3. LEGAL SYSTEM AND OPERATIONAL ISSUES
3.3 Effectiveness: Immediate Outcome 6 (Financial intelligence)
Los médicos han sido tradicionalmente considerados como los principales proveedores de servicios de salud ostentando la principal responsabilidad sobre el paciente. Sin embargo, la diversificación de roles que involucra al personal sanitario no médico, supone un reto para la comunidad médica al requerir el establecimiento de colaboraciones con otras disciplinas clínicas y desarrollar modelos de colaboración entre profesionales sanitarios basados en la formación de equipos interdisciplinares para proveer cuidados a los enfermos crónicos.
La provisión de cuidados en equipo no es un concepto nuevo. Fue originalmente propuesta en la década de 1940, como un método de proporcionar servicios de cuidados, y posteriormente ha sido desarrollada en gran variedad de entornos hospitalarios y extra-hospitalarios [You99]. En contraste con el modelo multidisciplinar, en el cual cada miembro del equipo lleva a cabo su trabajo de forma independiente y paralela al resto, y con objetivos particulares, los miembros de los equipos interdisciplinarios trabajan de forma interdependiente contribuyendo con su experiencia según es requerido, y manteniéndose las diferentes responsabilidades en los diferentes ámbitos, hacia objetivos consensuados y reevaluados periódicamente. Cada uno de los miembros de un equipo interdisciplinario puede aportar diferentes tipos de información relevante que en conjunto conduzcan a una comprensión de los diferentes aspectos de la enfermedad crónica.
Las habilidades específicas requeridas para llevar a cabo un trabajo interdisciplinario de forma efectiva son [Drin00]:
- entender y respetar al resto de profesionales del equipo, - resolución de problemas en grupo y pensamiento crítico, - gestión de conflictos,
- capacidad de comunicación, - generación de confianza, y
No basta con aprender estas habilidades, sino que es necesario desarrollarlas en la práctica profesional y actualmente, en general, no es una tarea que se esté llevando a cabo de forma eficiente [Saf03] [Iom01].
Una exigencia fundamental de estos modelos es la autoridad compartida entre disciplinas que en muchas ocasiones son complementarias, pero en otras pueden entrar en mutua competencia. Un equipo interdisciplinario trabaja mejor en un contexto colaborativo que en un contexto delegativo. En un modelo delegativo, uno de los miembros del equipo (tradicionalmente el de mayor rango o cargo), lidera el equipo y ostenta la completa responsabilidad del cuidado del paciente. En un modelo colaborativo, los miembros comparten el liderazgo y la responsabilidad sacrificando en cierto grado la autonomía profesional en beneficio de los objetivos comunes. Sin embargo, el modelo colaborativo es difícil de llevar a la práctica en el tradicionalmente jerarquizado sistema sanitario. Tradicionalmente, los médicos han sido formados para organizar sus propias actuaciones y son renuentes a compartir esa autoridad [Coo03]. Algunos autores afirman que las intervenciones más eficaces en la gestión de las enfermedades crónicas conllevan la delegación de responsabilidades por el médico de atención primaria (que ostenta por lo tanto la responsabilidad de los cuidados), a los miembros de su equipo [Wagn00]. En este sentido, los modelos de colaboración alternativos más usuales son [Cap07]:
- equipos de atención primaria con enfermería especializada como personal de provisión de cuidados al paciente,
- equipos de atención primaria con un médico de primaria como proveedor de cuidados (modelo viable con suficiente número por ejemplo de geriatras u otro personal médico con las habilidades requeridas), y
- equipo de atención especializada, con enfermería especializada como personal de provisión de cuidados al paciente
Estos modelos no son mutuamente exclusivos, y cada uno de ellos puede ser más o menos adecuado dependiendo del tipo de paciente y las enfermedades de las que se trate. El tercer modelo parece el más adecuado para pacientes con enfermedades complejas mientras que los dos primeros lo serían en situaciones de comorbilidad. Algunos autores se plantean la necesidad del segundo modelo en ciertos contextos de enfermedad crónica si la enfermería especializada puede asumir mayores competencias [Mun00]. Sin embargo en general, se considera que la enfermería especializada está capacitada para asumir un subgrupo de tareas más rutinarias y menos complejas, sin pretensión de sustituir al médico. Mientras que en los tres modelos, existe un agente sanitario único como proveedor de los cuidados sanitarios, apoyado por otros profesionales sanitarios desde diferentes disciplinas para garantizar la
continuidad en los cuidados, la práctica aconseja que sea un equipo de agentes sanitarios los que provean los cuidados a los pacientes.
Resumiendo lo descrito sobre el modelo interdisciplinario, los equipos tienen responsabilidad sobre un grupo de pacientes, con médicos limitando sus roles al tratamiento de los pacientes con exacerbaciones de su enfermedad crónica o la manifestación de episodios agudos, interviniendo en casos complejos y formando a los miembros de los equipos de cuidado al paciente. Otros agentes sanitarios, lideran la gestión de los planes de cuidados que incluyen las citas, las tareas periódicas y rutinarias, asegurando un adecuado seguimiento y apoyando la autogestión del paciente [Bod02b]. Los beneficios potenciales que aportan los equipos interdisciplinarios son un incremento en la eficiencia, la satisfacción del propio equipo y del paciente, adherencia del paciente a los protocolos consensuados, y el uso de otros recursos sanitarios aparte del médico. El paciente percibe una menor fragmentación en sus cuidados y un soporte activo que posibilita su participación en el proceso de cuidados. Igualmente la actuación de equipos interdisciplinarios ha reducido el número de hospitalizaciones, consultas médicas, y reduce los costes [Bald94]. Un informe de 1996 del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, avaló la utilidad de los equipos interdisciplinarios manifestando su convencimiento en que la calidad, efectividad y responsabilidad de la atención primaria se incrementaría con el uso de esta configuración de equipos, recomendando la adopción del concepto de equipo en atención primaria donde fuese posible hacerlo [Don96].