Una forma de esta falta de cuidado es simplemente el no tomar en serio la arquitectura del sistema nervioso y lo que implica para su operación. Por ejemplo, por cada fibra nerviosa que ingresa al córtex que proviene de una célula ganglio-retiniana (vía el núcleo geniculado), existen alrededor de cien otras fibras de otras áreas cortical y subcortical que ingresan en la misma ubicación topo- gráfica8. ¿Tenemos alguna esperanza de encontrar en las llamadas
"señales" del mundo llevadas por el nervio óptico una guía acerca de lo que ocurrirá en el cortex?
A decir verdad, durante varios años se pensó que el descubri- miento de lo que entonces se llamó "detectores de características" en la retina y el cortex anunciaban un gran avance en nuestra comprensión de los mecanismos del cerebro porque eran la encarnación de las representaciones9.
Sin embargo, muchos años después podemos ver que las respuestas celulares repetibles pueden obtenerse solamente bajo condiciones experimentales estabilizadas10 y gran parte de la
actividad neural observada parece extremadamente variable porque está influenciada por muchos factores diferentes. Por lo demás, pueden proporcionarse sistemas clasificatorios alternativos sin que ello implique descripciones de características y únicamente en términos de la coherencia interna de los parámetros locales, como la geometría del campo de recepción, trayectoria temporal de la respuesta u otras características particulares de la neurona11.
Además, muchos estudiosos de la neurociencia están comenzando a darse cuenta de la necesidad de confrontar, en toda
8 Ver, por ejemplo, la discusión en Braitenberg (1977). 9 Maturana et al. (1959); Hubel y Wiesel (1962).
10 Ver, por ejemplo, Horn and Hill (1969) para el efecto de la inclinación del cuerpo sobre la respuesta del cortex visual; Fishman y Michael (1973) y Morell (1972) para el efecto de la estimulación auditiva; y Hubel y Wiesel (1962), y Hoepner (1974) para leer acerca de otros parámetros que afectan las respuestas visuales.
su tremenda dificultad, el hecho de que el análisis de célula única no nos llevará muy lejos.
De hecho, podemos describir la lógica de las operaciones del cerebro como una entreverada jerarquía de comparaciones de superficie a superficie. Recién ahora estamos empezando a tener alguna idea de cómo expresar esto en términos más explícitos en algunos casos particulares, tales como los mecanismos visuales12,
o cómo elaborar un mapa de tales actividades globales usando métodos ópticos que involucren a todo el cerebro.
Tomada en serio, esta tendencia de la investigación en la neurociencia implica un cambio radical en nuestros puntos de vista acerca del funcionamiento del cerebro. Para nosotros significa dejar de ver al cerebro como un dispositivo que recibe información en la forma de información sobre la cual actuar. Más bien, significa moverse hacia una visualización del cerebro como un sistema caracterizado no por sus entradas sino por el cierre operacional de sus dinámicas de estados definidas como un equilibrio relativo de la actividad entre superficies neurales, de tal manera que cada cambio de estado en el sistema pueda conducir solamente a otro cambio de estado en el sistema mismo. En este programa, la investigación interesante es hacer explícitas a las dinámicas y estabi- lidades de las diversas formas adoptadas por dicho cierre de estados internos bajo continuas perturbaciones ambientales13.
En este punto, algunos de ustedes dirán: "Seguramente que esto es una broma suya; ¿usted está diciendo que lo que ocurre "afuera" no tiene importancia para el sistema nervioso, el cual se comporta como una solitaria mónada que da forma al mundo a su antojo?" Por supuesto que no estamos diciendo eso. El tratar al sistema nervioso como una mónada desconectada sería oscurecer la idea que estamos tratando de validar llevándola al absurdo. Llevar la idea al absurdo
12 Ver, por ejemplo, Schwartzz (1980), Julesz (1981) y Marr y Poggio (1979) para algunas muestras de este tipo de trabajo, aunque sus autores no necesariamente estarían de acuerdo con nuestra interpretación. Ver además Maturana, Varela y Frenk (1972).
significa transformarla en el opuesto lógico del paradigma represen- tacionista. De hecho, para el programa representacionista es implícito (o explícito) que el mundo y sus cualidades son primarias y que informan directamente al sistema nervioso en términos de que recoger y sobre que actuar para la generación de un comportamiento adap- tativo. Desde este punto de vista, las interacciones entre el organismo y su ambiente son de carácter instructivo. El opuesto lógico sería decir: "Es el organismo lo que reinventa al mundo y lo coloca en el futuro que desea—una especie de cerebro kantiano o una mente solipsista". Nosotros apelamos en favor de una vía dialéctica intermedia. Deseamos recorrer el filo de navaja que hay entre el Scila del repre- sentacionismo y el Caribdis del solipsismo, plantándonos firme- mente al medio14.
