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CHAPTER 4: IMPLEMENTATION AND PRELIMINARY RESULTS

4.2 Replay Video Attack

5.4.2 Implementation

El constante motivo virgiliano de la transgresión en el uso de armas está presente en el episodio nocturno de Niso y Euríalo, donde los jóvenes se adueñan de posesiones ajenas en circunstancias cuestionables y para su propia gloria268, individualismo descalificado por la ideología de la obra269. La incursión nocturna parte de una concepción anacrónica (y por ello transgresiva) del adecuado tratamiento debido a las pertenencias de enemigos vencidos: Niso no concibe la posibilidad de emprender su misión sin adquirir expolios, comportamiento que parece tener completamente naturalizado, en tanto lo plantea con franqueza al exponer su plan a los jefes troyanos270:

…si fortuna permittitis uti quaesitum Aenean et moenia Pallantea, mox hic cum spoliis ingenti caede peracta adfore cernetis…

(Aen. 9.240-243). Si bien la crítica a la apropiación de bienes ajenos es un principio estructurante de la Eneida, su presencia es un silencioso subtexto, cuyas consecuencias nunca se explicitan, aunque se vislumbran en el transcurso de la obra. Por ejemplo, en este episodio, los miembros del concejo seleccionado por Eneas no reaccionan ante las cuestionables intenciones de la pareja; al contrario: todos alaban su valentía271. Sin

embargo, el desarrollo del argumento desenmascara el reprochable valor de la empresa, que es recompensada con la muerte.

268 Ver la lectura de Pavlock 1985, 212 en torno al problema de la asociación entre gloria y bienes materiales

en este episodio.

269 Saylor 1990, 89 sostiene que en el noveno canto de la Eneida hay dos tipos de heroísmo: uno individual,

homérico, y otro virgiliano, centrado en el bien común: “It is done for the common good, and at its best it is effective and successful for the community or group”. Sin embargo, el heroísmo de Niso y Euríalo es el erróneo: “Nisus and Euryalus forget any community interest (…) Their actions are ultimately individual and performed out of personal motives, bloodlust and greed for spoils…” (Saylor 1990, 91). Perotti 2005, 65 también nota esta realidad: “Nella loro morte (…) si può comunque riconoscere un altro messaggio di Virgilio, assente invece in Omero: egli sembra indicare una sorte di nemesi fatale, o punizione divina che colpisce i due giovani, causata dall’ὕβρις…” En cambio, no concordamos con la interpretación de Lennox 1977, 342, quien supone que la misión está inspirada por los dioses y no por el deseo de gloria personal.

270 Disentimos rotundamente con la aseveración de Lennox 1977, 336: “There is no doubt that killing the

sleeping enemy is not a part of Nisus’ plan as he outlined it: it is a chance (…) not a premeditated idea”.

271 Ver Aen. 9.247-250. Casali 2004, 337 sostiene al respecto: “Virgil’s attitude toward the Trojan assembly,

on the other hand, is much less ambivalent: it is modeled on the Trojan assembly in the Doloneia, an assembly that can be faulted, and, above all, is faulted. Rather than mitigate the negative aspects of the Homeric account, Virgil accentuates them”. Para una postura opuesta, remitirse al artículo de Potz 1993, 328-329.

Después de exponer los lineamientos del plan y recibir la aprobación de los líderes, el contacto de Niso y Euríalo con armas ajenas se intensifica. La valentía asumida por los jóvenes frente a la peligrosa misión conduce a Ascanio a disponer los galardones en ausencia de su padre272. En el caso de Niso, los obsequios son extremadamente valiosos:

el caballo y las armas de Turno (tanto el escudo, como el yelmo de plumas rojizas), doce esclavas, un número indeterminado de cautivos con sus armas e incluso una extensión de tierras pertenecientes al rey Latino:

si uero capere Italiam sceptrisque potiri contigerit uictori et praedae dicere sortem, uidisti, quo Turnus equo, quibus ibat in armis aureus; ipsum illum, clipeum cristasque rubentis excipiam sorti, iam nunc tua praemia, Nise. praeterea bis sex genitor lectissima matrum corpora captiuosque dabit suaque omnibus arma, insuper his campi quod rex habet ipse Latinus.

