La tercera re volución industrial que comienza a gestarse en los años ochenta, tiene como componente fundamental la tecnología de la información. También esta revolución la podemos considerar como una «re volución industrial». La concepción de las fábricas ha cambiado en las tres revoluciones industriales. En la primera revolución industrial, los talleres pasan a estar agrupados y controlados por el propietario f abril. Con frecuencia son las mismas máquinas que existían previamente las que se agrupan en el espacio de la fábrica y los trabajadores de los talleres artesanos pasan a con vertirse en el núcleo cen-
tral del nuevo proletariado fabril. A finales del siglo XIX, en la segunda revolución indus-
trial, se introducen las cadenas de montaje y la organización científica del trabajo con los controles de tiempos y de ritmos, y se inicia el proceso sistemático de desposesión de los trabajadores sobre el control de sus propios cuerpos y ener gía laboral en el acto de pro-
ducir12; ya F. Taylor13decía que lo que había que evitar con la organización científica del
trabajo era el control que el trabajador mantenía sobre el proceso producti vo. La auto- matización de los procesos se inicia de hecho en esta f ase tecnológica, en particular des-
pués de la II Guerra Mundial14.
En la presente tercera revolución industrial, el factor clave es la incorporación al pro- ceso de producción (en sentido amplio: incluye tanto el proceso de trabajo como el pro- ceso de consumo) de las tecnologías de la información. Es sobretodo a partir de la tec- nología militar del Pentágono que la tecnología eléctrica es sustituida por la electrónica, en un proceso de cambio tecnológico y de continuidad en la hegemonía tecnológica, pues a diferencia de la transición entre la primera y la se gunda revolución industrial cuando la hegemonía tecnológica pasa de Inglaterra a Alemania y Estados Unidos, el ritmo del cambio tecnológico ahora está controlado claramente de Estados Unidos de América. Así hasta la más reciente tecnología de los lenguajes declarativos o simbólicos, que consisten en desarrollar máquinas que piensen por si mismas, ya que la principal limitación hasta ahora es que la máquina solo piensa a partir de la información que los programadores le han introducido. Para superar esta situación, se están diseñando procesos de elección en los programas que se suministran a las máquinas.
En este proceso, se asiste a una masiva incorporación de la naturaleza biológica como
12 BRAVERMAN, H.:Labor and Monopoly Capital: The Degradation of Work in the Twentieth Century. New
York, New York Monthly Review Press, 1974. [Traducción en castellano,Trabajo y capital monopolista.
México, Nuestro Tiempo, 1983].
13 TAYLOR, F. W.:Management científico. Barcelona, Oikos-Tau, 1970.
14 NOBLE, D.:Forces of Production: A social History of Industrial Automation. New York, Oxford Univer-
fuerza productiva motriz, acelerando la sustitución de las materias primas inorgánicas por las orgánicas (las biotecnologías y los desarrollos de nue vos materiales, muchos de ellos
compuestos de bacterias para modif icar la conductividad de ciertos minerales)15.
Otro elemento clave de la tercera revolución industrial es la transición energética, co- menzando por el ahorro ener gético. Así se sustituye en los v ehículos el acero por los plásticos en muchos de sus componentes. O se invierte en investigación y desarrollo para hacer que los v ehículos pasen de consumir 20 litros de gasolina a consumir cuatro litros cada cien kilómetros. Ho y en día, para producir una unidad de cualquier bien industrial se requieren dos quintas partes de las materias primas que se necesitaban en 1900. En 1984 para producir la misma cantidad de producción, Japón consumía solamente el 60% de las materias primas de las que consumía en 1973. Una tonelada de cable de cobre se puede sustituir actualmente por 25 kg, de fibra óptica, que se producen además, con so- lamente el 5% de la ener gía que se requería para producir el cobre al que ha reempla- zado.
Las mismas tecnologías de la información permiten una acelerada descomposición y fragmentación de los procesos de trabajo, lo cual f acilita la dislocación espacial de los procesos, la ruptura de las tradiciones y solidaridades obreras y un reforzamiento de los cuerpos de control empresarial sobre los procesos de trabajo y sobre la vida social ente- ra. De hecho, uno de los problemas que la organización científica del trabajo no podía re- solver para retomar el control total del proceso producti vo es que todos los obreros esta- ban todos juntos en la fábrica, ocasionando pérdidas de rentabilidad asociadas a la con- flictividad laboral. Esto se termina con la se gmentación y fragmentación de los procesos productivos, al transformar las series lar gas de las cadenas de montaje dentro de un solo
edificio, en series cortas y además ubicadas en distintas localidades f abriles. Así por
ejemplo, el Renault 5 tiene 25 v ersiones distintas y 25 precios diferentes aunque básica- mente es el mismo v ehículo. La General Motors ya no f abrica todos los componentes de un mismo v ehículo en una misma fábrica con 25.000 trabajadores. Ahora, por ejemplo, el montaje se hace en España en una fábrica de 10.000 trabajadores —y además en v a- rias plantas de montaje diferentes, para disminuir los riesgos de huelga—, los motores se hacen en Hamburgo, en Alemania, en una fábrica con 5.000 trabajadores y el resto de los componentes en su mayor parte se subcontratan. Se ha ahorrado así 10.000 trabajadores, se produce lo mismo y además se ha disminuido la posibilidad de conflictos laborales. Así pues, fragmentación y subcontratación, son la clave de la nueva manera de producir.
La flexibilidad externa se constituye así en un prerrequisito para obtener de los tra- bajadores la asunción de los requerimientos de la fle xibilidad interna, es decir la flexibi-
15 Estos cambios tienen muchas implicaciones en el plano de la cuestión agraria y los Bancos genéticos. Una gran parte de los gastos en desarrollo de tecnología se realiza para mejorar la producti vidad, incluso en la agricultura: las vacas son ya v erdaderos mutantes; los pollos son incapaces de comer maíz, solo piensos compuestos. La agroindustria ya no es una f ase posterior al proceso de producir . No se trata de ordeñar una vaca y después edificar una central lechera, sino que la propia vaca está industrialmente diseñada. Así pues, se trata de aplicar la tecnología a la f ase inicial del proceso producti vo agrícola. Ya que sin tecno- logía no hay producción viable en casi ninguna acti vidad. Y la distrib ución de la I+D es una de las que presenta mayor grado de concentración a ni vel mundial, siendo uno de los factores principales de acumu- lación de poder en manos del capital transnacional.
lidad dentro del proceso de trabajo, cargado sobre ellos el coste de la misma. P ara obte- ner esa fle xibilidad ha sido necesario reducir a la mínima e xpresión la capacidad de in- tervención colectiva, sindical en primer lugar, en el espacio de la empresa. Y a continua- ción, forzar como condición para mantener la continuidad de la relación salarial, la obli- gación del aprendizaje permanente —aprendizaje no de los que el trabajador quisiera aprender, sino de lo que el capital requiere de la fuerza de trabajo para aumentar la ef i- ciencia en el uso de la misma.