América Latina es la región más desigual del mundo. La media del coeficiente de Gini45 en los años noventa fue de 0,493 incluso mayor que la de África subsahariana (0,470) (Visca, 2003:5). Esto se debe históricamente a la profunda inequidad de la distribución de la renta. No obstante, en la década de los años 90 la desigualdad en la región se concentró en mayor medida (ver tabla 20) (Filgueira y Peri, 2006:10). Cecchini y Uthoof (2008:46) indican que los bajos ingresos de los trabajadores y las elevadas tasas de dependencia demográfica de estos ingresos en un hogar inducen a la pobreza. Es decir, que no solo los reducidos salarios reproducen esta condición, sino que mientras más personas dependan de los mismos ingresos, será aún más difícil salir de la misma.
45 El coeficiente de Gini mide el grado de desigualdad en la distribución per cápita del ingreso de los hogares. Este
índice varía entre 0 y 1; mientras más se aproxima a 1 mayor es la desigualdad y mientras más se aproxima a cero se considera una distribución más equitativa (Universidad Andina Simón Bolívar, S/F).
95 TABLA 20
COEFICIENTE DE GINI EN AMÉRICA LATINA EN LA DÉCADA DE 1990
Año Argentina Brasil México Perú 1989 0,561 0,633 0,424 N/D 1990 0,526 0,615 N/D N/D 1991 0,53 N/D N/D 0,349 1992 0,524 0,575 0,510 N/D 1993 0,548 0,519 N/D N/D 1994 0,542 N/D 0,517 0,440 1995 0,558 0,601 N/D N/D 1996 0,571 0,602 0,485 N/D 1997 0,584 0,602 N/D 0,537 1998 0,578 0,596 0,490 0,561 1999 0,569 0,590 N/D 0,563 N/D= No disponible
Fuente: CEPAL, 2004. Una década de desarrollo social en América Latina 1990-1999; Banco Mundial, 2015.
Índice de Gini; Saavedra, y Díaz, 1999. Desigualdad del ingreso y del gasto en el Perú antes y después de las reformas estructurales; INEGI, 2013. Medio siglo de desigualdad en el ingreso en México.
Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
La pobreza comúnmente ha sido medida en función de los ingresos que recibe una persona. En 1996, 18,4% de la población en Argentina vivía con menos de 2 dólares diarios; en Brasil 41,8%; en México 23,4% y en Perú 37,5%. Una observación que Attanasio y Székely (1999:329-335) realizan es que las tasas de pobreza e indigencia en estos países son más elevadas de lo que se esperaría en relación a su PIB per cápita, puesto que eran considerados de ingresos medios y medio altos (ver tabla 21). Los autores señalan que este contraste se debe a los niveles de desigualdad en cada uno de los Estados, algo que el PIB per cápita no refleja, debido a que es únicamente un indicador macroeconómico que señala una condición hipotética, en la que se asume que cada individuo en un país recibe los mismos ingresos. TABLA 21
PIB PER CÁPITA Y TASA DE POBREZA E INDIGENCIA EN AMÉRICA LATINA EN LA DÉCADA DE 1990
País Año PIB per cápita USD Pobre Población Indigente
Argentina 1990 1999 5.180 9.285 21,20% 23,70% 5,20% 6,60% Brasil 1990 1999 3.107 3.412 37,50% 48% 23,40% 12,90% México 1989 1998 2.995 4.986 47,70% 46,90% 18,70% 18,50% Perú 1997 1999 1.861 1.922 47,50% 48,60% 22,40% 25%
Los periodos varían en relación a la disponibilidad de datos por país
Fuente: CEPAL, 2004. Una década de desarrollo social en América Latina 1990-1999; Banco Mundial, 2015.
Crecimiento del PIB per cápita; y CEPAL, 2014. Panorama social América Latina. Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
Es importante mencionar que la distribución de la renta no es un hecho aislado como tal, ésta depende de diferentes factores. Uno de ellos es la ubicación geográfica. En América Latina persiste una marcada diferencia entre los sectores urbano y rural, lo cual está asociado a la calidad y acceso a los
96 servicios básicos, así como a las actividades a las que se dedican sus pobladores. Otro factor, precisamente es la actividad que desempeña una persona. El tipo de trabajo generalmente refleja su capital humano46 y define sus ingresos, los cuales extienden o limitan su acceso a mejores oportunidades (Cecchini y Uthoof, 2008:48)
Asimismo, los niveles de educación determinan las capacidades, la inserción laboral, el tipo de ocupación y los ingresos que se percibirá a futuro. Por esta razón, la educación ha sido considerada como la causa principal de las diferencias redistributivas. Las personas pobres se caracterizan por tener pocos años de escolaridad (ver tabla 22), lo que causa que sean mal remuneradas. Por el contrario, quienes tienen más años de estudio reciben mayores ingresos porque su capital humano es más valorado (Attanasio y Székely, 1999:341-342). Los bajos niveles educativos implican mayores limitaciones para obtener mejores oportunidades laborales. Esto crea un círculo vicioso debido a que los niños y adolescentes que viven en familias pobres tienen muy pocas oportunidades de acceder a una educación de calidad, lo que significa que tendrán una formación deficiente o nula, aislándolos así a realizar oficios precarios o trabajos de baja productividad por los cuales recibirán un pago inferior (Cecchini y Uthoof , 2008:46).
TABLA 22
AÑOS DE ESCOLARIDAD EN EL PRIMER Y ÚLTIMO QUINTIL EN AMÉRICA LATINA EN 1999
Argentina Brasil México Perú
Quintil 1 7,8 2,1 3,1 5
Quintil 5 12,9 9,8 11 11,2
Media 9,4 6 5,9 7,6
El quintil 1 representa al 20% de la población más pobre y el quintil 5 al 20% más adinerada. Se considera la escolaridad en adultos entre 25 y 65 años
Fuente: Attanasio y Székely, 1999. Pobreza y Activos en la América Latina; Kliksberg, 2005. América Latina: la región más desigual de todas.
Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
A pesar de que en la década de los años 90 en América Latina la educación primaria incrementó, en relación a sus niveles de matriculación y alfabetización, las medidas que se adoptaron para su universalización generaron un emparejamiento hacia menores niveles de calidad educativa; perjudicando así a la población que tenía menos recursos. Los segmentos más favorecidos estaban en posibilidad de pagar una educación privada lo que separó aún más el tipo de instrucción recibida en ambos grupos, ampliando así
46La OCDE (2007:2) define al capital humano como: “la mezcla de aptitudes y habilidades innatas a las personas, así como la calificación y el aprendizaje que adquieren en la educación y la capacitación”.
97 la brecha educativa. A largo plazo, esto significó mayor desigualdad en los ingresos, debido a que recibían salarios más altos quienes tenían mayores niveles de escolaridad (Visca, 2003:5). Por otra parte, el porcentaje de pobreza e indigencia disminuyó en Brasil y levemente en México; por el contrario en Argentina y Perú éste aumentó. No obstante, a pesar de la reducción porcentual en estos 2 países, el número de pobres incrementó, lo cual en términos generales no representó avances (CEPAL, 2014:75).
En Argentina, en 1989 el 10% de la población menos favorecida recibía a penas el 1,4% de los ingresos; en cambio, el 10% más rico abarcaba 47,1% de los mismos. En el transcurso de la década de los años 90, el porcentaje que recibía el primer grupo disminuyó (1,2%) mientras que el segmento con mayores recursos se enriqueció aún más (ver tabla 23). En México el escenario fue similar, los ingresos del primer decil disminuyeron entre 1989 y 1998 y se beneficiaron los últimos deciles (ver tabla 24). De acuerdo a la Teoría de la dependencia, existe un amplio margen de penetración de tipo financiera, tecnológica y militar, de los países dominantes (centro) en las élites de la periferia, en este caso de las élites latinoamericanas (Cortés, 1998:12)
TABLA 23
DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA EN ARGENTINA ENTRE 1989 Y 1998
1989 1992 1994 1996 1998 D1 1,40% 1,70% 1,50% 1,30% 1,20% D2 2,40% 2,80% 2,50% 2,30% 2,20% D3 3,20% 3,60% 3,30% 3% 2,90% D4 3,90% 4,40% 4,10% 3,80% 3,60% D5 4,80% 5,30% 5,10% 4,60% 4,50% D6 5,80% 6,40% 6,10% 5,70% 5,60% D7 7,30% 7,80% 7,50% 7,10% 7,20% D8 9,60% 9,70% 9,90% 9,60% 9,60% D9 14,50% 13,80% 14,60% 14,30% 14,90% D10 47,10% 44,50% 45,30% 48,30% 48,30%
Fuente: FIEL, 1999. La distribución del ingreso en Argentina
Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
TABLA 24
DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA EN MÉXICO ENTRE 1989 Y 1998
1989 1992 1994 1996 1998 D1 1,40% 1,40% 1,30% 1,40% 1,20% D2 2,50% 2,50% 2,30% 2,50% 2,20% D3 3,40% 3,30% 3,20% 3,40% 3,20% D4 4,30% 4,30% 4,10% 4,30% 4,30% D5 5,40% 5,30% 5,20% 5,40% 5,40% D6 6,70% 6,60% 6,50% 6,70% 6,70% D7 8,40% 8,30% 8,30% 8,40% 8,50% D8 10,80% 11% 10,90% 11% 11% D9 15,40% 15,90% 15,70% 15,70% 16% D10 41,70% 41,60% 42,50% 41,20% 41,30%
Fuente: INEGI, 2013. Medio siglo de desigualdad en el ingreso en México. Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
98 En el caso de Brasil y Perú, la información proporcionada por sus respectivos institutos de estadística es muy limitada respecto a esta década. Sin embargo, se puede observar que en 1990 la brecha de la distribución de los ingresos brasileños entre su primer y último decil era aún más marcada (ver tabla 25). En cuanto a Perú, en 1994, el 10% más adinerado percibía un menor porcentaje de ingresos en relación a los demás países analizados (ver tabla 26). No obstante, el coeficiente de Gini fue mayor en los últimos años, lo que revela que sus niveles de desigualdad incrementaron. De esta manera, se evidencia que el crecimiento económico no necesariamente implica mayor bienestar y menos pobreza. Las medidas adoptadas para regular la inflación y estabilizar la economía de los países latinoamericanos, no garantizaron beneficio para todos sus habitantes. Por el contrario, ahondaron las desigualdades entre los segmentos de la población, favoreciendo a los grupos mejor acomodados (Lustig, 1998).
TABLA 25
DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA EN BRASIL EN 1990
D1 0,81% D2 1,80% D3 2,20% D4 3,04% D5 4,06% D6 5,47% D7 7,35% D8 10,32% D9 16,27% D10 48,69%
Fuente: Lazarotto, 2009. Distribuição de renda no Brasil uma análise pós Plano Real.
Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
TABLA 26
DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA EN PERÚ EN 1994
D1 1,70% D2 3,00% D3 4,10% D4 5,20% D5 6,30% D6 7,70% D7 9,60% D8 12% D9 16,20% D10 34,20%
Fuente: Saavedra y Díaz, 1999. Desigualdad del ingreso y del gasto en el Perú antes y después de las reformas estructurales.
Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
3.1.3. Empleo y desempleo
Con las reformas implementadas en América Latina, se aspiraba que mediante la estabilización macroeconómica aumentara el crecimiento