2.4 Defining Polytypic Functions
2.4.1 Polytypic Types
El Banco Mundial fue creado en la misma conferencia donde se constituyó el Fondo Monetario Internacional, en julio de 1944 en Bretton Woods. Inicialmente fue fundado bajo el nombre de Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), y comenzó a funcionar en 1946 con la participación de 38 países miembros (Banco Mundial, 2007:1). Estas instituciones internacionales aparecen en medio de un escenario devastador, producto de la Segunda Guerra Mundial, por lo que la primera función del Banco era ayudar a la reconstrucción de Europa. Se pensaba que fomentando el desarrollo económico, a través del BIRF, y con la cooperación monetaria a cargo del FMI, se lograría mantener la paz. Se presentaron estas opciones dado que varios académicos consideraban que uno de los principales causantes de la guerra había sido la inestabilidad económica (Bencheikh, Greard, Rinaldi y Von Trapp, 2005:11).
A medida que Europa fue recuperándose y que ingresaron nuevos miembros, el BIRF volteó su atención hacia las necesidades de los países en desarrollo (Bencheikh et al, 2005:11). Por esta misma razón, la institución creció y actualmente el Grupo del Banco Mundial lo conforman cinco
26 organizaciones: el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la Corporación Financiera Internacional (CFI), el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) y el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) (Banco Mundial, 2007:1). En este trabajo se utilizará el término Banco Mundial (en adelante BM) para referirse a la institución financiera en su conjunto.
Actualmente, el BM tiene sede en Washington D.C., está integrado por 188 países y su principal objetivo es reducir la pobreza alrededor del mundo y mejorar las condiciones de vida de la población, fomentando el desarrollo económico y social (Afi, 2015:3). En afán de cumplir con su objetivo, esta institución opera en tres facetas: financiera, de cooperación y de conocimiento. Dentro de la parte financiera, el BM se encarga en recaudar fondos en el mercado internacional y de gestionarlos. Como organismo de cooperación, una vez que se haya aprobado el préstamo, el BM entrega diferentes proyectos que considera generarán un impacto positivo en el desarrollo de los países. En cuanto al conocimiento, se incluye equipos de investigación que procesan los datos recopilados, con el fin de plantear nuevos enfoques y políticas de desarrollo (Bencheikh et al, 2005:11).
Los 5 organismos del Grupo Banco Mundial cumplen diferentes funciones pero son complementarias. El BIRF busca reducir la pobreza promoviendo un desarrollo económico sostenible. Por esta razón ofrece préstamos y asistencia para el desarrollo a países de ingresos medianos, capaces de pagar tasas de interés similares a las de mercado. Por otra parte, la AIF nació en 1960 debido a que se evidenció que los países en desarrollo muy pobres no podían pagar los préstamos en las condiciones propuestas por el BIRF. Por esta razón, se consideraron nuevas modalidades de préstamo para estos países, pero bajo condiciones altamente concesionarias. Otorga donaciones y préstamos libres de interés. Sin embargo, la condición de país idóneo para recibir estos créditos es transitoria, debido a que lo que se busca es éste mejore su economía y pueda ser sujeto de crédito en otras entidades (Banco Mundial, 2007:12-13).
La CIF, fundada en 1956, impulsa la inversión del sector privado en países de escasos recursos ofreciendo préstamos e inversiones de capital para
27 iniciativas empresariales. Por su parte, el OMGI, creado en 1988, incentiva la inversión extranjera a través de la entrega de garantías y seguros contra riesgos no comerciales a los prestamistas. Igualmente, ofrece apoyo técnico a los gobiernos para reducir posibles barreras al ingreso de capitales (Afi, 2015:4). Finalmente, el CIADI, constituido en 1966, se encarga de resolver disputas entre los países miembros e inversionistas de otros países miembros mediante arbitraje y conciliación. Recurrir a este organismo es un acto voluntario; no obstante, una vez que las partes acuerden iniciar el proceso, ninguna puede retirarse unilateralmente (Bencheikh et al, 2005:16). Las decisiones del BM están a cargo del Consejo de Administración, que está conformado por 24 miembros y que fue constituido bajo las mismas reglas del FMI; es decir, cada dólar representa un voto (ver cuadro 3) (Millet y Toussaint, 2002:104).
