• No results found

Chapter 2: Literature Survey

2.1 Face Liveness Detection

2.1.2 Software based techniques

2.1.2.2 Dynamic technique

Dos palabras en un verso dedicado a Euríalo posibilitan la construcción de una línea de lectura que intenta demostrar la existencia de una sutil crítica autoral a algunos rasgos de este joven. Por el contrario, la presentación inicial de Niso en el canto quinto no es igual de compleja, pues no se le dedica sino un hemistiquio que, además, está directamente relacionado con su compañero:

Euryalus forma insignis uiridique iuuenta

Nisus amore pio pueri…

(Aen. 5.295-296). El fragmento no aporta ningún dato específico acerca de Niso; su misma existencia se vincula con la de Euríalo e, incluso, depende de ella (sintácticamente, en esta descripción, y pragmáticamente, al concluir la aventura nocturna del noveno canto). Los dos personajes existen en su correlación, o al menos, adquieren un perfil más complejo en el entramado interpersonal que los vincula. Al inicio de su participación en los juegos funerarios de Anquises, el rasgo que identifica a Niso es su devoción por Euríalo232.

230 En tres ocasiones se hace referencia a la pietas de Lauso (Aen. 10.789-790, 810-812 y 821-824), número

considerablemente elevado, dada la concisión de su participación en el argumento.

231 Sumamos a nuestros postulados la voz de Fratantuono 2010, 47, quien sugiere la presencia de un

comentario irónico en la adjetivación uirtus, adjuntada a Euríalo en los versos de Aen. 5.345.

232 Algunos críticos sostienen que la relación entre Niso y Euríalo es homoerótica. Makowski (1989), con

su propuesta de revisar el subtexto griego (tanto Platón como Homero) del episodio virgiliano, concluye que Virgilio logra fundir las dos vertientes en un armónico episodio que añade a su base homérica el motivo platónico del amor. También Oliensis (1997) destaca que la variante amatoria homosexual (extendida en la obra de Virgilio) se presenta como un punto de contraste frente a la opción heterosexual, que, a pesar de ser jerárquica, no posee representaciones tan satisfactorias como su contraparte. Guy-Bray 2002, 68, plantea que, después del episodio de Dido, todas las relaciones amorosas de la Eneida tienen un carácter homoerótico. Asimismo, Fratantuono (2010) considera que la relación de los dos jóvenes evoluciona desde una instancia de unilateralidad en el canto quinto (donde Niso experimenta sentimientos amorosos por Euríalo, que lo llevan a hacer trampa en la carrera) a otra de reciprocidad en el noveno (justificada en el resultado positivo del previo ardid). Según este crítico, el episodio refleja la legislación romana relativa a las costumbres sexuales de los ciudadanos. Su interpretación explica la distinción, dentro del episodio, entre

El desarrollo de la carrera expone algunas características intrínsecas de Niso. En primer lugar, Virgilio menciona su juventud233, que se confirma con la representación de su destacable desempeño en una prueba de alta velocidad. Además, la excesiva confianza, que lo hace descuidar sus pasos y tropezar antes de cruzar la meta, remite a un rasgo de los personajes inmaduros ubicuo en la Eneida: la temeridad. Por último, el desinteresado auxilio brindado a Euríalo en el transcurso de la carrera habla del cariño existente entre ambos, aunque el carácter éticamente cuestionable de la maniobra arroja ciertas dudas acerca de la calidad moral de Niso, porque perjudica a Salio (que llevaba la delantera) a fin de garantizar la victoria de su amigo.

Todas estas cualidades pueden deducirse a partir del accionar de Niso en el episodio de la carrera. Sin embargo, formalmente, el joven carece de una descripción objetiva en el canto quinto. La caracterización concreta de Niso se posterga hasta el noveno, donde la voz autoral lo reintroduce, montando guardia en la empalizada de los troyanos junto a Euríalo. Allí, momentos antes de urdir el fatídico plan que termina con sus vidas, Niso es presentado en los siguientes términos:

Nisus erat portae custos, acerrimus armis, Hyrtacides, comitem Aeneae quem miserat Ida uenatrix iaculo celerem leuibusque sagittis

(Aen. 9.176-178).

