El diálogo246 es un aspecto relevante en la dinámica comunicativa familiar. Implica una actitud de disposición, reverencia y apertura entre los miembros de la familia, tanto entre los cónyuges propiamente como entre los demás integrantes.
De acuerdo a la Real Academia Española; comunicación proviene del latín
communicatio, onis que significa acción y efecto de comunicar o comunicarse.
Trato, correspondencia entre dos o más personas. La comunicación es una palabra derivada del término latino communicare, que significa compartir, participar en algo, poner en común. A través de la comunicación, los seres humanos comparten información diferente entre sí, haciendo del acto de
246 En el punto 3.1.1. de este documento se analizan los aspectos de la diferencia y complementariedad varón – mujer. En ese sentido, es importante apuntar que “para complementar las diferencias psicológicas entre ambos sexos, es muy importante el cultivo del diálogo en la pareja” P. RIVAS, Horacio. Yo te elijo a ti, para siempre, 3 a. ed., Santiago, Editorial Nueva Patris, Schoenstatt, 2014, p. 39.
comunicar una actividad esencial para la vida en la sociedad. La comunicación es vital, al ser una herramienta de integración, de educación, de instrucción, de intercambio y de desarrollo. El proceso de comunicación consiste en la transmisión de información entre un emisor y un receptor que decodifica (interpreta) un determinado mensaje.
En el matrimonio, la comunicación es intrínseca al crecimiento como pareja. Los esposos, en ese anhelo de conocerse, en el diálogo, en el amarse tal y cual son para ayudarse mutuamente a crecer en plenitud, los dos, una vez desposados, ya como madre y padre, siendo uno, sin perder su propia identidad; educarán a sus hijos, dándose el tiempo, a su vez, para conocerlos en el diálogo permanente. El conocer a cada uno de manera personal, ayuda en la educación de la familia, lo que es un proceso de mejora de la persona humana de manera integral.
Argote, Núñez y Ramos sostienen que “para el correcto desempeño de las funciones y la realización de las tareas propias de la vida de la familia, se requiere de la comprensión mutua; esto quiere decir que los mensajes deben ser claros, directos y suficientes a la hora de emitirlos y que los receptores de dichos mensajes estén dispuestos y abiertos para recibirlos y así evitar distorsiones. La comunicación es un elemento indispensable para identificar y resolver los problemas”247. Claridad en el mensaje y escucha activa son dos valiosas claves que facilitan el entendimiento y la comunicación.
Algunos estudios muestran que el déficit de conocimientos en los miembros de la familia, de los hijos en particular, pudiera estar relacionado con el hecho de que las estrategias educativas no vayan acorde con el conocimiento de cada persona y se pierde la sintonía perfectiva que cada persona tiene como potencial. Para educar, primero hay que conocer.
247 FRANCO ARGOTE, Osmany, QUIALA NUÑEZ, Idania, PEREZ RAMOS, Giselle. Revista
Cubana de Obstetricia y Ginecología, vol.37, No 3, ciudad de La Habana jul.- set. 2011, p. 383 [ubicado el 15.XI 2015]. Obtenido en
Uno de los estilos de comunicación es la asertiva, es la más adecuada, valiosa y la de mayor impacto en las relaciones familiares; en sus diferentes dinámicas y etapas. Este estilo de comunicación influye positivamente en el crecimiento personal, con un diálogo reverente, con una escucha activa que se va dando día a día, acorde a las diversas etapas de la vida familiar.
Se puede citar ciertas características que ayudan a comprender la dinámica adecuada en el diálogo248 como catalizador del conocimiento el desarrollo y la corrección.
El mirar al interlocutor con reverencia demuestra interés; está actitud aumenta sustancialmente la confianza y cercanía; lleva al encuentro auténtico en la relación.
La postura corporal relajada, es indicativo de una comunicación, no verbal, que demuestra interés y sinceridad.
Los esposos, los padres de familia; son modelos de estilos de comunicación. Ellos a su vez se toman el tiempo, con cariño y generosidad, para que así comuniquen a sus hijos el mensaje deseado, mostrando el cómo:
Observa tus gestos, aprende a controlarlos; los gestos adecuados ayudan a dar énfasis a los mensajes que deseas trasmitir o reforzar.
