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Las personas tenemos interacciones permanentemente. Es nuestra naturaleza la que nos lleva a salir al encuentro de los demás, sea con la pareja, con la familia, con los compañeros de trabajo, etc. Cuando lo hacemos, al interactuar con otras personas, asumimos un rol concreto que nos lleva a mantener un estilo de comunicación determinado.

Este puede ser pasivo, el de menor agresividad, asertivo, el de tono equilibrado en cuanto a la agresividad hacia el interlocutor y, por último, en el extremo de mayor agresividad, el agresivo. Además existe un cuarto estilo llamado pasivo – agresivo.

Uno de los modelos más extendidos para identificar y clasificar estos estilos es a través de un doble eje en donde el eje horizontal representa el grado de defensa de los propios derechos y el eje vertical representa el grado de defensa de los derechos del interlocutor.

Tabla No 02

Estilos de comunicación258

El estilo de comunicación puede facilitar o dificultar las relaciones en la familia; ayudará o entorpecerá la comunicación; como resultado se dará un buen vínculo familiar o un defectuoso vínculo en la formación de las personas259. Un adecuado estilo de comunicación es necesario para que la relación de los cónyuges se edifique cada día y para que los padres se comuniquen asertivamente con los hijos en las diversas etapas de la vida.

• Comunicación asertiva: Es el estilo reverente, de ver al otro como una persona digna, única e irrepetible. Es un estilo natural, autentico, claro y directo. Es utilizado por personas con un deseo firme de relacionarse con el otro, de salir al encuentro. Se aprecia una autoestima alta y seguridad en ellos mismos, que buscan en la comunicación plantear cuestiones que sean satisfactorias para todos, sin recurrir a manipulaciones ni fingimiento.

258 [ubicado el 10.I.2016]. Obtenido en http://kliquers.org/tutores/portfolio/detail/1-estilos-de-

comunicacion-comunicacion-en-la-familia.

259 Es propio tener en cuenta que “la diferencia en el modo de ser femenino y masculino tiene un gran efecto en la comunicación. Cuando no comprendemos, no aceptamos y no admiramos la riqueza de la otra forma de ser, se pueden generar tensiones no solamente en la pareja, sino también entre padres e hijos, en este caso, del sexo opuesto”. P. RIVAS, Horacio. Yo te elijo a ti,

• Comunicación agresiva: Es el estilo propio del que busca conseguir sus objetivos, sin preocuparse de la satisfacción del otro, sin preocuparse del crecimiento de los demás. En muchos casos utiliza estrategias como el sentimiento de culpabilidad, intimidación o enfado. Usualmente, es propio de la comunicación agresiva la manipulación. Se desea simplemente que las necesidades sean resueltas. Este estilo de comunicación no aporta a la relación y tampoco contribuye con su crecimiento y estabilidad.

• Comunicación pasiva: Es el estilo utilizado por las personas que evitan la confrontación, evitan llamar la atención. Para ello responden de forma pasiva, sin implicarse en el tema o mostrando conformidad con todo aquello que se plantea. Usualmente, la persona no habla mucho, no pregunta, hace realmente muy poco; “ha aprendido” que es más seguro no reaccionar y no mejorar, hay un temor interior a ser rechazado y criticado; en el fondo sufre por no saber salir al encuentro.

Los estilos de comunicación son habilidades que se aprenden. Consideramos que el mejor lugar para el aprendizaje es en la propia familia. En un ambiente amoroso que propicie el diálogo franco y abierto, donde los padres propicien la apertura de los corazones de sus hijos, donde la confianza se evidencia de una manera natural; es posible desarrollar y aprender a comunicarse asertivamente; a respetar los derechos del otro y defender mis propios derechos.

Para clarificar los estilos de comunicación, pensamos que es interesante ver algunos ejemplos relacionados a situaciones familiares específicas.

Caso 1:

Una pareja de esposos acuerda ir a cenar un miércoles. El esposo queda en recoger a la esposa en el trabajo a las 7:30 pm. Son las 8.30 pm., aún no ha llegado, no ha llamado, tampoco contesta el celular. La esposa decide marcharse a casa, no está de humor para seguir esperando, no es la primera vez

que sucede. Sin embargo, habían quedado en trabajar este tema. Cuando está por irse, llega su esposo. ¿Cuál creen que sea la conducta de la esposa?...; ¿Cuál de las conductas crees que se acerca a la meta?, La meta es pasar una noche agradable y mejorar la relación.

1. Comunicación PASIVA: Lo saluda, como si nada hubiera pasado, y sube al carro sin decir nada.

2. Comunicación ASERTIVA: Lo saluda, y le expone claramente su malestar, incomodidad y preocupación, indicando lo siguiente: “Hace una hora que te estoy esperando, me preocupa no saber nada de ti; me irrita que estas cosas pasen habiéndolas dialogado, me pone inquieta y triste a la vez. Me alegra que estés bien; me gustaría que avises que te vas a demorar y que trabajemos más este tema poniendo ambos de nuestra parte. Si ves que se te van a presentar reuniones inesperadas, antes de entrar a una de ellas me llamas para estar al tanto. Por favor, ten el celular a la mano o mantenlo cargado”.

3. Comunicación AGRESIVA: ¡Estoy harta!, ¡Siempre es lo mismo!,

¡sabe Dios donde has estado! ¿Te parece bien hacerme esto? ¿Qué te cuesta llamar para avisarme? Vámonos a casa, me has malogrado la noche!.

Caso 2:

Uno de sus hijos está en un proceso de aprendizaje; está aprendiendo a ordenar su dormitorio, a tender su cama, y a arreglar sus juguetes después de jugar. Sucede que un día deja los juguetes tirados, no ha ordenado el dormitorio y tampoco ha tendido la cama y se va a jugar con su amigo que está de visita. ¿Qué le dices?

1. Conducta PASIVA: No dice nada, ordenas los juguetes, tiendes la cama, y le arreglas la ropa y demás.

2. Conducta AGRESIVA: Vas donde está tu hijo jugando con su amigo y lo recriminas que es un desordenado, que no tiene consideración, que estás harta de decirle que ordene su dormitorio, que recoja los juguetes y que tienda la cama.

3. Conducta ASERTIVA: Vas donde está tu hijo, lo llamas a un costado y le dices que por favor ordene su dormitorio y que luego continúe jugando con su amigo. “Has terminado de jugar y no has guardado tus juguetes, tampoco has tendido tu cama; procura tender tu cama en cuanto te levantes; otro día cuando termines de jugar guardas tus juguetes antes de iniciar otra actividad. Yo ya te he enseñado, ya lo hemos conversado, cuando no lo haces me incomoda, cuando ordenas me siento alegre por ti, así veo que estás creciendo cada día y sabes organizarte mejor”.