(Aen. 9.267-274). La entrega de las armas de Turno es una promesa cuestionable273, porque por pertenecer al comandante del ejército italiano, invisten un carácter especial, que las aparta de otros objetos similares: vencido el rútulo, pasarían a constituir spolia opima y, como tales, no estaría entre las prerrogativas de Ascanio definir su destino274. Además, Turno supera a Niso en calidad heroica (es mayor, con mucha experiencia en batallas y un puesto

272 Sobre el valor social de la entrega de premios en calidad de trofeo heroico, ver Ready 2007, 21-23. 273 Casali 2004, 333-334 aventura una interesante interpretación que pone en crisis, incluso, los obsequios

que habrían de ser entregados por Eneas.

274 Nos apartamos de la teoría de Ford Wiltshire 1989, 49, que sostiene el carácter positivo de la intervención

de Ascanio en el episodio de Niso y Euríalo: “This episode is crucial in the maturing of Ascanius (…) Iulus is fully in control throughout the passage, functioning effectively as a substitute for his absent father…”. En cambio, nos alineamos detrás de la interpretación crítica de otros estudiosos, como Casali 2004, 328- 331 y 339, que compara el proceder de Ascanio con el de Héctor en el canto décimo de la Ilíada, o Pavlock 1985, 212, que ve las repercusiones negativas de la dadivosidad de Ascanio: “While scholars often note that this lavish offer of gifts reflects Ascanius’ youthful enthusiasm, the poet may expect the reader to perceive a more somber note beneath the humorous depiction of character. For this extravagant promise perhaps only encourages the materialistic desires that lead Euryalus to the disastrous events later in the episode”. Merriam 2002, 859 continúa esta línea interpretativa: “In making these promises, Ascanius is both encouraging Nisus and Euryalus to go on their quest in the first place, and arousing their greed for goods”. Por otra parte, Syson 2013, 125 aporta una interesante interpretación, según la cual el tipo de regalos prometidos por Ascanio modifica sustancialmente el carácter de la misión: “When Ascanius eyes the possessions of Turnus and Latinus, he turns the venture from a message-taking expedition into one of conquest”. Rogerson 2017, 154-160 cuestiona la idoneidad de Ascanio para asumir el papel de un adulto. Además de estas relevantes lecturas, consideramos que el carácter problemático de la atribución de Ascanio es abiertamente planteado en la obra, en el descargo de Juno ante Júpiter, donde la diosa critica a Eneas por dejar a su hijo inmaduro a cargo de los asuntos de la guerra: …num linquere castra / hortati sumus aut uitam committere uentis? / num puero summam belli, num credere muros, / Tyrrhenamque fidem aut gentis

de jerarquía entre sus filas); por consiguiente, la atribución de sus armas al joven troyano constituye una transgresión equiparable al deseo de Mecencio de vestir a Lauso con las armas de Eneas275, que se incrementa si consideramos que la espada de Turno había sido forjada por Vulcano y templada en las ondas de la laguna Estigia276.

En el caso de Euríalo, los obsequios anticipados varían notablemente, pues ya no se trata de bienes materiales, sino de una promesa de eterna amistad:

te uero, mea quem spatiis propioribus aetas insequitur, uenerande puer, iam pectore toto accipio et comitem casus complector in omnis. nulla meis sine te quaeretur gloria rebus: seu pacem seu bella geram, tibi maxima rerum uerborumque fides

(Aen. 9.275-280) La notoria divergencia entre los regalos de ambos jóvenes se motiva en la diferencia etaria que los distancia y, a su vez, en la cercanía entre Euríalo y Ascanio (…mea quem spatiis propioribus aetas / insequitur…), quien, en consecuencia, promete incluir al primero en el círculo más cercano de sus relaciones. Ascanio establece una jerarquía entre Niso y Euríalo, basada en sus años, que determina la desigualdad en los premios apalabrados. Sin embargo, esta actitud socava el valor de sus propias palabras, pues lo posiciona en el papel de un joven inmaduro277. Si la decisión de negar posesiones materiales a Euríalo se basa en su juventud, ¿con qué criterio puede Ascanio distribuirlas? Todos estos elementos configuran problemáticamente los términos principales de la misión nocturna, convirtiéndola en un espectáculo similar al del Lusus troianus, donde un grupo de jóvenes (con Ascanio al frente) pretende actuar como adultos y se enreda con sus propias huellas en un laberinto que simboliza el complejo mundo de los adultos. También el bosque italiano, que Niso y Euríalo creían conocer a la perfección, se vuelve un laberinto cuando deja de ser un espacio pastoril, destinado a la caza, y se transforma en un campo de batalla. En ese momento, el mundo cotidiano se vuelve ignoto y amenazante278.