Fíjate en tus niveles de voz, ya que al modularla de una manera adecuada eres más convincente.
Analiza cuánto tiempo escuchas y cuánto tiempo eres escuchado para aumentar la receptividad y el impacto.
248 “Mediante el diálogo se pone en marcha el conocimiento, se desarrolla, se corrige, etc. Porque el conocer mismo se plenifica continuamente en el hablar”. GUARDINI, Romano. Ética, 1 a. ed., 3 a. impresión, Madrid, BAC, 2010, p.554.
Identifica cuánto, cómo, cuándo y dónde intervienes, además observa la calidad de tus intervenciones en las conversaciones249. Los novios, esposos, la familia; deben esforzarse por desarrollar estas actitudes.
En algunos estudios se ha encontrado “que la imagen social de las relaciones familiares durante la adolescencia está protagonizada por el conflicto entre progenitores y sus hijos, bajo el cual subyace un distanciamiento en la comunicación”250. Por ejemplo, se encontró que la mayoría de las familias, el 73.3 %, tiene habilidades de comunicación inaceptables.
Por otro lado, uno de los resultados que aporta la investigación de Luna Bernal, Laca Arocena y Cedillo Navarro251 es que se encontraron correlaciones significativas de los estilos de comunicación familiar, autoconfianza y patrones de toma de decisiones, destacándose las correlaciones positivas de la comunicación abierta con autoconfianza y vigilancia, y de la comunicación ofensiva con hipervigilancia y aplazamiento. Así mismo, encontraron correlaciones significativas positivas entre la comunicación abierta y los estilos centrados en el problema. También se encontraron correlaciones significativas entre la comunicación ofensiva y evitativa y los estilos centrados en uno mismo.
Así mismo, en otras investigaciones vemos que la eficacia de la comunicación en la resolución de un conflicto dependerá de la capacidad de las partes para establecer una comunicación eficaz252. De ahí que la transformación del conflicto en las relaciones familiares dependa en buena medida de los patrones de comunicación que se establecen en esas relaciones. Por su parte, 249 Sobre este particular, un aporte interesante y enriquecedor se encuentra en RODRIGUEZ CANALES, José Manuel. Familia Hoy – Vida Espiritual en el Matrimonio, Arequipa, Universidad Católica San Pablo, 2008, pp. 72-74.
250 FRANCO ARGOTE, Osmany, QUIALA NUÑEZ, Idania, PEREZ RAMOS, Giselle., Op. Cit., p. 375.
251 LUNA BERNAL, Alejandro Cesar A.; LACA AROCENA, Francisco A.; CEDILLO NAVARRO, Liliana Isabel. Enseñanza e Investigación en Psicología, vol. 17, No 2, Xalapa, México, julio- diciembre 2012, p. 305 [ubicado el 15.XI.2015]. obtenido en
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29224159014.
252 Laca y cols., 2006, en LUNA BERNAL, Alejandro Cesar A.; LACA AROCENA, Francisco A.; CEDILLO NAVARRO, Liliana Isabel. Enseñanza e Investigación en Psicología, vol. 17, No 2, Xalapa, México, julio-diciembre 2012, pp. 295-311 [ubicado el 15.XI.2015]. obtenido en
Ribero y Martínez nos dice que los patrones de comunicación familiar describen la tendencia de las familias a desarrollar modos de comunicaciones estables y predecibles253.
Algunas investigaciones han mostrado que “ciertos patrones de comunicación positivos (afectivos y accesibles, caracterizados por la libertad de expresión y la aceptación) facilitan la resolución de conflictos interpersonales, a diferencia de los negativos (violentos y dominantes, caracterizados por la hostilidad y el rechazo)”254 . De ello se desprende que es importante para la convivencia armónica desarrollar patrones de comunicación positivos.
Como conclusión de algunos estudios veremos que un alto porcentaje de habilidades de comunicación inaceptables podría estar en función de un mayor predominio de estilos autoritarios en la aproximación de los padres a sus hijos, lo cual no deja espacio a una interrelación positiva y estimuladora entre ellos255.