un amor piadoso y los amores carnales que llevan a la pareja a la muerte. En las anotaciones a su edición del canto quinto, Fratantuono - Alden Smith 2015, 341 hablan de “…the erotic, passionate love between the two men…” Por último, también concuerdan Lyne 1987, 229, n.33 y Petrini 1997, 24-25 (aunque este último señala la intencionada ambigüedad de Virgilio). En cambio, hay otra rama de lectores que postulan que el vínculo entre los dos personajes se establece en términos de amistad: Canali 1976, 30 (“…un amore casto”), Lee 1979, 110 (basándose en la calificación de su amor como pius en Aen. 5.296), Perotti 2000, 85 (“…la più alta celebrazione dell’amicizia che sia mai stata scritta”), Perotti 2005, 64 (“…il più fulgido esempio letterario d’amicizia”) y Meban 2009, 239, quien documenta la proliferación de escritos romanos sobre la amistad en tiempos de Augusto (Enio y Livio, pero también otros poetas de la tardía república), concluyendo que Virgilio no pudo haber quedado al margen de este debate (al que considera casi una tradición de la época). Nosotros creemos que la relación entre ambos se basa en los postulados de Platón en su Simposio (particularmente los apartados 178a-180b), donde se definen los papeles de los hombres comprometidos amorosamente en la dupla erastés eromenos, o, en palabras de Mure 1857, 580: “…the Erastes was a man of the average age when the physical attributes of manhood are in their highest maturity. The Eromenos was a youth in whom those attributes were yet immature. In the Eromenos the quality of beauty was indispensable, but not in the Erastes”. En este sentido, seguimos los postulados del artículo de Makowski, así como las observaciones de Hardie 1994, 32ss., Williams 1995, 534, Williams 1999, 116 (si bien relativiza su interpretación al referir las repetidas instancias en que se adjetiva a Euríalo uir) y Petrini 1997, 24-25.

233 Eneas llama pueri a la totalidad de los corredores (Aen. 5.349) y, en el transcurso de la carrera, se

Estos tres versos confirman algunas cualidades de Niso, anticipadas en el canto quinto: su destreza en las pruebas juveniles (arquería y carrera) y su inmadurez (deducible a través de la referencia a su padre), pero, entre los rasgos conocidos, destaca uno novedoso: en los albores de su participación en el noveno canto de la obra, Niso es descripto como acerrimus armis. La presencia del superlativo aporta una caracterización satisfactoria, al menos al compararla con su rotunda ausencia en el canto quinto. Acer se vincula con un entusiasmo desmedido234 y, en consecuencia, incluye un sesgo moral reprobatorio235. De todos modos, la importancia del término trasciende la definición del diccionario, pues sus connotaciones más sugestivas dependen del valor que adquiere en su vínculo intratextual. La calificación de Niso como acerrimus no es azarosa: la variante superlativa de este adjetivo solo aparece en otras dos oportunidades en la Eneida, una de las cuales reitera la totalidad del sintagma. El subtexto tejido en torno a acerrimus

individualiza un vínculo profundo entre los tres sujetos así descriptos, superando la especificidad semántica del adjetivo, para extenderse en diversas direcciones interpretativas que contribuyen, de manera retrospectiva y prospectiva, a enriquecer la caracterización del joven guerrero troyano, incluso en sentidos opuestos a la usualmente favorable representación virgiliana de la juventud.

La primera mención del superlativo acerrimus ocurre en el segundo canto de la obra, cuando Eneas narra los trágicos sucesos de la noche postrera de Troya. El relato del héroe se detiene en el plan urdido por Corebo para pasar desapercibidos, vistiendo las armas de los aqueos (Aen. 2.387-396). Sin embargo, a pesar del éxito inicial del ardid, al final son descubiertos por un grupo de griegos, entre los que se encuentra Ayante Telamonio:

tum Danai gemitu atque ereptae uirginis ira undique collecti inuadunt, acerrimus Aiax

et gemini Atridae Dolopumque exercitus omnis

(Aen. 2.413-415). illi etiam, si quos obscura nocte per umbram

fudimus insidiis totaque agitauimus urbe, apparent; primi clipeos mentitaque tela

234 Esta interpretación se desprende de la sexta entrada del términoen el OLD, 25: “Acting vigorously,

energetic, active, brave”, como también de la séptima: “Excited, keen, eager, enthusiastic; (of the mental faculties, etc.) passionate, excitable”.