275Aen. 10.774-776.

276Aen. 12.90-91.

277 Ver Petrini 1997, 23: “Euryalus, finally, is closely associated with Iulus, who really is a child (…) Iulus

promises Euryalus friendship, one boy to another”.

278 El bosque como espacio de caza es descripto en los siguientes términos: …nec nos uia fallit euntis: /

uidimus obscuris primam sub uallibus urbem / uenatu adsiduo et totum cognouimus amnem… (Aen. 9.243-

245). Por el contrario, sus características amenazantes se aprecian en Aen. 9.380-383: hinc atque hinc, omnemque aditum custode coronant. / silua fuit late dumis atque ilice nigra / horrida, quam densi

La incursión nocturna acontece en este clima enrarecido por una sucesión de elementos exasperantes: el momento del día escogido para actuar, la futilidad de la misión, el peso inconmensurable de una promesa demasiado ambiciosa y la sed de gloria que mueve a los dos guerreros.

Al partir del campamento troyano, habiendo recibido numerosos obsequios de los principales guerreros presentes, Niso esboza un somero plan consistente en una diversificación de tareas: a él le corresponde abrirse paso entre los enemigos con la espada, mientras que a Euríalo le compete la vigilancia (Aen. 9.320-323). Sin embargo, este último ignora la sugerencia y se suma a la matanza (Aen. 9.342-343), aportando un elemento ausente en la descripción del accionar de Niso: el furor279. Euríalo es caracterizado como incensus (Aen. 9.342)280 y feruidus (Aen. 9.350)281, en tanto su avance

entre enemigos se presenta a través del verbo perfurit (Aen. 9.343)282; incluso Niso nota

el descontrol en su comportamiento, que es descripto como un excesivo deseo de hierro y de sangre: (sensit enim nimia caede atque cupidine ferri) (Aen. 9.354). Aun tratándose de dos guerreros en la flor de la juventud, la mayor experiencia de Niso le permite discernir una acción peligrosamente transgresiva y no perder la noción de su entorno283. Por el contrario, Euríalo no se percata de que ha superado los límites: la inconsciencia de la juventud gobierna sus acciones284 y solo se detiene ante la intervención de Niso285.

complerant undique sentes; / rara per occultos lucebat semita callis. Sobre el bosque como laberinto, ver

Petrini 1997, 32.

279 Rivoltella 2005, 40: “La condotta dei guerrieri troiani appare viziata dai sintomi caratteristici della

ferocia, della violenza sfrenata e gratuita, connaturata alla giovinezza”.

280 Squillante Saccone 1984, 934: “All’uso proprio del verbo i. (…) si affinca una sua ripetuta fruizione

metaforica con riferimento all’area dei sentimenti violenti, delle passioni, del dolore (…) e in particolare dell’amore…”

281 Scarcia 1985, 503: “Quanto a feruidus, le undici occorrenze dell’Eneide si raccolgono tutte nella parte

‘iliadica’ del poema, indirizzate in prevalenza a indicare –direttamente o indirettamente– l’«ardore» e l’esaltazione dell’eroe o guerriero furente…”

282 Farron 1985b, 621: “Fra i tipi di azione che il furore provoca, il più comune (29 volte) è l’impulso che

conduce alla lotta o la condizione mentale di coloro che sono in lotta in una situazione di guerra”. Más adelante (Farron 1985b, 622) el autor nota la conexión entre el furor y el suicidio, respaldándose en los postulados de Quinn 1968, 11-16, quien introduce el concepto de “death-wish” en la Eneida.

283 A pesar de estar concentrado en su tarea, Niso nota la cercanía del amanecer (Aen. 9.355).

284 Ver Hardie 1994, 26: “The question of excess is related to the wider theme of the correct observation of

limits and of the proper place and time for overstepping boundaries; this has a particular importance for the treatment of adolescence and the passage to adulthood”.

