4.3 Directories
5.1.3 Microbenchmark Performance of DFS vs ext3
Bases adicionales para la insatisfacción
Resulta tentador detenerse en un análisis de la ciencia cognitiva actual con solamente los dos enfoques antes explicados, pero esto seria inadecuado, ya que en ambas orientaciones (y por ende en alguna posible síntesis futura) aún faltarían algunas dimensiones esenciales de la cognición. Es necesario tener en mente un horizonte más amplio para la ciencia cognitiva, nacido de una insatisfacción más profunda que la mera búsqueda de alternativas para los símbolos y también más cercana a las bases mismas de los sistemas representacionistas. Esperemos que este punto de vista, el cual goza en la actualidad de un cierto espacio, no sufra el mismo destino que tuvieron las ideas anteriores sobre la autoorganización, esto es, ser dejado de lado sólo para ser re-descubierto después de treinta años.
33 Esto es discutido exhaustivamente por dos connotados exponentes del cognitivismo: J. Fodor y S. Pylyshin, 'Connectionism and congitive architecture: A critical review', Cognition, 1989. Para un análisis de la posición filosófica contraria en favor del conexionismo, ver: H. Dreyfus, 'Making a mind vs. modeling the brain: AI again at the cross-roads', Daedalus, Winter, 1989.
Insistencia en el sentido común
La total ausencia, hasta ahora, de sentido común en la definición de cognición, constituye la principal fuente de insatisfacción de la llamada alternativa de la Enacción. Tanto en el cognitivismo (por su misma base) como en el conexionismo de nuestros días (por la manera en que se lo practica), todavía se observa que los criterios para ia cognición están directamente relacionados con la representación exitosa de un mundo externo, dado previamente, normalmente como una situación que resuelve un problema. Sin embargo, nuestra actividad cognitiva en la vida diaria revela que esta visión de la cognición es demasiado incompleta. Precisamente, la principal habilidad de toda cognición viviente es, dentro de límites amplios,
proponer los temas relevantes que han de abordarse en cada momento
de nuestras vidas. No son pre-dados, sino activados o traídos a un
primer plano desde un contexto y lo que cuenta como relevante es
lo que nuestro sentido común determina como tal, siempre de una manera contextual.
Esta es una crítica al uso de la noción de representación como núcleo de la ciencia cognitiva, ya que solamente si existe un mundo pre-dado éste puede ser representado. Si el mundo en que vivimos se trae a un primer plano en lugar de ser pre- dado, la noción de representación ya no puede cumplir un rol central. La profundidad de las suposiciones que estamos tocando aquí no debe subestimarse, ya que nuestra tradición racionalista totalizadora ha favorecido (con variantes, por supuesto) la comprensión del conocimiento como un espejo de la naturaleza. Es solamente en el trabajo de ciertos pensadores continentales (principalmente, M. Heidegger, M. Merleau-Ponty y M. Foucault), que ha comenzado una crítica explícita a las representaciones y la dimensión enactiva del conocimiento. Estos temas hermenéuticos se introdujeron por primera vez como la disciplina de la interpretación de textos antiguos, pero en la actualidad sus alcances se han extendido para denotar el fenómeno completo de la interpretación entendida como la actividad de la puesta en activación o "traer a un primer plano" que ya hemos
mencionado3 4. Dado que lo que nos ocupa aquí es la
predominancia del uso, en lugar de las representaciones, nos parece adecuado llamar enactivo a este enfoque alternativo a la ciencia cognitiva35.
En años recientes, sin embargo, unos pocos investigadores dentro de la ciencia cognitiva han presentado propuestas concretas, llevando esta crítica desde el nivel filosófico al laboratorio y al trabajo específico en la Inteligencia Artificial. Esto constituye un alejamiento más radical de la ciencia cognitiva que el precedente, y que va más allá de los temas discutidos durante el período formativo. Al mismo tiempo incorpora de manera natural las ideas y métodos desarrollados en el ámbito conexionista, como veremos ahora.
El problema con la resolución de problemas
En la ciencia cognitiva siempre se ha supuesto que el mundo puede dividirse en una región de elementos discretos y tareas a las cuales se dirige el sistema cognitivo mismo, actuando dentro de un 'dominio' de problemas: visión, lenguaje, movimiento. Aunque es relativamente fácil definir todos los posibles estados en el 'dominio' del juego de ajedrez, ha probado ser menos productivo trasladar este enfoque a, digamos, el 'dominio' de los robots móviles. Por cierto que uno también puede aquí individualizar ítemes discretos (como marcos de acero, ruedas y ventanas en el ensamble de un auto). Pero también es claro que mientras el mundo del ajedrez termina ordenadamente en algún punto, el mundo del movimiento entre los objetos no. Se requiere un permanente uso del sentido común de nuestra parte para configurar nuestro mundo de objetos.
34 De ia mayor influencia en esre respecto es e! traba/o ¿e H. G. Gadamer, Truth andMethod, Seabury Press, 1975. Para una clara introducción a la hermenéutica, ver Palmer, Her-
meneutics, Northwestern University Press, 1979. La formulación de esta sección debe
mucho a la influencia de F. Flores: verT. Winnogard y F. Flores Understanding Computers
and Cognition: A New Foundation for Design, Ablex, Nueva Jersey, 1986.
35 El nombre dista mucho de estar establecido. Lo sugiero aquí por razones pedagógicas hasta que se proponga uno nuevo.
De hecho, lo que es interesante acerca del sentido común es que no puede ser incorporado al conocimiento en absoluto, ya que es más bien una facilidad o un saber basado en la experiencia vivida y un vasto número de casos, lo cual implica la encarnación de una historia. Un estudio cuidadoso de la adquisición de habilidades, por ejemplo, parece confirmar este punto36. Un mundo
vivido, natural, no tiene fronteras nítidas y, por lo tanto, esperamos que una representación simbólica con normas no sea capaz de captar la cognición fundada en el sentido común. De hecho, es justo decir que para la de'cada de los 70, despue's de dos de'cadas de avance degradantemente lento, muchos trabajadores de las ciencias cognitivas se dieron cuenta de que incluso la acción cognitiva más simple requiere una cantidad aparentemente infinita de conocimiento, que damos por sentado y obvio, pero que debe ser dado con cuchara a la computadora. La esperanza que tenían a principios de los sesenta los cognitivistas de encontrar una máquina que resolviera los problemas de carácter general debió reducirse a dominios de conocimiento local, con problemas por resolver claramente planteados, en los que el programador pudiera entregar a la máquina tanto como fuera posible de su propio conocimiento general. De manera similar, la estrategia conexionista comúnmente puesta en práctica depende de una restricción del ámbito de posibles atractores mediante la aplicación de suposiciones acerca de propiedades conocidas del mundo que se incorporan como restricciones adicionales a la regularización3' o, más recientemente,
en métodos de propagación a posteriori, como un modelo perfecto para ser imitado. En ambas instancias, la inmanejable ambigüedad del sentido común contextual se deja en la periferia de la investigación, con la esperanza de que se aclarará a su debido tiempo38.
36 H. Dreyfus y S. Dreyfus, Mind over Machine, Free Press /MacMillan, Nueva York, 1986. 37 Para leer sobre esta explícita manera de construir redes de inspiración biológica, ver T.
Poggio, V. Torra y C. Koch, Nature 317, 314-319 (1986).
38 Para un interesante ejemplo de una discusión en inteligencia Artificial acerca de estos temas, ver el análisis múltiple del libro de Winnograd y Flores en Artif. Intell. (1987).