CUADRO 3
DISTRIBUCIÓN DE LOS DERECHOS DE VOTO EN EL BM EN 1999 (PRINCIPALES PAÍSES)
País Derecho de voto
EE.UU 16,45% Japón 7,89% Alemania 4,51% Francia 4,32% Reino Unido 4,32% Arabia Saudí 2,79% China 2,79% Rusia 2,79% Otros(*) 54,14%
(*) Este grupo está conformado por 158 países, los mismos que tienen un derecho de voto mínimo. Fuente: Banco Mundial, 2002.
Elaborado por: Estefanía Palacios Narváez
El Consenso de Washington no establecía únicamente medidas de corto plazo, que estaban a cargo del FMI, sino que también agrupaba políticas de mediano y largo plazo. Por esta razón, el BM vio la necesidad de realizar
cambios profundos en las instituciones vigentes, a lo que denominó “reforma estructural”. Para llevar a cabo esta reforma, en 1990 introdujo un documento
en donde se detallaban los objetivos relacionados con la estrategia de desarrollo nacional, los ejes de acción, las líneas de crédito, el monto de los préstamos, las tasas de interés, el plazo de pago, las garantías de cumplimiento, los sectores en los que se trabajaría, los períodos de gracia, las fechas en que se realizarían los desembolsos y los acuerdos institucionales a los que debía acogerse cada país. A este escrito se lo presentó como Country Assistance Strategy (en adelante CAS) o “Estrategia de Asistencia para el País” (Dávalos, 2004:2-5).
28 Un CAS presentaba el programa de participación e inversión en un país miembro y era planificado por representantes de cada país y por técnicos que estaban bajo la autorización del BM. No obstante, el país que recibía la ayuda no tenía mayor capacidad para inferir en la redacción del documento. Las condiciones de ayuda descritas en los CAS eran tan específicas que incluso se presentaban detalles a nivel de contratación a proveedores y personal administrativo. El solicitante no podía discutir u orientar el modelo de ayuda que deseaba recibir, puesto que el BM era el único encargado de establecer estos términos (Millet y Toussaint, 2002:105).
Para cumplir con lo establecido era indispensable consolidar un “buen gobierno” que pudiese imponer las medidas de ajuste, estabilización y la
reforma estructural sin oposición o resistencia social y/o política; y en caso de existir, el gobierno debía ser capaz de controlarlas. Como se necesitaba garantía de un gobierno con dichas características, las reformas también iban dirigidas al sistema político de cada país. Así, se buscaba extender las capacidades de decisión del presidente y reducir la injerencia de los órganos legislativos y participación ciudadana. De esta manera, bastaba la plena disposición por parte del ejecutivo para lograr esta transformación política. Dentro de los cambios estructurales se aspiraba la privatización de empresas paraestatales, y la aplicación de políticas de liberalización y desregulación (Dávalos, 2003:3).
A pesar de la detallada redacción de las prácticas que debían acatar los países demandantes, no constaba una disposición para que se verifiquen los propósitos sociales. Independientemente de que el país lograra reducir o no sus índices de pobreza, estaba en la obligación de pagar la deuda. Dávalos (2004:5) considera que los países receptores de la ayuda financiera terminaban más pobres, más vulnerables, más endeudados y con un Estado prácticamente desmantelado. El CAS, al ser un pre-requisito para el otorgamiento de los préstamos, era entonces el documento que plasmaba la condicionalidad del BM (Mainhardt-Gibbs y McElhinny, 2013:1).
Por otra parte, el CAS estaba armonizado con las Cartas de Intención y las demás condicionalidades determinadas por el FMI. De esta manera, las políticas de ajuste del FMI se complementaban con la reforma estructural
29 formulada por el BM, constituyendo así una sola estrategia (Dávalos, 2003: 2). Además, como el banco persigue un modelo de desarrollo concreto, establecía la intervención en diferentes sectores sociales y económicos clave (Mainhardt- Gibbs y McElhinny, 2013: 1). Según Paúl Dávalos (2003: 3) el CAS “es el
producto más elaborado del que [los organismos internacionales] disponen para interferir en las
decisiones económicas de los países”. Si se toma en cuenta que la ayuda financiera
entregada aumenta el endeudamiento externo del país, se estaría consolidando la dependencia de los países insolventes frente a aquellos que
financian su “desarrollo”. Esto se debería a que una vez adquirida una deuda
mayor, los países prestatarios se veían obligados a adoptar las reformas de política económica impuestas por estos organismos.