Desarrollar niveles crecientes de autovalencia e independencia en las PSD y sus familias atendidas en el territorio.
objetivos específicos
1. Desarrollar habilidades para la vida diaria en PSD y sus familias contextualizadas localmente para la mejor participación en comunidad.
2. Desarrollar habilidades sociolaborales y socioeducacionales necesarias para la participación productiva y educativa de la PSD en su comunidad.
3 Contribuir a neutralizar barreras del medio ambiente físico, emocional y socio- cultural, para la participación de las PSD y sus familias.
4. Contribuir a maximizar facilitadores del medioambiente, físico, emocional y sociocultural, para la participación de las PSD y sus familias.
5. Prevenir la aparición de discapacidad en familiares, especialmente cuidadores/ as, de las PSD que participan de la comunidad CCR.
6. Prevenir incremento de la discapacidad en PSD miembros de la comunidad CCR. 7. Contribuir al desarrollo comunitario de las PSD y sus familias.
Líneas estratégicas
- Habilitación y rehabilitación.
- Habilitación y rehabilitación de personas para la participación comunitaria. - Habilitación y rehabilitación de niños y niñas para la inclusión educativa. - Habilitación y rehabilitación de jóvenes y adultos para la inclusión productiva/
laboral.
- Indicación y monitoreo de ayudas técnicas para la inclusión. - Valoración y calificación de discapacidad.
Desarrollo comunitario
- Desarrollo comunitario y participación de las PSD y sus familias organizadas. - Desarrollo de redes comunitarias para la inclusión de PSD y sus familias.
Prevención específica de la Discapacidad - Prevención de discapacidad en cuidadoras/res.
- Desarrollo de estilos de vida saludables en las PSD y sus familias.
Vinculación con el medio
- Gestión clínica en red intersectorial de habilitación y rehabilitación.
- Gestión de beneficios sociales para PSD y familias miembros de la comunidad CCR.
En este escenario se construye de hecho la política de rehabilitación del MINSAL, que más allá de un documento físico se hace verbo y estructura un marco basado en derecho, universalidad, desarrollo comunitario, participación, mayor resolutividad local y pertinencia contextual. El diseño, tiene la particularidad de concebir la RBC como una estrategia sanitaria, por tanto como política pública financiada desde el Estado, canalizando y multiplicando la energía comunitaria hacia objetivos país, al tiempo que conecta el esfuerzo de las comunidades, Organizaciones No Guberna- mentales (ONGs) y Estado. En 2007, nace finalmente el Programa de Rehabilitación Integral, que plantea desde su primera construcción una década atrás, la incorpo- ración de Centros Comunitarios de Rehabilitación (CCRs) como parte fundamental de la estrategia de salud y base de la red de rehabilitación inclusiva. A la fecha, el sistema cuenta con 187 Centros Comunitarios de Rehabilitación (RBC), 105 Salas de Habilitación y Rehabilitación (RI) y 26 Equipos Móviles de Habilitación y Rehabili- tación (RR) a lo largo del país (2). Dichos equipos se deben articular funcionalmente con los Hospitales Regionales que proveen atención de rehabilitación y con los aún escasos, centros especializados en rehabilitación con que el sistema público cuenta. Un tema importante es que se debe evaluar con detención la alternativa de ubicación de los CCRs dentro de un centro de salud de atención primaria, en el caso de Chile Centros de Salud Familiar (CESFAM).
Lo anterior se entiende al considerar que la velocidad de crecimiento de la oferta de CCRs se ha visto comprometida en función a la tasa de construcción, remode- lación o reposición de los CESFAM, lo que redunda en una curva de crecimiento de oferta de servicios con pendiente baja, si se la compara con la de demanda. Adicionalmente, en ciertas circunstancias o épocas del año, la tentación que enfrentan los directivos locales por recurrir a los recursos profesionales y de espacio de los CCRs para otros fines, es mayor cuando este se encuentra dentro
de otro dispositivo de salud. Por ejemplo durante las campañas de invierno en nuestro país, en que la campaña de prevención y respuesta a enfermedades res- piratorias agudas, se encarga a los profesionales kinesiólogos, como método de reforzamiento a esta tarea, re-direccionando las funciones del CCR, suspendiendo o retardando transitoriamente las acciones de rehabilitación que originalmente deben realizar. La alternativa de contar con CCRs independientes de los centros de salud del nivel primario, debe analizarse en función de los mecanismos de implementación y expansión de la iniciativa, pues si se ha establecido que -entre otros- la infraestructura es de responsabilidad del Estado, las variables legales, de administración, gastos de operación, dependencia administrativa, deben ex- plorarse cuidadosamente, sopesando el efecto de la alternativa seleccionada en función del impacto en las personas y la calidad de los servicios. Puede que los gastos de operación se incrementen marginalmente y la eficiencia se reduzca en alguna medida, pero la adaptabilidad técnica, disponibilidad para la población beneficiaria, focalización en la tarea de rehabilitación y calidad final resultante que esto permite, justifican ese esfuerzo administrativo-financiero.
Un elemento importante en este desarrollo ha sido el alineamiento y cooperación intersectorial generados entre el MINSAL y el actual Ministerio de Desarrollo Social (MIDESO), en particular el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS, conti- nuador legal del FONADIS desde 2010). La clara percepción compartida de que la discapacidad y los procesos inclusivos de Habilitación/Rehabilitación son materia de Derecho, lleva a ambas reparticiones a establecer una alianza estratégica para el desarrollo de la Red de Rehabilitación y con énfasis en la incorporación de la RBC como estrategia transversal. Dicha alianza –formalizada a través de sucesivos convenios de cooperación interinstitucional– permite conjugar recursos financieros, técnicos y de gestión canalizándolos hacia la construcción de espacios, equipamien- to, dotación de recursos humanos de rehabilitación y capacitación de los equipos, maximizando los respectivos aportes institucionales. En 2007 el FONADIS abre un espacio preferente para los equipos locales de rehabilitación en su programa de proyectos concursables, coordinándose con MINSAL para potenciar las mejores experiencias. Adicionalmente, se establece un traspaso de fondos a MINSAL para implementación de CCRs, que complementa los recursos del sector en términos de equipamiento en los centros y, muy excepcionalmente, en la dotación de vehí- culos todo terreno para los equipos móviles de rehabilitación que intervienen en el ámbito rural, de difícil acceso, baja densidad poblacional, pero alta distancia territorial. Actualmente esta alianza se mantiene, derivando hacia componentes más especializados como la capacitación de los Equipos CCR, desarrollada por el INRPAC, y la implementación del nuevo Sistema de Calificación y Certificación de discapacidad en Red (desde 2011 en adelante), donde los profesionales CCR tienen un papel central, al generar la propuesta inicial de calificación que los equipos certificadores de discapacidad deben considerar como base.