recomposición del trabajo y de su contenido se vislumbra la re- definición de los modelos capitalistas, en un momento en el cual e xiste una gran debili- dad por parte de las or ganizaciones sindicales históricas, un ataque frontal a las conquis- tas del movimiento obrero y de los trabajadores.

En Europa y en el resto del mundo e xiste un conflicto muy fuerte por la disputa en torno a las áreas de influencia capitalista. Conflicto que aparentemente no es armado, pero que quizás sea más fuerte que un conflicto bélico, porque es una guerra económico-

financiera que se ha desencadenado entre el área de influencia del yen, o más bien asiá- tica, la ex área de influencia del marco alemán —ho y euro— y la del dólar . En el inte- rior de este conflicto se redef inen tanto los roles y modelos del capitalismo como los ro- les y modelos de las empresas. Se v e en particular que en Europa se ha realizado sola- mente una aparente unidad de carácter f inanciero, pero no existe una unidad política, ni mucho menos una de tipo económico estructural. El Euro se inscribe, en realidad, en una lógica financiera primero, y después en parte económica. Pero en la lógica del polo eco- nómico, aquella que tendría que ser la uni vocidad del modelo capitalista europeo, en re- alidad se enfrenta en su interior con modelos de capitalismo completamente diferentes.

En efecto, el contexto de las semanas inmediatamente posteriores al atentado del 11 de septiembre, permite ver cómo EE.UU. ha asumido nuevamente un papel prioritario en el ámbito político-militar, tanto autónomamente como en el interior de la O TAN (véase la apelación al artículo 5 del re glamento de la OTAN, la vía libre obtenida por la comu- nidad internacional occidental para los bombardeos y a la «guerra permanente» difusa y a largo plazo). En el ámbito estrictamente f inanciero, se está asistiendo a fuertes oscila- ciones de los índices bolsísticos estadounidenses y europeos (han aumentado signif icati- vamente, en cambio, los títulos de las sociedades vinculadas directa o indirectamente a la industria bélica y a la economía de guerra).

Se lle ga así, más allá de las diferencias de aplicación entre los polos, a un nue vo

modo de relanzar los mecanismos de acumulación, hoy basados ciertamente en connota- ciones f inancieras y en in versiones de inmo vilizados inmateriales, sino también en la búsqueda de nue vas vías para las in versiones productivas que sean funcionales al para- digma de la acumulación fle xible y de la producción ligera (lean production). Todo esto, en un conte xto de destrucción los espacios residuales del Estado del Bienestar , con la guerra post-global permanente como único escenario actualmente posible para relanzar los procesos de acumulación.

En efecto, las tendencias nue vas que se identif ican como se ha señalado en los últi- mos veinticinco años deben interpretarse como un indicio de la maduración de un gran sistema de acumulación mundial nue vo, de carácter fle xible, cuyo funcionamiento está sometido a las e xigencias y a las prioridades del capital f inanciero privado, altamente concentrado. Este régimen de acumulación que está vinculado a la búsqueda permanen- te de la «estabilidad» político-económica y de nue vas áreas de interv ención, tiene nece- sidad de re generar inversiones productivas que sean funcionales y tengan su salida y su fuerza en el imperialismo, con connotaciones fuertemente militares en la economía de guerra estructural.

Una economía de guerra lanzada por EE.UU., y seguida varios países de la UE, que intentará por tanto sostener la demanda a tra vés de gastos militares, haciendo crecer la producción de las empresas bélicas y de todo el soporte producti vo vinculado a la De- fensa, la Inteligencia, la Seguridad, y relanzando fuertemente los procesos de acumula- ción a partir de un conte xto de guerra permanente, de carácter económico-estructural.

Pero esto ciertamente no signif ica la ruptura de la política de conflictos entre polos geoeconómicos, que cada vez más se realizará con actos continuos de guerra económica, que asumen y asumirán cada v ez más, la forma de guerras militares de af irmación de las jerarquías. En efecto, la solución de la economía de guerra será la que aceptará y lle vará adelante también la UE, porque la situación estadounidense ha tenido y tendrá repercu-

siones recesivas en Europa. Pero esto signif ica, al menos por el momento, colocar en segundo plano a los europeos, con la v oluntad por parte norteamericana de retrasar el crecimiento y la af irmación europea y, por lo tanto, tratar de reducir los objeti vos hege- mónicos y expansionistas por parte de la UE para intentar relanzar las estrate gias de glo- balización de un único gran imperio guiado por EE.UU.

