El Banco Interamericano de Desarrollo es una institución financiera internacional, fundada inicialmente por 18 países de América Latina y el Caribe, junto con Estados Unidos el 30 de diciembre de 1959 (SEGEPLAN, S/F). Su sede se ubica en Washington D.C., y fue creado para ayudar a impulsar el desarrollo económico, social, individual y colectivo de América Latina y el Caribe (BID, 1996: 5). El Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (en adelante BID) lo conforman el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Interamericana de Inversiones (CII) y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) (OAS, 2013:1). LA CII se estableció para respaldar financieramente a las pequeñas y medianas empresas privadas, para de esta manera contribuir al desarrollo latinoamericano. Por su parte, el FOMIN, creado en 1992, promueve la viabilidad de las economías de mercado en América Latina (BID, 2009:1). En el desarrollo de este trabajo se utilizará el término BID, para referirse a la institución en su conjunto.
Para que el BID pueda cumplir su objetivo, se estipula en el Artículo 1 de su Convenio Constitutivo las funciones que el banco debía ejercer. En primera instancia, se indica la necesidad de promover simultáneamente la inversión pública y privada para fines de desarrollo; dar prioridad a los préstamos que aporten de manera eficaz el crecimiento económico de los países en desarrollo; y proveer asistencia técnica para la preparación, financiamiento y ejecución de programas de desarrollo, en donde se realice un estudio de prioridades para formular proyectos específicos (BID, 1996:5). Por
30 otro lado, se estipula que este organismo ofrece cuatro modalidades de cooperación: cooperación financiera reembolsable, cooperación financiera no reembolsable, cooperación técnica no reembolsable y asistencia técnica (SEGEPLAN, S/F).
El BID es el banco regional de desarrollo más grande y antiguo del mundo. Tiene como prioridades la reducción de la pobreza y la desigualdad social, afrontar las necesidades de los países pequeños y vulnerables, promover el desarrollo a través del sector privado, el cambio climático, energía renovable y sostenibilidad ambiental, y la cooperación e integración regional (BID, 2015a). El organismo plantea que es necesario el fortalecimiento de las redes de seguridad social, así como invertir en mejores infraestructuras, haciendo especial énfasis en el agua y saneamiento. También resalta la importancia de desarrollar fuentes de energía renovables y generar respuestas a los retos que plantea el cambio climático. Además, promueve la creación de eficaces políticas sociales y programas, así como apoya el desarrollo regional de ciencia y tecnología. En cuanto al sector privado, sugiere que se lo involucre en los proyectos sociales y de desarrollo y destaca el papel que tienen la educación e innovación (OAS, 2013:2).
El BID cuenta con 26 países miembros prestatarios, latinoamericanos y caribeños, y los agrupó en 2 categorías en función de su PNB8 per cápita en 1997. El Grupo I, tenía una mayor renta per cápita y el BID canalizaba 65% del volumen de sus préstamos. Argentina, Brasil y México pertenecían a este grupo. Por el contrario, el Grupo II, tenía menores ingresos y recibía 35% del volumen de los préstamos. Perú estaba dentro de esta categoría. Además de los 26 países prestatarios, el BID está conformado por Canadá y Estados Unidos; y 20 países extra regionales (Banco de México, 2010:57). El poder de voto de cada uno está basado en el pago realizado a los fondos de capital del banco. El grupo de los países latinoamericanos y caribeños tiene 50,2% del poder de voto. Seguido por Estados Unidos con 30,1%, Japón 5%, Canadá 4% y 10,97% los demás países miembros (OAS, 2013:3).
8 Siglas de Producto Nacional Bruto (PNB). Este indicador difiere del PIB en función de la medición de la producción.
Mientras que el PIB cuantifica la producción total de un país, independientemente de la residencia del factor productivo que la genera; el PNB incluye los bienes y servicios generados por residentes de un país, aunque éstos se produzcan en el extranjero (Universidad Andina Simón Bolívar, S/F).
31 La máxima autoridad del BID es la Asamblea de Gobernadores, en la que todos los países miembros nombran sus representantes. Generalmente, son gobernadores los Ministros de Hacienda o Ministros de Finanzas, los Presidentes de Bancos Centrales u otros funcionarios con cargos de jerarquía similar (Banco de México, 2010:60). Para el BID, el documento equivalente a la
“Carta de Intención” del FMI y al “CAS” del BM, es la “Estrategia de País”. Este
instrumento también es conocido como “Documento del País” o “CP” (por sus
siglas en ingles de “Country Paper”). El BID presenta estrategias sectoriales a nivel de América Latina, no obstante su labor se extiende mediante la creación de estrategias particulares para cada país. Un equipo de profesionales del banco, en coordinación con el país en cuestión, redacta la Estrategia de País (Rico y Reygadas, 2000:210). En este escrito se exponen las prioridades de desarrollo del país que a su vez estén conforme a las estrategias de desarrollo planteadas por el BID (BID, 2015c).
En la Estrategia de País se presenta una síntesis de la situación económica de cada miembro. Así, el BID y los demás participantes realizan un estudio analítico de la información y proponen una estrategia de desarrollo dividida por sectores económicos y sociales. Por ejemplo, esbozan proyectos para un desarrollo urbano y rural, educación, transporte, salud, medio ambiente, comercio y modernización del Estado. Por esta razón, el escenario de cada país y el enfoque de desarrollo propuesto se convierten en el marco de referencia de las operaciones que el BID financia (BID, 2015c). Rico y Reygadas (2000:210) expresan que por medio de este instrumento, se busca diseñar políticas de desarrollo que estén acorde al contexto social, político y económico de cada país.
El Consenso de Washington y los organismos financieros internacionales coincidían en que era necesaria una transformación radical de la política social9 latinoamericana para que se lleven a cabo las medidas de liberalización. El FMI, BM y BID otorgaron préstamos bajo la condición de que los países de América Latina reorientaran su gasto público y aplicaran programas para reformar la legislación laboral y la seguridad social. Como los Estados prestatarios necesitaban financiamiento para superar la crisis fiscal,
9 Sonia Fleury (2002:2) define a la política social como “las decisiones, estrategias e instrumentos (programas y proyectos) que se orientan para el cumplimento de determinadas metas en los sectores de educación, salud, vivienda y seguridad social”.
32 debieron acatar sus disposiciones. Además, la imposibilidad de cumplir con los intereses de la deuda externa incrementó la dependencia de América Latina frente a las entidades financieras, que tenían el apoyo de determinados grupos y países motivados por sus propios intereses económicos y políticos (Bonal, 2002:7).