Claramente un mapa de tres puntos de la situación es excesivamente simplista y muchos encontrarán aceptables partes de cada enfoque. Esto es inevitable, pero se trata de buscar una clarificación presentando lo que, pensamos, son los aspectos teóricos clave que debemos seguir o rechazar como pautas para la investigación. Un compromiso tibio solamente puede producir resultados también tibios. He aquí una tipología de aproximaciones a la neutoctencia que, muy convenientemente, tienen este enfoque en e\ centro:
a) Percepción directa
El programa de Gibson (1980) es el mejor exponente de esta forma inflexible de representacionismo. Junto a él, uno podría colocar la doctrina de la célula única de Barlow (1972) de la percepción sensorial.
b) Computacionallrepresentaáonal
Esta sería la posición adoptada por el mayor número de psicólogos cognitivos, investigadores de la inteligencia artificial y neurobiólogos. Las principales pautas para la investigación se encuentran en alguna modalidad de adequatio rei admachina, pero en la que nos vemos forzados a ver un nivel "algorítmico'' o "computacional", que es comprensible únicamente en términos de la propia estructura del sistema. Esto resulta más claro en la visión, por ejemplo, en el trabajo de E. Land y D. Marr. Para obtener mayores informaciones respecto a este tema, ver Fodor (1980) y Ullman (1980).
c) Constructivismo
En esta posición, uno ya ha cruzado y se encuentra al otro lado de la línea de el medio, y la clave es una estructura innata de guía interna, que es la más fundamental. Se hace poca o ninguna referencia a las limitaciones e interacciones que el observador describe en el ambiente. Ver, por ejemplo, von Glasersfeld (1979).
d) Solipsismo completo a la Berkeley
¿Qué significa esto en términos pragmáticos? Significa tomar explícitamente en consideración las condiciones de nuestras des- cripciones, en virtud de las cuales vamos y venimos entre el orga- nismo como sistema en su propia lógica interna y el organismo como una unidad en cuanto a sus interacciones. En este ir y venir entre estos dos dominios de descripción independientes nosotros, en nuestra calidad de observadores, establecemos como válidas ciertas restricciones fundamentales en el ambiente que el organismo debe satisfacer. Así, para la visión, al actuar como físicos, estamos de acuerdo en que no puede haber un comportamiento como la visión sin las interacciones con la luz. Y dicha luz no puede ser de longitudes de onda superiores a la del rojo ya que, en caso contrario, no podrá desviar electrones de órbitas moleculares. Tampoco puede ser de longitudes de onda mucho más cortas que la del violeta, porque rompería vínculos químicos. Pero dentro de estas restric- ciones amplias, los procesos que la luz gatilla al perturbar los receptores visuales pueden seguir una u otra de una gama completa de posibilidades. Cual se siga efectivamente está determinado en cada organismo de acuerdo con la estructura de su sistema nervioso y por ende, de acuerdo con la historia del organismo".
Para nosotros, el hecho de mirar a la coherencia internamente generada del cierre es el hilo de Ariadna que conduce al interior del problema. De este modo, la discriminación del color como un comportamiento no existiría sin las interacciones con la luz como las hemos descrito; pero el color no se encuentra en las longitudes de onda de los flujos de luz. Esa propiedad de la luz que llamamos "longitud de onda" es ocasión de múltiples
15 No debe escapar a ¡a atención del lector en este punto que describimos cosas como la luz y la sinapsis a trave's de nuestro sistema nervioso y nuestra visión, y que cada descripción de las propiedades del organismo y su entorno se basa en operaciones de distinción que
nosotros realizamos. De este modo, estamos en una situación circular de la que no podemos
escapar, una condición constitutiva que es problemática solamente si tratamos de negarla, como lo hace la actitud representacionista. Esta enredada jerarquía de descripciones es una parte inseparable de lo que proponemos como la vía intermedia para la neurociencía, pero respecto de la cual no tenemos oportunidad de detenernos a reflexionar aquí. Para mayores informaciones sobre este tema, ver las discusiones en Marurana y Varela (1980) y Várela (1979).