285 Esta situación plantea una relación didáctica entre ambos personajes, fundamentada en la mayor edad y

experiencia de Niso, que, como otros aspectos que ya hemos desarrollado, también podría basarse en los principios postulados por Platón al referir las características de la dupla erastés - eromenos. En las líneas de Pl.Smp. 178d-e, se plantea que el erastés se esfuerza por realizar acciones dignas de renombre, para despertar la admiración de su amado; en tanto este último siempre intenta imitar los mejores comportamientos de su compañero, evitando las conductas reprobables, por vergüenza a ser descubierto. Petrini 1997, 23: “True to the typology of initiations, Euryalus’ father is absent (perhaps dead), and Nisus is his initiator”.

Apaciguados los ánimos, la voz autoral detalla los expolios obtenidos por Euríalo: Euryalus phaleras Rhamnetis et aurea bullis

cingula, Tiburti Remulo ditissimus olim

quae mittit dona, hospitio cum iungeret absens, Caedicus; ille suo moriens dat habere nepoti; post mortem bello Rutuli pugnaque potiti:

haec rapit atque umeris nequiquam fortibus aptat. tum galeam Messapi habilem cristisque decoram induit…

(Aen. 9.359-366). Del botín asido por el joven, el autor se detiene con particular énfasis en la historia del decurso del medallón y el cinturón de Ramnete, que comienza cuando Cédico los ofrece a Rémulo como un pacto de hospitalidad. A la muerte del segundo, ambos objetos son naturalmente heredados por su nieto, pero en el siguiente paso acontece una transgresión: el joven muere en la guerra y sus posesiones son expoliadas por los rútulos. De esta manera, un ornamento que comienza su existencia como muestra de buena voluntad entre un anfitrión y un huésped termina inmiscuido en una serie de actos de violencia entre un grupo local que se niega a aceptar pasivamente la llegada de un visitante y toma las armas en oposición. Euríalo, al volver a expoliar estos objetos, perpetúa una línea de violencia cuyos orígenes desconoce, pero cuyas repercusiones (adelantadas en el empleo del adverbio nequiquam) habrán de alcanzarlo, porque estos elementos le son tan ajenos como a los rútulos que los robaron antes, en tanto él es también una suerte de huésped que toma las armas en contra del anfitrión local286. La

inadecuación entre la genealogía del medallón de Cédico (y la causa de su existencia) y la realidad de Euríalo como propietario convierten a su posesión en un acto transgresivo. Por otra parte, el fundamento de esta escena –la apropiación de un objeto de escasa utilidad práctica287 por parte de un joven– aproxima a Euríalo al vanidoso

comportamiento de Camila frente a las armas de Cloreo, descriptas como un botín

286 Abbot 2000, 77 realiza una interesante interpretación de este fragmento, sobre la premisa de que la

estratagema de Niso y Euríalo tiene tintes que remiten a un conflicto civil: “…young men engage in a self- defeating ambush (…), where armor plays a crucial role, and where the appearance, at least, of civil war is again a feature…”. Para más resonancias del episodio vinculadas con una guerra civil, ver Newman & Newman 2005, 221 y Meban 2009, 256.

287OLD, 1372 define phaleras: “A metal disc, boss, or sim. ornament worn (…) by men, esp. by soldiers

as a military decoration (…) embellishments”. Cf. Malavolta 1988a, 82: “In età imperiale esse erano diventate vere e proprie decorazioni (i dona militaria, come le armillae e i torques), conferite a singoli ufficiali e soldati o a interi corpi di truppa che si erano distinti in battaglia (…) è verosimile che quelli ricordati da V. siano immaginati come oggetti di metallo prezioso e di pregiata fattura…”

excesivamente opulento (Aen. 11.768-777)288, y a la relación de Palante con su tahalí, que también es un accesorio decorativo con una carga semántica perjudicial e impropia para su portador289.