Es este el contexto en el cual se af irma la nueva estructura de la sociedad del capital. Esto ocurre a partir de algunas caracterizaciones que han asumido la modalidad de las di- námicas del crecimiento capitalista, conectadas, en el ámbito de una relación capital-tra- bajo que tiene como f inalidad el control social interno de cada país capitalista y la com- petencia externa por la determinación del dominio global, a través ensanchamiento de las áreas de influencia geoeconómica de los grandes bloques, todos ellos en proceso de re-

composición, con las correspondientes áreas de disputa (Rusia, Asia central, norte de

áfrica, Cono Sur…).

Este es el escenario de los próximos años en el cual el mo vimiento de los trabajado- res deberá or ganizarse y confluir. Una sociedad con mayores diferencias sociales, en la cual es cada v ez más reducido el sistema de protección social que alcanza a las franjas de ciudadanos más débiles. Se gmentos de nueva marginación del trabajo y del no traba- jo que se prolonga cada v ez más llegando a comprender también aquellos estratos de so- ciedad que hasta no hace muchos años eran considerados garantizados; como por ejem- plo los trabajadores del sector público, algunos sectores de artesanos y comerciantes, los jubilados. Se van creando, así, al mismo tiempo nueva pobreza, nuevas necesidades a las cuales no se logra o no se quiere dar respuesta, ampliando en último análisis el área de la marginación social global.

La realidad económica se encuentra en una rápida e ineluctable e volución, pero tien- de a hacer cada v ez más evidente la línea de demarcación entre propiedad —capital— y una clase —la de los trabajadores— que no puede aceptar aquellas compatibilidades fun- cionales a la crisis cuantitati va de acumulación que el capital está atra vesando.

Las transformaciones estructurales que caracterizan el sistema socio-económico son también, y quizás sobre todo, transformaciones en el ser y en la interrelación de los nue- vos sujetos producti vos y sociales en general, y esto no es posible leerlo e interpretarlo sólo a través análisis todavía basados sobre la centralidad obrera y de fábrica y sobre un papel del Estado ahora ya superado.

Tales procesos de transformación son frecuentemente ignorados en los análisis de po- lítica económica al uso, los nuevos sujetos económicos se encuentran desprote gidos, fre- cuentemente ni siquiera son considerados, porque predomina la cultura de la compatibi- lidad industrial. Se vuelv en a proponer así análisis políticos, sindicales, contribuciones científicas ob vias y compatibles con los actuales procesos de redef inición del capital, pero no van referidos a la concreta realidad socio-económica que una v ez más es inter-

pretada en términos de clase 26. Los di versos modelos de análisis económico y social

adoptados todavía hoy por estudiosos de v arias formaciones y coloración política están anclados a formas de medición basadas en parámetros elaborados y deducidos de una ló-

26 VAPOLLO, L. (Ed.):Lavoro contro capitale. Precarietá, sfruttamento, delecalizzazione. Mile, Jaca Book,

gica interpretativa de «molde industrialista», o proyectadas en el futurismo postfordista en el cual se supone superado el conflicto capital-trabajo. Lógicas asumidas como cen- trales por gran parte de las fuerzas sindicales confederales y de fuerzas políticas de la iz- quierda, también por una parte de la radical y alternati va.

El proceso de desarrollo económico que se atra viesa tiene necesidad de nue vas lógi- cas interpretativas, de nuevos instrumentos ignorados de los análisis económicos de tipo «industrialista», «fordista» y del modernismo postfordista. El análisis va, por consiguien- te, reportado sobre el plano de las nuevas relaciones industriales. Se individualizan así las características estructurales de los sistemas producti vos locales basados en el trabajo es- pecializado; sobre la intensif icación de los ritmos; sobre la ele vada división del trabajo; sobre el impulso a la especialización producti va; sobre la multiplicidad de los sujetos económicos, de nuevos sujetos del mundo del trabajo; sobre la difusa profesionalidad de los trabajadores, por los trabajos más humildes, de empleados externos con gran compo- nente de trabajo ne gro y mal pagado; en la difusión de las relaciones laborales indi vi- dualizadas, sin intermediación sindical.

Pero los procesos decisi vos y v alorativos fundamentales de las empresas no tienen posibilidad de ser aplicados y transformados en planos operati vos socialmente eficientes, si no están subordinados a una nueva función empresarial con valor estratégico que inva- de a la sociedad entera, y son de todos modos aspectos e instrumentos del modo de pro- ducción capitalista general basado en la e xplotación del trabajo asalariado, en las diver- sas formas que va asumiendo en la actual era postfordista.

Todavía más hoy, en que el modo de producción capitalista se apoya de un modelo de comunicación eficiente que se concreta en programas de control producti vos y sociales, en una representación del poder capitalista como dominio total y normal de los mecanis- mos sociales, económicos y culturales. Los factores de ruptura de este modelo aun no es- tán claramente presentes en las dinámicas sociales vigentes.