modalidades de dimensionamiento de regularidades internas en todo el reino animal, todas ellas viables dentro de las restricciones amplias fijadas por lo que describimos como "propiedades de la lux", aunque no son color. El patrón efectivo de las coherencias en el sistema nervioso de un animal bajo perturbaciones visuales especifica su comportamiento cromático como un dominio de las distinciones cromáticas. Pero tal comportamiento cromático no es un calce óptimo con un ambiente ideal de objetos coloreados sino, en lugar de eso, es una de muchas posible vías de coherencia interna dentro de las restricciones generales impuestas por las estructuras primarias: el organismo y la luz. Nuestro universo de colores no es ni arbitrario ni la expresión de un calce óptimo con un medio ambiente dado. Se trata de la expresión de nuestras dinámicas de estados actuales como resultado de una de las posibles vías filogénicas viables dentro de muchas otras realizadas en la historia evolutiva de los sistemas vivos.
Por lo tanto, el origen del conocimiento (y del darle sentido a las cosas) no se parece al diseño de un sistema que ha sido optimizado para coincidir con un estándar exterior dado. Diríamos que se asemeja más bien a un remiendo, a una escultura dinámica, una construcción de estructuras a partir de los materiales dispo- nibles para un organismo que ensambla a medida que aparecen en un flujo que sigue uno de muchos caminos posibles. En este proceso, cualquier vía de remiendo surgirá del proceso de deriva
natural. La clave para este proceso es que las consecuencias de cual-
quier interacción han de encontrarse, no en la naturaleza de la perturbación que las gatillo, sino en la manera en que la estructura compensa dichas interacciones de acuerdo con su paisaje dinámico; el resultado general es el cambio en la estructura en un mante- nimiento continuo de la integridad del sistema en su médium16.
Una vía de deriva natural es una historia de las validaciones internas de las interacciones por parte de una entidad autónoma, como, por ejemplo, un organismo dotado de un sistema nervioso. Es,
16 Usamos la expresión "remiendo" como la propone Jacob (1978) en el caso del pensamiento evolutivo. El término "deriva natural" fue acuñado por Maturana y Varela (1984).
una vez más, sólo recientemente que hemos comenzado a tener idea de cómo describir este tipo de fenómeno en una manera no- representativa, por ejemplo, como un paisaje dinámico. El término "creod", acuñado por Waddington en el contexto de la embriología, es posiblemente adecuado para designar a tales vías resultantes de distintas historias de deriva natural17.
De hecho, la idea de que el sistema nervioso deba caracteri- zarse por tener un cierre operacional exige una revisión de la pos- tura tradicional y se apoya en un cambio desde el énfasis desde el organismo como involucrado en una relación instructiva con su entorno a uno que ponga énfasis en la modalidad de autonomía propia del organismo en su entorno. De hecho, la importancia de la autonomía de lo vivo, expresada en el contexto científico moder- no, es la clave para este cambio de postura18.
4 . CONEXIONES
Sería algo perturbador el hablar de todo esto y no encontrar proposiciones convergentes surgidas en años recientes desde muchas áreas diferentes de las ciencia, así como entre los pensadores sociales y filósofos19. En este sentido, nuestra descripción del sistema ner-
vioso como caracterizado por el cierre operacional y la noción com- plementaria de la "autopoiesis", que describe la organización de lo vivo, son parte de una tendencia general de sensibilidades contemporáneas en la ciencia.
17 El término "creod" proviene de las palabras griegas chreia "necesidad" y odos "un camino". Según Waddington, un creod es una "trayectoria de tiempo de cambio de desarrollo [surgida] de las características de la organización causal circular cerrada del sistema de genes y citoplasma... Los creods son un tipo de fenómeno que ocurre en muchas otros campos también". (Waddington, 1960, p. 82).
18 Para una completa discusión acerca de la noción de autonomía y sus muchas ramificaciones, ver Varela (1979).
" Es particularmente interesante el hecho de que algunos filósofos anglosajones contem- poráneos hayan recientemente abordado la crítica de la representación y su rol en las ciencias. Ver Rorty (1979) y Malcolm (1977).