235 Ver Zucchelli 1984, 15: “Il senso morale di a. si riscontra in riferimento soprattutto ad animali e guerrieri

dei quali connota l’indole e l’atteggiamento «fiero», «focoso», «accanito»”. También el DÉLL, 6: “Du sens

de «piquant, pénétrant» on passe à celui de «prêt à foncer» (…) d’où, au sens moral, «énergique, vif, ardent» et «violent»”.

agnoscunt atque ora sono discordia signant.

(Aen. 2.420-423). El contexto de inserción del sintagma es imprescindible para comprender los alcances del subtexto tejido por Virgilio. Ayante es mencionado inmediatamente antes del ataque de los griegos, que notan la incoherencia entre las armas e insignias de Eneas y sus rasgos personales. La situación se asemeja a la incursión nocturna del noveno canto, pues, en aquella oportunidad, los expolios robados también perjudican a Niso y Euríalo, delatando su ubicación con un fulgor traicionero236. En ambas ocasiones, el empleo de

armas arrebatadas a un enemigo vencido acarrea secuelas funestas para el nuevo dueño (en el caso de Eneas, el ataque tanto de los griegos, que los descubren, como de sus conciudadanos, que los confunden con los invasores; y en el de Niso y Euríalo, la persecución de los latinos, que termina con sus muertes). Consecuentemente, la relación intratextual entre Niso y Ayante, fundada en la reiteración de un adjetivo, determina la transgresión en el uso de armas ajenas como un motivo cardinal en la composición del joven troyano.

Pero el vínculo entre Niso y Ayante trasciende este episodio. La gesta del héroe griego en la guerra de Troya (en particular, su capacidad de defender los cadáveres de Patroclo y Aquiles y devolverlos, intactos, a las naves aqueas237) motiva su posterior reclamo por las armas del pelida. La legalidad de la petición conlleva controversias, pues, al final, el beneficiado es Odiseo, aunque Ayante es un contendiente protagónico en la disputa. El deseo de apropiarse de las posesiones materiales de Aquiles, guerrero sin par en el campo de batalla, resuena en la polémica disposición de Ascanio, quien promete a Niso las armas y el caballo de Turno238.

La tercera coincidencia entre ambos personajes recae en las consecuencias de la locura que se apodera de Ayante, tras haber perdido la compulsa por las armas de Aquiles. Furioso con los compatriotas que lo privaron de su areté y confundido por el delirio, arremete contra un rebaño de ovejas y lo diezma. La eliminación de un enemigo indefenso constituye un crimen equiparable al de Niso, que ataca rivales dormidos por el cansancio

236Aen. 9.373-374: et galea Euryalum sublustri noctis in umbra / prodidit immemorem radiisque aduersa

refulsit.

237 Esta proeza guerrera podría contraponerse con la impotencia de Niso, que, incapaz de proteger a su

amado, no puede impedir que sus cuerpos sufran el maltrato de las tropas italianas, como se detalla en los versos de Aen. 9.465-467: quin ipsa arrectis (uisu miserabile) in hastis / praefigunt capita et multo clamore sequuntur / Euryali et Nisi.

o el vino239. Virgilio incluso compara las acciones de Niso entre las tropas enemigas con los destrozos causados por un león hambriento en un redil de ovejas240:

impastus ceu plena leo per ouilia turbans (suadet enim uesana fames) manditque trahitque molle pecus mutumque metu, fremit ore cruento.

(Aen. 9.339-341). El contacto transgresivo con las armas ajenas y el asesinato de rivales indefensos aproximan a los dos personajes y justifican la decisión autoral de vincularlos intratextualmente, basándose en la parcial simetría de sus decursos personales.

La segunda relación intratextual fundada en la repetición del sintagma acerrimus armis se establece cuando, en medio de la tregua del doceavo canto (similar a la quietud nocturna que precede la incursión de Niso y Euríalo), Juturna, desesperada ante la inminente muerte de su hermano, adquiere la apariencia de Camertes, un joven en las filas de soldados latinos:

…Camerti,

cui genus a proauis ingens clarumque paternae nomen erat uirtutis, et ipse acerrimus armis, in medias dat sese acies haud nescia rerum rumoresque serit uarios ac talia fatur

(Aen. 12.224-228). Si bien estos versos constituyen una descripción objetiva de Camertes, independiente de la intromisión de Juturna, la ninfa italiana está presente en el contexto de la referencia intratextual: las acciones del humano (o del simulacro de ser humano) dependen de la voluntad de una divinidad. En sintonía con esta situación, al planear el ataque al campamento de los latinos, Niso se pregunta si acaso un dios infunde sed de gloria a su ánimo

Nisus ait: ‘dine hunc ardorem mentibus addunt, Euryale, an sua cuique deus fit dira cupido?