En su raid nocturno, Euríalo se adueña de otro objeto relevante: el yelmo de Mesapo. Esta pieza de armadura no tiene las implicaciones negativas presentes en el medallón de Cédico; no obstante, termina constituyendo la perdición de los dos jóvenes, pues un fulgor de luna se refleja en su bruñida superficie y los delata en la huida:

cum procul hos laeuo flectentis limite cernunt, et galea Euryalum sublustri noctis in umbra prodidit immemorem radiisque aduersa refulsit.

(Aen. 9.372-374). En este fragmento Virgilio individualiza el yelmo expoliado como responsable del fracaso de Niso y Euríalo, si bien los jóvenes portaban otras piezas de armamento, que les habían obsequiado algunos personajes al partir del campamento troyano y que también podrían haber reflectado el brillo de la luna:

…umero simul exuit ensem auratum, mira quem fecerat arte Lycaon Cnosius atque habilem uagina aptarat eburna. dat Niso Mnestheus pellem horrentisque leonis exuuias, galeam fidus permutat Aletes.

protinus armati incedunt…

(Aen. 9.303-308). Al destacar la importancia del yelmo de Mesapo en la resolución de la aventura nocturna, Virgilio atribuye un valor negativo al acto del expolio290: ese objeto sigue

siendo fiel al ejército local; su apropiación por parte de Euríalo constituye una transgresión que habrá de pagar con su vida291.

288 Perotti 2000, 81-82 y Perotti 2005, 65-66, sostiene que la conducta de Euríalo se rige por la vanidad y

vincula este episodio con el de Camila y también con el de Turno frente al tahalí de Palante. Ver también Keith 2000, 30: “With Camilla’s fatal ‘feminine’ weakness for Chloreus’ purple and gold finery, we may compare Euryalus’ disastrous decision to carry off the spoils of his attack on the sleeping Rutulians”. El vínculo entre ambos personajes también es marcado por Otis 1964, 363-364, Small 1959b, 298 y West 1985, 23.

289 Este tema se desarrolla en el apartado “El tahalí de Palante” del próximo capítulo.

290 Disentimos de la postura de Makowski 1989, 12, quien considera que la apropiación de pertenencias

ajenas por parte de Euríalo no es reprochable, en tanto constituye su primera expresión de areté militar.

291 Fratantuono 2010, 50 nota que, de haberse concluido la carrera del canto quinto con normalidad, es

decir: Niso en primer lugar, Salio en segundo y, luego, Euríalo, este último habría recibido un yelmo como premio. El autor aventura que el ardid de Niso para garantizar la victoria a su amigo es el prístino disparador

De todos modos, el resplandor del yelmo no es el único motivo de la caída de Niso y Euríalo. Al relatar su desesperación por escapar de los perseguidores, la voz autoral añade un nuevo elemento que contribuye a su prematuro final:

Euryalum tenebrae ramorum onerosaque praeda impediunt, fallitque timor regione uiarum.

(Aen. 9.384-385). La oscuridad del ambiente boscoso y el excesivo botín expoliado obstaculizan los movimientos de Euríalo, que pierde su velocidad característica292. Virgilio expresa su debilitamiento a través del verbo impedio, que incluye sentidos vinculados con la decadencia de una situación293. Así, no solo el yelmo delata a los jóvenes; el resto de las armas apropiadas ilegítimamente también los perjudica, ralentizando a Euríalo en una coyuntura crítica. Estos dos hechos demuestran la negatividad atribuida al acto del expolio.

Finalizado el episodio, los rútulos descubren la magnitud de la gesta de los dos héroes troyanos, al encontrarse con el sangriento espectáculo en su campamento. Además, al revisar las pertenencias de Niso y Euríalo, recuperan las armas expoliadas a sus hombres, entre las cuales se mencionan, en particular, el yelmo de Mesapo y el medallón de Cédico:

agnoscunt spolia inter se galeamque nitentem Messapi et multo phaleras sudore receptas

(Aen. 9.457-458). Así, estos dos objetos continúan su ominoso decurso en el mundo de la guerra. El episodio de Niso y Euríalo es el único en la Eneida donde personajes inmaduros logran apoderarse efectivamente de armas ajenas. A continuación, los intentos nunca se concretan y los jóvenes solo son víctimas de un desmedido deseo de poseer las pertenencias de sus rivales. El carácter hiperbólico de las acciones de Niso y Euríalo

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