Otra conclusión de estos estudios es que la vida en familia proporciona el medio para la crianza de los hijos, es la influencia más temprana y duradera para el proceso de socialización y en buena medida determina las respuestas de sus integrantes entre sí y hacia la sociedad. La estructura de una familia está constituida por las pautas de interacción que se establecen entre sus miembros, quienes organizan sus relaciones dentro del sistema en una forma altamente recíproca, reiterativa y dinámica256. Evidentemente esta influencia debe ser tal que capacite a los hijos en el desarrollo de una buena socialización y su adecuada integración en la sociedad.
253 Ribero y Martínez, 2010 en LUNA BERNAL, Alejandro Cesar A.; LACA AROCENA, Francisco A.; CEDILLO NAVARRO, Liliana Isabel. Enseñanza e Investigación en Psicología, vol. 17, No 2, Xalapa, México, julio-diciembre 2012, p. 300 [ubicado el 15.XI.2015]. obtenido en
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29224159014.
254 (Dumlao y Botta, 2000; Megías, 2003; Pérez y Aguilar, 2009; Rivero y Martínez, 2010) en LUNA BERNAL, Alejandro Cesar A.; LACA AROCENA, Francisco A.; CEDILLO NAVARRO, Liliana Isabel. Enseñanza e Investigación en Psicología, vol. 17, No 2, Xalapa, México, julio- diciembre 2012, pp. 300 [ubicado el 15.XI.2015]. obtenido en
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29224159014.
255 FRANCO ARGOTE, Osmany, QUIALA NUÑEZ, Idania, PEREZ RAMOS, Giselle, Op. Cit., p.383.
Por otro lado, en lo cotidiano, en la realidad; nos dice el estudio de Franco, Quiala y Pérez que para el correcto desempeño de las funciones y la realización de las tareas propias de la vida de la familia, se requiere de la comprensión mutua; esto quiere decir que los mensajes deben ser claros, directos y suficientes a la hora de emitirlos y que los receptores de dichos mensajes estén dispuestos y abiertos para recibirlos y así evitar distorsiones. La comunicación es un elemento indispensable para identificar y resolver los problemas, desafortunadamente, por ejemplo durante la adolescencia se ve sumamente afectada257.
Vemos como diversas variables afectan la adecuada comunicación al interior de la familia. Por ejemplo, una comunicación agresiva o pasiva en vez de una comunicación asertiva, el poco conocimiento de los hijos, la pobre habilidad de los padres para organizar la crianza, la indiferencia de los padres frente a las necesidades de cada hijo.
Todo lo anterior puede llevar a vivir una atmósfera hostil, de soledad o de confusión. Los hijos, entre ellos, los púberes y adolescentes pueden buscar de escapar del ambiente familiar; no entendiendo como es que sus factores protectores, que son los padres, los agreden o los rechazan.
La falta de comunicación y de diálogo, podría traer otras consecuencias, manifestadas en un rechazo a los valores morales, importantes para el crecimiento de la persona; problemas de comportamiento, etc. En esa “dinámica”, se va dando un círculo vicioso ya que a los padres el comportamiento del hijo, “inadecuado”, les provoca enojo y hostilidad; que empeora aún más la situación. Se generan espacios vacíos que son llenados por el internet, las redes sociales, la televisión, etc.
En contraste, en aquellos padres que tienen una adecuada comunicación asertiva con sus hijos, se evidencia una relación que se caracteriza por el
diálogo, por el despliegue hacia el otro y la acogida, en un clima comunitario en el que prevalece el discernimiento, la reflexión, un fuerte sentido de pertenencia, un ambiente donde no cuesta hablar, donde es fácil y natural abrir la propia intimidad. En resumen, el hogar se convierte en un lugar muy agradable para compartir en familia, un espacio en el que se respira un aire fresco que renueva e impulsa a vivir con esperanza, con esfuerzo, con optimismo, con valentía; y sobretodo con autenticidad, confianza y abundante amor. Tal como lo recuerda la Gaudium et Spes en el n. 24, “El hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no en la entrega de sí mismo a los demás”.