De particular importancia para nosotros son las críticas actuales al programa dominante en la teoría evolutiva, con su énfasis en la adaptación como un proceso que conduce a un estado físico óptimo y la selección natural como el único mecanismo. Este programa adaptacionista está, irónicamente, en una línea diferente a la del pensamiento pluralístico darwiniano original que proponía a la selección natural como un mecanismo que solamente daba forma a las condiciones generales amplias para la viabilidad de un organismo. Dentro del rango permitido por la selección natural, las vías y los patrones específicos que toma un árbol filático no son generados por un proceso de optimización20 sino que de hecho "dependen
más crucialmente de las restricciones (embriológicas y fisiológicas) que restringen a posibles caminos y modalidades de cambio, de tal manera que las restricciones mismas se convierten, con mucho, en el aspecto más interesante de la evolución"21. Para el pensa-
miento evolucionista, el adaptacionismo adopta una función isomórfica al representacionismo.
De hecho, vemos que el hilo unificador que motiva gran parte del trabajo presentado en este simposio es la tendencia a remitirse al estudio de las coherencias internas generadas por la unidad como la pauta para comprender su fenomenología. Esto abarca muchos distintos ámbitos de descripción y muchos enfoques en los que la autorreferencialidad comienza a hacer su aparición, no como una molestia de la cual debe huirse, sino como el material básico a partir del cual puede entenderse la emergencia del orden y sentido, ya sea en la vida, entendimiento, textos o sociedad. Naturalmente, cada disciplina debe encontrar su propia especificidad bajo este amplio paraguas de resonancias denominada como "autoorganización".
Hagamos un resumen antes de concluir. El núcleo de la vía intermedia que proponemos para la neurociencia es el entrela- zamiento (es decir, el elemento facilitador) entre las coherencias
20 Para una discusión explícita de este importante tema, ver Oster y Rocklin (1979). 21 Gould y Lewontin (1979, página 594). Este artículo es una excelente crítica del programa
adaptacionista por parte de dos de los principales estudiosos de la evolución. El presente artículo debe mucho a la influencia del texto de Gould-Lewontin.
internas del cierre operacional del sistema nervioso y el resultado de su deriva natural. Estas nociones básicas son aplicables y apropiadas para los sistemas vivos en todas sus formas.
Pero algunas de estos nuevos puntos de vista acerca del orden
y el desorden que nos han reunido aquí, y ciertamente la actual
propuesta, encuentran grandes resistencias. Creemos que esto es así porque, tomado en serio, el programa propuesto aquí implica abandonar las nociones de representaciones e información como pautas útiles para la investigación. Las raíces de estas resistencias son profundas. Se trata ni más ni menos de las resistencias por abandonar edificios de la tradición de la física, en la que la principal pauta para la investigación era la causación como un agente iniciador, típico de la mecánica clásica. Se trata precisamente de la misma lógica de representaciones e interacciones instructivas. En una visión intermedia de lo vivo, la principal pauta de investigación es el elemento facilitador que hay entre la lógica interna de la unidad y su historia de selección por consecuencias. Esta es una situación enteramente nueva, tan accesible al estudio científico como la causación mecánica, pero crucialmente diferente y apropiada para un ámbito diferente de fenómenos22.
Un punto final. Una cosa es considerar, y posiblemente estar convencidos, de que necesitamos abandonar una actitud represen- tacionista para la comprensión del sistema nervioso de los animales y otra cosa muy distinta es aceptar con toda seriedad que lo mismo debería aplicarse a nuestra propia cognición, y la forma en que comprendemos nuestro propio conocimiento.
Esta aplicación de segundo orden de la vía intermedia, por darle un nombre, puede resultar incluso más difícil de absorber, ya que involucra el abandono del hábito inveterado de confiar en el mundo como un punto de referencia físico que debe ser representado o bien de tomar al sujeto como agente iniciador y por tanto también como punto de referencia. Si tenemos razón,
" Para una discusión acerca de la mecánica clásica en este contexto, ver Prigogine y Stengers (1979).
nuestra vida humana, nuestra experiencia presente, no es sino uno de los muchos posibles credos de conocimiento, en donde el inmenso trasfondo de nuestra estructura biológica y prácticas sociales es inseparable de la regularidad que discernimos tanto en el mundo como en el ser. Cuando llevamos esta lógica a sus últimas consecuencias, podemos entender al mundo en el cual nos encontramos como algo que no está ni aparte ni distante, aunque también podemos entenderlo como un mundo en el cual ya no quedan puntos fijos de referencia23.
23 En la tradición occidental, esta epistemología de lo sin-fundamentos tiene su expresión en pensadores como Merleau-Ponty y Heidegger, pero se expresa en un contexto incomparablemente más rico en la tradición madhyamika de la India medieval.