4. TERRORIST FINANCING AND FINANCING OF PROLIFERATION
4.4 Effectiveness: Immediate Outcome 10 (TF preventive measures and
Como ya se ha comentado con anterioridad la expansión de las TIC en el entorno sanitario es lenta con respecto a otros sectores industriales, y ello es motivado fundamentalmente por
dificultades que son debidas a las especiales características del sector sanitario. Se manifiestan en diferentes ámbitos diversas dificultades:
- financieras,
- relativas a la confidencialidad, seguridad y privacidad del paciente, - la resistencia a adoptar la tecnología por parte de los médicos y pacientes, - aspectos legales,
- falta de estandarización
3.2.4.4.1
Financieras
El coste inicial de comprar, instalar y posteriormente mantener una infraestructura tecnológica es prohibitivo en muchas de las ocasiones. Se trata de inversiones que, si se terminan rentabilizando, es a medio o largo plazo [Doo02].
3.2.4.4.2
Seguridad, privacidad y confidencialidad
La seguridad, privacidad y confidencialidad en el acceso a la información médica es un requisito transversal a todo el proceso de provisión de servicios sanitarios. La restricción de acceso a parcelas de información de la información médica de un individuo a las personas adecuadas y en los momentos precisos es un reto para todas las organizaciones sanitarias. En muchas ocasiones la adopción de TIC se ve frenada por una incapacidad tecnológica de cumplir con los requerimientos establecidos por los marcos legales de protección de datos. Cada sistema legal nacional establece el marco legal de seguridad que le corresponde a la información sanitaria. A nivel de la Unión Europea, queda regulado por la Directiva 95/46/CE del parlamento europeo y del consejo de 24 de octubre de 1995 relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos [Eu95]. En España a nivel estatal, queda establecido a través de la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre, de Protección de Datos [Lopd99], en EEUU lo establece la Health Insurance Portability and Accountability Act de 1996 (HIPAA) [Hip96]. En estos marcos legales se establece cómo debe manejarse, intercambiarse y almacenarse la información de carácter médico de los individuos.
3.2.4.4.3
Resistencia a la adopción de la tecnología
La introducción de las TIC en una organización obliga a modificar la forma tradicional de hacer las cosas, y en la mayoría de las ocasiones es precisamente para eso. Se pone de manifiesto el hecho de que profesionales sanitarios que adoptan de forma entusiasta
tecnologías en el área del diagnóstico y el tratamiento, son sin embargo remisos a adoptar TIC. Las razones argumentadas se refieren a la ausencia de beneficios inmediatos en su uso, o un incremento en su carga de trabajo [Bod03] [Mil04]. Se han señalado como factores para el éxito en la introducción de las TIC, en particular si afectan a los cuidados de pacientes, involucrar a los médicos en la implementación de las TIC (en todas sus fases), extender el uso a toda la organización y conseguir la participación activa de los líderes de la organización [Her02].
Otros factores de resistencia se relacionan con el diferente punto de vista entre gestores y médicos para afrontar diversos problemas. Por ejemplo, el factor de los errores médicos que desde el punto de vista del gestor tiene una solución tecnológica [Iom01], mientras que desde el punto de vista médico es considerado mayoritariamente que el problema se debe a una sobrecarga de trabajo y se podría solventar también eficazmente por ejemplo con un aumento del personal de enfermería en los hospitales [Ble02].
3.2.4.4.4
Aspectos legales
Más allá de los aspectos de seguridad, privacidad y confidencialidad, el uso de las TIC hace emerger un importante número de conflictos legales o situaciones “alegales”, muchos de ellos relacionados con la capacidad de efectuar determinadas intervenciones médicas por ejemplo transfronterizas, o el marco legal o jurídico que avala dichas intervenciones (ver apartado 3.2.4.4.2).