(Aen. 9.184-185).

239Aen. 9.189-190, 236-237, 316.

240 En relación con este símil, mencionamos la interpretación de Ford Wiltshire 1999, 170: “Vergil adds the

details of the lion’s maddened hunger and, more strikingly, the terror of the victims. Once again Vergil shows the consequences to the vanquished of the superior power of the victor”.

La efectiva presencia de una divinidad que justifique el deseo heroico de Niso ha dividido las aguas entre los lectores241. Aquí consideramos que, frente a la evidente manipulación divina de una imagen similar a Camertes, la pregunta de Niso revela una situación opuesta, donde prima su voluntad, a pesar de sus dificultades para reconocerla242. Así, el juego entre paralelismo y oposición en torno al libre albedrío de estos dos personajes destaca el aspecto negativo del proceder de Niso, pues, al no haber dioses involucrados en su realidad, debe asumir la responsabilidad de sus actos y las consecuencias negativas que estos conllevan.

A su vez, dos similitudes justifican la relación intratextual. En primer lugar, Juturna (caracterizada como Camertes) arenga a la tropa italiana a retomar el ataque, aprovechando la inactividad de los troyanos, sujetos a los términos de la tregua vigente. La ruptura de los pactos vincula este fragmento con las acciones bélicas de Niso y Euríalo en el noveno canto, porque el carácter nocturno de su expedición infringe un momento de paz243. En segundo lugar, los dos personajes tienen la capacidad de influir en el ánimo de

los jóvenes, pues Niso convence a Euríalo de participar en la incursión nocturna y las palabras de Juturna, a través de la imagen de Camertes, mueven a la militarizada juventud latina a reiniciar las acciones bélicas:

Talibus incensa est iuuenum sententia dictis

iam magis atque magis, serpitque per agmina murmur

(Aen. 12.238-239).

241 Hay críticos que consideran el episodio nocturno de Niso y Euríalo como expresión del libre albedrío de

los hombres (Duckworth 1967, 134). Otros, en cambio, sostienen que Niso actúa bajo el influjo de su amor por Euríalo, que lo lleva a querer realizar acciones heroicas en su nombre (Makowski 1989, 9) o por un condicionamiento social del que no puede liberarse (Fitzgerald 1972, 115). Quinn 1968, 316-320 sugiere la existencia simultánea de impulsos dispares en los personajes virgilianos, debidos a la injerencia de los dioses y a la propia individualidad de los seres humanos.

242 Siguiendo los postulados del Simposio platónico, particularmente el fragmento dedicado a describir las

características de la dupla erastés - eromenos (que, según nuestro punto de vista, subyace en la composición de la relación entre Niso y Euríalo), podría pensarse que, tal vez, esta divinidad aquí mencionada es el amor de Niso por su compañero, impulsándolo a emprender grandes hazañas. Esta interpretación se desprende de la reflexión platónica sobre el influjo del Amor en el erastés, que, extrapolado al hipertexto virgiliano, es claramente Niso: θειότερον γὰρ ἐραστὴς παιδικῶν· ἔνθεος γάρ ἐστι (Pl.Smp. 180b). Otro autor en defender esta teoría es Hornsby 1966, 351: “The dira cupido for Nisus was Euryalus”. De todos modos,

creemos que Niso sigue siendo preponderantemente responsable por sus acciones, tal como plantea Syson 2013, 122: “When Nisus diagnoses his own urge as dira cupido (…) Nisus implies both that the desire itself

is transgressive (“strange”, “terrible” –perhaps even “foul”), and that this transgressive quality is precisely what makes it tempting to attribute divine authority to the urge”.

Así, los dos personajes caracterizados como acerrimus armis ejercen un poderoso influjo sobre los jóvenes, arrastrándolos a la guerra, situación que se condice con el entusiasmo desmedido implicado en el adjetivo.

Al relevar la presencia de algunos rasgos negativos en Niso y Euríalo, este apartado intentó demostrar el compromiso virgiliano en la construcción de personajes no tipificados. Más allá de su mentado amor por la juventud, Virgilio crea un panorama real y complejo, donde ninguna figura es heroica por antonomasia. En una obra de tan sutil discriminación crítica como la Eneida, ni siquiera los objetos del más elevado encomio están libres de reproches.

Related documents