3.2.4.4.5
Falta de estandarización
Las tecnologías de la información y las comunicaciones emplean diferentes métodos para el almacenamiento, intercambio y sincronización de la información médica. Algunos dispositivos se conectan físicamente con otros mediante cables, otros de forma inalámbrica por infrarrojos, radiofrecuencia, etc. Las capacidades de intercomunicación e interoperabilidad entre los propios dispositivos y con los sistemas de información, y éstos entre sí, están ligadas de forma íntima en diversos niveles relacionados con los formatos de almacenamiento, y los métodos y protocolos empleados para el intercambio de la información. En numerosas ocasiones, la interacción no es posible por incompatibilidades manifiestas en algunos o varios de los aspectos señalados anteriormente. En ocasiones, las soluciones adoptadas para resolver conflictos de interoperabilidad se han relacionado con la interposición de sistemas pasarela cuyo objetivo es ejercer de sistema intermediario y que al margen de su eficacia, de lo que no cabe duda es de que se aumenta la complejidad y el coste del conjunto.
En particular, respecto al campo de los dispositivos médicos de tipo “hand-held”, cada vez es mayor la oferta comercial de dispositivos con capacidades analíticas y de registro para la ayuda diagnóstica cuya utilización está orientada no solo al ámbito extrahospitalario sino al público en general. Se trata de dispositivos electrocardiógrafos, esfigmomanómetros, pulsioxímetros, coagulómetros, análisis de perfiles lipídicos, glucemia, etc. La mayor parte de estos dispositivos se limitan a mostrar en un pequeño “display” el resultado de la o las determinaciones efectuadas a partir de muestras biológicas (sangre capilar, orina, etc.), el registro efectuado o resultados de procesamientos efectuados sobre dicho registro (función pulmonar en espirometrías, presión arterial, nivel de oxígeno en sangre, etc.). Los equipos más avanzados incorporan adicionalmente capacidades de memorización temporal de dichos registros, y en la mayor parte de los casos la posibilidad de transmisión de la información almacenada. Esta información transmitida es recibida, procesada y almacenada mediante un software específico que oferta el mismo fabricante del dispositivo y suele incorporar potentes funcionalidades adicionales (gestión de colectivos de pacientes, procesamientos sofisticados, etc.). Sin embargo, su carácter propietario convierte al producto, en la práctica totalidad de las ocasiones, en un sistema cerrado con escasas posibilidades de integración y de interacción con otras plataformas.
Tampoco existe actualmente una normalización consensuada sobre cómo debe registrarse la información en la historia clínica electrónica del paciente. No existe consenso entre las soluciones comerciales actuales en cuanto a la estructura del propio registro, el nivel de detalle, codificación, etc. La solución actual a la interoperabilidad en la mayor parte de las ocasiones sigue siendo el desarrollo de “cajas negras” con el objetivo de mover información clínica entre diferentes sistemas de información que son costosas y particulares [Gol03].
En este sentido se desarrollan los estándares y normas como herramientas de unificación de criterios, métodos y protocolos para posibilitar la interoperabilidad entre diversas tecnologías de la información a todos los niveles. La adopción de estándares posibilita el tránsito fluido y consistente de información entre diferentes sistemas de información desarrollados por diferentes proveedores. Con este objetivo trabajan numerosas organizaciones a nivel internacional como ISO, CEN, consorcios empresariales como The Continua Health Alliance [Cont07], etc. Desde estas organizaciones se promueve el uso de estándares y normativas en el campo médico para su adopción por la industria. Entre los estándares en al campo médico más extendidos cabe destacar DICOM (promovido por American College of Radiology y el National Electrical Manufacturers Association) dirigido al almacenamiento e intercambio de imágenes médicas, HL7 orientado fundamentalmente al intercambio y gestión de información médica relacionada con la historia clínica electrónica del paciente, también normas en proceso avanzado de formalización como la EN13606 del CEN para el intercambio de historias
clínicas electrónicas, HL7 v3 alineado con la anterior, la norma IEEE1073/ISO11073 (“Point- of-care, Medical Device Communications Standards”) que trata de establecer un marco de estandarización “plug & play” de dispositivos para el intercambio eficiente en todos los entornos, y un largísimo etcétera.